blogs | La Segunda : Redacción

Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 05 de Febrero de 2010
Acuerdos y desacuerdos

Pasamos de una atmósfera de acuerdos en los primeros años de la transición a una de desacuerdos, de divisiones más bien ásperas. No digamos que un lado tuvo más culpa que el otro. Entrar en la recriminación, en la acusación permanente, es algo que no termina nunca y no tiene demasiado sentido. Pero se escuchan argumentos curiosos, que a primera vista parecen fuertes, pero que en un segundo examen no son tan impresionantes. Se sostiene, por ejemplo, que la llamada democracia de los acuerdos se justificaba en una época de crisis aguda, de peligro de retroceso, de amenaza militar, y que ahora, veinte años más tarde, ya es completamente innecesaria. Me parece que mirar la situación actual en esta forma es hacerlo con poca visión de nuestra historia reciente, sin haber aprendido o sin haber querido aprender las lecciones principales. Nosotros llegamos a nuestra crisis de hace ya treinta años precisamente por la polarización extrema, por la división tajante, sin concesiones de ninguna clase, que se había producido en la vida chilena. Basta recordar el lenguaje de aquellos años. La violencia comenzaba en las palabras, en los desfiles, en las consignas que se gritaban a voz en cuello, en los pasquines, y no se sabía hasta dónde podía llegar. Eso nos debería indicar, más allá de toda crisis momentánea, de boinazos y esas cosas, que una atmósfera de convivencia civilizada, de consenso mínimo, es siempre, antes y ahora, necesaria y útil. Sebastián Piñera tuvo una que otra exageración antes de la elección, como esa de anunciar que los funcionarios iban a tener que aprender a levantarse temprano, pero fue producto del momento, de los últimos días de la campaña. Después del 17 de enero ha utilizado un lenguaje conciliador, pacificador, de búsqueda de acuerdos, orientado al tema de la unidad nacional, y eso, en lo esencial, dejando a un lado complicaciones bizantinas, es positivo, y lo es sobre todo en el caso de un país que llegó a divisiones tan graves, propias de una guerra civil larvada, cercanas a una guerra verdadera. Algunos dicen que esos peligros, esa crisis de la convivencia chilena, tienen ahora más de veinte años. Pues bien, veinte años, en un proceso histórico y social, no es nada, y aquí no estamos hablando de tango, estamos hablando de temas vitales, que nos comprometen a fondo.

Tiene que haber un gobierno y una oposición, en eso estoy perfectamente de acuerdo, pero la posibilidad de que algunos miembros de la Concertación, en razón de sus competencias, de su capacidad, colaboren con el nuevo gobierno en cargos públicos, es algo propio de una democracia del siglo XXI. No es para andarse rasgando por ahí las vestiduras, denunciando maniobras ocultas, torcidas, maquiavélicas. Sucede en Estados Unidos, donde el Partido Republicano no se extraña y no deja de ser oposición porque Obama haya mantenido en el gobierno a importantes personajes de sus filas, y sucede en Francia, donde los socialistas, que andan hace un rato con el paso cambiado, expulsan a Bernard Kouchner por aceptar la tarea de ministro de Asuntos Exteriores, y no sé qué hacen con Jack Lang. En un país como Chile, que tuvo hace una generación una guerra interna tan virulenta, esos signos transversales, por nombrarlos de alguna manera, deberían ser tranquilizadores y bienvenidos. Lo demás me parece una majadería.

El tema de los acuerdos políticos es diferente del tema de los nombramientos de personas ajenas a los sectores de gobierno. Ahora bien, ¿puede haber una democracia moderna sin tratos entre gobierno y oposición, sin consensos mínimos, sin uno que otro acuerdo esencial? La expresión democracia de los acuerdos puede ser un nombre y puede transformarse en un eslogan, en una consigna, pero si hubo un ambiente así que ayudó a salir de la dictadura, también es posible que un ambiente parecido, equivalente, actualizado, nos ayude a salir del subdesarrollo. Si ustedes creen que lo importante hoy día es la identidad (palabra mágica) de la Concertación, de la Coalición, de todas esas entidades, mi impresión es de que se van por las ramas. Lo que importa de verdad es que Chile, que vive en la crisis permanente del atraso, de la pobreza, de la educación de mala calidad, de la incultura, no pierda la oportunidad del desarrollo, de convertirse en una sociedad más moderna, mas culta, más equitativa, posibilidad que parecería estar a la vuelta de la esquina, pero que se nos podría escapar y esfumar.

Las reacciones de la gente de la Concertación, frente a los pedidos de colaboración y de acuerdos del Presidente electo, más allá de las apariencias, de las formas, han sido claramente diferentes. Unos han levantado muros de contención, defensas casi numantinas, y otros, con reservas, con precauciones, con distingos sutiles, han exhibido un evidente ánimo de colaborar. Se ha ido desde la noción de negar la sal y el agua, propia de nuestra historia pequeña, a la noción contraria. ¿Cuál será la concepción moderna, actual, de progreso auténtico, no de progresismo en las puras palabras? En alguna crónica próxima voy a hablar del Chile que me imagino, de una utopía posible, y por el momento me callo.

