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Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 04 de Septiembre de 2009
El IVA a los libros

Me dijeron que hubo un debate por radio de representantes de las principales candidaturas presidenciales sobre temas de la cultura y sobre el IVA a los libros. No tuve la suerte —o la mala suerte—, de escucharlo, pero algo conozco acerca de las ideas que circulan sobre estas materias. Aquí quiero agregar algunos puntos y reflexiones personales, sin pretensiones inútiles, sólo como un aporte a una discusión que se renueva en cada campaña presidencial y que después se olvida.

1.- El IVA a los libros, que equivale ahora al impuesto general de 19%, fue establecido en los primeros años del pinochetismo. Creo que nadie, en el Chile anterior, habría soñado con fijar un impuesto de esa naturaleza.

2.- Junto con anunciar el impuesto, el régimen militar tomó el compromiso de emplear el total de la recaudación en medidas de fomento a la lectura. Este compromiso, asumido en un discurso público por el general Pinochet en persona, sólo fue respetado en un porcentaje muy inferior a la mitad de la suma recaudada.

3.- Los gobiernos de la Concertación, hasta ahora, tampoco han cumplido con este compromiso inicial de aplicar al fomento de los libros y la lectura la totalidad del dinero producido por el impuesto. Eso sí, han tomado algunas medidas de apoyo económico a proyectos literarios y editoriales a través de fondos concursables.

4.- El IVA a los libros vigente en Chile es uno de los más elevados del mundo contemporáneo. En Colombia, por ejemplo, no existe. Tampoco en Argentina, aun cuando allá el papel paga impuesto al valor agregado. Los grandes países editores de Europa tienen un sistema de IVAs diferenciados, de modo que el aplicable a los libros nunca pasa del cinco o del seis por ciento. Es el caso de España y Francia, entre muchos otros.

5.- Las investigaciones internas e internacionales sobre la educación en Chile coinciden en que la comprensión de los textos escritos, entre nosotros, es notoriamente baja. Un informe de la OCDE revelaba hace pocos años que la comprensión de lectura de un alto ejecutivo chileno promedio es apenas comparable a la de un obrero de Alemania, fenómeno que constituye un lastre serio para nuestras posibilidades de desarrollo. ¿No creen ustedes que esto tiene una relación directa, que salta a la vista, con la precaria situación de los libros en el país?

6.- Alguna gente piensa, incluso en el gremio editorial, que el asunto del IVA no tiene mayor relevancia en el tema final de la lectura. ¿Creen, entonces, que países como Italia, Francia, España, Alemania, con capacidad de compra muy superior a la nuestra, se equivocan al establecer estos impuestos deliberadamente diferenciados y menores?

7.- La posición relativa de Chile como país consumidor de libros en lengua española ha retrocedido en forma impresionante en las últimas décadas. En los años sesenta, las estadísticas españolas de exportación editorial señalaban que Argentina era el cliente más fuerte, pero que Chile, que ocupaba el segundo lugar, era el primer comprador de libros españoles por cabeza de habitante. Ahora estamos detrás por gran distancia de México, Argentina y Colombia, en ese orden. Tengo la impresión, después de viajar por la región y de observar el tema desde cerca, de que Perú nos va a pasar muy pronto, si es que ya no nos ha pasado.

8.- La piratería que hace su agosto entre nosotros tiene una relación directa, obvia, con un IVA exagerado. Los piratas no pagan derecho de autor, no pagan IVA, no pagan previsión social, etcétera, etcétera, y son tolerados por lástima, por sentimentalismo, por no se sabe qué. En una reunión internacional de editores de lengua española y portuguesa, en Madrid, hace un par de años, los representantes chilenos oficiales hablaron con gran truculencia de “las transnacionales de la edición”, entidad fantasmagórica y temible, pero no dijeron ni una sola palabra concreta sobre la situación del libro entre nosotros. A mí me habían pedido que hiciera uno de los discursos inaugurales y mis palabras fueron ampliamente citadas después en el discurso del Presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, pero los funcionarios nuestros andaban por otro lado, felices con sus lucubraciones. El presidente del gremio de editores del Brasil, que es, de lejos, la mayor potencia editorial de toda América Latina, se me acercó y me comentó la intervención oficial chilena con las siguientes palabras textuales: “Todos sabemos que el principal problema de los libros en Chile es la piratería y el IVA”. Ahora me digo: todos los demás saben, menos nosotros, que parecemos anestesiados cuando se entra en estas materias.

