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Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 08 de Enero de 2010
La conciencia democrática

Soy lector habitual de las columnas de Patricio Navia. Uno puede discrepar o estar de acuerdo, pero siempre se encuentra con una visión interesante, no rutinaria. Por eso, leí con la mayor atención su columna del miércoles y su intercambio de e-mails con Sebastián Piñera. Ahora bien, hay un punto en que me voy a permitir matizar y añadir unas cuantas observaciones personales. En uno de sus intercambios, Patricio Navia le dice a Sebastián Piñera que no le gustaría nada votar por él y verlo después acompañado de pinochetistas notorios en puestos claves de su gobierno. Estoy enteramente de acuerdo: ni en puestos clave ni en ninguna parte. Me ha tocado, durante los gobiernos de la Concertación, encontrarme con secretarias o con telefonistas que, a poco andar, después de conversar un rato, demostraban una nostalgia anacrónica del pinochetismo, y confieso que no era una experiencia agradable. Soy un convencido, en cambio, de que hay que apoyar a fondo la evolución de las conciencias, el cambio de mentalidad. Los pinochetistas actuales son anacronismos vivientes, personajes anquilosados. Pero si hay caras que vimos cerca del general hace veinte o veinticinco años y que ahora han cambiado, que aceptan plenamente las reglas de la democracia, que han pasado por un proceso de apertura mental, hay que celebrarlo y alegrarse. Son los hijos pródigos que ingresan o regresan a los terrenos de una democracia moderna y que demuestran, con ese gesto, la superioridad moral y política del sistema que adoptan.

Estos cambios de la conciencia han sido esenciales, decisivos, en las transiciones a la democracia de los últimos cincuenta años, tanto en las que se han efectuado desde dictaduras de derecha como desde regímenes autoritarios de izquierda. Por ejemplo, residí en España durante los años centrales de la transición en ese país y desde entonces paso temporadas más o menos largas allá. Cuando se produjo la intentona golpista de un 23 de febrero de comienzos de la década de los ochenta, sentí angustia en un primer instante al escuchar los disparos de los golpistas adentro de la sala plenaria de las Cortes y después, con alivio, comprobé que la joven democracia española ya se había consolidado. En ese episodio dramático, hubo tres personajes que mantuvieron el tipo, que no aceptaron doblegarse ni siquiera en forma simbólica, escondiéndose debajo de sus escaños, mientras un coronel de zarzuela, de grandes bigotes y tricornio, descargaba por encima de las cabezas su fusil ametralladora. Estas tres personas eran las siguientes: un general, Gutiérrez Mellado, que había luchado con las tropas de Franco durante la guerra civil y que ese 23 de febrero, al ordenar a gritos a los sublevados que depusieran las armas, estuvo a punto de ser fusilado en el acto; un presidente de gobierno, Adolfo Suárez, que había colaborado con el franquismo y que presidía un gobierno que daba pasos importantes, imaginativos, a veces sorprendentes, para salir de dictadura; un dirigente comunista, Santiago Carrillo, que en décadas pasadas había sido un estalinista de tomo y lomo, y que más tarde, al apoyar sin la menor ambigüedad las orientaciones del eurocomunismo, había ayudado a que la izquierda española permitiera en su país una transición moderna, civilizada, de grandes consensos.

Leslek Kolakowsky, gran filósofo y ensayista polaco desaparecido hace poco, al observar que en Polonia los sindicatos industriales que luchaban contra el gobierno comunista recibían el apoyo moral del Papa Woytila, dijo que en su país la historia se había burlado de las teorías políticas. Algo parecido ocurrió en España, donde hubo una transformación extraordinaria, iniciada desde adentro, desde la conciencia, de instituciones como la monarquía, el ejército, el partido comunista de la República y de la guerra civil. También hubo transformaciones comparables en Portugal, en Grecia, en Rusia y en Europa del Este. Así cayó el Muro de Berlín y así, sobre todo, cayeron las cárceles mentales. Lech Walesa pertenecía a una especie humana nueva, y Vaclav Havel, y el mismo Mijail Gorbachov. En nuestra región, el presidente Lula da Silva ha dado pruebas de una flexibilidad, de una sensibilidad, de una sutileza política, que pertenecen a la misma estirpe. Y me parece que también José Mujica, en Uruguay, ya que después de ganar las elecciones, y a pesar de haber militado en su juventud en las filas de los tupamaros, declaró que en su país no había vencedores y vencidos.

