Gonzalo Vial en la memoria (95)
Señora Directora:
Una de las propuestas más relevantes del Presidente electo, Sebastián Piñera, es el compromiso adoptado por su gobierno de profundizar y perfeccionar la descentralización del país, de modo que, en forma creciente, sean las autoridades locales quienes, autónoma pero coordinadamente, tengan cada vez más poder para resolver los asuntos de su zona, con conocimiento, rapidez y eficiencia.
Con tal propósito resulta indispensable generar en todo el país “Planes de desarrollo regional” verdaderamente integradores y eficientemente coordinados por ejecutivos de gobiernos regionales profesionales, audaces y experimentados. Entre las principales medidas específicas a implementar, sin perder un minuto y en un plazo no superior a seis meses a contar
- Fortalecer el rol técnico que le corresponde a la Subsecretaría de Desarrollo Regional, para que la entidad se transforme en una eficaz y potente palanca al servicio de las regiones y deje de ser aquella suerte de Contraloría que no sólo hace lentos y burocráticos los procesos, sino que actúa discrecional y discriminatoriamente.
- Generar a partir
- Identificar y descentralizar los recursos de gestión directa que hoy administra la Subdere, traspasándolos a las regiones y entregando la facultad de asignación de los mismos a los consejos regionales a propuesta de sus presidentes.
- Generar mecanismos objetivos de distribución de fondos nacionales que hoy la Subdere asigna de manera discrecional y sin otro criterio que no sea su propia selección interna. Particular preocupación se pondrá con los fondos de saneamiento básico, gestión de residuos y recuperación patrimonial, que incluyen créditos internacionales.
Para que todo lo anterior sea posible, es indispensable que las autoridades que administran el Estado hasta el próximo 11 de marzo actúen con responsabilidad, seriedad y ecuanimidad, evitando excesos y entendiendo que no pueden comprometer los recursos totales de sus respectivas regiones para los próximos años, pues, si así fuera, estarían derechamente usurpando las funciones que son propias de las que habrán de ser las nuevas autoridades regionales.
Lamentablemente, los medios han informado sobre diversos hechos que atentan severamente contra esta deseable autonomía regional, dañando las posibilidades de gestión de las nuevas autoridades. La ciudadanía, con su voto el 17 de enero pasado, ya les dijo que
Pretender abusar en estos días de una posición dominante de poder y de circunstanciales mayorías en algunos consejos regionales es un abuso de autoridad y, claramente, una actitud antidemocrática, pues por la vía de anticipar compromisos se están invadiendo las atribuciones de lo que será un nuevo gobierno.
El llamado es, pues, a rectificar con urgencia aquellas conductas instigadas por propósitos ajenos al buen desempeño del Estado chileno. Si esto no ocurre, serán los organismos especializados los que deberán imponer la legalidad.
Félix E. Viveros Díaz
Consejero Regional