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Foco político
Viernes 13 de Noviembre de 2009
CEP: ni tanto ni tan poco

Para quienes daban a la encuesta CEP el carácter de oráculo, es evidente que los datos numéricos entregados esta semana no anticipan el resultado exacto de ambas vueltas electorales, pero afianzan las probabilidades básicas. Así, en una primera vuelta, las preferencias de los candidatos se mueven poco respecto de las anteriores muestras, y lo hacen dentro del margen de error estadístico (Piñera baja un punto, a 36 %; Frei baja dos, a 26 %, y Marco sube dos, a 19%). La pugna de los dos últimos por entrar al balotaje muestra a un Enríquez-Ominami que ha avanzado seis puntos desde mayo, mientras su contendor baja cuatro. Como dice Max Colodro, de su comando, lograrlo “es cuestión de tiempo”, pero éste, a la velocidad que lleva, no debería alcanzarle para superar a Frei.

Contra lo que afirma el comando del ex Presidente, si bien la segunda vuelta será tan ajustada como en 2000 o 2006, ella no será “otra” elección. Por el contrario, dependerá del traspaso o conquista de los votos de quienes hayan perdido en la primera y del 8 a 10 % de indecisos, para lo cual los candidatos se empeñan en predicar el “voto útil” para su sector, destacando cada uno sus ventajas. En esencia, Piñera como quien en la encuesta aparece ganando en primera y en segunda vuelta y posee más y mejores atributos; Frei como la mejor opción para ir al balotaje, con fuerte (42 %) voto rural, y Marco como “el único” capaz de derrotar al aliancista, porque su desempeño en la final superaría al del senador. Sin embargo, todos tienen también sus propios problemas.

Frei: lento traspaso y alto rechazo. Pese al respaldo explícito de Michelle Bachelet, su peak (78 %) de popularidad y el del ministro Velasco (69 %) no fructifican. La Mandataria misma ha reconocido en su viaje al Asia que los traspasos “no son mecánicos”, citando su caso personal en relación a Ricardo Lagos. El primer puerta a puerta del ministro de Hacienda y el ingreso al comando de la ex ministra Laura Albornoz y de la madre de la Presidenta a la campaña fueron el 18 y 19 de octubre, a la mitad de la toma de muestras de la CEP. Pero el candidato bajó bruscamente en todos sus atributos, tuvo dos puntos menos para la primera vuelta y aumentó a seis su distancia con Piñera en la segunda. Tal vez peor para sus expectativas es el alto índice de rechazo a votar por él (54 %, esto es la mayoría absoluta de los encuestados, cinco puntos más que en septiembre), superior al 47 de Piñera (que también subió tres) y al 48 de Enríquez-Ominami (que bajó cinco). Según la CEP, sólo un 39 % del voto “marquista” iría a Frei en un balotaje (y 29 % a Piñera), pero pese a anteriores negativas a cualquier negociación, ayer se inició una operación dirigida tanto a pactar con el diputado cuyo apoyo necesitaría, como a asegurar los votos de Arrate (que con optimismo sostiene que su postulación tiene “viento de cola”) y de la extrema izquierda. En lo primero será importante la mayor intervención que volvería a tener el senador Ominami, y para lo segundo Frei no vaciló en invocar a Allende y su gente intenta un pacto programático sobre temas como el laboral con el PC y sus candidatos a diputados.

Marco, en la cuenta regresiva. Es verdad que quedaría a sólo tres puntos de Piñera en segunda vuelta, lo que es un “empate técnico” dentro del margen de error, y que, mientras sus rivales bajan en sus atributos, él sube en todos, y es primero en simpatía, cercanía y sinceridad. Más aún, es el presidenciable mejor evaluado (52 %) en el ranking de personajes de la CEP. El hecho de que captaría un 54 % de los votos de Frei si fuera el desafiante del actual líder (que sólo recibiría un 12 %) explica por qué se lo ve como el más peligroso para éste. Sin embargo, a diferencia del senador (a quien supera por un punto en el mundo urbano) los votos rurales siguen siéndole esquivos (12 % pese a que aumentó en tres), y espera obtenerlos según la tesis de que allí las tendencias tienden a asemejarse a las ciudadanas. Lo grave es que apenas un 8 % (y eso que subió dos puntos) cree que triunfará, mientras en ese aspecto Frei baja del 33 al 27 % y Piñera se mantiene adelante con el 49 %.

Piñera transmite aura de triunfo. Encabeza seis atributos personales y siete de buen gobierno. Aunque la encuesta le anota varias pérdidas, como un punto en primera vuelta, otro en el balotaje con Frei (ambas sí dentro del margen de error) o cuatro con Enríquez-Ominami, su comando concluye que es un logro seguir en primer lugar cuando enfrenta a un gobierno de altísima popularidad involucrado a fondo en la campaña de su contendor. Si se le echa en cara que está lejos del 47,5 % de Lavín en 1999 y del 48,5 de Lavín más Piñera en 2005, la respuesta es que el CEP daba a éstos sólo 43 %, y 39% a Bachelet, que tuvo 45,9 en primera vuelta. Más aun, si se consideran únicamente votos válidos, en el más probable balotaje con Frei, Piñera tendría un cómodo 53,75 contra 46,25 %. De ahí su “aura de triunfo”, sonriente, cantando y hasta bailando tras conocerse la encuesta, y mostrando posiciones liberales en un programa de farándula.

Lo que viene. Hoy comienza la franja televisiva, de la cual Piñera incluso adelantó por internet el primer capítulo (muy en estilo Obama), y el período oficial de propaganda en la calle. El lunes será el foro de Anatel por televisión. Sólo los resultados finales permitirán juzgar cuál es el real efecto de estos medios de difusión, especialmente de la franja, a la que se atribuye en general mayor influencia, mientras se duda de la de los foros (el último y más interactivo, de Canal 13, tuvo 16 puntos de rating), que más bien confirmarían a los electores en una decisión ya adoptada. Pese al alcance limitado del debate, todo esfuerzo de los candidatos para lograr adhesión, aun en márgenes pequeños, se justifica dada la previsible estrechez del resultado final.


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