Edwards, Jorge
Edwards, Jorge
Viernes 20 de Noviembre de 2009
A contracorriente
La Concertación nos permitió salir de una dictadura que nos mantenía aislados del mundo contemporáneo, castigados por la opinión pública internacional, ajenos e inevitablemente ignorantes de las grandes corrientes del pensamiento moderno, a pesar de los esfuerzos aislados que se hacían desde el exilio y desde sectores del interior. Eran años en que se batallaba a contracorriente, con resultados limitados, pero con un entusiasmo, con una energía crítica, para decirlo de algún modo, que ahora echamos de menos. Pues bien, mi decepción actual, para decirlo en dos palabras, es la siguiente: el balance de la Concertación en los terrenos de la economía y de la protección social ha sido indudablemente positivo, importante. Por desgracia para todos, tirios y troyanos, no podemos decir lo mismo en lo que se refiere a la inserción de Chile en el mundo de las ideas, de las tendencias estéticas, de la gran reflexión histórica y política de estos años. Se ha hecho algo, desde luego, pero ha sido poco, demasiado poco. Antes se hablaba del apagón cultural, y había razones contundentes para sostener que ese apagón existía en los tiempos del régimen militar. Lo que existe ahora, en cambio, es una luz más bien mortecina, provinciana, apocada, incluso acomplejada, con demasiadas ramificaciones folklóricas, populistas.
Acabo de viajar por razones de trabajo por España, Francia, Rumania, México. Aunque el lector no lo crea, asisto a monumentos y catedrales, visito museos, recorro librerías en mis muy escasas horas libres. La prensa, las revistas, los libros, en todas partes, estaban llenos de una intensa, apasionada, bien documentada reflexión acerca de los veinte años de la caída del Muro de Berlín y del final de la Guerra Fría. Pues bien, regreso al país y leo que un alto funcionario internacional, candoroso, paternal, nos aconseja incorporar a militantes comunistas en el próximo gobierno. ¿Por qué? Porque esto del muro, de las economías centralmente dirigidas, de la censura burocrática, de los disidentes encarcelados, son cosas de un pasado lejano. Me restriego los ojos y me pregunto si habré tomado un avión equivocado. Traía de México y me dediqué a leer en el avión un ejemplar de Letras Libres, sucesora directa de la revista Vuelta que dirigía Octavio Paz, uno de los grandes poetas y ensayistas de la lengua española, Premio Nobel de Literatura, datos que doy por si mis olvidadizos coterráneos ya no los recuerdan. Letras Libres, dirigida ahora por el notable historiador Enrique Krauze, lleva el título que sigue: Lo que queda del Muro, Europa veinte años después. ¿Son pamplinas, monsergas de gente atrasada de noticias? Comienzo mi lectura con un gran ensayo sobre Polonia de Adam Michnik. Michnik es hombre de sesenta y pocos años, ex editor de la famosa Gazeta Wyborcza, poeta y ensayista muy leído en toda Europa, en los Estados Unidos, en buena parte de América Latina. Aquí, como nos parece normal, no sabemos una palabra de él. Fue miembro del sindicato Solidaridad, estuvo en la cárcel por razones políticas y en las últimas décadas ha sido miembro del Parlamento de Polonia. El nos habla de tres factores contradictorios, ajenos a toda ortodoxia doctrinaria, que fueron determinantes para la liberación polaca hace ya más de veinte años: la fuerza obrera organizada alrededor de Solidaridad; el Premio Nobel de Literatura concedido al gran Czeslaw Milosz, el autor de El pensamiento cautivo; la elección del Papa Woytila y su célebre visita a Polonia en 1979. “La revolución obrera tuvo lugar, escribe Michnik, bajo el signo de la cruz y el retrato del Papa Juan Pablo II”. Y el gran filósofo de la Polonia moderna, Leszek Kolakowski, fallecido hace un par de años, declaró entonces: “Así es como la historia se burla descaradamente de la teoría”.
