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Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 04 de Junio de 2010
Exclusiones

En la mayoría de las entrevistas, las respuestas de los entrevistados son interpretaciones libres de los entrevistadores. En los mejores casos, son aproximadas. En los peores, dicen exactamente lo contrario de lo que el entrevistado quiso decir. Cada dos años, hacia estas fechas, los miembros de la difícil y más bien ingrata profesión literaria reciben peticiones variadas de entrevistas sobre el Premio Nacional de Literatura. Contesto lo que puedo, trato de dar una opinión personal, honesta, y cosecho irritaciones, molestias, susceptibilidades heridas, además de uno que otro elogio infundado. Si fuera miembro del jurado que otorgará el premio próximo, abandonaría mis lecturas actuales, que son, precisamente, inactuales, y me pondría a releer, a leer, a tomar notas. Ser escritor nacido en Chile no significa ser especialista en literatura chilena. No soy especialista en nada, y he sido lector constante de los libros más diversos de este mundo. Anoche, por ejemplo, lápiz en mano, leía un diálogo apasionante, agudo, lleno de humor y de crítica ácida: Julio II excluido del Reino de los Cielos. Fue escrito por Erasmo de Rotterdam en las primeras décadas del siglo XVI y es uno de los textos centrales, uno de los clásicos, de la reforma protestante en Europa. Por ahí comenzaba el libre examen, que debería ser una de las normas de cualquier ejercicio de la crítica, literaria o no literaria. Desde luego, una obra de Erasmo no tiene ni podría tener la más mínima relación con nuestros premios de letras o nuestros fondos concursables.

Pues bien, si me pidieran que diera mi voto en el ambicionado Premio Nacional próximo, comenzaría por hacer lo siguiente: releer a fondo, lápiz en mano, la poesía de Oscar Hahn; leer la obra de Isabel Allende, que conozco bastante mal; releer y leer las novelas, que conozco a medias, de Diamela Eltit, entre muchas otras lecturas. Sería un trabajo largo, duro, que me obligaría a privarme de muchas horas de sueño. Pero, claro está, este premio tan codiciado se otorga por un conjunto de funcionarios que llegan corriendo a la reunión, que han escuchado hablar de algunos autores, que han leído algunas de sus páginas, sobre todo en el fin de semana de la víspera, y que cumplen con su encargo en forma inevitablemente apresurada. La voz del premiado anterior tiene bastante peso, ya que suele ser la única persona que tiene conocimientos reales de la materia. Lo cual no es una crítica de los funcionarios sino del sistema y de la ley que lo establece. Si el rector de la Universidad de Chile, por ejemplo, es jurista de profesión, o químico farmacéutico, nada lo obliga a ser un conocedor profundo y justiciero de la literatura nacional.

Con respecto a Isabel Allende, a quien he leído poco, observo una situación que me parece, por lo menos a primera vista, sospechosa: se diría que está excluida por principio de la competencia, y esto se podría explicar porque tiene demasiado éxito, porque llega a demasiados lectores, porque es conocida en todas partes, en Japón, en Finlandia, en Turquía, y porque su lectura, en algún sentido, es demasiado fácil. Pues bien, no creo que la facilidad deba excluir el examen serio de esta autora, así como no creo que la dificultad deba afectar la candidatura de Diamela Eltit. Tampoco creo, y esto podría irritar más a algunos de los críticos y criticones ambientales, que la diferencia entre poetas y prosistas tenga mayor sentido. Se sostiene que este año le toca el premio a un narrador, pero la norma no está escrita en ninguna parte. Es un lugar común que no se sabe dónde se engendró. Vicente Huidobro, a quien no le dieron el premio porque andaba siempre lejos, en París o en lugares parecidos, era poeta, ensayista y novelista. De acuerdo con esta supuesta alternancia de géneros, el premio le tocaba siempre y me pregunto si por esa causa no se lo dieron nunca. Además, todos nuestros poetas mejores han sido prosistas. Casi no conozco excepciones a esta regla. Basta con citar a Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Enrique Lihn, Jorge Teillier. En desmedro de los narradores, agrego que más de alguno intentó ser poeta y fracasó en el intento. En consecuencia, suspendo mi juicio acerca del Premio Nacional, y agrego una o dos nociones personales. Detesto la exclusión, y en virtud de este principio, o de esta preferencia, si quieren ustedes, no estoy de acuerdo con el veto a priori de Isabel Allende. ¿Es una vulgar escribidora de best sellers? Examinemos el tema con un poco de atención, sin prejuicios, sin que el odio tan criollo al éxito nos perturbe. Cuando leí su primera novela, La casa de los espíritus, toda la primera mitad me pareció excesiva y descaradamente garcíamarquiana, pero hacia el medio y en la segunda parte empecé a notar un tono criollista, reminiscente de escritores como Luis Durand, Fernando Santiván, Eduardo Barrios, y eso no me disgustó. Nunca pensé que la novela estuviera escrita con la única intención de escribir un best seller.