9.- En el debate radial, me contaron que la representante de una de las candidaturas dijo que rebajar o eliminar el IVA “sólo beneficiaría a las grandes transnacionales”. Nuestra lengua, por suerte, es una lengua transnacional. No sólo se habla en la meseta de Castilla, como en sus comienzos: se habla en Guanajuato, en Punta Arenas, en Bogotá, en Miami, en Valladolid, en un área geográfica inmensa. Las grandes editoriales de la lengua —Alfaguara, Anagrama, Tusquets, Planeta, Norma, el FCE—, son felizmente transnacionales y han permitido que los libros en español circulen por todo el ámbito del idioma e incluso fuera de ese ámbito. Aquí hemos inventado una pelea provinciana de los editores chilenos con los demás. Es un perfecto disparate. Son sectores editoriales que se complementan. ¿Qué sería de nosotros sin los libros de Seix Barral, de Anagrama, de El Acantilado? Viviríamos en un desierto cultural. Tampoco podemos vivir sin editoriales locales. En España, junto a los grandes, hay centenares de editores pequeños que cumplen una función importante. Los argumentos que he escuchado me dejan con la boca abierta. Me llevan a pensar que nuestros políticos son indiferentes a estos asuntos, con raras excepciones. Para desgracia de todos nosotros y del futuro de nuestra educación y nuestra cultura.


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9 Comentarios publicados
Posteado por:
Carol Díaz Lagos
12/02/2010 11:18
[ N° 1 ]

Señor Edward, vivo en un desierto cultural. Yo ni siquiera conozco los libros mencionados. Estudie en el sistema publico y mi padre tuvo que comprar en el comercio pirata la mayoría de mis libros por el tema costo.
Soy una persona que le gusta leer, sin embargo, creo que hay varios factores que no permiten que los pobres lean. Trabajamos mucho más que los europeos (horas), el sistema publico de transporte nos quitan mínimo 2 horas diarias y cuando llegamos a la casa no tenemos una nana que nos tenga lista las compras y el alimento. Cada día los de clase media y baja solo tenemos más menos 2 horas para “disfrutar” con nuestros seres queridos… creo que hay un tema de trasfondo mas amplio del por qué los Chilenos leen poco, el cual abarca a muchos otros temas de la sociedad chilena.

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Sofia Gallego Gallego
06/02/2010 00:20
[ N° 2 ]

Totalmente de acuerdo con usted, y me gustaría agregar algo más: si a la mayoría no le gusta el impuesto al libro es hora de hacer algo en concreto. Creo que este es el momento apropiado por el contexto que estamos viviendo -bicentenario, cambio de mando-.

Es por ello que he propuesto realizar una marcha, que se está organizando a través de facebook:
http://www.facebook.com/group.php?gid=286061162057

Ojalá podamos contar con el apoyo de personas como usted, señor Edwards, así como también el de las personas que han expresado su descontento a través de este blog.

Posteado por:
Constanza Oliva Rojas
03/02/2010 17:00
[ N° 3 ]

Es una pena ver como no ocurre nada con el impuesto hacia el libro, creo que no es un tema menor. Con mis 18 años, y como "futuro de Chile", admito que me encanta leer, cosa que no es muy común en la mayoría de los jóvenes de mi edad...
Pero ante mi pasión por la lectura se me presenta un inconveniente: libros caros, ¿y qué hacer contra eso? ¿Comprar el libro en la calle?
La mismísima idea de salir a comprar el libro pirateado a los ambulantes no me motiva del todo, y como alguien comentó, existe la posibilidad de comprar libros usados (la mejor opción para mi, no sólo por el precio, sino porque puedo encontrar aquel título que ni en la "Gran" Librería del Mall estaba y que ni siquiera conocían).