Yo espero que este espíritu de cambio, de apertura de la mente, también se haya producido en nuestra derecha y nuestro centroderecha. Sólo podrán demostrarlo en forma convincente, ante el país entero, si ganan las elecciones del domingo 17. Si ocurre así, y tengo confianza en que ocurrirá, se habrá demostrado un fenómeno paradójico, positivo para todos: que los veinte años de la Concertación sirvieron, entre otras cosas, para que la derecha se acercara al centro democrático y se modernizara. La Concertación, en cambio, por miedo a perder el poder, por cansancio, por falta de una reflexión seria, no interesada, por lo que sea, ha vuelto a un discurso agrio, descalificador, polarizador, agresivo, que nos trae recuerdos de la guerra civil interna, no declarada, pero llena de violencia verbal, que se había instalado entre nosotros hace más de treinta años. Son, en verdad, pésimos recuerdos. Si los veinte años de gobierno de la Concertación ayudaron a que el centroderecha se reinventara, un eventual gobierno de Sebastián Piñera podría servir para que la Concertación también se reinvente, para que descubra un discurso más convincente, más moderno. Sería un efecto transversal, no previsto, en cierto modo dialéctico, de nuestra vida política.

Para terminar, estoy convencido de que en el pensamiento de la Concertación y en el del centroderecha, con escasas excepciones, se ha reflejado la relativa pobreza de nuestro mundo cultural, nuestra falta de libros, de museos bien dotados, de bibliotecas modernas. Estamos desconectados con respecto al debate universal de las ideas, al dinamismo del pensamiento contemporáneo. Tendemos, por despiste, por ignorancia, por falta de elementos actuales de juicio, a comulgar con viejas ruedas de carreta.

Me hago cargo ahora, en el poco espacio que me queda, de dos argumentos muy escuchados. Uno es el de la política y los negocios. No me parece extraño ni anormal, después de décadas de participación activa de los empresarios en la vida nacional, que uno de ellos pueda llegar a la Presidencia de la República. Y no creo que Sebastián Piñera aspire a esa magistratura para acumular más poder económico personal. Sería una perfecta tontería de su parte, y me imagino que él es el primero en saberlo.

El otro argumento es el de la concentración excesiva de poder en la derecha. Me parece un razonamiento más bien retórico. Los medios de prensa escrita y hablada, aunque pertenezcan a personas de la llamada derecha económica, seguirán buscando a lectores y auditores de todos los colores del espectro y dando cabida a actores y escritores de todas las tendencias. Pero el argumento central, definitivo, es que Chile, en buena parte gracias a la Concertación, es hoy en día un Estado de derecho, donde los poderes están controlados y vigilados por ciudadanos libres, donde las instituciones funcionan de acuerdo con normas legales y constitucionales. La rudeza del debate ha ido por otros lados, por el estilo confrontacional, pero insisto en que ha hecho falta una visión más contemporánea, quizá posmoderna, menos esclava del pasado, menos inclinada a sacrificar el presente a favor de un futuro ideológico y utópico.


