Edwards, Jorge
Edwards, Jorge
Viernes 12 de Febrero de 2010
Aires del mundo
La reacción de su partido con motivo del nombramiento de Jaime Ravinet en el Ministerio de Defensa me pareció, para decir lo menos, exagerada. Supongo que hay métodos más amables de congelar la militancia o dejarla en suspenso. Ravinet ha sido un personaje importante en su sector en las últimas décadas. Creer que es necesario acusarlo y castigarlo por el delito de aceptar colaborar con un gobierno de otro signo, y además en un área de interés nacional, me parece propio de una política anticuada en Chile y en el mundo: la que da la prioridad a la confrontación dentro de la sociedad, por encima de la colaboración. Es un tema que ya se discutía en los años cincuenta del siglo pasado y en que las políticas de polarización, de división, de guerra o guerrilla internas resultaron al fin mal paradas. Después de esto, claro está, vienen los detalles, las exigencias internas de los partidos y las coaliciones, pero la línea general me parece clara. Alguien dijo que Ravinet había escogido la manera peor de poner fin a su carrera política. Tampoco me parece una frase muy acertada. La ambición principal de su formación o su ex formación debería consistir en mantener la identidad y la influencia que ha mantenido a lo largo de décadas, y que ahora, por lo menos para un observador lego y ajeno, se ve seriamente desdibujada.
Por mi lado, siento la imperiosa necesidad de levantar la vista, de salir del área local y seguir por un momento los aires del mundo. Me retiro por unos días que sólo serán de relativo descanso, y lo hago cargado de diarios chilenos y extranjeros, de revistas, de libros heterogéneos, además de un menú musical variado e interesante. Hace alrededor de quince años hice algo parecido, que también rompía con mis costumbres habituales: partí a una playa de la costa de Tarragona, en Cataluña, con las Epístolas a Lucilio, de Séneca, y con las obras para piano solo y para dos pianos de Serguei Rachmaninov. Me parece contradictorio que ahora, con más años, esté más lejos del estoicismo de Séneca, más interesado y hasta conmovido por los sucesos actuales. Leo, por ejemplo, un análisis de la reunión reciente de los países más ricos del mundo en Davos. El analista que escribe en Le Monde se quedó con una impresión bastante clara: la de una preocupación y un fuerte pesimismo de las naciones occidentales desarrolladas, en contraste con la pujanza de algunas de las potencias emergentes. Hace mención especial de Brasil y de China, pero también señala que la India, durante la crisis del año 2009, sólo creció a un nivel de 7%, y que ahora espera recuperar el 9% al que estaba acostumbrada. Vistas desde esta perspectiva, las conclusiones del encuentro de Davos apuntan a un cambio radical de las corrientes históricas de los últimos dos o tres siglos. En 1990, esto es, hace nada, hace veinte años, las economías sumadas de China, India, Corea del Sur e Indonesia eran menores que la de Italia. Hoy día, China sola ha superado a Alemania. Lo más impresionante de estas cifras es el tiempo, el plazo. El desarrollo espectacular de China, su transformación en una gran potencia moderna, sólo ha exigido cerca de tres décadas. Estados Unidos, en cambio, tardó cerca de un siglo en llegar a esos niveles. Y los principales países europeos, casi dos siglos.
La comparación del desarrollo chino, de sus principios, de su contexto, de sus supuestos intelectuales, con el de las naciones de Occidente, es absolutamente inquietante. Porque Francia, Inglaterra, Estados Unidos, y Alemania e Italia en líneas más alteradas, conocieron desarrollos equilibrados, con libertades democráticas más o menos constantes y con un avance paralelo de la cultura. China avanza, en cambio, con un sistema de mercado capitalista en una dictadura política comunista y en un ambiente cultural rigurosamente controlado. Nosotros creíamos que las libertades eran una condición del desarrollo, pero el caso de China nos deja perplejos, sin argumentos. Y ocurre que el rigor que aplican los grandes países occidentales en materia de derechos humanos es diferente cuando se trata de la Cuba de Fidel Castro o del Chile de Pinochet, a cuando se trata del enorme Imperio del Medio. Es triste decirlo, es una comprobación del cinismo universal, pero no queda más remedio. Hace también alrededor de quince años me tocó presidir el CRE, la comisión de la Unesco encargada de los derechos humanos en las materias de su competencia, y ahora me parece que aquellas vacaciones anómalas en Tarragona, en compañía de Séneca, el estoico, el irónico, el escéptico, pueden haber sido consecuencia de aquella complicada experiencia diplomática. Había acusaciones que apuntaban a China, y me acuerdo de una pregunta del embajador de Austria, pronunciada con una expresión de preocupación intensa: ¿Usted cree que países como Austria, Chile, Italia, pueden darse el lujo de acusar a China? La pregunta era difícil, sin duda, y mientras más crece China, más difícil se pone. Podemos pensar que la modernización de la economía terminará por modernizar la política, pero el único camino para eso es ser optimista y cruzar los dedos.
La visión internacional del crecimiento de China, por otra parte, no es unánime, y eso introduce un matiz y hasta podría darnos una sensación de alivio. Algunos expertos dudan de la capacidad de China para pasar de la condición de potencia a la de súper potencia. Los argumentos son muchos, contundentes, a veces sorprendentes. Por ejemplo, se sostiene que la población ha envejecido y el país tiene serias dificultades para alcanzar un tipo de crecimiento basado en la demanda interna. Esto tendría una consecuencia grave: se necesitarían treinta años más, por lo menos, para acabar con la miseria del campo chino. Los campesinos franceses, que dejan su automóvil de último modelo a la orilla de un sendero para subirse a un tractor también de último modelo, al igual que los campesinos norteamericanos, que dejan sus caballos de fina sangre para los rodeos, están muy lejos de verse todavía en los campos que rodean a Pekín o a Shanghai. Allá es la bolsa de arroz y la carga al hombro. La historia, como se ha dicho tantas veces, es lenta, y tiene una enseñanza adicional, a la que los políticos en activo, de uno u otro lado, deberían estar siempre atentos: la historia termina por burlarse siempre de las teorías políticas.
