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Garretón, Oscar Guillermo


Garretón, Oscar Guillermo
Lunes 14 de Noviembre de 2011
En la sala de espera

Como muchos, estoy en la sala de espera del parto educacional. Me distraigo pensando que el mundo anda en otras preocupaciones que, sin embargo, aunque no lo parezca, tienen que ver.

El último jueves de octubre, el Bank of America anunció en EE.UU. que daba marcha atrás en su plan de hacer un cargo mensual de US$ 5 en las tarjetas de débito de sus clientes (aquellas como Redbanc en Chile).

Según la prensa, 780.000 “followers” del Consumers Union hicieron suyo el tema y 40.000 de ellos reclamaron una investigación del Congreso a los cargos anunciados por la institución financiera. El banco tomó nota y reculó.

Es algo más que otra noticia. Hasta hace un tiempo, las cosas no operaban así. El tema era una discusión entre empresa y reguladores estatales más o menos liberales, más o menos estatistas. Los consumidores eran sólo el motivo de esa relación estrictamente bilateral. La regulación establecía el marco legal en que la empresa podía actuar; “las reglas del juego”.

Aparece hoy una regulación nueva, social, a partir de deseos y malestares coordinados, a los que las empresas no pueden desatender, sino a riesgos de pagar altos costos. Así lo estimó el Bank of America. Presumo que “las reglas del juego” no le impedían hacer el cargo a las tarjetas. Se lo impidió la regulación digital protagonizada por consumidores transformados en un tercer protagonista de una mesa de decisiones donde hasta ahora sólo se sentaban la empresa y el Estado regulador. No cambia sólo el accionar de la empresa. También el del Estado, que ya no puede proclamarse defensor de la ciudadanía a todo evento: en la silla del lado se sienta el regulador digital a decir qué es exactamente lo que quiere un determinado grupo de ciudadanos.

De esta distracción salto a otra. Hace unos días conversaba con un grupo de científicos que había desarrollado, con apoyo de Fondef, un programa para enseñar contenidos de biología a niños pequeños (@proyectokokori). Ha sido muy reconocido y premiado incluso a nivel latinoamericano. Tenían sitio web desde hace dos años, pero no pasaba mucho. Seguía siendo un gusto de científicos con vocación social y apoyo estatal... ¡hasta que abrieron cuenta en Twitter!

En el primer mes, tres grandes empresas elaboradoras de contenidos los contactaron para explorar la posibilidad de contratarlos como creadores de diversos contenidos en ciencia para escolares. La pregunta inicial de los científicos fue qué ganaban ellos al hacerlo con actores distintos a Fondef. Vía Twitter, una de las interesadas les respondió: “¿Y quién les dice que no estamos dispuestos a abrirles más posibilidades que los fondos públicos?”.

Los mundos nuevos no sólo tienen que ver con exigencias. A diferencia de la web con sus formalidades (misión, visión, quiénes somos, etc.), Twitter no deja espacio a divagaciones. Quien sabe hacerlo bien, comunica lo esencial en 140 palabras. Se eslabona más rápido una cadena de intereses comunes no restringida a fronteras nacionales. Oportunidad preciosa para empresas modernas, especialmente para pymes innovadoras.

Vivimos otro comienzo más. La velocidad de cambio nos hace vivir siempre en comienzos. Todo indica que a futuro las redes sociales sólo pueden fortalecerse. Nuevos smartphones, velocidad de conexión aumentando, miles de aplicaciones nuevas cada día a precio de ganga, cloud computing, donde podemos acceder a millones de datos sin importar ubicación física o el dispositivo que prendemos, etc.

Nadie es ajeno a estos espacios y revoluciones. Organizaciones y personas estamos ya en ellos, querámoslo o no. Así las cosas, más vale asegurarnos como individuos, organizaciones y nación llegar a ser sujetos activos de todo esto que cambia al mundo. Entre otras cosas, la fuerza de la sociedad sobre poderes concebidos en un pasado que va siendo desbordado.

Mientras pasa el tiempo en la sala de espera, llego a la conclusión de que la creatura educacional que nazca puede ser ya pasado al nacer. Dependerá mucho de si sus progenitores contienen futuro.
Volver a la sección "Garretón, Oscar Guillermo".


1 Comentarios publicados
Posteado por:
M. Muñoz
15/11/2011 01:21
[ N° 1 ]

Sr. Garretón en un país desarrollado una investigación del congreso es muy importante y se cumple con lo dispuesto por ella.
En nuestro país las comisiones investigadoras de la cámara de diputados son un tongo, nunca nadie es culpable de nada, y si aparece alguien culpable de un hecho doloso, los mismos partidos políticos protegen a sus delincuentes.
Que pensarán los ciudadanos cubanos y de corea del norte, con todos estos adelantos tecnológicos que se usan en los países capitalistas.
La creatura educacional que nazca tendrá mentalidad anticapitalista, por lo que no tendrá mucho futuro.


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