Gonzalo Vial en la memoria (95)
Felipe Cubillos en la memoria (95)
Garretón, Oscar Guillermo
Ayer fue 11 de septiembre. Me atrae ver cómo Chile es, cómo recuerda y cómo olvida. Pertenezco a una generación marcada a fuego por los tiempos de Unidad Popular y de dictadura. Mi aproximación a los hechos no es igual a aquella de los hijos de la democracia post 1990. No se alertan como yo cuando alguien proclama que la democracia es una mierda que no vale la pena. Algunos no concluyen como yo, que la violencia conviene a los armados, nunca a los pueblos que sólo pueden construir más igualdad en el ámbito donde el igual peso del voto libre de cada uno prima sobre las armas y otras desigualdades. Asocio violencia con torturas, con exilio, con desapariciones, con asesinatos impunes y por tanto veo con ojos distintos a guanacos y lacrimógenas. Recuerdo el bullying mediático desembozado de una prensa amordazada o militante de un bando y me asqueo con la legitimación del bullying mediático en la red contra cualquier cosa que no sea la incondicionalidad con “mi causa”, a sabiendas de que la unanimidad —obsesión de todo aprendiz de dictador— es la anemia y muerte de una sociedad, mientras la diversidad (hoy mayor que entonces) es fuente de vitalidad. Me repugnan los abusos y arbitrariedades del poder, sean cuales sean, así como a la pretensión de imponer un todo o nada que comúnmente termina para los pueblos en la nada. He vivido con desgarros, en la historia de un siglo, el envilecimiento del sueño de un mundo pretendidamente de iguales, sin lucro, que se desplomó solo, empujado por sus crímenes, incompetencias y fracasos.
También comprenderán por qué me repugna la cobardía de simular defender aquello en que no creo, para evitar que me acusen de inconsecuente por defender aquello en que sí creo, aunque me equivoque y luego deba reconocerlo.
Los pasados vividos son bagaje con que cada uno lee el presente y construye sus sueños de futuro.
Siento cariño y admiración por Allende, por la pasión compartida, por su enorme gesto ético de entender que el Compañero Presidente era, además de un hombre, una institución, y que por la fuerza nadie lo sacaría vivo de la casa de los Presidentes de Chile. Pero eso no me obliga a replicar para hoy un programa inviable ni a ser complaciente con mis responsabilidades en lo ocurrido. Todos, víctimas y victimarios, tuvimos alguna responsabilidad en el desenlace de 1973.
Me alegra y enorgullece vivir en un país mejor al de entonces. Como siempre, otros construirán a partir de lo logrado. La historia no tiene fin.
Me siguen rebelando las inequidades, como aquellas de la educación. Y por lo mismo me rebela que la discusión sobre calidad y financiamiento de la educación haya sido postergada y reemplazada por obsesiones contra distintas formas de educación privada.
Recuerdo el “educación gratis para todos” y me resuena el “universidad para todos” de entonces. Yo al menos no quiero pagarles estudios gratuitos a los hijos y nietos de los mandamases de los grandes grupos económicos del país. Me hace feliz pagar más por una educación igualitaria y buena que favorece a los más pobres, pero ese gran sueño pasa, entre otras cosas, por formar y evaluar bien a profesores cuyo líder, atornillado a la mesa por una mejor educación, se ha opuesto siempre a la evaluación del desempeño docente.
Creo indispensable una regulación mucho más severa en educación y en la actividad económica. Las desigualdades y abusos tienen que ver con sus debilidades. Pero me abruma la deificación del rol del Estado. Recuerdo los desastres del “área de propiedad social” (que contribuí a crear); constato que los estándares de productividad y ambientales son mucho mejores en la gran minería privada que en Codelco; observo la protesta de los colectiveros por el precio de la gasolina, recuerdo los costos de refinación de Enap escandalosamente más altos que aquellos internacionales y que sirven a grandes importadores privados de gasolina para obtener pingües ganancias que pagamos todos.
En fin, el 11 de septiembre grabó muchas cosas en mí. Son ingredientes de los futuros que quiero y no quiero.
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Posteado por: Jorge Enrique opazo Villegas 28/09/2011 19:55 [ N° 1 ] |
INGRESO ETICO Y LA LUJURIA DEL LUCRO Ingreso ético para los mas desfavorecidos del modelo, los trabajadores y la lujuria del lucro para los mas favorecidos del modelo, los empresarios. Que falta de etica. Atte. |
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Posteado por: enrique perez pizarro 26/09/2011 15:49 [ N° 2 ] |
EL 11 DE SEPTIEMBRE A MI ME HIZO SALIR DE CHILE PARA SIEMPRE AL VER TANTO ODIO ENTRE CHILENOS Y JAMAZ ESTARE ARREPENTIDO, NO ME INTERESA NI LAS EMPANADAS NI LA CUECA NI LOS PESCADOS FRITOS NI LOS MOMIOS NI LOS ROTOS EN OTRAS PALABRAS CHAO NO MAS |
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Posteado por: carlos ciriaco arias bustamante 24/09/2011 07:52 [ N° 3 ] |
Estimado |
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Posteado por: M. Muñoz 20/09/2011 19:07 [ N° 4 ] |
Muy buen artículo Sr. Garretón, lo felicito por su sinceridad y visión de la historia de nuestro país, además quiero recordarle a nuestros posteadores que sólo una persona inteligente tiene la capacidad mental para cambiar de opinión, los estúpidos no tienen esa capacidad intelectual. |
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Posteado por: Verena Herbach W. 14/09/2011 20:28 [ N° 5 ] |
Sr.O.G.Garretón: |
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Posteado por: rene muñoz muñoz 14/09/2011 15:23 [ N° 6 ] |
¿¡Pero que cosas dice este señor?...perteneció a un grupo marxista enquistado en la Democracia Cristiana (MAPU e IZQ. Cristiana)que traicionaron a Dn. Eduardo Frei Montalva y le "negaron la sal y el agua"..¿acaso no se acuerda cuando junto a la pandilla bolchevique le negaron el permiso para salir del pais, solo para demostrar "fuerza". no sea cara dura |
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Posteado por: jaime marin espinola 13/09/2011 14:56 [ N° 7 ] |
BASTA , con la majaderia del 11, han pasado 38 años |
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Posteado por: Mauricio Roberto Riveros de la Torre 13/09/2011 14:44 [ N° 8 ] |
El 11 siempre será una fecha que producirá opiniones divididas entre quienes estuvieron a favor del golpe militar y los contrarios a ello. |
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Posteado por: FERNANDOOSCAR ARANDA REY 13/09/2011 00:12 [ N° 9 ] |
Al leer al aburguesado señor Garretón, con cuyas opiniones no puedo sino estar de acuerdo, excepto en lo que se refiere al señor Allende (el peor Presidente de Chile) no puedo sino recordar ese viejo adagio "COMO NOS CAMBIA LA VIDA".Que distinto al barbudo que junto a Altamirano trataba de lograr la subversión de |