Ahora me pregunto si la historia del Chile moderno terminará por burlarse también de la teoría. Escucho, recién llegado, debates insólitos, donde las frases absurdas de un lado empujan a los sufridos auditores a inclinarse por el otro lado. Alguien sostiene, por ejemplo, que en Cuba hay más libertad de prensa que en Chile, donde los medios están controlados por el gran capital, etcétera, etcétera. La afirmación parte de un supuesto que a nadie se le ocurre poner en duda: que en Cuba, aparte de las hojas parroquiales del Granma, existe algo correspondiente al concepto moderno de prensa. En este ambiente, le preguntan a Sebastián Piñera por temas del libro, de la cultura nacional, y deja pasar su oportunidad en forma lamentable. Uno se coloca en la piel del Pobrecito Hablador, el personaje de las crónicas de Mariano José de Larra. ¿Creará el probable gobierno próximo una sección de crítica literaria en el Ministerio del Interior o en el de Educación? Le habría convenido al candidato de centroderecha entregar una respuesta de pura cepa liberal, puesto que el mercado, a pesar de los pesares, selecciona los libros mejor que cualquier burocracia. Hay abundantes lectores de best-sellers de mala calidad, pero salen algunos por ahí que prefieren la Etica nicomaquea o los diálogos de Platón, vaya uno a saber por qué, y hay editores que los reeditan a cada rato, incluso en formato de bolsillo. En otras palabras, no necesitamos de más Estado para poder leer La República.
Edgardo Boeninger, que era uno de nuestros políticos más lúcidos, dijo antes de morirse que una democracia cristiana débil obligaba a su candidato, dentro del contexto actual, a escorarse hacia la izquierda, fenómeno que le parecía inquietante. Estoy enteramente de acuerdo. Y agrego algo más. El discurso de centroizquierda no puede consistir obsesivamente en buscar maneras de atajar a la derecha. Debe proponer programas mejores, más eficientes, más modernos, más equitativos, y admitir la posibilidad de la alternancia. ¿O nuestras prioridades actuales nos llevarán a construir, veinte años más tarde, un murito en la ex Alameda de las Delicias?
Si gana las elecciones la coalición de centroderecha, como no me parece improbable, tendría la oportunidad de demostrarnos a todos, y de paso al resto del mundo, que se ha transformado con los años, desde fuera del poder, en un núcleo moderno, civilizado, creyente en la democracia, liberado de nostalgias anacrónicas. Si consigue eso, creo, como Gabriel Valdés, que su triunfo no será catastrófico para nadie, y que la historia, como sostenía Kolakowski, se habrá burlado de la teoría. Pero me gustaría mucho que se proponga un objetivo enormemente ambicioso y absolutamente necesario: que en Chile se piense más y se piense mejor, en plena sintonía con el pensamiento contemporáneo.
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5 Comentarios publicados
Posteado por:
Ruperto Barragan Lienlaf
23/11/2009 13:50
[ N° 1 ]
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Creo que lamentablemente el Sr. Edwards se equivoca, ya que nuestra derecha no ha demostrado en modo alguno acercarse en el tema de la cultura a derechas como la francesa o las escandinavas, por ejemplo.La oposicion dogmatica miope de la Alianza hacia la URGENTE eliminacion del IVA a los libros es elocuente muestra de ello ;su falta de sensibilidad hacia el entorno urbano y medioambiental; su indiferencia criminal hacia el deterioro y perdida de nuestro patrimonio historico y arquitectonico;su aproximacion farandulesca y consumista hacia la cultura ( la cual considera sinonimo de "entretencion", de pesima calidad por cierto), como queda evidenciado en su forma de manejar la TV abierta , la cual, en la practica, controla en un 90% o mas: La derecha chilena parece buscar la creacion de entes consumidores mas que ciudadanos...Hay demasiados conceptos basicos con los cuales no se quiere involucrar ...Creo que la Derecha chilena , por ej, no tiene un punto de vista verdadero, estructurado ni coherente respecto de la cultura, como ocurre con su equivalente francesa u otras europeas, como se menciono anteriormente...Por algo la inmensa mayoria de los creadores artisticos chilenos no se identifican con esa tendencia politica, que TODO lo ve en funcion del mercado, el cual, para nuestros derechistas no aparece como un medio, sino como un fin...Me alarma, por ultimo, el monstruoso monopolio y concetracion de poder que tendra en todos los ambitos si ganara, pues concuerdo con John Biehl cuando dice que a nuestra derecha lo unico que le falta para tener el poder absoluto es lograr la presidencia...Me parece que un Berlusconi chileno no es lo adecuado...
