blogs | La Segunda : Redacción

Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 21 de Agosto de 2009
A pesar de la ira

El conflicto mapuche, como se dice ahora, no es un simple foco guevarista abierto en la región de la Araucanía, por mucho que lo quieran mirar en esa forma desde la extrema izquierda o la extrema derecha. Es un tema que ya tiene alrededor de quinientos años, un choque de culturas que se inició varios siglos antes de que se hubiera escuchado hablar del Che Guevara. Ha sufrido toda clase de peripecias y cambios históricos, desde la Conquista de Chile hasta hoy mismo, pero estamos obligados a comprobar, aunque no nos guste, que hoy sigue latente en otra de sus numerosas metamorfosis, y que nuestras soluciones, nuestras medicinas, antiguamente coloniales, después republicanas, no han conseguido resolver el problema en forma completa, moderna, aceptable para todas las partes. Tenemos que admitir que los gobiernos chilenos, los de antes y los de años recientes, han enfocado el tema con algo de ingenuidad, sin entenderlo en sus raíces profundas y sus ramificaciones, creyendo que las salidas rápidas son posibles. Pero ni el uso de la fuerza, ni las entregas de tierras, ni las negociaciones, han sido suficientes. El problema de la Araucanía es un nudo crítico que viene desde muy atrás, que tiene para largo y que exigirá paciencia, recursos, buena voluntad de todos. En otras palabras, hemos sido demasiado optimistas en la materia y nuestras propuestas no han servido de mucho. En la interpelación en la Cámara sobre estos asuntos, la actitud del diputado Arenas me pareció primaria, matonesca, de un estilo pinochetista que preferiríamos no ver en la vida política actual, que probablemente le quitó votos a su sector en la competencia presidencial, pero confieso que las contestaciones del ministro del Interior a las preguntas del diputado Monckeberg, aunque fueron respuestas ingeniosas, rápidas, no siempre me parecieron verdaderamente sólidas y bien informadas. Me dio la impresión de que el establishment chileno, es decir, el oficialismo y la oposición, está aún desconcertado, sorprendido, por la violencia que brota de repente en la antigua región de la frontera y no tiene tiempo todavía de tragarla y de asimilarla.

La conquista española de América, algunos de cuyos episodios bélicos más cruentos se produjeron en el sur del llamado Reino de Chile, escandalizó a la conciencia europea del Renacimiento. Montaigne encontró a unos indios traídos del Brasil en uno de sus viajes por Francia y escribió un ensayo que es célebre y que se comenta y analiza en forma exhaustiva hasta el día de hoy: De los caníbales. Si los europeos de su tiempo torturaban y quemaban vivos a los que pensaban de otra manera que ellos, los indios del Amazonas, que mataban en forma rápida, sin tortura, y que después se comían a sus enemigos, eran menos inhumanos, menos salvajes. La literatura sobre el tema, la reflexión filosófica, el análisis de la relación con el otro, con mundos ajenos al nuestro, ha sido interminable en el mundo occidental. Comienza con Ercilla y La Araucana, con Pedro de Oña y el Arauco Domado, con los ensayos de Montaigne y el teatro de Lope de Vega, y llega hasta nuestros días. Occidente, con toda su inteligencia, no llega a entender a cabalidad el enigma de las culturas diferentes de la suya. Lo vemos todos los días, en las más diversas manifestaciones. En la prensa de hoy leo que el alcalde de una ciudad italiana ha prohibido el uso del burkini, traje de baño usado por las mujeres musulmanas en el tórrido verano de Italia. No estamos obligados a aceptar, ha declarado el señor alcalde casi al pie de la letra, costumbres y tradiciones tan diferentes de las nuestras. Parecen dilemas sencillos, que pueden resolverse por medio de un decreto municipal, pero todo demuestra que son endiabladamente difíciles.

En la rica tradición literaria inspirada por el choque del hombre europeo con el mundo indígena de América, el Canto General, de Pablo Neruda, es un hito importante. Y al final del Canto III, Los conquistadores, hay un poema poco observado, que quizá no encaja bien dentro de las premisas ideológicas del libro y que, sin embargo, resulta hoy curiosamente vigente: A pesar de la ira. El poeta nos dice que a pesar del dolor, de la “sangre sombría” que derramó la Conquista, llegó con ella una luz: “número, nombre, línea y estructura”. Los europeos trajeron la espada conquistadora y destructora, pero con ella también trajeron el idioma, las matemáticas, la ciencia renacentista. El verso final, que cierra todo ese ciclo del libro antes de entrar al de la Independencia, reza textualmente: “La luz vino a pesar de los puñales”. Los políticos en servicio activo, claro está, piensan que la poesía no pasa de ser un juego amable e inútil, pero si la entendieran a fondo, enfocarían algunos conflictos de la sociedad de una manera más lúcida. A algunas comunidades mapuches les entregamos tierra, pero no les entregamos, precisamente, aquello que el poeta define con meridiana claridad como verdadero aporte del mundo hispánico: la ciencia, la inteligencia, la cultura, la geometría. Si además de repartir tierras, entregáramos conocimientos de agronomía, instrumentos de trabajo, tecnología y maquinaria, créditos, entraríamos en un camino más seguro. Porque la lucha de los grupos mapuches más exaltados no puede consistir en volver a las condiciones anteriores al siglo XVI. No creo que ninguno de ellos, después de unos minutos de reflexión, lo entienda en esta forma. Ellos quieren ser escuchados y tener la posibilidad de integrarse al desarrollo chileno moderno. Lo cual implica un esfuerzo educativo enorme y una atención preferente, sin excluir en absoluto la conservación del legado histórico. Más bien al contrario, puesto que la conciencia histórica forma parte de la mente de los siglos XX y XXI. Pero es probable que sigamos enredados en este nudo durante un buen rato. Y esto, como país, no nos ayuda en nada. Sobre este último punto no cabe ninguna duda.


