Gonzalo Vial en la memoria (95)
Felipe Cubillos en la memoria (95)
Edwards, Jorge
El último libro de Enrique Krauze, notable historiador del México moderno, se llama así: Redentores. Es una serie de ensayos biográficos sobre personajes que intentaron, a veces a lo largo de toda su vida, otras veces en una etapa de juventud, redimir del mal, del atraso, de la injusticia, a todo nuestro mundo latinoamericano. Ni más ni menos. No es una lista exhaustiva de nombres, no están todos, pero es un conjunto interesante, significativo. Son políticos que tuvieron alguna forma de respeto, incluso de fascinación, por la poesía o la literatura, o literatos que llegaron a encandilarse con la política. Comienza con algunos que pertenecen a la vieja escuela, que forman parte del panteón de nuestros clásicos regionales: José Martí, José Enrique Rodó, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui. Sigue con gente más moderna, como Eva Perón y el Che Guevara, y desemboca en Mario Vargas Llosa, en Gabriel García Márquez, en el subcomandante Marcos y Hugo Chávez. Parece una ensalada, pero todos tienen algo en común: todos intentaron salvar a sus respectivos países, o a su región entera, en virtud de una teoría o de otra. Algunos pasaron del marxismo al trotskismo, y aterrizaron al cabo de los años en posiciones socialdemócratas o liberales. Otros huyeron hacia delante, como el Che Guevara. Todos tuvieron una relación de fondo romántico, hasta religioso, inspirada, dominante, con la Revolución. Con alguna idea de la Revolución, por lo menos. Con esa “revolución idolatrada” de que habló Neruda en sus poemas últimos, y que casi nadie se ha atrevido a interpretar. Y los finales de estos personajes de Krauze fueron diversos, muchas veces patéticos, en muchos casos dramáticos. No sé si Redentores es un libro sobre ilusos, ya que no todos los de la serie podrían definirse como tales. Pero es, sí, un libro sobre apasionados, sobre grandes soñadores, que en más de un caso tuvieron despertares bruscos.
Me gustaron mucho, me divirtieron con ganas, los detalles que no conocía sobre los precursores: Martí, Rodó, etcétera. Me acordé de una frase certera de mi amigo Antonio Cussen a propósito de no recuerdo qué episodio político reciente. La culpa es de Rodó, me dijo Toni, y hablaba de la palabrería, del poco respeto por los hechos, del espíritu de tribuna. Enrique Krauze, cuando presentamos el libro en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, tuvo una expresión certera. Tenemos que salir, afirmó, de la cultura del hombre providencial, del caudillo. Salir de eso y entrar en la cultura de la democracia, de la razón, del progreso moderno, que no excluye la solidaridad, como creen muchos, sino que es, por el contrario, un prerrequisito suyo indispensable.
Es una polémica que parece haberse acabado y superado, pero por desgracia continúa. Hay una necesidad de sectarismo, de fanatismo, incluso de guerra, en los seres humanos. La convivencia civilizada, el consenso, el ánimo de conciliación, no son, se diría, virtudes populares. No inspiran a la juventud, o a sus accidentales representantes, como se ha visto en los meses recientes. Si se terminó el dogmatismo marxista leninista (y no estoy tan seguro de que haya terminado), surgen otros en su reemplazo, desde el ecologismo para adelante. Creo que el ensayo de Enrique Krauze sobre Octavio Paz es el plato fuerte de su libro. Está en el centro del texto y es mucho más extenso que los otros. Enrique fue el secretario de redacción de la revista Vuelta y el brazo derecho de Paz durante décadas. Lo conoció mejor que nadie o casi nadie. Y el poeta pasó de la “revolución idolatrada” a posiciones liberales moderadas, siempre de progreso, pero que nunca excluían la crítica. En un discurso pronunciado en Alemania en 1984, al recibir un importante premio de libreros y editores, Paz dijo estas palabras que eran, al parecer, impronunciables, prohibidas. “Los actos del régimen sandinista, escribió (en los momentos en que la Revolución nicaragüense se organizaba en el poder), muestran su voluntad de instalar en Nicaragua una dictadura burocrática-militar según el modelo de La Habana. Así se ha desnaturalizado el sentido original del movimiento revolucionario”.
Eran palabras verdaderas y fatales. Provocaron en la izquierda dura mexicana una reacción furibunda. Hubo una marcha presidida por dos muñecos que encarnaban el mal absoluto: Ronald Reagan y Octavio Paz. En los primeros pasos de la marcha, el muñeco de Paz fue quemado en efigie, entre alaridos de alegría. Al día siguiente, un caricaturista popular se atrevió a escribir junto a uno de sus dibujos: “Los comunistas quemaron la efigie de Octavio Paz… Si eso hicieron con el mejor escritor de México ahora que están en la oposición, cuando suban al poder no van a dejar hablar a nadie…”.