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11 Comentarios publicados
Posteado por:
Rubèn Josè R. Maturana Maturana
14/01/2010 16:16
[ N° 1 ]

Dn.Jorge: Deberìamos de estar orgullosos de nuestros artistas y de toda la intelectualidad chilena, especialmente de contar con un escritor como Ud. Sin embargo, las actitudes facistoides de nuestros nuevos salvadores, descalificando a cualquiera que pretenda pensar diferente a sus cùpulas corruptas, impediràn que nuestro paìs pueda avanzar al desarrollo pleno. Reciba Ud., toda mi admiraciòn y respeto por lo que significa su obra literaria.Ademàs, su pensamiento libre de ataduras idiològicas ya superadas, nos permitirà ver el verdadero sendero del progreso para la mayorìa de los chilenos que hemos esperado por largos 20 años, que la distribuciòn del ingreso sea equitativa para todos.

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juan abner ramirez ramirez valle
14/01/2010 12:26
[ N° 2 ]

si de algo estoy de acuerdo sr j.edwards que el torrente que ha pasado durante mas de 30 años por CHILE en cuanto la administraciones ,siempre quedaran frutos en ella ,como las malas practicas como el uso privilegiado de información ,asesorias, y otras cosas por ejemplo las AFP .traspazo a las municipalidades de la administraciones de colegios,la salud las ventas de derechos de agua el alto costo de la electricidad los delincuentes que se saben como salir del sistema de sus condenas mas pronto ,las casas comerciales sabiendo el poder de compra de sus clientes otorgan mas creditos sobre creditos sabiendo que sus deudores no podran pagar los mismos .necesitamos un cambio real no para seguir aumentando arcas de personas inepcrupulosas que sabran que cuando partan de su eden de vidas no se lo podran llevar.nesecitamos que allá un gran pacto social entre todos empresarios trabajadores Estado iglesias para cuidar todo lo que se tiene en nuestro pais para vivir mejor para todos y oportunidades para todos.

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Alberto Echaurren Ochagavia
13/01/2010 19:22
[ N° 3 ]

¿Cómo podremos llamar la próxima novela? La oveja descarriada vuelve a su redil o El As del flip flap.

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David Espinoza Flores
12/01/2010 20:16
[ N° 4 ]

Jorge:
Su pronunciamiento y sobre todo su argumentación no contempla un analisis y diagnostico de lo que es Chile, el tiempo le demostrara que la variante Piñera no es viable para establecer una sociedad donde el Ser Humano tenga la Primacia por sobre las relaciones economicas financieras y de castas. Creo que bueno en definitiva tomar posiciones politicas, pero no lo es despues de usar el poder y los beneficios que este le otorgo.
Que paso con el progresista Edwards??, no considera que el sistema es perverso? , no considera que la Derecha en este país es la gran culpable del sistema de inequidad, concentracion de la riqueza y el poder, de la concentracion de los medios de comunicación, culpable del ordenamiento Juridico y Educacional, no le es suficiente los 17 años del Gobierno de Ultra-Derecha, donde se quemaban libros en la calle??
Que paso Don Jorge??? De cualquier manera usted como cualquier persona tiene derecho a cambiar de posicion politica y equivocarse, pero con otro tipo de argumentos.
Finalmente vea y lea cuidadosamente los argumentos de quienes le felicitan. Sus nuevos amigos, pero no lectores.
Atte.

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Francisco Viñuela De La Vega
11/01/2010 20:02
[ N° 5 ]

Estimado J-E, Que no se diga que no se dijo, imposible agregar otra cosa que las felicitaciones mas sinceras. Usted sigue vigente y actual, escritor cronista y filosofo "de la guerra del tiempo" por citar a Lope... Gracias a nombre de muchos que llevamos ya 36 años afuera; incluso mi tia doña Alma Errante lo saluda desde Madrid bajo la nieve, dice que no esta de humores y que usted tendria que escribir mas seguido dos veces por semana! abrazos y albricias! me saco el sombrero, el jockey y la achupalla!!

