Gonzalo Vial en la memoria (95)
Felipe Cubillos en la memoria (95)
Edwards, Jorge
La semana no es nada de fácil. Hace pocos días se hablaba de la crisis en Grecia: ahora ya se comenta la probable caída de Italia. En Grecia existe un gobierno permisivo, que anuncia las más diversas medidas de austeridad, pero que no las cumple ni pretende cumplirlas. En Italia, el gobierno de Silvio Berlusconi se encuentra en una crisis vertiginosa, en una situación de desprestigio creciente. ¿Qué efectos de dominó de Italia pueden producirse en Europa? Me parece que hay un hecho real, indiscutible: nadie sabe nada. Todos cruzan los dedos y cierran los ojos. Yo despido a los últimos invitados de la fiesta nacional chilena, que hemos celebrado el día viernes 16, hago mi maleta y parto a unas conversaciones literarias en Formentor. El cabo y la caleta de Formentor (cala, dicen los mallorquines), son lugares idílicos, alejados del mundanal ruido, de la costa norte de Mallorca, en las islas Baleares. Salir del asfalto del barrio de la Motte-Picquet y encontrarse en un balcón frente a una cala estrecha, casi deshabitada, flanqueada por montes, peñones, islas, veleros anclados a pocos metros de la playa, tiene algo de magia, de sueño. En este lugar y en el Hotel Barceló, en los años sesenta, tenían lugar reuniones de editores europeos y escritores de todas partes que pronto se volvieron legendarias. Ahí salieron a relucir nombres que eran apenas conocidos, como los de Jorge Luis Borges, Alexander Soljenitsin, Nathalie Sarraute, o totalmente desconocidos hasta ese momento, como los de Jorge Semprún, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa. En otras palabras, el boom latinoamericano comenzó en Barcelona y en París, pero también en los jardines y boscajes, en las escalinatas de piedra, en las salas de reuniones a donde he llegado a parar hace tres o cuatro días. Cuentan que las intromisiones de la Guardia Civil, de los grises, como se los llamaba, de los últimos años del franquismo, obligaron a emplazar las conversaciones en otras ciudades de Europa. Ahora ha surgido la idea de renovarlas en una España libre de grises, de guardias que se instalaban en la puerta del bar y exclamaban en voz alta: ¡Mira qué bien viven estos escritorzuelos comunistas!
Se analizarán los temas de la memoria, la historia y la ficción literaria. Concurren novelistas de diferentes generaciones, críticos, historiadores. Los vacíos de la historia, inevitables, a veces abrumadores, dan mayor facilidad para escribir novelas. Un joven francés que reside en España, Mathias Enard, acaba de publicar un texto de alrededor de ciento ochenta páginas sobre un viaje que hizo Miguel Angel Buonaruotti, en el siglo XVI, a Constantinopla. Se sabe que el sultán quería encargarle un puente sobre el Cuerno de Oro, para completar un proyecto que había sido abandonado por Leonardo da Vinci, y no se sabe mucho más. El joven Mathias Enard examinó todos los documentos que pudo en Roma, estudió a fondo el Renacimiento italiano, y después partió a instalarse un par de años en Estambul, la Constantinopla del viaje de Miguel Angel. Inventó lo que no sabía sobre aquella experiencia, y conoció el ambiente de ahora, donde sobreviven restos, indicios, ruinas, mosaicos escondidos. Había estudiado ese comienzo del siglo XVI —Miguel Angel desembarcó un 13 de mayo de 1503—, y lo demás fue un aporte de su propia imaginación. Nadie podría discutir que el resultado literario es novela, ficción de la mejor clase. No recuerdo ahora el título de su libro, pero sé que es bastante largo y que en alguna parte figura la palabra elefante. Los narradores de la nueva generación, en buenas cuentas —Mathias tiene 31 años—, usan la historia con libertad, con soltura de cuerpo, con sentido del humor, para elaborar sus fantasías. La realidad incompleta es un buen alimento de la imaginación, y mejor mientras menos completa. Yo cuento que me encontré con la situación siguiente: Miguel de Montaigne, personaje tan real como Miguel Angel Buonaruotti, había viajado a París en 1588 y recibió una carta apasionada de una joven lectora. Fue a visitarla a la casa de campo de su familia, en el pueblo de Gournay sur Aronde, por un período anunciado de tres días, y se quedó seis meses. Se conoce algo de lo que ocurrió en los tres primeros días, en un fin de semana normal, pero no conocemos absolutamente nada acerca de lo que sucedió en esos seis meses. Las posibilidades de hacer una elaboración novelesca, ficticia, saltan a la vista. A condición de tener ideas claras sobre los personajes, la época, las guerras de religión, la crisis en los campos, las costumbres y prejuicios que regían la conducta de las mujeres, las vestimentas, las comidas. No es poco, y tuve que entrar en una explicación acerca de lo que entiendo por «estilo conjetural».