Mas allá de disminuir o eliminar el IVA, hay que fomentar la lectura, en la familia, en el colegio, etc, porque no creo que la gente empezará a leer de la noche a la mañana sólo porque los libros sean más baratos.

Posteado por:
Carlos Daneri Novoa
03/02/2010 16:34
[ N° 4 ]

tanto bla bla para llegar a lo mismo..!!! necesitamos gente de accion ...que aplique reingenieria al pais y si le subieron el iva esa medida deberia haber sido solo momentanea para regular la economia y no vitalicia como se ve...por un favor a la educacion chilena y a que los jovenes y niños de clase media y baja puedan acceder a estos documentos LIBROS SIN IVA YA , pues tiene todo el derecho de ser educados no pagar para que loS eduquen..

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Herman Aguirre Ayala
07/09/2009 18:49
[ N° 5 ]

Existen articulos que no pagan IVA hoy en Chile. Deberian darlos a conocer. Y nadie se quema con este tema. ¿tan importante es este tributo al saber y al conocimiento?

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Héctor Concha Godoy
07/09/2009 18:21
[ N° 6 ]

Este tema del IVA a los libros se utiliza recurrentemente para usarlo como la mano del gato para sacar las castañas del fuego. ANTES está la incapacidad de fomentar el hábito de la lectura, la que debiera provenir desde el interior de las familias. Lamentablemente se sitúa el enfoque sólo visto por eruditos e intelectuales. De cerca lo que más se observa es que los libros están escritos en 'español' y nuestros niños sólo hablan 'shileno' como lengua madre y español como lengua allegada. Esto último es lo que se debería superar.

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M. Muñoz
07/09/2009 16:45
[ N° 7 ]

Sr. Edwards, buen artículo que merece una aclaración, durante la dictadura del Capitán General Augusto Pinochet Ugarte, el IVA era del 16 por ciento, en cambio en democracia ya estamos en un 19 por ciento, y se anuncian más impuestos por parte de los presidenciables.
Atte.

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Sebastián Urrejola Riesco
07/09/2009 13:57
[ N° 8 ]

Qué podemos esperar de nuestros políticos, si un alto ejecutivo chileno -es decir alguien 'educado'- posee una comprensión de lectura equiparable a un obrero alemán. Evoquemos, tan solo, el último gran debate, 'encumbrado', de sublimación intelectual: Gonzalo Arenas, diputado, vs. Edmundo Perez Yoma, Ministro del Interior.
20 años de IVA ya suenan atávicos en la mentalidad chilena. Veo difícil un cambio. Demos gracias, y más gracias, al Internet, entonces. Allí podemos comprar libros a no vil precio. O, la otra opción, comprar libros 'usados', en Santiago no faltan lugares donde encontrarles; además, éstos son anteriores al General y su IVA, anteriores a la oleada de best sellers, anteriores a Gonzalo Arenas (¡gracias! se nota). Los libros, los clásicos, son sempiternos; los de corazones anhelosos seguiremos buscándolos, donde sea, al precio que sea.

Posteado por:
Wilberio Mardones
06/09/2009 10:27
[ N° 9 ]

La falta de comentarios, incluidas las de vociferantes habituales de esta columna, nuestra que a nadie le importa mucho la suerte de los libros. Creo que el tema va más allá del IVA: son los precios prohibitivos, sólo para el ABC1... Así nos gusta. Súmele una crítica mediocre y sesgada, librerías abocadas a los best-sellers, decadencia de nuestra educación, farandulización de los escritores, imperio de la tele, el celular y el computador... Se entiende lo poco que cuenta los libros en Chile.

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