Guzmán, Eugenio
Decano
Facultad de Gobierno-UDD
En tres semanas más vence el plazo para la inscripción de candidatos, lo que implica que a partir de entonces la campaña electoral entra en tierra derecha. Por ello, es oportuno analizar algunos de los desafíos y problemas, puzzles en algunos casos, que deberán resolver los actores políticos.
Primero, la Presidenta Bachelet deberá decidir cuánta participación tendrá en la campaña. Las encuestas la favorecen de manera inequívoca, lo que para la Concertación constituye un activo central para la candidatura de Frei... claro que suponiendo que su apoyo en gran medida se traducirá en votos, lo que es discutible al observar que el porcentaje de quienes la apoyan que se traspasa a Frei y Piñera es muy similar (encuesta La Segunda-UDD). Sin perjuicio de ello, la decisión de la Mandataria es compleja, y no está exenta de costos. Por lo pronto, cada vez que se acerca al candidato de su coalición también absorbe las críticas hacia éste, corriendo el riesgo de transformarse en el escudo
Segundo, para Enríquez-Ominami, su objetivo es alcanzar definitivamente a Frei y ser el candidato de la segunda vuelta. Pero si bien las encuestas lo muestran a escasos 4 puntos porcentuales de aquello, aún las expectativas favorecen al ex Presidente. De allí que la forma como articule su discurso será crucial, haciendo guiños significativos al electorado de izquierda, criticando a Frei y su discurso continuista y menos progresista, y al electorado de centro, criticando a Piñera. Por otra parte, si no logra empatar a Frei, la situación es claramente distinta: en ese escenario, ciertamente la Concertación podrá sentirse aliviada y alinearse finalmente en torno al postulante oficialista y descargar toda su crítica a Enríquez-Ominami. En tal sentido, la estrategia de Frei de evitar debates (hasta el momento los ha rechazado todos), no expresar lineamientos programáticos demasiado específicos, concentrar su crítica en Piñera e ignorar hoy a Enríquez-Ominami disminuye los riesgos de error y no daña su imagen en el electorado de izquierda de la Concertación. Un pacto de no agresión con Enríquez-Ominami puede ayudar a este propósito; sin embargo, también puede terminar tercero,
Para Piñera la situación parece más cómoda, particularmente porque tanto Frei
Finalmente, la llegada de Enríquez-Ominami pulverizó las opciones