blogs | La Segunda : Redacción

Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 30 de Abril de 2010
Nostalgias imperiales

He contado muchas veces que me gusta leer literatura de las ciudades que visito: novelas, memorias, diarios. Es la reflexión, la emoción, la poesía de los lugares. Si eso se acompaña de ilustraciones, imágenes, pintura, tanto mejor. En las vísperas y durante el largo viaje en avión leo el Estambul de Orhan Pamuk. Para la circunstancia, me parece la lectura perfecta, y ya el subtítulo es prometedor: ciudad y recuerdos. Me gustaría que me pusieran el pie forzado y me dieran un año de libertad para escribir mi propia “ciudad y recuerdos”, pero hay que ganarse el año a punta de codazos, y no hablemos de libertad. Nuestros colegas, salvo excepciones, no se dan cuenta de que se han transformado en nuestros censores y nuestros inquisidores. Poco les falta para presentarse con los atuendos y el hacha del verdugo.

Pamuk nos habla de la ciudad de su infancia, de su memoria personal, de su casa y su familia. El contemporáneo, el extraño, el turista, puede ver las cosas en tecnicolor, pero el autor, cuya familia ha vivido en la ciudad durante generaciones, la ve como una sucesión de fotografías en blanco y negro: fotos desteñidas, brumosas, de aguas grises con destellos plateados, de barcos viejos, de techos curvos, de balconajes de madera corroída, con vidrios rotos, en negros desteñidos que tienden a grises y en blancos borrados. Me pregunto si el Santiago de mi memoria es igual de gris, pero la verdad es que no llega a tanto. Después del terremoto, que cumple dos meses cuando escribo estas líneas, me asomé al balcón de mi departamento y contemplé una ciudad oscura por donde pasaban focos de automóviles ocasionales, espaciados, y que iluminaban polvo, tierra en suspensión, papeles flotantes, lluvias de escombros. Había un elemento infernal y una irrealidad que se transmitía. Sin embargo, a pesar del gris mayor santiaguino, me acuerdo de los colores de mi infancia: el amarillo, el rojo, el verde chillón de las góndolas (alguien se acordará de que a las micros se les decía góndolas), el de los letreros comerciales de la calle San Diego y la calle Puente. El pintor que encontró esos colores y que los usó en forma precisa, sin desmentir nunca su ingenuidad, fue, para mi gusto, Herrera Guevara, otro olvidado de los tiempos actuales. Pedro Luna y Pablo Burchard el mayor, don Pablo, añadían a esas pinceladas el lado de sueño, de fantasía en estado puro.

Después de visitar la mezquita de San Salvador de Chora, que tiene mosaicos impresionantes, que han durado siglos, y la de Santa Sofía, uno de los espacios arquitectónicos más impresionantes de la antigüedad, he ido al palacio dieciochesco de los últimos sultanes del Imperio Otomano. Es un Versalles de imitación, donde predominan los oros y los cristales de roca y donde la diferencia queda establecida por una gran clausura tradicional: la del harem, al que se accede por un largo pasillo destinado a detectar y capturar a los intrusos. No entro en mayores detalles, pero intentaré explicar mis impresiones históricas y políticas. La cultura francesa del siglo XVIII sólo fue imitada aquí en sus exterioridades, en sus arabescos, por los sultanes y califas de turno. El espíritu ilustrado no entró por ninguna rendija. Por algo se hablaba en Europa de las Luces, ya que aquí predominaba la sombra. Nada pudo terminar con las supersticiones y los fanatismos medievales. Después de la derrota del Imperio en la primera guerra mundial, llegó un militar laico, Kemal Ataturk, se instaló en un rincón del orgulloso y ostentoso palacio, en dos salas modestas, y se propuso la tarea gigantesca de modernizar el país. Cambió el alfabeto árabe por el occidental, detalle que me ha permitido leer los nombres de las estaciones del tren urbano y transitar por la ciudad, y les quitó el velo a las mujeres para mandarlas a estudiar a las universidades, entre muchas otras reformas revolucionarias para su época. Veo pasar a nubes de jóvenes estudiantes que cargan sus útiles y textos escolares en mochilas y no puedo dejar de pensar en Ataturk, cuyo régimen tuvo aspectos de franca dictadura, pero que fue, como me dijo un amable guía españolizado, “duro con los que había que ser duro”. Pues bien, mi impresión general del Estambul de hoy, que debe ser tomada con reservas, a sabiendas de que es un punto de vista necesariamente superficial, me lleva a sentir que la antigua oscuridad, los resabios medievales de esta parte del mundo, que tiene un pie en Europa y otro en el Asia, tienden a recuperar terreno, mientras la Unión Europea sueña, duda y mira para otro lado.

