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Solari, Ricardo


Solari, Ricardo
Jueves 24 de Noviembre de 2011
Empresarios... ¿Vox Dei?

La sociedad chilena se mueve entre el malestar y el desconcierto. Vox populi... ¿Vox Dei? es la pregunta que se formula el empresariado en su máxima cita anual, Enade 2011. Se revela así la perplejidad de los hombres de negocios del país respecto del derrotero de la nación. Gente en las calles, cuestionamientos por doquier a la empresa, críticas al modelo, exigencias de intervención estatal. Toda una ruta distinta del Chile ejemplar que se exaltaba en versiones anteriores de esta fiesta empresarial.

El título mismo de convocatoria recalca la perplejidad. Se pregunta Icare acerca de si la voz del pueblo es la voz de Dios, pensado al Supremo como quien dicta lo que hay o no que hacer. La invitación escrita amplifica esta duda, preguntándose si este pueblo que habla es representativo también de aquellos que no se manifiestan.

La convocatoria de hoy jueves evidencia que la élite comienza a asumir las complejidades del momento. Porque en el país están pasando muchas cosas distintas a las que proyectaron, y diferentes de las que quisieran. En este cuadro se entiende que el mal tino de no agregar mujeres entre los panelistas, en el país de Michelle Bachelet y Camila Vallejo, es más un tic cultural del sector que un plan preconcebido.

Los declarados promotores de la innovación y el cambio, se enfrentan a la realidad de que las instituciones políticas de la transición están agotadas y que existe una demanda cada vez mayor por bienes públicos y por protección social.

Este ha sido un año discreto para la dirigencia empresarial. Su respuesta frente a temas candentes ha sido el silencio o la evasiva. Respecto de contingencias, tales como la Polar, los trabajadores migrantes de Fra-Fra o el conflicto Anglo-Codelco, no han sido claros. En este último asunto se ha pretendido afirmar, contra el sentido común, que, en este caso, el interés del Estado de Chile no está en juego. Además, se ha demostrado una escasa capacidad de formular proposiciones y se ha concentrado toda la poderosa artillería gremial en una lógica defensista.

La Presidencia de la República en manos de un hombre de negocios probablemente sea un factor adicional que distorsiona la acción empresarial. Desde el sector se apostó fuerte por este gobierno. Y hoy se debe aceptar que esta administración ha tenido más sombras que luces. Y no sólo por la extensión de los conflictos sociales. También por la carencia de reformas microeconómicas (al ex ministro Fontaine, que las promovía, lo mandaron para la casa), la ausencia de modernizaciones estatales y el entusiasmo por iniciativas populistas.

Al inicio del gobierno de Piñera se desplazaron al Ejecutivo centenares de gerentes. No pocos ya han retornado a la empresa privada, desalentados por las dificultades de gestión del sector público. Y convengamos que la actual etapa del Gobierno hoy se sostiene en un grupo de políticos profesionales, aquellos a quienes los managers vinieron a reemplazar.

En este momento es importante la opinión empresarial. Más allá de la reacción de los distintos grupos que pretenderán, como es lo propio, maximizar sus utilidades, lo que importa es el punto de vista compartido. Si entenderán acaso el malestar social como una conspiración que hay que resistir, si sus fisuras internas los dejarán impotentes observando la transformación de la sociedad o si la asumirán como signo del fin de una etapa necesaria de superar positivamente, construyendo un nuevo pacto social y fiscal.

La cuestión crucial será saber también desde qué lugar hablarán los empresarios. Si en función de los intereses particulares de las distintas áreas de negocios (educación, salud, previsión, finanzas, etc.) o si serán capaces de trascender las limitaciones de una visión corporativa, para pretender una percepción más general sobre la realidad del país.

El próximo año es año electoral, con todas sus implicancias. La crisis europea estará en su apogeo. Una apuesta por la cohesión de esta sociedad puede ser un mejor camino que insistir en recetas que están reprobadas en el juicio público. Si eso será o no será vox Dei, sólo el tiempo lo dirá.


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2 Comentarios publicados
Posteado por:
Hector Araya
29/11/2011 10:29
[ N° 1 ]

Las grandes empresas deben entender que los chilenos ya se cansaron de financiar tanto el crecimiento como las recesiones, donde los que menos pierden al final son las empresas y en especial los Bancos.

Lo que se viene es una crisis de la clase media, cansada de financiar a los más pobres y de generar cada vez más utilidades para las empresas y los más ricos, sin la debida redistribución de los beneficios del crecimiento.

Como los empresarios no admiten una racionalidad y consistencia entre sus utilidades y el costo de su planilla de mano de obra, es papel del Estado redistribuir para mejorar el ingreso real de las personas. Por ejemplo:
- Educación Gratuita para los que solicitan crédito.
- Eliminación de impuesto específico de la bencina.
- Eliminación del pago IVA para el consumidor final.
- Internacionalización de aeropuertos regionales.
- y por sobre todo recordar que la centralización a los único que ayuda es a las empresas (ganan más $$$ con menos esfuerzo) y que Alemania es desarrollada por que su orientación país es de muchos macro-pueblos o mini-ciudades y un gobierno federal.

Posteado por:
Santiago Hudson Pérez
24/11/2011 18:14
[ N° 2 ]

Don Ricardo: Para la respuesta a la cuestión crucial que plantea, le propongo una fácil solución. Converse Usted con sus correligionarios, que después de 20 años de corrupción han quedado entre los empresarios ricos de Chile.

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