No soy el mejor escritor de México ni de ninguna parte, pero cuando llegué a París, hace un año, algunos sectores del exilio chileno, afines a los que quemaron a Paz en efigie, me declararon «persona non grata» por segunda vez en mi vida. Su declaración circuló por todos lados y tuvo amplia difusión en blogs y páginas web de la más variada especie. ¿Qué sucedería, pensé, si ellos, en nombre de la lucha “antiimperialista”, consiguieran censurar la prensa? Me imaginé con una mordaza en la boca, y a lo mejor entre rejas. Pero pronto deseché esas imaginaciones inútiles. Y ahora, además de trabajar en mis memorias, trabajo en un texto para el que Mario Vargas Llosa me ha sugerido el siguiente título: Persona non grata 2. Se trata, como comprenderá el sensato lector, de una simple broma. Los tiempos de las quemas en efigie y de las declaraciones rimbombantes y condenatorias ya pasaron.
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Posteado por: gabriel eduardo garces torres 22/10/2011 13:56 [ N° 1 ] |
Estos personajes equivocadamente llamados redentores sino mas bien revolucionarios ante el poder de quienes los ostentan,utilizando el miedo,la injusticia,la violencia,etc ha sido el mal de la humanidad. |
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Posteado por: Guillermo Roberto Vega Ramirez 13/10/2011 16:08 [ N° 2 ] |
Normalmente, lo que no conocemos nos da miedo y de ese miedo queremos huir, entonces cuando ese miedo persiste lo queremos destruir. Dentro de ese desconocimiento, tambien se encuentra nuestro yo mas profundo, al que disfrazamos conocer, que juzgamos, pero que no comprendemos. No vivimos aislados, sino en comunidades que comprenden a otras personas distintas pero, con nuestros mismos miedos, la alteridad que se nos produce en estos encuentros, con nuestros semejantes, tienen la virtud de servirnos de espejos de nosotros mismos, reflejandonos una imagen que no queremos reconocer, entonces tambien sentimos un miedo que queremos destruir. Esta destruccion tiene escalas desde tratar de ignorar al otro, denostarlo o liquidarlo, el temor es fecundo en crear medios de destruccion. La superacion debe comenzar por cada uno en su propio fuero interno. |
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Posteado por: Wilberio Mardones 11/10/2011 14:30 [ N° 3 ] |
Interesante tema el de los redentores. Nunca son redentores para todos. Está el caso de Jesús de Nazareth, alias el Cristo, un mago y predicador judío que se autoproclamó hijo de Dios y que fue una suerte de superhéroe para los judíos pobres, entrando en contradicción con los fariseos (judíos ricos) y con el poder imperial romano, hace dos mil años. Murió torturado en una cruz como se usaba por entonces. Se puede leer su historia en el Nuevo Testamento de la Biblia, del cual es el protagonista... El libro (publicado por Gutenberg) tiene el interés de que su vida idealizada es contada por cuatro autores diferentes, llamados los evangelistas, toda una experimentación narrativa. |
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Posteado por: juan ignacio espinoza gálvez 11/10/2011 11:42 [ N° 4 ] |
Don Jorge:Cuando llege al "Persona Non Grata",5,nos comunica.No será dificl si sigue viajando tanto. |
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Posteado por: Eduardo Erlandsen Navarrete 11/10/2011 10:54 [ N° 5 ] |
"Hay una necesidad de sectarismo, incluso de guerra, en los seres humanos". |
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Posteado por: Roberto Alejandro Gonzalez Plaza 09/10/2011 09:57 [ N° 6 ] |
"el poco respeto por los hechos"...que buena descripcion de la beatificacion del uber-redentor, mr. jobs. (QEPD) |
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Posteado por: Roberto Alejandro Gonzalez Plaza 08/10/2011 13:00 [ N° 7 ] |
premonitorio, contemporaneo su relato y que bruto que coincida con la beatificacion del Redentor oficial del capitalismo: Steve Jobs, santificado entre otros (o entre todos)por el Wall Street Journal oficialmente hoy dia! Alucinante idea, transformar, un epitome del sistema en el redentor-salvador que humanizad lo inhumanizable y consolida la codificacion del espiritu en el hacer tecnologico, hueco y twittero. |
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Posteado por: juan eleuterio díaz núñez 07/10/2011 20:11 [ N° 8 ] |
Los sectarismos fanáticos, nacen por dos motivos. Uno, emocional, de la actitud Maniquea de la exclusión, de lo que se ha definido a priori o irracionalmente, como demonizable. El segundo motivo, de tipo intelectual, se basa en el dogmatismo, al cual se llega por simplificación. Trabajar con variables multicausales, que nos obligan a definiciones diferenciadas, y, a la vez, integrativas, es agotador. Más fácil, mas cómodo, mas retórico y elocuente, es simplificar, para dar la falsa impresión de claridad y continuidad. Pero no creo que todos los prohombres Latinoamericanos cayeran en estos prejuicios afectivos o morales, intelectuales o sociales. Y, al contrario de Edwards, pienso que muchas personas del Socialismo Posmoderno, de aquí o allá, están aprendiendo una lección biográfica. Y que hay un hilo de continuidad acausal entre ellos, Socialistas, y los grandes vanguadistas que encontraron su punto de equilibrio isológico, en medio del tráfago de la historia, y en medio de los claroscuros del corazón humano. El Señor Embajador todavia tiene quien le escriba, pero todavia escribe sin comprender. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 07/10/2011 17:07 [ N° 9 ] |
El redentor mas conocido fue un Carpintero. Bueno es repasar sus enseñanzas, "no he venido a traer la paz, sino la espada" dijo el Redentor Carpintero |