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Foco político
Viernes 24 de Febrero de 2012
Más vale prevenir

Los efectos negativos de fallar en la obvia necesidad que tiene cualquier gobierno de anticiparse a los problemas no son exclusividad de la actual administración -basta recordar en la anterior el Transantiago y el movimiento de "los pingüinos"-, y Aysén lo confirma. No se trata sólo de ser sorprendidos por desafíos inesperados, sino también de calcular mal la gravedad de lo que se sabe que vendrá o de omitir o minimizar la información sobre lo que se está haciendo para resolver las demandas. Sin contar avisos acerca de las quejas de los ayseninos, ya la urgencia de un nuevo trato a las regiones -y en especial a las zonas extremas- había explotado en Arica, en Calama y en Magallanes... y el Presidente pidió hace meses a ministros y altos funcionarios que advirtieran posibles conflictos. Más aun, en el Congreso hay un proyecto del Gobierno sobre Zonas Extremas (y se le acaba de anunciar suma urgencia), pero no ha habido la suficiente explicación a la ciudadanía ni, por tanto, el convencimiento de sus ventajas que podría evitar las protestas o, si se requiere, promover la discusión para perfeccionarlo.

Esa escasa sintonía con las regiones debiera ser reforzada por el Ministerio del Interior, su enlace natural a través de intendentes y gobernadores. Así como hay algunas cifras mejores en seguridad, como la caída de delitos en el centro de Santiago, y se anuncia un encuentro de Hinzpeter con el Fiscal Nacional para robustecer el Ministerio Público, cabe confiar en que esta experiencia ayude a enfrentar a tiempo movilizaciones localizadas como las que posiblemente se vienen. Ayer contamos cinco conflictos regionales que pueden desencadenarse -hoy hubo un conato en Punta Arenas-, y ellas serán sin duda multisociales: la descentralización (sin llegar al federalismo que se menciona) no es fácil, pero sí ineludible.

En Aysén. Detonada por los pescadores artesanales, esta protesta captó múltiples respaldos, sobre todo en gremios fiscales y del transporte, aun políticamente transversales (senador RN, diputado UDI), y por cierto la adhesión de "Patagonia sin Represas" que, con discutible criterio táctico que parece compartir el Ejecutivo, el ministro Mañalich calificó como facto de radicalización ahora y más tarde. La usual mezcla de demandas y la exigencia de que acudan varios ministros enredan la solución. Tras enviar al subsecretario de Interior a oír las demandas, el Gobierno comisionó a dos ministros, uno solo con ofertas a la vista, y luego -para abordar el conjunto de temas en una propuesta- "empoderó" ahora a la intendenta, de fuerte personalidad, pero criticada por la UDI, lo que dificulta su labor. Si ella logra sentar a la mesa a los dirigentes del paro con otros voceros de la comunidad, es posible aterrizar la solución. Si se acepta que sea vetada, el asunto escalará definitivamente al Gobierno central.

En otro plano, las acusaciones por excesos de Carabineros deben ser investigadas, al igual que los actos de violencia de los manifestantes, que están dañando económicamente a los vecinos y a la región, y que como pasó en las protestas universitarias, finalmente pueden jugar en contra de la imagen del movimiento de Aysén.

El silencio de Bachelet. El tema más político de la semana ha sido el de las vacaciones semiocultas de la ex Mandataria en Chile, conocidas sólo por su hermético entorno personal y algún dirigente amigo, como el diputado Andrade. Nada se le podría objetar, salvo el rehuir todo pronunciamiento en un debate que la compromete tan directamente como el del 27/F, algo que va más allá de su estatuto de funcionaria internacional. Esto confirma su estrategia de mantener una imagen, ojalá intocada, por sobre la coyuntura y avalada por la empatía espontánea que despierta, al tiempo que mantener un distanciamiento de los partidos que la apoyan, lo que podría entenderse como una actitud para eludir el sometimiento a un programa que muchos le piden. Se comprueba de paso un efectivo adelantamiento de la contienda presidencial, incluso mayor que en la municipal, pero las razones son muchas y no sólo, como dicen sus defensores, el intento de atacarla. Por lo demás, son ellos quienes la proclaman desde ya como candidata y no es de extrañar que en tal carácter se juzgue su trayectoria. Y si un motivo de que madrugue la pugna es la cantidad de postulantes, hay que anotar allí otro ministro, Pablo Longueira, propuesto por el secretario de la UDI, aunque falten meses para que su partido decida el camino a seguir.

La reconstrucción. El conflicto de Aysén comunicacionalmente afectó la gira presidencial por sitios dañados el 27/F, inaugurando diversas obras. Ello encendió la polémica sobre la reconstrucción. Por una parte, el previsible ninguneo opositor y también opiniones académicas, como la del Observatorio de la Universidad de Chile en la materia, que sólo considera las edificaciones nuevas. Por otra, las cifras oficiales que suman construcciones y reparaciones en un mismo saco. Lo sensato, a partir de una catástrofe de tales dimensiones, es reconocer el mérito de la casi inmediata y total recuperación de la infraestructura portuaria y caminera, así como del funcionamiento educacional y sanitario, y distinguir en lo habitacional lo completo de los arreglos de casas dañadas y del otorgamiento de subsidios, de la más lenta entrega de viviendas definitivas. Esta se explica en parte al optarse por soluciones individuales y de mejor calidad en el mismo lugar anterior donde estaban ubicadas las casas, pero su gran costo ha sido el llegar 3.353 familias al tercer invierno aún en 89 aldeas de emergencia. De ahí la tarea que el Presidente dio a Felipe Kast y que pretende entregarles al 77% de ellos, antes de julio, 1.600 viviendas en propiedad usadas o nuevas, y 974 subsidios de arriendo. El 23% restante prefiere seguir todavía donde están, por las mejoras que han hecho.

Este lunes, aniversario del 27/F, se reunirán los líderes de la Concertación y reforzarán su crítica al Gobierno, pero dos expertos del Banco Mundial y la ONU alabaron la semana pasada la política aplicada en vivienda, y su relativa velocidad, que en otros países puede tardar diez años. Aun así, es inevitable que el debate continuará hasta las elecciones. Ello es legítimo, pero se echa de menos que la oposición no sólo aporte con denuncias, sino también con propuestas para fortalecer la reconstrucción, porque lo verdaderamente importante es dotar de un techo digno a los chilenos afectados por el 27/F.


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