Edwards, Jorge
Edwards, Jorge
Viernes 23 de Abril de 2010
Educación cívica
Me parece que hacen falta las clases de educación cívica de mis años de colegio. Así como hacen falta, por razones muy diferentes, pero en el fondo parecidas, las antiguas clases de música. En unas adquiríamos una intuición, una idea primordial, del sistema político, de la organización del Estado. En otras, una noción de la estructura de las obras musicales. Algunos, ahora, podrían pensar que eran aprendizajes inútiles, y por algún motivo fueron suprimidos, pero todo ha sido un error, una concesión a las ideas fáciles, de corto plazo. Tenemos que pensar en términos de estructuras, de diseños, de elaboraciones mentales.
En las últimas semanas se ha planteado el tema de los impuestos. ¿Es necesario aplicar impuestos para emprender un programa de reconstrucción nacional después del terremoto? Los argumentos de los enemigos doctrinarios de los aumentos de impuestos son conocidos, clásicos. Tienen fachadas poderosas. A primera vista impresionantes. Y los argumentos de los otros, los que piden aumentos mayores, y fijos, no transitorios, no son menos impresionantes. Nos movemos entre los conceptos de inversión, de desarrollo sostenido, sin los cuales no hay protección social ni justicia posibles, y las razones contrarias.
Pero las imágenes del terremoto, las caras de la gente condenada a vivir en carpas, después de haberlo perdido todo son un argumento superior, tienen una lógica propia, indiscutible. ¿Que la inversión, la economía, el crecimiento? Sí, señores, pero opinar así desde una casa bien calefaccionada del barrio alto de Santiago tiene una carencia esencial, una cojera. Creo que las palabras de Sebastián Piñera, contra toda ortodoxia económica, fueron razonables. Frente a la teoría, a la racionalidad pura, opusieron una motivación política. Algunos sostienen que cedieron a las presiones políticas. Las caras de los pobladores sin techo, a la intemperie, que todavía no reciben una modesta mediagua, ¿pueden interpretarse como «presiones políticas»?
Hay dos extremos que se miran como perros y gatos y que se juzgan desde sus posiciones extremas. Y hay otro fenómeno muy diferente, que sólo se puede entender con un gran esfuerzo de comprensión y desde adentro: el de gobernar en la práctica, observado y esperado por todos, el de cantar con guitarra. Desde la cubierta de un barco al que llegó a bordo de un helicóptero y después de dar un salto intempestivo, de acuerdo con su estilo, el Presidente dijo: “En el programa de financiamiento que estamos ofreciendo les estamos pidiendo a los que tienen más oportunidades, para poder ayudar mejor a los que han tenido menos oportunidades”. Nadie puede interpretar esta frase en el sentido de que el Presidente se está escorando hacia la izquierda o cediendo a estas famosas presiones. Pensar así sería una forma de simplismo. Los jefes de Estado tienen elementos de juicio más completos y están obligados a responder a tendencias, a equilibrios, que van más allá de las facciones políticas. Es un tema clásico, y me imagino que los actores actuales tienen poca noción de sus antecedentes históricos, intelectuales. Nicolás Maquiavelo sabía mucho de estos asuntos, y Michel de Montaigne, para no hablar de Aristóteles o de Plutarco. Nosotros, desprovistos de nuestras antiguas clases de educación cívica, estamos obligados a bregar en medio de una densa desinformación y descubrir la pólvora a cada rato.
He pensado en estos días, observando el acalorado debate que se perfila y se manifiesta por todos lados, que los extremos, por respeto a la historia y a la naturaleza, están obligados a olvidarse de las teorías. El supremo argumento es el de la naturaleza: el del terremoto y sus desastres. Después, en un segundo plano, vienen las tomas de posición. En una democracia moderna, la derecha tiene la obligación de revisar, de poner en tela de juicio, sus propios y habituales argumentos. Y la izquierda también. No es nada de fácil, pero la facción que no sea capaz de hacerlo se quedará atrás, y el tiempo de la contienda, entre nosotros, con nuestros plazos presidenciales inspirados en el viejo PRI mexicano, es angustiosamente corto. El socialismo, para hablar en términos generales, sin pensar en un partido preciso, está en la necesidad imperiosa de dar signos de responsabilidad y de credibilidad económica. De lo contrario, puede animar a su público, puede sacar aplausos, pero en último término no puede convencer. En este aspecto, creer que los ministros de Hacienda tienen la culpa de no se sabe qué cosas es un disparate. Si los gobiernos chilenos de línea socialista, para decirlo de alguna manera, tuvieron una virtud, ésta consistió en tratar de alcanzar la síntesis entre la ortodoxia económica y la protección social. Parece la cuadratura del círculo, pero la gracia consiste en que esta cuadratura imposible se vuelva medianamente posible. Ni más ni menos.
