Marshall, Jorge
Presidente de Expansiva
La celebración del Bicentenario permitió renovar el espíritu de unidad que ha estado en la base del progreso de Chile en las últimas décadas, por lo que el Presidente Piñera merece un reconocimiento especial. Ahora volvemos a la tarea de avanzar, para lo cual hay que cambiar la idea de que los gobiernos tienen que concentrar su capital político en pocas iniciativas grandes (XL), por el concepto de un acuerdo amplio que permita enfrentar simultáneamente muchas acciones pequeñas (S). En este último, cada acción por sí sola puede parecer insignificante, pero su acumulación terminará acercándonos al desarrollo.
Actualmente hay numerosas distorsiones que limitan la productividad, diseminadas en diversos sectores, por lo que muchas reformas de tamaño S tendrían un efecto mayor que concentrar el esfuerzo en una gran iniciativa XL. Por ejemplo, mejorar la gestión de las empresas, de la educación, de los hospitales y del Gobierno en todos sus niveles tiene enormes efectos en la productividad, aunque depende de decisiones descentralizadas en varios cientos de miles de organizaciones públicas y privadas. Las reformas de tamaño S permiten que los costos no se concentren en un grupo específico y los beneficios vengan de cambios en muchas áreas, lo que además lleva a aprovechar las complementariedades. Esto significa que las reformas simultáneas funcionan mejor, aunque requieren de mayor capacidad por parte del Ejecutivo para implementar cambios en diferentes sectores.
Mientras las reformas XL se hacen desde el Gobierno, las acciones pequeñas tienen un origen más disperso. La experiencia nos enseña que las políticas que se piensan y se aplican desde arriba, sin considerar lo que ocurre en la base social, son normalmente inefectivas. El progreso depende, en definitiva, de la capacidad de la sociedad para trabajar en forma conjunta. La desconfianza entre las personas y respecto de las instituciones lleva a que los grupos sociales dialoguen poco y demanden más regulación del Estado, lo que reduce la flexibilidad de los mercados, aumenta el costo de las iniciativas colectivas y disminuye la posibilidad de avanzar al desarrollo.
Una nueva generación de reformas de tamaño S debe apoyarse en un acuerdo político amplio, que considere mecanismos de participación y que avance en la modernización del Estado. Esto será posible si las iniciativas son parte de un proyecto mayor, que apunte a mejorar la calidad de vida de toda la sociedad y a lograr el anhelado salto al desarrollo.
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Posteado por: Antonio 23/09/2010 21:16 [ N° 1 ] |
adscribo, para pocas cosas hay soluciones grandes que siven para todo, y muchas que sirven para poco. Quiero mencionar como es que lo llevado "con brillo y eficacia" en la liberación de mineros está ejecutada con sistemas de nuestro Estado, Strata 950 raise borer, schrramm t130 Codelco, Enap( y no todo por la mano invisible. ¨por lo demás como va el carbon foot print, eficiente. |
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Posteado por: mario juvenal ramos peña 24/09/2010 11:49 [ N° 2 ] |
Creo que las reformas de tipo, políticas, económicas, conocedoras del mercado y de la participación de la base social, deben pasar en primer lugar por impulsar la "REGIONALIZACION". |
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