Volver a la sección "Edwards, Jorge".


6 Comentarios publicados
Posteado por:
Rubèn Josè R. Maturana Maturana
27/08/2009 14:30
[ N° 1 ]

"A pesar de la ira",significativa frase con que don Jorge nos plantea el conflicto mapuche. Con esto, lo que desea este destacado escritor chileno es invitarno a reflexionar sobre el tema, que lo hagamos en profundidad y usando las neuronas en vez de creer en soluciones fàciles y apasionadas que conlleva la evoluciòn de los hechos de violencia en si.
¿ Otra pèsima gestiòn del Gobierno o se trata de algo ya generalizado en todo el àmbito polìtico actual? Ni lo uno ni lo otro, lo que nos està pasando es que no vemos lo que debieramos ver, en otras palabras, los àrboles no nos dejan ver el bosque. Tenemos mentes y profesionales sobresalientes.Sin embargo, Gobierno y Oposiciòn se llevan discutiendo temas que tienen poca o nula importancia para los verdaderos problemas que tiene el paìs.

Posteado por:
Wilberio Mardones
23/08/2009 21:30
[ N° 2 ]

Un lúcido y admirable análisis el del señor Edwards, bien diferente a la forma en que se ha estado enfocando el tema de la protesta mapuche. Una forma cortoplacista, que muestra la profunda falta de sensibilidad de los políticos en el poder frente a algo que va mucho más allá de la contingencia; y que es el resultado de la forma paternalista y racista con que se ha tratado al pueblo mapuche por siglos. La rica fuente de nuestro mayoritario mestizaje. En su afán por apoyar a la iniciativa privada a cualquier precio, el gobierno no ha sido capaz de ir más allá de repartir migajas, hacer declaraciones confusas o mandar a poner orden a funcionarios autoritarios. Hoy en día podemos decir que todos los ciudadanos nos sentimos mapuches o pascuenses, sometidos a la lógica de la injusticia disfrazada de democracia y libremercado...

Posteado por:
octavio garaycochea ubarreta
23/08/2009 15:48
[ N° 3 ]

Hoy domingo, hice un comentario, mejor dicho,como tres, y? ....dónde están ?
O esperarán al lunes para que alguien los chequee ?
Cual es la gracia ,entonces ?
Si el art. se va a leer el domingo, el domingo mismo deben aparecer los comentarios.Son parte del artículo : su respuesta. Si no ,no pidan respuestas.
No les gusta lo que digo ?
Qué hacen ,entonces, publicando un periódico ?

Posteado por:
octavio garaycochea ubarreta
23/08/2009 06:48
[ N° 4 ]

Si que Usted acierta , según creo , que es un problema grave. Agravado por el desinterés displicente que suelen usar los estratos "desarrollados" de su país para los de tono algo cobrizo.
También acierta , segun creo,en la ausencia de humildad de lo que nosotros llamamos la clase política.Si señor , hay una soberbia bien desubicada.
Es un gusto leer sus opiniones,siempre tán esclarecedoras y aleccionantes

Posteado por:
octavio garaycochea ubarreta
23/08/2009 06:38
[ N° 5 ]

Sin embargo su descripción de dos mundos enfrentados se me antoja muy acertada, aunque no así la idealista visión claudicante traída por los versos de Neruda.
Hay un reclamo de autenticidad que no es contradictorio con el modernismo, pero si reivindicante de un autorrespeto tallado con la sangre de Pedro de Valdivia.
El problema de su gobierno es desarrollar la idea de la cohabitacion.

Posteado por:
octavio garaycochea ubarreta
23/08/2009 06:30
[ N° 6 ]

" Ellos quieren ser escuchados y tener la posibilidad de integrarse al desarrollo chileno moderno "
Está seguro que éso es lo quieren ?
Los planteos de la Arauco-Malleco (CAM)no parecen indicar tanto deseo de integración.Está claro la entrega de tierras parece responder a una interpretacion algo miope como la que dice que sólo quieren dinero.
Hay reinvindicaciones de autonomía.

Email Contraseña

Archivo

      Mayo 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

Cartas

Editorial

Foco político

Foco Legislativo