La derecha, por su lado, está obligada a descubrir que no se puede gobernar con ideas de derecha químicamente puras, por muy razonables y argumentables que sean. No se puede subir los impuestos, pero en determinadas emergencias, en catástrofes nacionales, hay que subirlos, por innecesario que esto sea en teoría. ¿Por qué? Porque llegado el momento hay que dar un signo a la nación e incluso al resto del mundo, que nos observa con suma atención, aunque nosotros no lo creamos. Hay que pedir a los que tienen más oportunidades para ayudar a los que tienen menos. Y esto lo entienden todos. En otras palabras, en la emergencia, en la acción, hay que saber colocar las teorías entre paréntesis. El socialismo, para inspirar un poco de confianza, tiene que admitir ciertos niveles de ortodoxia económica, y la centroderecha, aunque no haya leído a Maquiavelo, debe, por prudencia, por astucia, emprender el camino inverso. Lo demás es acariciar el conflicto interno, y sabemos cuándo comienza esto, pero no sabemos cuándo y cómo termina.
Terminé anoche un libro más bien largo, pero que todos los chilenos de mente política deberían leer: El hombre que amaba a los perros, del novelista cubano Leonardo Padura. Es la terrible historia apenas novelada del asesinato de León Trotski por órdenes de Stalin y de la lenta y cuidadosa preparación de una persona para cometer el crimen. Si ustedes quieren saber hasta dónde lleva pensar en los temas de sociedad en forma teórica, puramente ideológica, sin humanidad, sin compasión, lean ese relato y saquen sus conclusiones personales. Ahí se consigue saber, desde la piel de los personajes, sin lugar a dudas, que las ideologías del siglo XX, las de un extremo y del otro, produjeron desastres y crímenes inimaginables, y que las derivaciones últimas de todo eso todavía no desaparecen.
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7 Comentarios publicados
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avkio olssonn ramirez
29/04/2010 08:09
[ N° 1 ]
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He citado en humildad cristiana al columnista la necesidad urgente e imperiosa que lea o re lea, LAS NUBES, de Aristofanes porque hay algo profundo entre él y el prestigioso autor griego, que los hermanan sin lugar a dudas. Es su rancia oligarquía de resentimiento que lo ciega con su miopía a los nuevos tiempos. Creer en una derecha e izquierda hoy en el mundo es digno del teatro del absurdo de Ionesco, basta leer los diarios de Europa del gusto excelsor para darse cuenta que la barbarie de odio, antisemitismo y hoy anti islamismo no ha cambiado y seria el orgullo de Goebels. Le Pen tiene el 10 % de Francia el exotico analfabetismo de Berlusconi gobierna Italia, los daneses intransigentes con sus caricaturas, los politicos ingleses con su cinismo sajón (recuerde el bochorno del candidato laborista) por esas consideraciones me quedo con los politicos criollos de derecha e izquierda porque quízas en su medianía tienen más sentido común que el cinico, ignorante y fanatico europeo
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M. Muñoz
27/04/2010 20:38
[ N° 2 ]
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Sr. Edwards, hasta la década del ochenta en nuestro país la enseñanza era buena, en todo liceo se impartían los siguientes ramos: historia de Chile, historia universal, geografía de Chile, geografía universal, castellano que se dividía en gramática y literatura, matemáticas, ciencias naturales, química, física, filosofía, educación cívica, inglés y francés ambos obligatorios, y educación física.
Donde cada alumno estudiaba y rendía las pruebas y exámenes finales en forma individual.
Con la llegada de los gobiernos de la concertación, el ministerio de educación cambió el currículum e inventaron el CONTENIDO MÍNIMO OBLIGATORIO, y el famoso slogan APRENDER APRENDIENDO.
En la actualidad los alumnos solo aprenden por si mismo una parte de las materias, que estipula el programa del ministerio de educación, lo que se comprueba cuando les corresponde dar la PSU., y no obtienen mas de 450 puntos.
Lo más grave es que todos los alumnos tienen ASEGURADO EL CUARTO MEDIO POR DECRETO DEL MINISTERIO, ya que ningún alumno puede quedar repitiendo un curso, y todos salen con las mejores notas posibles.
En otras palabras se igualó la educación hacia abajo, ahora todos los alumnos son mediócres en forma pareja, si existe un alumno mas inteligente, automáticamente es nivelado hacia abajo, ya que en los famosos TRABAJOS EN GRUPOS, tiene que hacer toda la investigación el solo, y favorecer a los mediócres con la nota que él logró.
Para otra ocasión podría escribir sobre las becas que el estado otorga, a personas que no quieren estudiar y a personas que no tienen dedos para el piano.
Atte.
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carlos eduardo téllez valenzuela
27/04/2010 13:07
[ N° 3 ]
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Simpático también es leer los útlimos comentarios, efectivamente la educacion civica fue pésima tengo 37 años y me toco lidiar con los intentos por aleccionarnos con la bendita constitución de Pinochet.
