Gonzalo Vial en la memoria (95)
Ferreiro, Alejandro
Aunque nuestro sistema político dota de amplios poderes al Presidente, es impensable gobernar por decreto. Será imprescindible para el gobierno de Piñera, minoría en el Congreso, obtener apoyos de la futura oposición para aprobar los múltiples proyectos de ley que traducen el impulso de las políticas que marcan el sello de todo gobierno. Sin ir más lejos, en el período de Bachelet se habrán aprobado más de 350 leyes esenciales para concretar una buena gestión. Los acuerdos serán, entonces, ineludibles para evitar una paralizante sequía legislativa.
La búsqueda de acuerdos está, por lo demás, en la esencia de la democracia. Deliberación, argumentación racional, sintonía con los deseos de la opinión pública y vocación compartida por el bien común son elementos que, en toda democracia funcional, debieran combinarse para dar a luz soluciones de mayoría a los problemas sociales más acuciantes.
Por eso, los acuerdos deberán surgir en el próximo cuatrienio. Negarse anticipadamente a ellos por razones de antagonismo político es una irresponsabilidad mayúscula con un
a) La agenda debe ser compartida. No es viable esperar que la Concertación baile exclusivamente con la música que ponga el futuro gobierno. Bien haría éste en identificar las coincidencias programáticas con la candidatura de Frei para hacer debutar la búsqueda de acuerdos en torno a aquello que genere mayor convergencia natural. Por otro lado, siempre es posible explorar nuevas versiones virtuosas del “pasando y pasando”, cuya mejor expresión conocimos el 2003 cuando el acuerdo entre Longueira e Insulza permitió aprobar dos leyes modernizadoras de extrema importancia y necesidad para Chile, pero que no concitaban apoyo simétrico en los dos bloques. Recordemos el entusiasmo de la Concertación y la reticencia de la Alianza respecto del financiamiento público y regulado de las campañas electorales, actitud que se invertía tratándose de la ley que creó el Sistema de la Alta Dirección Pública. Una primera lección, entonces, es que en los acuerdos todos deben ganar. Los apoyos incondicionales a agendas ajenas son impensables.
b) Un segundo elemento tiene que ver con la retórica. Y aquí las opciones son excluyentes. No es compatible pedir colaboración y patriotismo a los mismos que se buscó “desalojar” con malos modos. Tampoco será gratis reeditar respecto
c) Un tercer tema tiene que ver con el proceso paralelo de aprendizaje de dos bloques que debutan en nuevos roles. Ni la Concertación ha sido oposición en democracia, ni en la derecha existe experiencia de gobierno en esa condición desde 1964. Las novedades y desafíos para la Concertación no son pocos. Desde luego, debe definir si actuará de consuno o si cada partido se conducirá autónomamente. Por cierto, la unidad era esencial para gobernar, pero no necesariamente para ser oposición. Si se quiere actuar coordinadamente
Por otro lado, ser oposición en democracia difiere mucho de serlo respecto de Pinochet. Frente a la dictadura no se jugaba papel institucional alguno y no era difícil oponerse en bloque a todo lo que proviniera de un gobierno que concitaba profundo rechazo y carecía de legitimidad democrática. A partir de marzo, la Concertación deberá discernir entre lo que merezca apoyo o rechazo, debiendo convencer al país
La Alianza, por su parte, sabrá que “otra cosa es con guitarra”. Se verá enfrentada a la negociación permanente, a presiones sectoriales y gremiales y a las inercias de un Estado que no siempre se ajustará a los ritmos y direcciones que quieran imprimirle sus nuevos administradores. Probablemente los indicadores de delincuencia, desempleo y crecimiento se resistan a las mejoras radicales que se prometieron en campaña. Aprenderá, en definitiva, de los límites, restricciones y gradualismos que, cuando se está en la oposición, se suelen atribuir a incompetencia de quienes gobiernan.