En las converses de Formentor, si el auditorio escucha con atención, si se ríe de buena gana de cuando en cuando, si hace preguntas interesantes, se puede estimar que la apuesta está ganada. Mucha gente ha viajado desde la ciudad de Palma y ha pernoctado en el hotel para seguir las discusiones. Si la lectura está en decadencia entre nosotros, no ocurre lo mismo en España y, en general, en el Viejo Mundo. Kenizé Mourad, autora del famoso De parte de la princesa muerta, cuenta su relación de familia con el último sultán de Turquía, la historia íntima que conoció a través de los papeles que le dejó su madre en herencia y que le fueron entregados en París por un guardia turco de palacio, y la sencillez del relato, su solidez, su notoria verdad, impresionan a todos. Había conocido el libro en forma indirecta, a través de los comentarios frecuentes de su traductor al español, el escritor chileno Mauricio Wacquez, y ahora me propongo leerlo desde la primera frase hasta la última. ¡Mauricio Wacquez!, exclama Kenizé Mourad, encantada, y me toma de las manos, como si fuera un emisario de ultratumba. Para eso, entre otras cosas, sirven las reanudadas converses de Formentor, y si sólo sirvieran para eso, estarían plenamente justificadas.
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Posteado por: juan eleuterio díaz núñez 02/10/2011 12:49 [ N° 1 ] |
¿Para qué sirve la Literatura? -- Se preguntó en un coloquio, la flor y nata de la revolución fracesa de los sesentas, SARTRE incluido. Un librito que, dimanante del bohemio materialismo existencial, no menos eurocétrico que los Embajadores (nótese el respeto de la mayúscula), nos pone frente al motivo central de estas notas. Si todo no pasa de ser una fiesta cultista del sistema neoliberal, si no hay más bienes que los tangibles, la Literatura está condenada por la historia material de los pueblos. Pero no es así: piénsese, no en el boom, sino en algo aún mayor, los grandes clásicos costumbristas e indigenistas Latinoamericanos, en los cuales detengo mi leer, con una sed que sólo la poesia coloquial puede saciar. Y, entre líneas, me pregunto algo similar a la interrogante Monseñor Edwards: ¿Que hacia DESCARTES, con la princesa de Holanda, huyendo de la Inquisición, a las cinco de una húmeda mañana otoñal, "pretendiendo" estudiar trigonometria? ¿Ah? ¿Dijo ud. "imaginario", señor materialista posmoderno, sabe lo que dice? |
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Posteado por: juan ignacio espinoza gálvez 28/09/2011 14:48 [ N° 2 ] |
DON jORGE:dado el tenor de su columna,su permanencia en la embajada y sus viajes , recuerdos y variadas asociaciones legítimas o circunstanciales,le permiten escribir estas columnas que pocos comentan laudatoriamente y muchos en forma crítica,entra los cuales me cuento.Para algo que sirvan "las conversas de Formentor".Estoy de acuerdo con un comentario anterior.¿Ud.sigue siendo persona non grata?.Pareciera que Ud.permanentemente aprovecha lo no sabido para inventar situaciones que nadie podrá confirmar jamás.¿literatura de ficción o inacapacidad para crear realísmo mágico? |
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Posteado por: mario juvenal ramos peña 25/09/2011 13:10 [ N° 3 ] |
Como siempre, nuestro erudito escrotor y Embajador en Paris nos deleita con su asombrosa memoria, hace gala de sus conocimientos sociales y de amistades y de paso, narrarnos como tuvo la feliz iniciativa de compartir fiestas patrias con chilenos, darnos luces sobre la crisis económica que sufre Europa y que, ladinamente algunos paises desean pasar piolita con sus bonos, que nadie sabe quienes realmente pagarán. |