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Victor Augusto Salas Reyes
11/01/2010 16:28
[ N° 6 ]

Sr: Edwards, Ud. ha puesto por escrito , de manera magistral y simple lo que debiera ser el juego de una democracia moderna. La derecha o la centro-derecha debe aprender de la concertación, de sus errores y aciertos. Lo mismo es válido para la Concertación, esta, debe dejar que las instituciones funcionen plenamente!!!Si la voluntad soberana del pueblo, les indica que deben resignarse a entregar el gobierno ( que lamentablemente han convertido en una vulgar vaca lechera, "con respeto por las demás vacas"), deben dejar que la institución del voto ciudadano funcione a plenitud.El nuevo gobierno de Piñera, tiene una tarea gigantesca, si falla (Dios no lo quiera) podemos tener de vuelta otra concertación por 30 años más, lo que sería un desastre semejante al allendismo de los años setenta del pasado siglo, porque sentaría el nefasto y peligroso antecedente de que la derecha no puede, o no sabe gobernar!!!.Saludos y un mejor año para Ud. Víctor Salas R.

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Sergio Rojas Abarzúa
11/01/2010 14:10
[ N° 7 ]

Dos opiniones sorprendentes provienen de la pluma de un hombre culto.
1.- No cree que Piñera aspire a acumular más poder económico personal y que sería tontería de su parte
Casi igual, salvo las formas,a las bastas que tanto se escuchan: no necesita robar...
Revela el articulista conocer poco de la naturaleza humana, la ambición y sus límites porque ¿en qué nivel de riqueza Piñera dejará de querer más si no detuvo su carrera en los 20,100,500,1000 ni 1500 millones de dólares? ¿Es previsible que se conformará en los 2000 que se le calculan, o al contrario?
2.- Piensa que es un argumento retórico sostener que con Piñera se produciría una acumulación excesiva de poder de la Derecha porque sus medios, mayoritariamente en sus manos,darán cabida a todas las tendencias en su interés de capturar lectores y porque hay una ciudadanía vigilante y las instituciones funcionan.
Muy liviano el argumento para enervar las evidencias pragmáticas que mueven a los sociólogos a casi reverenciar los efectos del poder editorial sobre la mal llamada opinión pública, misma que en el hecho es moldeada por los medios.

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juan eleuterio díaz núñez
10/01/2010 16:50
[ N° 8 ]

Es un honor publicar un comentario a un autor de nota como Jorge Edwards, sin embargo, pese a su evolución filosófica y biografica notables, a su vasto conocimiento de la historia de Occidente, vacila en dar un paso crucial, que es, que pese a que la derecha republicana co-existe politicamente en todo el mundo democrático y más allá, sin embargo, esta derecha republicana no está articulada en partidos homogéneos, sino que tiende a ser transversal. Hay personas y sectores que apoyan a Piñera que de verdad merecerian gobernar o co-gobernar, empero, no son sectores dominantes al interior de la Alianza. Me he mostrado partidario de Piñera, en el sentido de la legitimidad de su candidatura y de la falta de tino y tacto político de sus detractores. Pero creo, en definitiva que la consciencia popular puede más que el "mercado de las ideas"... la consciencia popular emergente, y sus derechos, son prioritarios para un estado republicano, gobernado por demócratas, ¿cómo no? Lo mejor de la derecha está en la concertación. ¡Dios nos libre!

Posteado por:
Fernando Osvaldo Castillo Sandoval
10/01/2010 00:59
[ N° 9 ]

Edwards: En Brasil no hay derecha, por eso las cosas andan tranquilas y existe esa flexibilidad de que hablas
la derecha de Chile fué és y será siempre facista y eso
no es un "mote". Ahora los Chilenos están prontos a entregarle el poder a Piñera, que lo quiere mas como sueño de consumo....