Un crítico escribe ahora que premiarla sería como darles un premio a las hamburguesas en un concurso de gastronomía. Leo esa frase y pienso, como pensaba el poeta y brillante prosista mexicano Octavio Paz, que siempre es necesario hacer la crítica de la crítica. He enseñado durante diversos semestres en universidades diferentes de los Estados Unidos y he aprendido a respetar la ciencia de las hamburguesas. Una ensayista y profesora francesa, discípula de Jacques Derrida, notable teórica de la literatura, gastrónoma refinada, me enseñó en la Universidad de Chicago lo que era una hamburguesa y cómo había que comerla. Era, según ella, un modelo para armar, algo así como un libro donde el lector hace parte de la escritura. Cuidado, entonces, con las humildes hamburguesas. El principio erasmiano del libre examen nos obliga a proceder con más calma, con menos apasionamiento.

Por lo demás, como no estoy sometido en el interior de estas columnas a la tiranía de los entrevistadores, me permito agregar otra noción. Si tuviera que votar hoy, con mi conocimiento insuficiente de Diamela Eltit, con mi relativa ignorancia de Isabel Allende, sin darme el trabajo de robarle horas al sueño para probar otras hierbas literarias, medicinales o tóxicas, me parece que votaría por Oscar Hahn. Es uno de los autores más originales del presente literario chileno. La razón para mí es clara: usa los moldes clásicos, que conoce a la perfección, que domina con la más notable soltura, para introducir contenidos cotidianos, perfectamente contemporáneos, escritos con el habla con que cada persona suele hablar con su vecino. Es una forma irónica de escribir poesía, algo burlona, y que contradice una manía nuestra de hoy y de antes: la del vanguardismo como sistema, como academia, y que termina por erigirse en otra forma de exclusión. Esa síntesis de métrica tradicional, rigurosa, y de discurso interno abierto, es un fenómeno que me interesa más que otros, para decir lo menos.


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10 Comentarios publicados
Posteado por:
Hugo Díaz Vergara
05/07/2010 23:34
[ N° 1 ]

Don
Existen opiniones y opiniones y a veces cambiantes en el tiempo. Borges que era un además excelente lector y crítico literario, siempre menospreció el Nobel que se le otorgó a Gabriela Mistral (él era medio misógeno). En cuanto al de Neruda decía que había sido una cosa de la "geopolítica" de Estocolmo. Pero después reconoció e incluso decía que lo mejor de Neruda era cuando era tocado por su ideología- me parece que se refería a Canto General- Los dos se respetaban, este respeto mutuo entre estos dos gigantes de la literatura latinoamericana, no se da con frecuecia entre ls enanos literarios de estos pagos. Un poeta muy nombrado de Chile me comentó que a él no le gustaba Borges por que era "encantador", yo quedé como Condorito!Plop". Este poeta es premio nacional de poesía. Borges muchas veces se arrepintió de alguna de sus opiniones y tuvo la valentía de hacer los mea culpas. Muchas opiniones las cambiamos con el tiempo, esto es natural e iteligente, sólo los tontos y las piedras no cambian.

Un agradecido lector de Borges.

