Gonzalo Vial en la memoria (95)
Felipe Cubillos en la memoria (95)
Edwards, Jorge
Cuando la poesía chilena de vanguardia, posromántica, neomodernista, empezaba a inflarse, a engolarse, a volverse barroca -telúrica por un lado; por el otro lado, jacobina-, Nicanor Parra la pinchó, la desinfló, le puso una bomba de profundidad con sus antipoemas. Fueron asépticos, incisivos, irreverentes, desconcertantes. Contenían una crítica desaforada de la modernidad en dos textos clásicos: Soliloquio del Individuo y Los vicios del mundo moderno. Los maestros declarados de mi generación fueron Pablo Neruda, Vicente Huidobro, César Vallejo. El maestro secreto, cercano, siempre provocador, maestro sin ínfulas ni parafernalia de maestro: Nicanor Parra. No sé qué factores, qué corrientes, produjeron el resultado parriano: ¿las matemáticas, la temporada en Inglaterra, la niñez en Niblinto, los chistes populares? Recuerdo con afecto, con un sentimiento parecido a la nostalgia, los poemas anteriores a la antipoesía: canciones rurales, plazas de provincia, cuadros de familia. Ojalá que la historia de un género no nos haga olvidar su prehistoria.
En una larga vida, Nicanor lo ha explorado todo y se ha quedado en una tierra de nadie, en un pueblo de la costa central de Chile que se llama Las Cruces. De todos los poetas que he conocido, es el que trabaja más y el que se cansa menos. Trabaja todo el tiempo, dibujando, escribiendo, tomando apuntes del natural, mientras conversa, mientras toma una taza de té, y es un juego permanente, algo que se ha convertido en una manera de ser suya, una segunda naturaleza. A veces, con una plancha vieja, con una cacerola, con una tetera oxidada, construye un objeto estético. Hace algo que podríamos bautizar como chistes objeto y dice, como al pasar, verdades peligrosas. Por ejemplo, escribe una Carta del Suicida encima de una bandeja de cartón:
Chao
No soporto la música ambiental.
Después de su antipoesía de la década de los cincuenta, que se prolongaba en un diario mural, el Quebrantahuesos , colocado en una calle del centro de Santiago y cuyo éxito de lectura provocaba congestiones de tráfico, se dedicó en una etapa a la poesía popular, La cueca larga . En ese mismo tiempo empezó a descubrir formas epigramáticas: artefactos, guatapiques, chistes para (des)orientar a la policía. La accidentada historia chilena de las últimas décadas le dio materiales inagotables. La izquierda militante de los años de Salvador Allende le cobró agravios de toda especie. Nicanor se burló de las consignas (Vicente Huidobro, antes que él, había hablado de los esclavos de la consigna), escribiendo el siguiente artefacto, que podríamos definir como artefacto paródico: La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas.
Después se instaló en el centro de un patio de la Escuela de Ingeniería, en una silla de paja, frente a una mesa de palo que llevaba la siguiente escueta leyenda:
Doy explicaciones.
Desde luego, no necesitaba dar explicaciones de ninguna clase: todos sus antipoemas, sus epigramas, sus chistes, sus dibujos, sus objetos de arte, han sido explicaciones más o menos oscuras, burlonas, destinadas a buenos entendedores.
Es un lector compulsivo, que ha dedicado largas etapas de su vida a lecturas profundizadas, reiteradas, obsesivas. Así ha conocido a socialistas utópicos franceses del estilo de Fourier, a narradores rusos de la familia de Anton Chejov o de Leonidas Andreiev, a Guillermo Shakespeare en sus obras casi completas. Sus traducciones de Hamlet y del Rey Lear son dignas de revisarse. Aunque se toma algunas libertades, nunca son excesivas ni de mal gusto. Y no deja, de vez en cuando, de escribir algún poema lírico impecable en endecasílabos rimados.