Creo sin duda que, para una sana dialectica de la democracia de nuestro pais, seria altamente deseable una alternancia, pero, por las razones anteriormente esbozadas, estoy convencido de que a nuestra derecha le falta bastante camino por recorrer aun en materia de evolucion espiritual, cultural y politica . Recomendaria a los integrantes de la Alianza leer con mucha atencion el libro "Civilization" de Kenneth Clarke...
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Posteado por:
Nicanor Tabilo Carvajal
23/11/2009 12:01
[ N° 2 ]
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Gracias Don Jorge, gran columna! Necesitamos reflexionar y pensar más y mejor, como Ud. dice; autocrítica también, desde luego. Muchos compatriotas hoy salen al extranjero y ven otras realidades. Eso es fantástico, pero esas salidas no pueden ser inocuas, deben implicar valor agregado al regreso, en término de aprendizaje y mirada reflexiva frente al mundo. Tenemos gran potencial, no sobra nadie en este país y estamos obligados a hacerlo cada vez mejor, si de verdad queremos progresar como sociedad. En lo interno apliquemos el concepto clásico de "diálogo" que usaban muy bien los griegos; me refiero a eso del fluir de ideas entre personas que conversan (ideas que van y vienen) y que al final terminan con beneficios recíprocos y facilita acuerdos y miradas. Del mismo modo, siguiendo a los griegos, atrevámonos a poner nuestros juicios "en suspensión" para mirarlos desde todos los ángulos posibles, en conjunto con nuestros eventuales adversarios o interlocutores. Tenemos todo para ganar como país, ¿qué estamos esperando?
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Posteado por:
Diego Javier Ramírez
22/11/2009 00:02
[ N° 3 ]
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Señor: Sé que estás líneas son inútiles, pero se las debo escribir...cero por ciento desempleo en los países socialistas, educación y salud gratis para toda la población, seguridad social para todos...¿esto a usted no le gusta, cierto?, pues bien, no continúe con sus diatribas típicas de un derechista melancólico...recuerde que a usted lo ayudó Neruda y el Presidente Allende, ¿o se le olvida?. Con respecto a los DDHH: Es el capitalismo en definitiva el que ha muerto más personas en la historia y el que enriquece a algunos pocos...supongo que eso para usted es bueno. Me alegro por usted, como me alegro que usted jamás llegará al gobierno, por su traición histórica. A mí me han despedido de la izquierda, pero no por eso hago análisis en contra de un movimiento que siempre va en beneficio de las mayorías y no minorías. Tengo claro el norte, y claro los conceptos. Jamás la izquierda estará en el gobierno con la Concertación, porque no corresponde ideológicamente, así de claro, no confunda las añoranzas de una persona que no tuvo ni siquiera el apoyo para ser presidenciable.
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Posteado por:
Jorge Patricio Vera Alarcón
21/11/2009 09:33
[ N° 4 ]
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Agrego, la “centroderecha”??, más lúcidamente; derecha señor Edwards, las mismas ideas, los mismos deseos de siempre; para que usar tanta retórica para vestir la verdad.Abra el paso al mercado, el mismo que en Chile vende todo cuanto pueda transar, y lo peor para todos; a poco precio. El costo lo pagó la cultura y las tradiciones, la educación y tantas cosas que generacionalmente ya no importan.Los intelectuales, los pensadores, artístas… me puede explicar que pasó??? Cita ud, a
Platón, su referencia me recuerda a Jorge Millas, adicto al mundo antiguo, dónde quedó?? El intelectual que nos abra la vía al nuevo tiempo??…seguramente se lmercantilizó, se ofertó…el mismo que va a votar por la centro derecha, perdón la Derecha…
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Posteado por:
Cristián Martinez Spikin
20/11/2009 19:17
[ N° 5 ]
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el mundo de las ideas, de las tendencias estéticas, de la gran reflexión histórica y política de estos años.
Son las siete de la tarde de este dia 20 de noviembre y no hay comentarios sobre su columna, se ha preguntado Ud. porqué?
Mejor que yo don Jorge, Ud, debe saber que al chileno medio, creo que no hay otro, no le interesa la estética, la belleza, la ética ni menos las ideas. No ha habido pronóstico más certero que "La Rebelión de las masas de Ortega" .
El muro es metafisico, es infranqueable no se puede derrumbar.
lA CHABACANERÍA EN NUESTRA PATRIA ES TORRENCIAL.
La historia no va a poder por muchos años burlarse de la teoría.
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