Gonzalo Vial en la memoria (95)
Felipe Cubillos en la memoria (95)
Moulian, Vasco
Esperaba que el estreno de “El cuento del tío”, a poco menos de una década de su primer debut, me enseñara algo sobre las historias de estafadores o ladrones que podía encontrar en la mitad del camino y que podían hacerme perder algo más que sólo dinero. Así recordaba este clásico de Carlos Pinto que anoche no logró convencer mucho a la audiencia.
Me encontré con un estilo diferente en el que las similitudes de formato me llevaron a sentirme como hace unos meses viendo “Infieles” en Chilevisión, pero con menos chispa. No sólo la estética es la misma, sino también la música y la forma de relatar la historia.
Claro, esta versión 2.0 de “El cuentos del tío” parece una copia de “Infieles”, pero sin sexo. Es más bien una comedia negra, con un toque sexual, sin llegar a ser muy hot. Sin embargo, si hilamos fino, recordaremos que en realidad, “Infieles” es una copia de “El cuento del tío”, pero con más gracia.
Ambas tienen momentos hilarantes, pero en esta donde la temática transversal de todos sus capítulos son los estafadores, muchas veces las historias pierden fuerza y ganan en fantasía. El tema de las estafas pasa a segundo plano, siendo tan poco realista que parece una ironía.
Anoche por ejemplo, un enano de circo casado con una rubia regia, se metía en una maleta para robar en los buses... Exageradamente poco creíble, aunque con cierto toque de humor grato. Lamentablemente, dada la competencia, era una mala noche para revivir a quien otrora fuera genio y figura de la televisión.