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Orrego, Claudio
Alcalde de Peñalolén


Orrego, Claudio
Martes 25 de Octubre de 2011
De la indignación al entusiasmo

Durante mucho tiempo en mis charlas a jóvenes he hablado de cuatro palabras que me han marcado en mi vocación pública: la compasión, la indignación, la pasión y la alegría. Mientras la compasión habla de la capacidad de sentir el dolor del otro como propio (“padecer con”), la indignación apunta a dejarnos interpelar por situaciones de injusticia y abuso, abandonando cualquier atisbo de indiferencia o resignación. La pasión y la alegría, por su parte, hablan de lo importante que es tener un sueño, luchar por hacerlo realidad, y ser capaces de celebrar y reír en el camino.

Estos últimos meses hemos visto cómo a la sociedad chilena la recorre una ola de indignación. Todos parecemos indignados frente a algo: la mala calidad de la educación, la desigual distribución de la riqueza, el abuso de casas comerciales, los privilegios de los poderosos (políticos o empresarios), la violencia de los encapuchados, la falta de respeto a la autoridad, el individualismo rampante, el poco diálogo y espíritu cívico, la polarización de nuestro país, etc.

Es un hecho que existen razones para estar indignados. También es cierto que esta indignación ha movilizado a miles a protestar contra lo que consideran injusto. Sin embargo, creer que sólo con indignación podemos construir el país que soñamos es un error y un espejismo. La gente no sólo se mueve por la rabia que le genera lo que no le gusta. Los seres humanos mayoritariamente nos movemos por anhelos profundos, que deseamos con pasión. Sea el amor por alguien, una meta de desarrollo personal o un proyecto colectivo, lo cierto es que el entusiasmo es fundamental en la vida. Para construir ese país que soñamos, entonces, debemos ser capaces de transitar desde una catarsis indignada a un proyecto común por el cual dar la vida.

Del 13 al 15 de abril tuve una invitación muy especial. Un grupo de jóvenes emprendedores junto a Fundación Desafío me invitaron a la cordillera a vivir un encuentro de cuatro días con 220 líderes de ámbitos distintos para ver cómo humanizar la globalización y nuestra sociedad. Había pobladores, representantes de iglesias y pueblos originarios, ex prostitutas, gerentes de empresas, líderes de ONG (muchos de ellos jóvenes), académicos y representantes del mundo político.

No dejo de admirar que un grupo tan distinto haya decidido emprender con coraje la aventura del encuentro personal (en vez de la confrontación) como una manera de buscar nuevos caminos para humanizar nuestro país. No se trataba ni de un taller de crecimiento personal ni mucho menos una jornada de capacitación. Era un encuentro sin etiquetas, prejuicios y roles, entre mundos que nunca se encuentran o si lo hacen es generalmente en base a estereotipos. En pequeños grupos, y sólo con algunas charlas motivacionales (Julio Olaya y Rodrigo Jordán), nos abocamos a la tarea más difícil de todas: construir un “nosotros” y una hoja de ruta para empezar a levantar el país de justicia y solidaridad en que muchos creemos.

Para quien no estuvo, puede parecer una locura. Para los que pudimos compartir esos días maravillosos, fue una inyección de optimismo, esperanza y sentido de misión. En tiempos donde afloran los “indignados”, me parece importante reclamar también la presencia de los “entusiasmados”. Sí, gente que no sólo se rebele contra la injusticia, sino que también se apasione por la solidaridad, el emprendimiento y la creación de empleos justos y sustentables.

Creo que si el cambio de estructuras no viene acompañado de un profundo cambio personal, donde exista encuentro con ese “otro” que no conocemos, es probable que consigamos aumentar la riqueza, pero no la felicidad ni la fraternidad entre nosotros. En la polarización que vive actualmente nuestro país, se necesita de gente que se atreva a proponer banderas de diálogo, encuentro, respeto y trabajo colectivo. ¡Tenemos tanto que aprender de los más jóvenes y humildes de nuestra sociedad! Sólo si logramos transitar de la indignación ante el presente al entusiasmo por un futuro distinto, podremos avanzar en caminos de verdadera humanización. A pesar de lo negativo de las noticias de estos días, sigo creyendo que es posible otro Chile.


