Gonzalo Vial en la memoria (95)
Felipe Cubillos en la memoria (95)
Edwards, Jorge
De repente, en medio
Yo vivía entonces a la vuelta de La Coupole, en la calle Boissonade, al lado de talleres de pintura que habían sido ocupados por gente como Man Ray, como Giacometti, como muchos otros. Los viejos artistas ya habían sido reemplazados por una generación nueva, por pintores como Antonio Saura, Monory, Télémaque. Había un aire nuevo en la atmósfera, algo así como una segunda vanguardia. Una tarde salí al bulevar de Montparnasse y me encontré con que mayo del 68 había comenzado. La tarde anterior había respirado gases lacrimógenos lejanos en una estación de Metro del Barrio Latino. Ahora encontraba multitudes de estudiantes en la calle, acompañados de cerca por personajes marginales: un gimnasta con traje a rayas y bigotes a lo Aduanero Rousseau, algunos personajes de la noche que andaban despiertos, con los ojos desmesuradamente abiertos, en el atardecer, el profesor Goldmann, con su eterna tenida gris oscuro, husmeando a la multitud y satisfecho de comprobar en el terreno, en el asfalto del bulevar, las teorías suyas y de su amigo Marcuse.Las manifestaciones del Chile de ahora son menos imaginativas, más obcecadas, hasta cierto punto más serias. Nadie ha inventado una fórmula tan concisa y provocativa como “Prohibido prohibir”. Nadie ha dicho: seamos realistas, pidamos lo imposible. Los estudiantes chilenos parten de un principio que parece sagrado, pero que quizá se podría discutir: el rechazo del lucro en la educación en cualquiera de sus formas. Nosotros, en los últimos veinte años, hemos multiplicado el acceso a la educación, pero es probable que en esta etapa, con el respaldo de una economía más sólida, podamos acercarnos al ideal de una educación pública, de calidad y en muchos casos sin el menor lucro. Mi generación se educó en colegios y universidades gratuitas, pero la paradoja consiste en que éramos una minoría y en que habríamos podido pagar nuestros estudios. ¿Basta ahora con pedir a gritos, en marchas interminables, educación gratuita para todos, y no admitir soluciones mixtas, prácticas, que admiten liceos y universidades de excelencia, pagados, pero con porcentajes importantes de estudiantes becados?
Mayo del 68 tenía un lado de Federico Nietzsche y otro de Jean Arthur Rimbaud. Se había exigido durante largas décadas, desde casi un siglo, desde los años de la Comuna de París, el cambio de la sociedad, y ahora se pedía el cambio del sistema y el cambio de la vida. Debajo de los adoquines de París estaba la playa, debajo de las pesadas y grises instalaciones urbanas, la naturaleza. Las aspiraciones de ahora son diferentes, probablemente más pedestres. Pero existe la obligación, aparte de la necesidad, de entenderlas y en lo posible de atenderlas. Si damos comienzo a un cambio histórico, si conseguimos que los factores de educación y de cultura se integren a nuestro tangible desarrollo, habremos tomado una decisión fundamental y que será recordada por las generaciones futuras. En cambio, si respondemos a propuestas intransigentes con respuestas poco generosas y poco pensadas, iremos por mal camino.
Hasta aquí, me parece que el discurso del nuevo ministro de Educación, Felipe Bulnes, es interesante, reflexivo, de una apertura de espíritu poco frecuente entre nosotros, trátese de tirios o de troyanos. Y nos gustaría mucho que aparezca en el horizonte nacional un estudiante que proteste, pero que no haya congelado sus estudios, que no se haya convertido en un manifestante profesional. No es una aspiración abusiva. Los estudiantes italianos, alemanes, franceses, los de la primavera del 68, no dejaron de leer a Herbert Marcuse, a Jean-Paul Sartre, a Walter Benjamin, a Martin Heidegger. Algunos compañeros míos de la década de los cincuenta salían a la calle, durante las huelgas de la movilización colectiva, con cartapacios llenos de libros de Heidegger, de César Vallejo, de Pablo Neruda, y con gruesas piedras recogidas en el Parque Forestal y destinadas a pulverizar las vidrieras de los autobuses. Lo he visto con mis propios ojos. Los libros solían ganar la batalla; las piedras abollaban las carrocerías de algunas micros, pero se olvidaban al día siguiente.
Escucho ahora las protestas con la mayor atención, leo las peticiones, estudio las réplicas oficiales y las que siguen caminos paralelos, pero me molesta la obstinación, y confieso que me disgusta, por razones estéticas y éticas, la majadería. Hay que tratar de convencer, y no de imponerse a golpes, aun cuando existan los golpes de advertencia y cumplan a veces una función necesaria.