Pero me referiré a la omisión de las clases de cívica, música, etc. Este tipo de decisiones del tipo tecnocráticas son las mismas que en estos días tiene el caos en los colegios, en un aspecto fundamental como es la disciplina. Se puede ser lo mas pobre o tener las mejores tecnologías audiovisuales, pero si no existe la disciplina de nada sirve, es cosa de ver a los orientales, cubanos, etc.
Estos tecnócratas, son los realmente peligrosos, son los que tienen la debacle en la formación de los niños en los colegios, al carecer estos de toda disciplina.
A algunos de estos susodichos en los pasados años se les ocurrió o determinaron que es mal visto que los cursos tengan repitentes, que haya expulsiones o que alguien no aprenda…..vayan mis felicitaciones a los pasados ministros de educación, algunos de los cuales, muy cara dura, aún aparecen aconsejando que hacer para mejorar los estándares de calidad.
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Posteado por:
Mauricio Godoy Molina
25/04/2010 19:09
[ N° 4 ]
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Simpático. Tuve el placer de tener educación cívica en el colegio, por lo demás, un fiasco total. De todas maneras, a pesar de su inutilidad en mi caso particular, puedo ver su conveniencia suponiendo que se hiciese correctamente. Ciertamente dudo el simple hecho de no tener educación cívica sea la causa de las visitas frecuentes que las musas de la ignorancia y la estupidez hacen a algunos de nuestros representantes. Creo que de la misma manera podríamos culpar de otros males sociales al hecho de que en ciertas escuelas ya no se enseña economía doméstica, agronomía, latín o francés.
Un pequeño detalle: tengo 25 años. Información aparentemente irrelevante, por cierto, pero si pensamos que la mayoría de nuestros distinguidos políticos tienen más años que yo... es altamente probable que sí hayan tenido educación cívica, que Maquiavelo haya sido parte del pensum y que Montesquieu, Aristóteles y tantos otros (que uno más suele mencionar por suponerse interesante y culto que por realmente conocer su trabajo... declárome culpable) no hayan pasado del todo desapercibidos. Por lo anterior, no entiendo muy bien el argumento del artículo pero sigue pareciéndome simpático (situación usual cuando se trata de don Jorge).
Por estos días termino "En Tontilandia" de don Jenaro Prieto. Un libro que sugiero más para pasar un buen rato que para desvariar en profundidades filosóficas que funcionen excelentemente para sentirse bien con uno mismo. Lo que ocurría en nuestro queridísimo país en los años 20 sigue pasando hoy... y dudo que sea casualidad. Obviamente el mentado libro es caro y, en términos prácticos, inaccesible para la gente pobre... pero es común que no nos interese que el quintil inferior se eduque. Está bien que se entretenga y para eso tienen Yingo, Morandé con Compañía y las noticias en Chilevisión.
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juan eleuterio díaz núñez
24/04/2010 21:24
[ N° 5 ]
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EDUCACION FILOSOFICA.
Es un error pensar la Educación al margen de la filosofía, por ejemplo, de la antropologia evolutiva y cultural, de una cuidadosa hermenéutica del lenguaje. ¿Qué quiere decir con..."política", algo dialéctico, propio del diálogo o dialecto, del lenguaje al pensar sobre la "polis", lo múltiple social, que requiere una gobernabilidad básica? ¿O algo completamente distinto, como liberación popular?...Porque habria que probar que no son, en más de un sentido, sinónimos.
Por eso: filosofar primero. ¿Qué es democracia en nuestra escuela, que no llegue el desayuno? Ciertamente "primun vivere deinde filosofare". Pero si sin desayuno no se puede filosofar, sin filosofía no se puede con-vivir en paz.
Por tanto, soy partidario del desayuno escolar, de un ambiente no deprimido en el aula, y de la filosofía, no dictada, sino dialectizada.
¿Mucho pedir Socialismo Comunitario? No, es básico. Y, por favor, que no se saque la conclusión que la democracia humanista y comunitaria es lo que la actual D.C., es.
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Edmundo J. Rojas Retamal
23/04/2010 23:52
[ N° 6 ]
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Entre los argumentos que uno daba para votar Piñera estaba que el lapso presidencial de cuatro años sería una clase de educación cívica nacional-general… luego de haberse sacado ese ramo durante los gobs. de la Concertación; se incluyó el tema educación civica en los así llamados "contenidos transversales". Acaso me equivoco, mas por ahí va la cosa.
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Herman Aguirre Ayala
23/04/2010 16:18
[ N° 7 ]
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En la unificación de China murio mucho mas gente que durante el SXX. Y No hay nada nuevo bajo el sol en cuanto a asesinatos e ideologias. A mi em gusta el tango, por eso de "en el 510 y en el 2000 también". Y mi papa, tangomano como el solo, me contaba que el que escribio ese tango, Cambalache, tenia poco mas de 20 años cuando lo escribio. ¿socialiesmo y centro derecha? ¿no deberia decir centroizquierda y centro derecha? Por que la DC no es socialista y tampoco es de derecha.
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