Posteado por:
Ricardo González Middleton
09/01/2010 18:57
[ N° 10 ]

Estimado don Jorge:
Si le digo que soy un socialista que leyó hace muchos años "Persona No Grata" y que lo recordaba años después leyendo a Solschenitzin y su asombrosa batalla solitaria contra la gigantesca máquina soviética, comprenderá que en Chile pertenezco a una minoría.
Estoy de acuerdo con Ud. en lo principal: trabajar por el futuro de Chile es hoy profundizar y consolidar la democracia en nuestro país en conjunto con todos aquellos chilenos que estén dispuestos a hacerlo, para lo cual no es necesario compartir ideología más allá de esta convicción.
Pero veo una gran agresividad y demagogia de la derecha tendiente a hacer creer que vivimos en un país de alto riesgo gobernado por gentuza de baja ralea.
Prometer "un millón de buenos empleos" es máxima expresión de demagogia, pues quien lo promete sabe perfectamente que una vez elegido va a poder decir car'e palo: "lo siento mucho pero no se pudo".
Entonces don Jorge, veo demasiada ambición en cuanto a alcanzar el objetivo personal a como dé lugar.
No me parece justo comparar a la Concertación con el PRI. Las elecciones de estos 20 años en Chile han sido elecciones limpias, según parámetros internacionalmente aceptados, lo que no fue absolutamente el caso del PRI.
Más bien yo recordaría el caso del PSD sueco, que entre 1932 y 1976 ganó siempre elecciones libres y que en esos 44 años convirtió a un país aún de mentalidad bastante campesina en vanguardia mundial de desarrollo.
La alternancia es consustancial a la democracia pero no me parece que sea ni el momento ni el candidato más adecuado, cuyos comportamientos tipo Dr. Jekyll y Mr. Hyde despiertan recelos en su propio sector. Estamos hablando de un especulador, no de un empresario. Por pura casualidad nos enteramos de que ganaba plata también con una de esas máquinas ordeñadoras de gente modesta que son las cadenas farmacéuticas.
Sin embargo afirmo también que quienquiera que gane el 17/01 deberá ser reconocido sin vacilaciones, después de lo cual todos nos prepararemos para enfrentar las tareas que, como quiera que sea, nos esperan.
Cordiales saludos.

Posteado por:
M. Muñoz
09/01/2010 18:54
[ N° 11 ]

Sr. Edwards, todos los seres vivos sufren un proceso continuo de transformación a través de cambios producidos en sucesivas generaciones a la cual pertenecen.
Esta evolución mental es universal, tanto para los que apoyaron a un régimen dictatorial militar, como para los que apoyaron a un régimen socialista, que trató de convertir a nuestro país en una dictadura del pueblo, al estilo de los socialistas sovieticos o los socialistas cubanos.
Pero que ahora en pleno siglo XXI hayan algunas personas, que deseen que no existan en Chile personas que antes pensaban todo lo contrario a él, es porque ya no evolucionaron por su edad, y no queda más que esperar un cambio generacional.
El miedo de algunos políticos de la concertación, a perder el poder, es por una causa que todos los chilenos tenemos muy claro y se llama "AUDITORIA EXTERNA", las que se relizarán en todos los ministerios, servicio y empresas públicas, una vez que entreguen el poder, ya que aún se encuentra vigente en nuestro país el delito de MALVERSACIÓN DE CAUDALES PÚBLICOS, cuya responsabilidad se puede perseguir hasta las cónyuges e hijos de los responsables, tal como le ocurrió a la familia del dictador Pinochet.
Si estamos desconectados con respecto al debate universal de las ideas, al dinamismo del pensamiento contemporáneo y tendemos, por despiste, por ignorancia, por falta de elementos actuales de juicio, a comulgar con viejas ruedas de carreta, es porque las actuales cúpulas políticas son personas decrépitas, y sus temas más importantes ya no les interesa a las personas del siglo XXI.
Habría que exigir como requisito para ser presidente, que primero el postulante demostrara sus exitos en la vida privada, para así votar por un candidato que hará su trabajo en el sector público en forma profesional.
Atte.

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