Salvador Allende, en su etapa inaugural, declaró algo que ahora, felizmente, sería imposible declarar: que no sería el presidente de todos los chilenos. Esa declaración fue una especie de antilección, y todos tendríamos que haberla aprendido de memoria. Hace pocas semanas escuché al Presidente brasileño, Ignacio Lula da Silva, en una entrevista de televisión en español. El entrevistador le preguntó si le gustaría polemizar con Mario Vargas Llosa y Lula contestó que no tenía tiempo para polemizar con absolutamente nadie. Dijo que el trabajo de gobernar el Brasil le tomaba la totalidad de su larga jornada y agregó algo interesante: que gobernaba para todo el país, no sólo para los obreros, sino para los trabajadores, los empresarios, los ancianos, los niños, la gente de todas las clases y todos los estratos de la sociedad. Me dije que Lula, ex obrero metalúrgico, era un hombre del siglo XXI, alguien que había asimilado en profundidad las enseñanzas del pasado y que no iba a repetir los antiguos errores. No puedo decir ahora cuáles son las conclusiones exactas para el caso nuestro, pero vale la pena ponerse a estudiar el asunto sin prejuicios, sin un hacha que afilar. A veces observo reacciones histéricas, odiosas, furiosas, y me dejan preocupado. No sólo por mí, por todos nosotros. 


Volver a la sección "Edwards, Jorge".


8 Comentarios publicados
Posteado por:
Herman Aguirre Ayala
09/02/2010 10:56
[ N° 1 ]

A me habria gustado que se hubiera hecho realidad la tesis de Lavin sobre los GRANDES TEMAS antes que acuerdos cupulares, hacer plebiscitos.Que fuera el SOBERANO quien decide. Eso de "acuerdos" me suena a "arreglin", y siempre, pero SIEMPRE son a cambio de algo, es la negación mas absoluta de la democracia.

Posteado por:
Ricardo González Middleton
08/02/2010 03:41
[ N° 2 ]

Estimado don Jorge:
La atmósfera de acuerdos institucionales básicos es lo que la mayoría de los chilenos desea.
Ya hace tiempo que muchos datos lo indican y muchos somos los que, como Ud., no queremos clima de agresiones ni ideológicas ni verbales en ninguna de sus formas.
Pero hay un malentendido.
Tal cosa no se obtiene entregando implícitamente el dominio total de la cancha a una coalición vencedora, menos aún cuando tenemos una coalición derrotada que obtuvo poco menos de la mitad del consenso del electorado, es decir, el 48,39%
Si Piñera quiere acuerdos CON LA Concertación debe hablar con los legítimos representantes de la Concertación y no estar anunciando que él va a elegir a algunos "concertacionistas buenos".
¿Dónde la viste, se dice hoy en Chile, no es cierto?
Hay algo de autoritario detrás de eso. Y si Ud. no lo cree, vea un poco lo último que escribió su colega columnista Sergio Melnick y las expresiones de Juan Antonio Coloma de estos días.
No es posible soslayar la actitud agresiva y a veces casi difamatoria que la centroderecha ha ostentado en particular durante el gobierno de la Presidenta.
Ahora bien, que los socialista franceses anden con el paso cambiado puede ser, pero no por que se hayan negado a aceptar que les pasen la aplanadora.
Tratemos de ser un poquito más ecuánimes también con Salvador Allende. Nunca debió perder la calma y decir que él no iba a ser presidente de todos los chilenos". Pero recordemos también el calibre y cantidad de las agresiones previas en su contra de parte de la derecha de la época, que -siendo Allende aún sólo presidente electo- partió declarando que no se iba a sentir representada por un presidente como ése. Vale decir que, en realidad, hubo pachotada por lado y lado.
Entonces ¿democracia de los acuerdos? Muy bien.
Pero para ello Piñera tiene que hablar con los representantes de la Concertación que elige la Concertación.
Cordiales saludos.
Ricardo González M.

Posteado por:
Javier Mera Kopp
06/02/2010 15:40
[ N° 3 ]


....Siempre lo Leo.
Como todos los anteriores artìculos...Muy Bueno.

Javier

Posteado por:
Empírico Apriori Aposteriori
06/02/2010 09:01
[ N° 4 ]

Estimado y respetado Don Jorge

Todos tenemos nuestros ataques de ira que nos ciegan, y nos llevan por el camino de la revancha, así fue como usted llegó a las puertas de la Alianza. Votó por ellos, haciendo alarde público de su opción. Bueno, eso es respetable en democracia. Pero hacer campaña con esta idea de la unidad nacional, como si fuéramos un país en guerra civil, me parece absurdo, más si una persona de su inteligencia sabe o debería saber que esto no es más que una maniobra de políticos inmaduros e hiperventilados, que hasta hace muy poco a usted tampoco le caían bien.

