Corral, Hernán


Corral, Hernán
Niños innombrables

La Unicef ha patrocinado varias campañas para evitar la realidad de los “niños sin nombre”, que se da en varios países en los que muchos infantes no son inscritos en el Registro Civil y permanecen sin identidad y, por ello, sin protección ni reconocimiento jurídico. Hasta donde sabemos, esta lacra no se presenta en Chile. Pero sí existe una situación por la que ciertos niños son marginados del registro y quedan sin nombre, y ello, no por irresponsabilidad de los padres, sino por imperativo legal: se trata de aquellas criaturas que desgraciadamente mueren antes de nacer o en el momento del parto.

Estos niños mortinatos deben ser inhumados pero, de acuerdo a una anacrónica normativa, no pueden acceder al registro. El Oficial Civil, con el certificado médico de defunción, otorga el pase de sepultación y deja constancia en un expediente de que se trata de una criatura no nacida a la que se identifica con la sigla “N.N.”.

No es difícil comprender el nuevo dolor que se infiere a los padres que ya han pasado por el traumático proceso de un embarazo frustrado. Hace algunos años me tocó hacer los trámites en el Registro Civil para un niño mortinato, hijo de un familiar muy cercano. A pesar de que conocía el tratamiento que da la legislación civil a las criaturas muertas antes de nacer, sentí una bofetada en el alma cuando el funcionario me entregó el documento que autorizaba la sepultación de nuestro “N.N.”.

Por eso, lejos de considerarse una extravagancia o una jugada de estrategia política, el proyecto de ley que hace unos días fue presentado por varios diputados —entre ellas la presidenta de la Cámara, Alejandra Sepúlveda—, y que tiene por objeto modificar la Ley de Registro Civil para permitir inscribir al no nacido con sus nombres y apellidos, debe ser valorado como una indispensable humanización de nuestro sistema legal.

Suponemos que habrá una amplia mayoría, si no unanimidad, para aprobar esta iniciativa. Para ello es necesario evitar que se contamine con la polémica sobre la despenalización del aborto. Téngase en cuenta que aquí no estamos frente a niños que, por una u otra razón, no son deseados, sino todo lo contrario. Son niños inmensamente anhelados a los que el Estado les niega el derecho al nombre. A la congoja de tener un hijo muerto, la ley —si no es modificada— seguirá infligiendo a los padres y familiares la innecesaria pesadumbre de tener un niño innombrado; más aún, innombrable.

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5 Comentarios publicados
Posteado por:
jorge
03/02/2011 00:34
[ N° 1 ]

Totalmente de acuerdo. La vida comenza cuando se da inicio al maravilloso proceso del primer contacto del ovulo y el espermio, y termina con la muerte de la persona. Nacidos o "no natos" son personas.

Posteado por:
Roberto Sandoval
07/02/2011 11:06
[ N° 2 ]

Estimado, más importante que el nombre en el certificado del registro civil es que el niño sea bautizado, eso es lo único que importa.

Atentamente

Posteado por:
jorge drago M
07/02/2011 11:53
[ N° 3 ]

Me parece totalmente justificado el proyecto. En época de grandes alardes de los derechos humanos casos como el planteado no son de la procupación de estos, será porque en ello no cabe el activismo ideológico. Ojalá como lo dice, la omisión legal sea rápidamente subsanada. Lo felicito por su artículo.

Posteado por:
Juan E. Díaz
08/02/2011 16:22
[ N° 4 ]

Grave. Porque se presta para suponer que se pueda encubriendo otros delitos al negar la inscripción civil del no nato vivo, ejemplo, se pueda sacar en realidad vivo del regazo materno al niño, sobretodo en el pasado, con el amparo de ciertos "ilustrísimos señores" que dan personalidad juridica a vetustas instituciones y empresas, pero niegan esa personalidad juridica a personas reales, ejemplo, a estos niños, pero también a inmigrantes, y otros cuantos que no vamos a olvidar.

Posteado por:
Claudia Carvajal Aravena
28/03/2011 18:55
[ N° 5 ]

Sr. Corral:
Interesante su artículo. Comparto la idea de valorar este proyecto de ley con una mirada de necesaria humanidad dentro de nuestro sistema legal.

Pasos se han dado y muy importantes. En efecto, el año 2000 pudo ser sepultado Juan Pablo, un mortinato de 14 semanas de gestación, a pesar de la negativa del médico tratante de extender el certificado médico de defunción, instrumento esencial para su digna sepultura. El Registro Civil se comportó a la altura a pesar de todas las trabas que colocaron en su momento tantas personas.

La ley es importante y necesaria, pero más importante es la actitud de respeto
y caridad que tengamos para con el prójimo.
Para quienes estén interesados en el tema pueden buscar el artículo titulado "Régimen Jurídico de la sepultación de los mortinatos".
También se podrá visitar próximamente la web www.corporacionreencuentro.cl

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