Nuevos roles, en suma, pero un mismo Chile. Un Chile que roza el desarrollo y avanza en igualdad como nunca en su historia y que espera de su clase política la sabiduría y grandeza que se requieren para buscar los acuerdos allí donde sea meritorio y posible. Negociar y pactar no puede nunca confundirse con claudicación o traición a la historia o identidad. En los acuerdos del pasado reciente reside la explicación de los éxitos del presente, del mismo modo que en la polarización extrema de los 70 y 80 la causa de nuestros mayores traumas y dolores. ¿No es nuestra historia suficientemente clara y pedagógica?
|
Posteado por: jorge leal labrin 02/02/2010 13:21 [ N° 1 ] |
Parece una comedia de diversiones. El electo Presidente Piñera nos habla de un gobierno de unidad nacional, ¿alguien puede creer que la UDI Y RN y sus otros, podrán ponerse de acuerdo al momento de presentar su gabinete? Es un divertimento lo que Pinera exige de la oposición, parece ser que quiere a toda costa que algunos participen en el gobierno ¿para qué? Si todos eran unos ladrones… Señor PIÑERA queremos verlo gobernar a Usted, queremos que cumpla lo ofrecido, ver sus capacidades y las de su alianza, Señor PIÑERA, no tiene para que pedir ayuda al gobierno de la concertación… llego su hora ¡GOBIERNE…!!! BASTA DE SU JUEGO Y SU VICTIMIZACIÓN. |
|
Posteado por: carlos kinast feliú 01/02/2010 20:28 [ N° 2 ] |
Más que acuerdos, entiendo un gobierno transversal, con los mejores, para favorecer a los chilenos, mala suerte si se trata de alguien de la Concertación. La democracia permite gobernar por Decreto o con Acuerdos. Los pobres, los asalariados, los jubilados, los cesantes y los jóvenes no pueden esperar. Chile no puede esperar. Hemos avanzado en medio de una bacanal de despilfarro y cuoteo, por eso a pesar de los millonarios ingresos, no crecemos. Los mejores no están en los partidos políticos, ahí estará el talón de Aquiles del Presidente electo, la fuente elegida está viciada, sumergida en el cuoteo y las malas prácticas. Los ciudadanos dieron su veredicto, no quieren cuoteo, corrupción ni malas prácticas. Los políticos siguen sordos no escuchan el clamor ciudadano. |
|
Posteado por: Y. Artidoro Aguilar Espinoza 01/02/2010 17:49 [ N° 3 ] |
Se habló y se dijeron muchas cosas en la campaña presidencial. Miedos y esperanzas tuvieron un debate nacional real y verdadero. Algunos utilizaron argumentos de otra época del país para sintonizar con los votantes. El Chile del presente mira hacia adelante y pide participación en los cambios del futuro. Utopías y pragmatismo son refutadas por proyectos y desarrollo.Hoy, nuestro país, tiene la responsabilidad de dar un salto gigante hacia adelante. Lo Económico, Social y Seguridad,serán los ejes de la nueva administración que preside Sebastian Piñera.En lo económico; Fortalecer y Fomentar la creación de miles de pequeñas y medianas empresas.Capacitación técnica y en tecnología a los trabajadores chilenos.Creación de un millón de nuevos empleos.En lo social; Se trabajará en la creación de una red de protección social para la clase media. La educación publica será financiada con el doble de subvención por alumno. Se crearan viviendas dignas y de calidad. La salud de los chilenos será atendida a la brevedad y se eliminará gradualmente el 7% en salud, que pagan nuestros jubilados. En seguridad; Trabajaremos junto a los municipios, fiscales y comunidad organizada en políticas antidelincuencia y narcotráfico. Invertiremos en prevención, control, rehabilitación y reinserción. Protegeremos a la población que sufre con la delincuencia y que teme por la impunidad del narcotráfico. Derrotaremos la Pobreza, nuestras capacidades estarán puestas en ello. Nuestro compromiso es y será la solución de los problemas reales de la gente. Nuestras convicciones son servir a Chile y nuestra misión es cumplir con la palabra. Modernizaremos el estado, haciéndolo mas eficiente y transparente. Fortaleceremos el acceso a él y lo haremos más humano y cercano.El día 11 de marzo de 2010, comienza un proyecto que tiene como fuerza moral el poder lograr los sueños de la mayoría del país, quienes confiaron en nosotros para hacerlos realidad. Para cumplir con el mandato de la mayoría es necesario el concurso de todas las voluntades para construir este Chile nuevo.Trabajando en equipo con todas las fuerzas vivas de la nación.El gobierno de Sebastian Piñera es de todos lo chilenos,sin distinción ni exclusión.Ustedes están llamados a participar en él. |