Esta llamado absurdo de unidad está lleno de mensajes de división. Pero si usted ahora quiere ser de derecha, esa es su decisión... pero no haga más esfuerzos para volverse "persona non grata" en la concertación, mejor sea un "convidado de piedra".

Saludos

Posteado por:
Miguel Prado Pontevedra
06/02/2010 01:45
[ N° 5 ]

Señor Edwards:
Bien la descripción general. Lo importante es la conclusión. Me atrevo a señalar, que Chile vivirá por vez primera en su historia política de 200 años un régimen político plural bipartidista. Esa experiencia necesariamente implica "ACUERDOS" entre las coaliciones, especificamente en temas de interés nacional.Pero además, y lo más importante, para que funcione el sistema de acuerdos, se requiere de "personas articuladoras" de los mismos. Hombres de "consenso" en el lenguaje común de la política, que al parecer no existen en el mundo político local. Lo que hay son "tutores". Eso es inconveniente y le hace mal al sistema, puesto que impide la oxigenación del mismo.
Es cierto lo que usted destaca en su párrafo final. Su preocupación. Es la mía también como creo que la de muchos compatriotas silentes que observan en forma moderada el acontecer nacional e internacional.
Lo que no debería ocurrir en Chile, es que se desaten las "solidaridades automáticas" puesto que origina polarizaciones mortificantes y artificiosas. Ello impacta en la ciudadanía en forma negativa restándose ésta a participar en los asuntos públicos como debiera acontecer.
En fin, la sociedad chilena entra al bicentenario con una prueba de gobernabilidad distinta al pasado.
¿Estarán preparados los que fungen de políticos ante esta nueva realidad? ¿Tendrán capacidad para darle una lectura al mapa político con altura de miras superando la trivialidad de sus particularismos políticos? Es mi preocupación.

Posteado por:
jorge gonzalez feliu
05/02/2010 22:49
[ N° 6 ]

Don Jorge Muy deacuerdo con Ud.. Bueno su ejemplo _ Caso Brasil el señor Presidente Lula.
Ahora bien No fue un exabrupto del Presidente Piñera al referirse a los servidores Publicos. Se acostumbraron hacer huelgas siendo estas ilegales. Los dirigentes como nunca en la historia se pronunciaron ofensivamente en contra del Candidato Hoy electo. Algunos fanaticos ven debilidad del elegido al tratar de incorporar a algunos. Profesores Municipales se preparan para hacer huelgas de entrada en Marzo. Ergo el señor presidente debe ser muy fuerte desde un principio y desnudar las oscuras intenciones antipatridas de algunos servidores del Estado que mas bien parecen parásitos del Estado. Chile se merece un reducido y profesional servicio publico y no un organismo anquilosado y mañoso. Sr. Edwars don Jorge. Al parecer Ud. No tiene nietos en la educación municipalizada. No ha ido a una posta. No se ha atendido en fonasa. Ni ha ido a sacar un modesto papel de avalúo de su casa. Ahi verá como lo tramitan. y que decir si se enferma y debe ir a un hospital público. Uff. Debería disfrazarse y vivir la experiencia.
Atte
Un ciudadano

Posteado por:
Cristian Correa Montes
05/02/2010 21:37
[ N° 7 ]

Estimado don Jorge,
A juzgar por los titulos de sus cartas,
-Acuerdos y desacuerdos
-La colaboración y la confrontación
-El consenso y la confrontación
Su preocupación es como nos vamos a llevar en el futuro cercano y a mi parecer esta inquietud es legitima ya que en vez disminuir las diferencias, estas debieran continuar profundizandose. Los pobres serán más pobres, aumentarán los pensionados y cesantes. La educación y la cobertura médica no tienen por donde mejorar. El futuro no se soluciona con subsidios ni bonos.
Dios quiera que Piñera y su equipo tengan mejores ideas.
Atte.

Posteado por:
Francisco Viñuela De La Vega
05/02/2010 19:11
[ N° 8 ]

Respetado J-E, Gracias a sus cronicas fui y me compré una vieja enciclopedia de Latin. Paliativo a mi ignorancia. Encontré lo siguiente : CONCERTACION : Discusion. Debate. Disputa. Querella. Furor. Pelea. Combate. Sublevado. Agitado. Rapido. Acelerado.
COALICION : Crecer. Fortificarse. Unirse. Agrandarse. Desarrollarse. Acercarse. Reconciliarse. Reunion. Enlace.
Alianza social.
Caramba ! Seguiré estudiando Latin 101...quiere decir que nunca fui de la Concertacion...Luna in Coitu Solis !!
es decir, Luna Nueva...

Email Contraseña

Archivo

      Mayo 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

Cartas

Editorial

Foco político

Foco Legislativo