Me gustaría que mi rápido diagnóstico esté equivocado, pero los síntomas se multiplican y los velos negros del pasado recuperan su presencia. Algunos dicen que el culto de Ataturk, que floreció después de su muerte, llegó a convertirse en una enfermedad cívica. Y me encuentro con lugares modernos, de magnífica y avanzada arquitectura y diseño, como el Museo Pera, y con instituciones activas, propagadoras de la cultura actual, como el Instituto Cervantes, financiado por España y apoyado por Turquía, pero los velos, y los cantos religiosos que brotan de lo alto de los minaretes, con sus voces impostadas, algo guturales, no dejan de inquietarme.


Volver a la sección "Edwards, Jorge".


9 Comentarios publicados
Posteado por:
avkio olssonn ramirez
07/05/2010 23:30
[ N° 1 ]

la cultura francesa no entiende ni entenderá más alla de Versalles de ahí los disturbios de Paris hace pocos años atrás en los barrios marginales. El columnista sin ser arquitecto arriega comentarios osados, por ejemplo, nada dice de la admirable bovedas de la catedral y que el gran Le Corbusier detestaba los afeites versallescos porque tales palacios son lugubres y sólo para espectaculos como fue Luis XV. Es para inquietarse que en el siglo XXI todavia veneremos las desastrosas intervenciones erraticas de franceses e ingleses en el mundo en el siglo XX como el siglo XIX,las potencias tienen el miedo ancestral al turco, porque Bizancio en manos de los turcos no fue el horror ni la edad media como es la desinformacion del autor,

Posteado por:
avkio olssonn ramirez
07/05/2010 23:22
[ N° 2 ]

Pus bien unos consideran que el siglo de las luces fue estupido (no es mi posición) y otros que fue notable (tampoco es creible). Pero trátandose de la edad media las trompetas tocan al unisono para expresar la maldad de ese periodo (obvio las sombras de persecuciones religiosas etc). En Francia la Ilustración se ensaño con la edad media y es una moda que no ha cesado. Admiro la epoca antigua y se nos invita a estudiar el siglo de las luces como la cuna de nuestra civilización. Asi la historia esta en la antiguedad como edad gloriosa y el renacimiento, luego la ilustración en que los hombres despertaron de la oscuridad la idea de un corte cruza y guía el discurso. E incluso aludir la edad media es insulto como facista o nacista, el hombre moderno como el columnista se siente superior y de un descernimiento para alabar y censurar a diestra y siniestra como el columnista el hombre medieval como un hombre consumado

Posteado por:
avkio olssonn ramirez
07/05/2010 23:12
[ N° 3 ]

LA INVENCION DE LA EDAD MEDIA:El intelectual inteligente que sabe mantener honestidad al estudiar otras civilizaciones muy alejadas en el espacio, no muestra ni rigor ni menos tolerancia hacia su propia historia. El claro fenomeno de esta ideología de fanatismo de la ilustración que nutre a gran parte de la modernidad están los juicios de valor generalizados de la edad media que descansan en credos sobre certeza injustificadas y una de ellas es la expresión de la modernidad sobre la edad media. Esta toma de posición a horcajadas de un integrismo son creencias de la ilustración donde la humanidad comienza con el siglo de las luces

Posteado por:
avkio olssonn ramirez
07/05/2010 23:06
[ N° 4 ]

LA INVENCION DE LA EDAD MEDIA Y LA INTOLERANCIA DE LA ILUSTRACION
Muy a menudo, nuestros intelectuales, el brillante columnista no es la excepción, manifiestan ser abiertamente racistas,que en el columnista tiene dos versiones la primera en el sentido de desprecio de otra civilización y en este capitulo el desprecio o juzgar negativamente el pasado. El primero es el miedo o el horror al TURCO desde la caída de Constatinopla y el segundo la denostación a tabla rasa de la edad media. Estos son los puntos que descripamos cristianamente con el columnista. Sugerimos respetuosamente al autor Heers Jacque (La invencion de la Edad Media, Barcelona, Critica , 2000 sólo el prologo y que es lo que reproducimos en estos comentarios. La segunda parte será el sindrome europeo del miedo al TURCO y la incapacidad en general europea de llegar a un sociedad multicultural

