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Garretón, Oscar Guillermo


Garretón, Oscar Guillermo
Lunes 15 de Febrero de 2010
La modorra

La modorra es un estado de ánimo idolatrado por el ser humano. Es el descanso del “hommo sapiens” llamado por su sino a construir ladrillo a ladrillo el camino desde la caverna al IPad.

Es fácil identificar la modorra de los credos. Es la somnolencia satisfecha que les provoca la reafirmación de sus creencias. Si uno elogia ardientemente al mercado, es posible identificar a sus creyentes que asienten amodorrados sintiendo que su fe no está en cuestión. Si se menciona con admiración el nombre de Salvador Allende, la fe socialista militante se siente satisfecha y en paz. Si alguien condena el divorcio, los anticonceptivos, las relaciones prematrimoniales esgrimiendo la voluntad de Dios y relativiza pecados eclesiales, el papista puede justificar su modorra: todo está en orden. Si alguien alaba a Marx y Cuba, el izquierdista nostálgico puede sentirse acunado en medio de tanto derrumbe.

La modorra desaparece, el creyente se pone de pie de un salto, cuando la crisis cuestiona la omnipotencia del mercado, cuando alguien sostiene que los socialistas lo han hecho mejor para su pueblo en la Concertación que en tiempos de Allende, cuando anacronismos del Vaticano son cuestionados, cuando alguien hace arcadas al mencionarse a Marx o Cuba. Se despereza ante la amenaza que lo conmina a pensar. Sin embargo, la curiosidad no es su fuerte, vuelve a la somnolencia, odia desde la modorra y con un suspiro vuelve a poner su cabeza en la almohada.

Me ahoga el clima de modorra. Dentro del sopor todo es inmutable, pero la vida no lo es.

El mundo cambia. A veces es admirable en su avance y otras veces cae a pedazos. Pedazos de riqueza, pedazos de sustentabilidad ambiental, pedazos de igualdad, pedazos de institucionalidad, pedazo de muchas certezas sobre las que se construyó la vida humana. Mientras esto ocurre, las pertenencias perduran, peinamos satisfechos nuestras certezas inconmovibles, persistimos en lo mismo porque queremos creer que nada grave nos obliga al riesgo de cambiar.

Pero no es así, el siglo XXI y Chile nos convocan a revisar certezas.

Por cierto, nuevos credos se preparan a emerger y apasionar multitudes. Algunos más respetables que otros o también más ridículos que otros, pero ese siempre ha sido el sino de los credos en cada circunstancia. Es cuestión de opiniones.

Después de tanto creer, de tanto justificar injustificables por un esotérico “bien superior”, de tanto ver y tanto pensar, valoro cada día más una maravillosa fe. La fe en el ser humano, en su libertad, en la igualdad con sus semejantes, en su opción de ser diferente, en su derecho a amar, pensar, crear, ser feliz y creer libremente, en su sobrecogedora capacidad para vencer modorras ancestrales y así llegar al punto del camino donde hoy nos encontramos.

Como tantas veces ha ocurrido antes, sólo el apremio por repensar e innovar es salvavidas cuando lo demás se hunde o muta. Se hundieron el capital financiero y Wall Street e Internet democratiza el acceso a espacios antes vedados a la inmensa mayoría. ¿Quién asegura que Wall Street es menos riesgoso que el prometedor proyecto de un joven emprendedor en busca de socio?

En esa capacidad de vencer modorras encontramos el camino milenario de crecimiento humano.

Siempre es tiempo de asombro y oportunidades. La oportunidad también, por ejemplo, de ser triunfador o derrotado en un Chile mucho mejor que antes. La capacidad de sacudirse a tiempo la modorra del satisfecho por haber triunfado, sintiendo que todo lo reafirma y nada lo cuestiona, así como la modorra de seguir soñándose oposición cuando deberá aprender a pensar de nuevo desde el gobierno. También está la modorra del derrotado que se sume en desvencijadas creencias inmutables y en el llanto por tanta incomprensión de su obra y su excelencia, a quien el pueblo le regaló la maravillosa oportunidad de repensar qué significa ser “popular” en el Chile que él mismo ayudó a engendrar y en el mundo que está naciendo, porque sólo así puede ser futuro y no una amodorrada nostalgia.


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2 Comentarios publicados
Posteado por:
Rubèn Josè R. Maturana Maturana
15/02/2010 22:35
[ N° 1 ]

Oscar Guillermo: Algo nos está pasando a los chileno, en especial a los políticos.En efecto, todo lo estamos viendo en blanco y negro.Sí, con soberbia increíble nos creemos dueño de la verdad absoluta y ayer como hoy no aceptamos disentir a nadie, propiciando con ello la modorra intelectual, como tú acertadamente dices. No somos capaces de darnos cuenta de que estamos en otra. El mundo ya no es el mismo, todo cambia vertiginosamente, para bien o para mal, estamos en una era que dependerá de nosotros mismos, de la evolución exponencial de nuestra inteligencia, para que nuestra especie Homo Sapiens Sapiens, sobreviva o desaparezca de la tierra. En nuestro querido y maravilloso país, seguimos siendo hasta por ahí no más. Ejemplos recientes, hay muchos: se pelean por quién invita a quién, como si eso fuera importante. Siempre mostrando la hilacha, garufa de barrio, cuando lo realmente importante sería dar una impresión de política mayor; los insultos van y vienen entre los políticos, que por razones acomodaticias para ellos mismos tratan de traidor a un ex-camarada que acepta un cargo de ministro; nuestra Presidenta, trata de sobreposicionarse por cualquier cosa irrelevante, como si aquello le fuera necesario para mantener su popularidad; algunos (dos: Allamand y el suscrito) nos atrevemos en dar una modesta opinión acerca del gabinete del Presidente Electo y se nos viene el mundo encima ¿Cómo podemos criticar la actitud fascistoide de la Colalisión que se va, si ahora se actúa de igual manera? Y, ¿Cuál es el drama? : se dijo que es un error pretender que el Estado es como administrar una cadena de supermercados. Qué más temprano que tarde esta decisión afectaría al futuro gobierno de la Coalisión. Le deseamos, que ojalá estemos equivocados y que por el bien de todos tenga éxito !Cómo perdemos el tiempo y la capacidad de razonar, en cosas chicas! Es decir, volvemos a lo mismo: los árboles no nos dejan ver el bosque. Creo, que tu comentario viene de cajón: !VIVA LA MODORRA! así somos los chilenos. No pensar, no opinar, vale lo irrelevante, viva el circo, para que innovar.

Posteado por:
sixto lemus peralta
15/02/2010 20:43
[ N° 2 ]

Siga con su modorra y porque no el sueño eterno o despierte para el 2014, aunque no creo pueda salvar la valla que pondrá SPE a la izquierda.

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