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De la Parra, Marco Antonio


De la Parra, Marco Antonio
Martes 29 de Septiembre de 2009
Querido Pedro

Qué importa el fútbol de este fin de semana con la UC mostrando su peligro de arrugar y su empate en los descuentos; qué importa el triunfo del viejo Chaguito Morning sobre la U y Audax resbalando en el césped húmedo dejándose caer ya tres partidos seguidos sin victorias, ni menos Colo Colo que estira el chicle Tocalli.

Qué importan los chilenos en el extranjero y los goles del Real Madrid y el Barcelona.

Qué importa todo ante la muerte de un hijo. Más si es de nuestra familia, la de los comentaristas deportivos donde soy un allegado, y cuando ese hijo es o fue o seguirá siendo el querendón de Pedro Carcuro, nuestro querido Pedro, al que le ha tocado el rayo desde el infierno y el dolor de la depresión de su hijo le ha demostrado por qué la depresión es una enfermedad letal.

Nada peor que la muerte de un hijo. Es un escándalo. Y más cuando de por medio ese hijo ha levantado la mano sobre sí mismo y ha puesto fin a sus días capturado por el peor de los dolores psíquicos.

La depresión es un foul de la vida y lamentablemente no hay tarjeta roja para sencillamente expulsarla.

La depresión es un tema para que todos nos pongamos alerta, no solamente los que hemos estado cerca del suicidio, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro entorno… A veces en nuestra propia alma la idea delirante de terminar todo, solamente posible cuando el veneno del sufrimiento, esa maldición atribuida a sustancias químicas y fallas endocrinas que no explican nada del horror, ataca el impulso elemental para seguir luchando.

En ese instante del pánico, en el minuto de la herida en el alma, no valen los títulos ni el atractivo personal ni los afectos cercanos. Pobre del hijo de nuestro querido Pedro, pobre de Pedro y de toda su familia. Dios o quien corresponda nos libre.

Desde estas líneas inútiles y estúpidas, la peor muerte, la del suicidio, convierte todo en tontería.

Un abrazo intenso y mudo para Pedro Carcuro que no sabe cómo lo entendemos, no sabe cuánto lo comprendemos, no tiene ni idea cómo nos dolió, sin morbo, sin farándula…

Por eso casi no escribí esta mañana.

Todo había sido declarado torpe. Sólo el silencio y la mano extendida, sólo la rabia de no poder revertir lo irreversible. Sólo el amor de un pueblo, de lectores y auditores y televidentes. Yo, un mísero telespectador, le extiendo mi saludo.

Tu hijo sufrió el mal de la época, el triste mal del que nadie quiere hablar mucho. ¿Sabías que hay muchas revistas femeninas que no quieren publicar nada sobre libros acerca de la depresión? He buscado donde publicitar un Manual para pacientes y parientes, un manotazo en el aire para, ojalá, detener hechos infames. Las puertas se abren poco. Un silencio repugnante rodea al deudo. Su corazón palpita a medias preguntándose por qué no fui yo y sí él o ella, el otro que era tan mío. Por qué Dios lo has permitido.

Compartamos la rabia y la tristeza y el agobio de nuestro querido Pedro. Y tengamos piedad por su hijo, que conoció el infierno, se los juro, el infierno. Y no encontró otra salida.

Y es que vivía un infierno del que habría que hablar mucho pero mucho. Y hacer charlas y abrir teléfonos y asesorías y ser serios frente al acto más serio del ser humano, su propia muerte. Piedad y amor para la familia Carcuro.

Y perdonen pero no pude escribir otra cosa. El fútbol, mi pasión, se convirtió en una tontería.


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3 Comentarios publicados
Posteado por:
María de la Luz Prat Alemparte
13/10/2009 14:04
[ N° 1 ]

Querido Marco Antonio, comparto tu pena por el dolor de don Pedro y su familia, por el dolor que debe haber llevado a su hijo a tomar una decisión tan drástica y terrible.
No soy una apasionada del fútbol, pero algo que tuve en mente,y que me alegró más que nada, mientras celebrábamos con la bandera saliendo del auto la clasificación para el próximo mundial, fue pensar en que Pedro Carcuro sentiría en ese mismo momento algo parecido a la felicidad. Que ese triunfo sería como un bálsamo para su pena.´
Espero que así haya sido.
Cariños, M. de la Luz.

Posteado por:
Rubèn Josè R. Maturana Maturana
02/10/2009 17:01
[ N° 2 ]

Marco Antonio: Es verdad: PEDRO CARCURO, es un gran chileno, como pocos. Con su alma de niño, como nos hace vibrar con cada gol de la roja o cada punto de tenis, es un bàlsamo refrescante para nuestros pesares y preocupaciones cotidianas. Y, que paradoja del destino, èl, que es un comentarista deportivo,que nos transmite sus alegrìas en cada triunfo chileno,ahora està de duelo, ha perdido a un hijo tràgicamente a causa de la depresiòn mental. Para Pedro Carcuro, toda nuestra admiraciòn, gratitud y cariño por todos estos años de alegrìa compartidos,y, por supuesto, nuestro apoyo y sentimientos de pesar por este tremendo dolor. Quisieramos enviarle estos versos, imaginando que son dichos por su hijo , ya muerto: "PARA MI PADRE PEDRO
Cuando yo muera,/ quisiera que tù creyeràs,/ que aquì en el Olimpo,/ tu hijo aùn te espera,/ para que brindemos juntos,/por el amor y la eternidad entera,/ que los hombres allà en la tierra,/ viven y hablan como si no existiera." Atentamente, en nombre de muchos chilenos RJR.

Posteado por:
ingrid mezza Dcosta
02/10/2009 13:05
[ N° 3 ]

GRANDE DON PEDRO CARCURO ..USTED ES UNO DE LOS GRANDES DENTRO DE LA TELEVISION ....MIS MAS SENTIDAS CONDOLENCIAS Y FUERZA POR QUE USTED ES UNO DE LOS GRANDES EN ESTE PAIS

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