Hugo Díaz V

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juan g zaldivar
11/06/2010 13:33
[ N° 2 ]

Bien Blanca Vivar, al parecer lo único que le intereza al escritor desprestigiar a una colega chilena solo por el cargo de conciencia que lleva consigo por el hecho de haber traicionado sus convicciones como escritor, persona y como hombre.

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Herman Aguirre Ayala
08/06/2010 11:58
[ N° 3 ]

Don Jorge ¿usted va a votar? ¿desconociendo la obra de Isabel Allende igual va a votar? Me parece poco serio.Doris Lissing vende tanto como Isabel Allende e igual le dieron el Nobel.

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sixto lemus peralta
06/06/2010 16:59
[ N° 4 ]

Hablar de Escritor como Profesión, creo que es vulgarmente carril, ya que no hay ninguna universidad que tenga en sus carreras la de Escritor. Periodista, profesores que se dediquen a buscar ingresos como escritores eso si. En esto de un premio nacional, así como su nombre lo indica es para un Chileno o connacional, según lo que leo de la biografía de la susodicha en cuestión nació en Lima 1942, de tal modo que es Peruana... La sra. en cuestión es peruana , salvo que más allá o mas acá se haya nacionalizado, si hija de un Chileno, pero si le corresponde o no optar al premio nacional, siendo peruana NO. habría que inventar un premio como el que tiene españa de Cervantes que ese si es internacional. Asi es que como dicen que en los escribanos prima la poca cordura y la mucha envidia, hay que estar tranquilos porque el machismo se impòndrá y el premio nacional recaerá en un varón Chileno.

Posteado por:
M. Muñoz
05/06/2010 21:13
[ N° 5 ]

Sr. Edwards, como usted bien sabe en nuestro país todo está degenerado con la política tercermundista, desde siempre estos premios se los adjudican los escritores que no son librepensantes, y que profesan publicamente alguna ideología política.
Hace algunos años un escritor escribió algunos versos para el presidente de la época, con lo cual se ganó el premio nacional de literatura.
La escritora Isabel Allende no ganará nunca el premio nacional, porque ella es millonaria y vive en un país
capitalista.
Atte.

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juan eleuterio díaz núñez
05/06/2010 19:20
[ N° 6 ]

Creo que se esperan cosas discímiles y contradictorias del premio nacional de literatura. Un aspecto es el "premio de la crítica literaria" que no es exactamente eso. Otro aspecto es el "premio del club de lectores" y tampoco es eso. Y finalmente, no es un premio al mejor superventas otorgado por las editoriales.
El filósofo francés contemporáneo Sartre, rehusó el nóbel de literatura, casi textuamente porque "esos señores no están calificados para decir quien es el mejor filósofo", porque, claro, está implícito que no eran los mejores filósofos, sino los mejores académicos que no es lo mismo.
Pero hay que ser comprensivos: el premio nacional es, ante todo, una mención de mérito honroso por el inefable y muy subjetivo criterio de "calidad y aporte a..."
Hay casos y casos.
Neruda vendia absolutamente todo lo que escribia y, si se perdona la irreverencia, de ese modo publicó escritos que debieron ir a la basura.
Por lo demás, no tengo la experticia para este sesudo tema.
Sólo me agrada mucho Isabel Allende, la considero muy meritoria. Pero con mi criterio se le habria dado el nóbel a Ray Bradbury, ¿y por qué no?
Efectivamente, Edwards se refiere a una columna de Alvaro Mutis respecto al cuento de la hamburguesa. No me gustan, prefiero las escalopas con agregado.
Prosaico. Pienso leer a la dama Eltit, me sentí muy ignorante al no conocerla.
De muy joven intenté leer a Oscar Hahn. Casi me muero de angustia en la noche, con una sensación de irrealidad espantosa. No me gustaría que otros jóvenes pasaran por lo mismo. Lo prohibo, "no sin causa grave". ¿Digo con esto, entre lineas, que es meritorio y existencial? "No".