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6 Comentarios publicados
Posteado por:
Wilberio Mardones
17/02/2010 09:58
[ N° 1 ]
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Me gustaría saber que opina don Jorge Edwards acerca del "cambio" en materia cultural: pasamos de una actriz de teleserie a un actor de teleserie...
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Posteado por:
Blanca Vivar carrillos
15/02/2010 19:35
[ N° 2 ]
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Hummm, agradezca que ahora en este diario ya puede opinar lo que quiera y cualquiera que desee criticarlo sera acallado puesto que es uno mas de la derecha, como decia mi esposo periodista aqui en Los Angeles CA. no creo que se digne a hacer comentarios aqui en el periodico la Opinion de Los Angeles CA ya que entro como "vocero" de gobierno chileno y termino en las filas de la derecha, aqui no lo quieren ni ver.
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Posteado por:
Victor Sepúlveda Cuevas
13/02/2010 01:30
[ N° 3 ]
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Creo que no estoy muy de acuerdo con Ud. estimado Sr. Edwards en cuanto a la comparación en los tiempos que se han tomado las potencias orientales con sus semejantes occidentales, en llegar a ser precisamente una potencia con respecto a los demás países.
Lo digo porque como sabemos China es un pueblo milenario en la historia del mundo, basta sólo pensar que cuando algunos países del viejo mundo se iniciaban, la raza amarilla ya estaba y desde hace mucho.
Pienso que la tecnología que levantó a los países europeos y en América a Estados Unidos se comenzó a desarrollar con el comienzo de la II Guerra Mundial, y desde mediados del siglo pasado hasta hoy, estos países han logrado el status que hoy tienen, que pareciera se hubieran demorado setenta u ochenta años.
Y China de acuerdo a sus conclusiones pareciera que sólo se hubiera demorado treinta años tan sólo.
Creo que China a partir de Mao Tse Tung, sólo se dedicó a copiar la tecnología y así partir con una base muy sólida y adelantada, evadiendo los "ensayo y error" que debieron pagar las otras potencias.
Y entre sus ensayos y error estuvo la invasión del mercado internacional con productos de tan mala calidad, y que los países que pagaron esa mala obra de mano fuimos los del tercer mundo.
Por lo tanto concluyo que China se ha demorado en alcanzar su nivel de Potencia Económica y de Mercado, dos mil años más los treinta que concluye Ud.
En todo caso le deseo unas buenas vacaciones.
Atte.
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Posteado por:
Victor Sepúlveda Cuevas
13/02/2010 01:03
[ N° 4 ]
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Sr. Edwards.
Lo que Ud. y varios ciudadanos hemos escuchado de parte de algunos personeros de la Concertación como críticas a la decisión del Sr. Ravinet, creo que su origen tiene dos raices o inicios.
Desde el punto de vista de la Concertación, las opiniones con sabor a sanciones emitidas por algunos de sus líderes desde mi punto de vista obedecen a que lamentablemente desconocen o se les olvida que en los seres humanos existe una característica, un poco esquiva eso sí y que se llama "Virtud".
A lo largo de nuestra historia han existido hombres y mujeres virtuosos como Manuel Rodríguez, Arturo Prat, La Mistral, El Padre Hurtado y para el Cristianismo está Jesús como el más virtuoso de todos y tantos otros; por lo tanto como podemos ver esta condición existe.
Creo que el problema está en que no todas las personas pueden percibirlas en su prójimo, y lo complicado de esto es que tal vez quien no ha logrado tener algún grado de virtud , es incapáz de poder apreciarla.
Una persona virtuosa es capáz de mantener un equilibrio y se da cuenta cuando es llamado para servir a su país por encima de todos sus intereses personales, y yo pienso que el Sr. Ravinet sólo ha seguido lo que su conciencia le dicta bajo este principio.
Y el otro motivo por el cual se ha levantado polvareda en este asunto, es el enfoque que los Sres. Periodistas le dan a este asunto cuando hacen la consulta.
Porque en lugar de preguntarle al Sr. Concertasionista ¿Piensa Ud. que el Presidente Electo ha mirado la virtud que posee Jaime Ravinet para hacerlo merecedor de esta Cartera?; le preguntan ¿Cual es su opinión si Jaime Ravinet decide abandonar la Concertación y aceptar la Cartera ofrecida por el Presidente Electo?.
Atte.
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Posteado por:
sixto lemus peralta
12/02/2010 19:05
[ N° 5 ]
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Buen viaje, ojalá traiga de China la clave para que los Chilenos amigos de lo ajeno no sigan robándose Los Vehículos y cuando menos Los Logos de éstos,ayudita para un Pais OCDE y que se quiere subir al carro del desarrollo, ya que por algo los vehículos asiático no usan alarmas porque allá no se los roban, menos las latas de sus marcas como acá. Desastre de Pais ex-concertacionista por 20 años.
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Posteado por:
Herman Aguirre Ayala
12/02/2010 17:01
[ N° 6 ]
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La negocia es demasiado fuerte, de ahi que nadie reclama. Nadie osa a reclamar contra un grande cuando comete las mismas barbaridades que uno pequeño. Ahi son todos censores. Me gustaba Seneca, pero solo hasta que supe que ¡¡¡¡era millonario¡¡¡ Asi cualqiera es estoico.
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