En resumen, creo que el Premio Miguel de Cervantes otorgado a Nicanor Parra es importante: impide que la academia se vuelva rutinaria, que Cervantes se convierta en estatua. Y dará lugar, me imagino, a toda clase de variantes, bromas, chistes, sobre este episodio singular y admirable de la vida literaria en lengua española.
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Posteado por: Guillermo Roberto Vega Ramirez 08/12/2011 18:06 [ N° 1 ] |
La "poiesis", es decir aquella forma de creacion humana, que nos acerca al Creador, que puede ser un gran relampago o un palido reflejo de el, esta presente en la obra de don Nicanor Parra, a velas desplegadas. La pregunta es sera: ¿antipoeta o antepoeta?. Esta "poiesis", es mas amplia que la creacion lirica literaria, desborda ese campo para abarcar toda creacion. Lamentablemente en nuestro pais, las enseñanzas artisticas son el pariente pobre de la educacion, se las relega ante otras materias, las cuales se aprenden de memoria, sin comprenderlas, solo intentando, lograr una peguita estable. un pais sin arte propio, no es aporte para la humanidad. Bien por don Nicanor. |
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Posteado por: Raul Alejandro Nuñez Brantes 07/12/2011 10:16 [ N° 2 ] |
Tuve de profesor a Nicanor Parra y como antipoeta, es la antipersona. Ojalá nunca más este país engendre a un personaje tan negativo, destructivo, corrosivo como él. La gente que le rinde pleitesía es porque simplemente se queda en la forma, pero no entiende el fondo, ni lo va a entender nunca. Su premio Cervantes lo pongo en el mismo nivel del Premo Nobel de la Paz de Barak Obama. |
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Posteado por: Rubèn Josè R. Maturana Maturana 06/12/2011 14:55 [ N° 3 ] |
Don Jorge: Nicanor Parra, será brillante por mucho tiempo por |
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Posteado por: Luz Antigua Balboa 05/12/2011 16:24 [ N° 4 ] |
Además de poeta popular del ingenio y de los artefactos, Nicanor Parra es un personaje fascinante. Qué maravilla que a su edad casi centenaria continúe inmerso en la poesía, en los libros y en la vida, con tanta lucidez. |
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Posteado por: Moni Alvarez Lama 05/12/2011 14:27 [ N° 5 ] |
Nicanor Parra es un innovador permanente,que no se aburguesó ni se vendió al sistema.Tiene vuelo propio. |
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Posteado por: Blanca Vivar carrillos 03/12/2011 16:02 [ N° 6 ] |
Loable Nicanor, fuistes tentado por el vil animal de derecha para que te pasaras a sus filas, te ofrecieron embajadas y sueldo para traicionar tus ideas, pero tu, esperastes, sin desesperarse, decias, quedare sin partidos pero no puedo morir como traidor, alli en el paraiso o en el infierno me esperaria Neruda y que le digo?, le diria que me deje tentar por hambre?,NOOOO. |
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Posteado por: claudio domingo trujillo correa 02/12/2011 18:25 [ N° 7 ] |
Si hay algo comun a todos los que profesamos admiracion por los creadores y continuadores de la tradicion del resentimiento, es la ironia. Resentimiento contra las estupideces humanas sencillas y las mas abstractas. Fue un agrado leer. Bueno, el parrafo final es un poco momio, tan momio como," la mesa de palo". |
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Posteado por: Wilberio Mardones 02/12/2011 16:43 [ N° 8 ] |
Maravilloso. Desde mi visión de amateur creo que es también un premio a la poesía chilena y su sorprendente, multifacética, proteica diversidad. Siempre renovándose, con poetas mayores, poetas menores y los del medio... De todo, pero harto. Pocos países pueden jactarse de haber producido una Mistral y un Neruda, un Huidobro y un Parra, un Pablo de Rokha, un Lihn y un Zurita, un Pezoa Véliz y un Jorge Teillier. Y le tenemos mucho más. |