Posteado por:
Francisco Viñuela De La Vega
01/05/2010 16:20
[ N° 5 ]

...Tiene la obligación de hacerlo, escribir esa "ciudad de los recuerdos" seria realmente genial, en color sepia
con arboleda frondosa...nosotros crecimos en Román Diaz entre Providencia y Las Lilas, todo embaldosado rojo y sepia nos llevaban al Marconi y a pasear los perros al Gran Bretaña...todo era sepia salvo cuando florecian las Lilas, en Las Lilas...póngase el grillete en el tobillo y escribalo, nadie lo hará con más talento...saludos lejanos!

Posteado por:
sixto lemus peralta
01/05/2010 12:46
[ N° 6 ]

Muy añejo y deprimente todo, quizás mas realista es lo de los Jóvenes quizás ex-pinguinos ya en la U. después de un irrisorio mechoneo de mal gusto, poco ocurrente, lleno de mugre y malas artes, y si revisamos esas mochilas polvorientas mas de alguna sorpresa para volar encontraremos, menos la tarjeta de pago para el Transantiago, realidad pura, leerán su columna?, les interesará lo viejo de Europa?, quizás sería mas realista hablar realidades de esas vetustas calles Puentes, San Diego y otras del área, carros del metro, góndolas del transantiago vitupereadas a diario y noches por algunos miles de nuevos Cizarros, delincuentes que nos ha dejado la ex.concertación, llenos de regalias sociales temerosas que se les acaben hoy en dia sin nada exigirles a cambio, ni menos educación, con cero creencias en un ser superior o religión que son un freno, todo regalado por ex-gobiernos agnósticos, descalabro social después de 20 años de socialismo y comunismo oculto en esa sociedad chilena mas necesitada,y obviamente engañadas con las regalias como postinor, realidad pura, hablenos de eso y dejemos todo lo demás para el baul del Abuelo.

Posteado por:
Edwin Dimter Bianchi
30/04/2010 18:02
[ N° 7 ]

Don Jorge,
Más del 90% de los turcos son musulmanes; entonces, esperar que su cultura se asemeje a la judeo-cristiana, es un despropósito y encierra un prejuicio. Puedo dar fé que los turcos se esmeran en ser aceptados por Europa y eso dice mucho de sus intenciones. Incluso en la calle los comerciantes aceptan gustosos el euro como moneda de pago y curiosamente rechazan el dólar. Sin embargo Europa, con la excepción de Alemania, los rechaza con decenas de argucias, siendo la más sincera de todas, "que pertenecen a otra cultura".
Atentamente

Posteado por:
Sócrates Chaparro Caballero
30/04/2010 17:00
[ N° 8 ]

a propósito de los recuerdos de su ciudad, del Santiago frío, gris y también colorido y cálido de los años 50, qué recuerdos tiene del restaurant La Bahía.
Un cordial saludo.

Posteado por:
juan eleuterio díaz núñez
30/04/2010 16:51
[ N° 9 ]

El ensayista va de la realidad subjetiva de su mundo interior, a una realidad deconstruida de cierta europa arabesca, casi mítica, como sacada del trasfondo de un analista freudiano, por cierto impago.
Me preocupa, porque mis propios sueños son mucho muy más hermosos que los sueños idolátricos del plasma... a veces oscuros lamentos desde la fosa de Estambul, a la cual hemos llegado a parecernos.
Extraño destino este, del escritor itinerante, que depende de su beca de erudito latino. Escribe bien, y piensa mejor, sería digno discípulo de un psicoanalisis contemporáneo. Cito a uno de los pocos clásicos españoles que recuerdo: "¡Que gran vasallo sería, si tuviera buen Señor" (Cantar de Mio Cid).
En la transversal y amorosa batalla de las letras, no hay vencedores ni vencidos, sólo la luz ubicua del pobre, del mísero herido por la marginación y la ignominiosa inequidad de un capitalismo suicida, aberrante, y esa luz, mortecina para el ojo, puede ser la verdadera luz del alma, si ponemos como objeto de adoración no los panes del dinero, sino los de la Comunión en el trabajo y la paz, verdadero valor, verdadero bien, bienaventurado socialismo, llegas tarde, pero se te divisa en lontananza...

Email Contraseña

Archivo

      Mayo 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

Cartas

Editorial

Foco político

Foco Legislativo