Gonzalo Vial en la memoria (95)
Pese a dichos previos de sus ministros, el Presidente Piñera volvió a abrirse ayer a la posibilidad de revisar la actual situación del diario La Nación, incluso considerando la opción de venderlo. Se trata de un tema en el que La Moneda ha dado señales oscilantes. Tradicionalmente, la postura de la Alianza ha sido la de cuestionar la posesión por parte
Lo ocurrido en la última campaña electoral, cuya parcial cobertura originó duros roces de ese medio con el entonces abanderado de la centroderecha, hacía presumir que la nueva administración daría un corte definitivo al asunto. En lugar de ello, y pese a la posición favorable a vender expresada por numerosos líderes de la Alianza, el Gobierno tomó inicialmente otro camino: el de convertirlo en un periódico «ciudadano», entendiendo por éste uno que privilegie la información no política, en la idea de que así no sería instrumentalizable ni objeto de controversias. La factibilidad de tal proyecto es, sin embargo, discutible: es ya largo el historial de frustrados intentos —algunos protagonizados por destacadísimos periodistas, de reconocida valía profesional— por relanzar La Nación, los que finalmente siempre han terminado chocando con la permanente tentación intervencionista de las autoridades. Por cierto, incluso manteniendo una improbable línea de asepsia política, tampoco parece clara la justificación para que el Estado asuma
Por consideraciones
Tal vez la compleja situación contractual allí involucrada ha sido otro factor que ha desalentado la idea de resolver el tema de un modo claro. Con todo, la coyuntura generada tras el fallido nombramiento de un nuevo director para el diario, paradójicamente, parece estar sirviendo para que las autoridades reevalúen su postura y se decidan a tomar medidas de fondo.