Posteado por:
Blanca Vivar carrillos
05/06/2010 12:48
[ N° 7 ]

Quien conoce a Oscar Hahn?, como pais de chaqueteros me parece de mal gusto que no le demos el premio a Isabel Allende, es la única escritora chilena que esta sacando la cara por Chile en el contexto mundial, es un agrado verla en la Universidades de mundo siendo idolatrada por diferentes razas.
Si los escritores no tienen la moral a la altura de lo que es su importante trabajo cultural no se deberia opinar, es como que alguien del Colo Colo hable bien de una persona de la Chile, es cierto que muchas veces opinamos con cierta dosis de envidia solamente porque a la otra persona le va mejor, además, yo no creo que Isabel Allende hubiera aceptado un premio por parte de un gobierno por haber jugado por el equipo equivocado.
Recuerdo, cuando el famoso poeta Pablo Neruda fiel a sus principios acepto ser Embajador en Francia, no tuvo que cambiar una linea de su discurso puesto que se lo sabia de memoria, diferente hubiera sido si fuera nombrado por un gobierno contrario a sus ideas politicas.
Lo que trato de decir que muchas veces el ego de la persona arrastra a la traición al artista, como dos personas diferentes luchan por preservar el alma.

Posteado por:
Francisco Viñuela De La Vega
04/06/2010 21:44
[ N° 8 ]

...respetado J-E,
siempre he posteado con mucha mesura y le he seguido con admiración su larga evolución humana y literaria y todos sabemos que usted ya no se pertenece, habiendo alcanzado aquel controvertido estatus de ser ya una institución en vida...no obstante me sorprende que en Chile puedan ignorar el poema universal de Sara Vial, solamente comparable en lengua castellana a Machado o a Miguel Hernández...Porqué pasarla siempre bajo silencio ? Porqué fue la hija adoptiva de Pablo ? No es razón suficiente, En el Club de la Bota Pablo reconoció siempre que Sara Vial era la heredera de su idioma...
usted mismo conoce y reconoce el poema de Sara...y ahora ni siquiera la menciona...qué Chile más extraño el de ustedes...

Posteado por:
Vicente Lopez Garay
04/06/2010 20:37
[ N° 9 ]

El problema Don Jorge, es porque hay que premiar?

Si hay algo que es por completo subjetivo es el arte.

Quién puede decir que una obra es mejor que otra?

A lo mejor probablemente para un gusto mas sencillo una obra no tan sofisticada haga a su espiritu vibrar de la misma manera que pueda hacer vibrar una obra más compleja a una persona más refinada.

Por lo tanto los que premian son una elite, que como toda
elite huye de la masa para forjarse la ilusion se formar parte de un olimpo como si fuesen ellos mismos dioses o semidioses.

Y por lo tanto mientras su arte sea complejo,dificil y extraño para las mayorias mucho mejor.

Lo curioso es que veo en esa minoria normalmente de izquierda, una manera de sentirse superiores a los demás
en base a su sofisticación, alejandose del pueblo del cual dicen ser ellos su voz.

La verdad es que existe bastante hipocresía y la realidad es que en el fondo detestan a ese pueblo estupido que prefiere ver al kike morande, antes que sus obras de teatro,literarias o plásticas.

Por lo tanto lo popular(del pueblo), les suena a ellos fatal, lo que les parece bien por lo tanto es lo exclusivo, todo ello resulta muy curioso ya que ellos que se denominan sectores progresistas tengan tales aspiraciones que parecen ser más propias de aristócratas.

En fin su superioridad cultural, no es más que una forma
de autoadjudicarse ser las personas que cuentan con la autoridad para pontificar y gobernar.

Como diria Nietzsche es solo una forma de ocultar su ambición por el poder.

Porque ellos que cuestionan tanto la inmoralidad de la competencia económica, cuando ellos ejercen un competencia artística.


Posteado por:
Rubèn Josè R. Maturana Maturana
04/06/2010 19:42
[ N° 10 ]

Don Jorge: Para mi, I.Allende no aporta nada nuevo, nunca me atrae como escritora y soy de su misma opinión al respecto. Saludos a los grandes de siempre, muchos de ellos ya fallecidos.

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