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Posteado por: Wilberio Mardones 18/08/2011 13:33 [ N° 1 ] |
Don Jorge Edwards se nos ha puesto maniqueo y nostálgico. Para él hay rebeliones buenas y malas, estudiantes inteligentes (los franceses de mayo 68 y los chilenos de su generación) y cretinos (los chilenos actuales enfrentados al gobierno de derecha). Las rebeliones del pasado sí que eran buenas, nos dice. Las de ahora son obcecadas y majaderas, adjetivos periclitados que suenan a anatemas. Su última frase me emocionó: un elogio de la violencia necesaria. Don Jorge aparte de maniqueo y nostálgico se nos pone prágmático. Demasiadas palabras densas... |
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Posteado por: Andrés Gallardo Gomez 18/08/2011 01:56 [ N° 2 ] |
El articulo hubiera sido interesante si se hubiera mantenido como un recuerdo de mayo de 68, pero la comparación me parece muy básica. Es como decir en los años 60 las luchas sociales eran interesantes pero ahora que vivimos tan bien esto no es necesario. Por el contrario, esta generación me parece mucho mas interesante que la de esa época, que comenzó siendo revolucionaria, ayudo a destruir la democracia, luego se olvido de todo eso y se volvió conservadora. Estos jóvenes tienen un discurso con mucho contenido y no tiene nada de fanatismo. Por el contrario parece que el gobierno es el que no escucha. Es triste ver cuando nuestros intelectuales se convierten en funcionarios. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 17/08/2011 11:36 [ N° 3 ] |
Don Jorge, Neruda en los años 20 estudio en la UdeChile, GRATIS, no era RICO y tampoco era una minoria. Y como EL miles de hijos de obreros estudiaron en la UdeChile y despues en la UTE a partir de los 50. Es una falacia decir que solo estudiaban los ricos en las unoversidades gratis de Chile. Y los liceso fiscales eran de superior calidad que los privados de la epoca en cada ciudad de Chile. Y no solo los ricos estudiaban alli, no había tantos ricos en Chile, al igual que hoy. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 17/08/2011 11:32 [ N° 4 ] |
El 68 tenia 10 años, pero me parece haber leido que aca en la Cato también se tomaron la UC y el que estaba al mando de las tomas era un tal Silva Solar ¿por que recordar el 1968 de Paris y no el de Chile?Y se puso machista don Jorge, la unica que tiene la memoria en espera, no los "estudios congelados" es Camila ¿cual es la idea de seguir dandole a ella? Perfectamente pudo terminar su meoria, irse para la casa, buscar pega y no ocuparse de nada ¿cual es la idea de bajonearla? |
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Posteado por: Daniela Paz 16/08/2011 22:32 [ N° 5 ] |
Más vergüenza ajena me da leer una opinión carente de eso mismo: opinión. Politizar el tema es tanto o más dañino para el fin en sí que atacar a quien rescata una verdad incómoda, pero verdad al fin y al cabo: en la causa raíz estamos todos de acuerdo, pero la solución también pasa por la motivación de cada uno para incorporar educación de calidad. |
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Posteado por: samuel venegas castillo 16/08/2011 16:59 [ N° 6 ] |
Leera el Sr. Edwards, lo que comentamos acerca de su columa semanal, los que estamos fuera del Olimpo intelec-tual en el cual el vive, yo creo que no.Desde su nueva perpectiva de funcionario del actual regimen, solo trata de denostar los movimientos sociales en este Chile de hoy ,que el parece no entender, sus elogios al Ministro de Educacion ,solo pretenden aumentar sus simpatias al interior del gobierno.Como un intelectual, como ud. no puede ver las injusticias del sistema capitalista que hoy nos tiene en esta profunda crisis, no tan solo ecomica o social sino principalmente de valores. Abramos las puertas al dialogo sin condiciones, al convercer con argumentos y ejemplos en vez de estar siempre con la consavida cantaleta de las descalificaciones. |
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Posteado por: Luis Cortes 15/08/2011 05:17 [ N° 7 ] |
Da un poco de vergüenza ajena el intento del Sr. Edwards de a traves de la poetización de los antiguos movimientos de protesta (68, los años 50) invalidar el movimiento estudiantil actual. Su actitud de 'ex-intelectual-de-izquierda-cosmopolita' (de la buena: esa soñadora y no esta 'banal-proleta')es patético. Naturalmente tiene un precio que pagar por su investidura de embajador y lo mejor es con una sonata a las multifacéticas cualidades del Ministro Bulnes. Por otra parte el deseo de aceptar que estudiantes protesten pero ordenadamente sin perder de vista sus estudios, buenas maneras, etc. es de una ridiculez espeluznante |
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Posteado por: maximo trujillo correa 14/08/2011 12:17 [ N° 8 ] |
Llevo más de 20 años de autoexilio, de una "democracia cautiva". En la democracia q vivo no hay "senadores designados" ni mucho menos tutelaje intelectualoide de pasquín de feria, para justificar la miopía de las cataratas de mis ojos cansados. |
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Posteado por: Arturo Passi Roldan 12/08/2011 20:35 [ N° 9 ] |
Siempre,se saca a colacion,el mayo,del 68--tanto de uno y del otro lado,lo mismo-- y que aquello,fue inspiracion,para muchos....y se habla de Tlatelolco del 68 y de otros movimientos....pero,la verdad historica,es que mucho,antes,empezo,la protesta,estudiantil,de aquellos años en CHILE y personalmente lo vivi,el 66 y 67 en la U.C--acuerdense,del letrerito,de nuestra fachada,de aquellos años--pero el movimiento,se vivia,en Concepcion y en otros lugares y a mi me toco,coordinar,con aquellos planteles,tambien se movian,los secundarios y era mucho,mas amplio,porque,se protestaba,por muchas cosas..... |