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6 Comentarios publicados
Posteado por:
carlos ciriaco arias bustamante
04/11/2011 06:42
[ N° 1 ]

Estimado
Sr Claudio Orrego
Pienso exactamente como el Sr Alejandro Moya P. En este Chile querido Dn Claudio hay hambre de muchos Democratas Cristianos que retomen el camino que tenía la Falange Nacional .Mi padre fué el primer Dirigente de la Falange en Sewell .y todos los Demócratas de origen nos gustaría una D.C. con la PRESENCIA DE DIOS y no con la AUSENCIA DE DIOS como esta ahora , apoyando el Cáos y la Destrucción de Chile y con los valores permanentes . Por eso hoy la D.C. sa ha convertido en el cáncer de Chile y no es la D.C.aquella que busco siempre la Comprensíon entre el Capital y los trabajadores.

Posteado por:
isaac fuller martinez
27/10/2011 23:43
[ N° 2 ]

Claudio bueno sería que esa reunión que tuvieron Uds. se pudiera realizar a nivel nacional solo con ideas constructivas y sin descalificaciones si uno es de derecha, centro o izquierda, y poder aportar ideas como mejorar y poder actuar de mejor manera, al final todos queremos lo mismo un chile mejor y más justo.

Posteado por:
M. Muñoz
27/10/2011 21:05
[ N° 3 ]

Sr. Orrego yo soy un indignado por los siguientes privilegios de los políticos:
1.- El sueldo de un senador $ 15.000.000
2.- El sueldo de un diputado $ 7.000.000
3.- El sueldo de un Alcalde $ 4.000.000
4.- La pensión o jubilación de un ex-presidente de la república después de haber trabajado cuatro años en el cargo $ 7.000.000
5.- Las pensiones vitalicias que se pagan a los políticos, después de haber sido despedidos de sus trabajos, sin importar la cantidad de años trabajados, en circunstancias que debieran haber recibido un deshaucio o una indemnización.
Atte.

Posteado por:
Jakob Grille
26/10/2011 17:54
[ N° 4 ]

La indignación por sí sola nada construye. Tampoco sirven la pasión, la compasión ni la alegría. Hay que poner el hombro, cosa que (por lo desagradable que resulta el trabajar) simplemete no se menciona...

Posteado por:
Roberto Narbona Haschke
26/10/2011 16:20
[ N° 5 ]

Excelente columna¡¡

Posteado por:
alejandro moya poblete
25/10/2011 19:27
[ N° 6 ]

CLAUDIO: MUY OPTIMISTA TU COMENTARIO. PERO CREO QUE LA DC, DE LA VIEJA GUARDIA, COMO TU PADRE, NO ESTARIA AL LADO DE LOS
QUE ESTAN PROMOVIENDO LA VIOLENCIA, COMO EL PC Y OTROS.
CREO QUE HAY QUE CREAR UN NUEVO CENTRO POLITICO, QUE RECOJA LOS LINEAMIENTOS CRISTIANOS Y DE RESPETO A LAS INSTITUCIONES. POR AHI VA EL CAMINO, SINO, LA DC VA A SEGUIR SIENDO "EL ARROZ GRANEADO·" DE LA IZQUIERDA CONCERTACIONISTA. HAY QUE ACORDARSE LO QUE UN VIEJO POLITICO DIJO A FINES DE LOS 60' "CUANDO UD. CIERRA UN NEGOCIO CON UN COMUNISTA, TENGA POR SEGURO, QUE EL QUE HIZO EL NEGOCIO, FUE EL COMUNISTA" (JULIO DURAN AÑO 70')

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