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Garretón, Oscar Guillermo


Garretón, Oscar Guillermo
Lunes 17 de Agosto de 2009
Un llamado

Puede parecer casi extravagante plantear la necesidad de una transversal disposición al diálogo sobre el futuro del país. Sin embargo, me anima el abrumador rechazo de la opinión pública al clima confrontacional y de fronda que ha mostrado la política en el último tiempo. Quizás repita cosas antes dichas, pero quiero hacerlo.

Chile está al final de un ciclo histórico exitoso, y para seguir siéndolo, nada puede seguir igual que antes: la política, la economía, los rasgos culturales dominantes. Gane quien gane la elección presidencial, deberá introducir profundos cambios a la marcha del país, y eso requerirá fuerzas mucho más amplias a las contenidas tras cada una de las candidaturas principales.

En la política, su sola realidad nos habla del fin de una época: las dificultades en las coaliciones, el apoyo con reservas que experimentan todos los candidatos, el desprestigio de la política, de los partidos y del sistema binominal. La política clama por reformas profundas, que le devuelvan la legitimidad necesaria para gobernar.

En la economía la situación no es diferente. El mundo poscrisis será distinto al que existía, tanto porque el mundo aprende las lecciones sobre lo que no puede seguir igual como porque la velocidad del movimiento mundial seguirá acelerándose, motorizado por la innovación y por los cambios tecnológicos. Además, en Chile, desde antes de la crisis, los indicadores nos advertían que el dinamismo de la economía venía en descenso, notificándonos de que los motores de desarrollo de las últimas dos décadas eran insuficientes, por valiosos que continuaran siendo, para asegurar hacia adelante una economía tan dinámica y tan capaz de proveer para disminuir la pobreza y aumentar la protección social como ha sido la de los últimos 20 años. Igualmente, surgen desafíos nuevos. El calentamiento global, que será determinante en la economía del siglo XXI. La crisis energética, que agobia a hogares y empresas, exigiendo además una sensibilidad nueva hacia las emisiones de CO2. La crisis del agua, que ya afecta a varias regiones del país y que nos habla de nuevas visiones para abordarla. La crisis dramática del Estado en sus tareas microeconómicas, a partir de sus trabas e ineficiencias crecientes, que exigen reformas profundas en su organización, gestión contralora y de recursos humanos. La urgencia de estimular y apoyar el emprendimiento, especialmente ese disruptivo, donde estamos más débiles.

Podría continuar, pero es suficiente para decir que la economía futura o es diferente o no será exitosa.

En lo cultural, el presente es igualmente insuficiente. En el tema educacional, a diferencia de lo que se cree, hemos avanzado. Pero pilares de una educación de calidad tienen enormes pendientes: la selección, formación y reconocimiento a la función docente; el rol decisivo que juega la función directiva en la gestión escolar; la generación de una educación significativamente más igualitaria como condición básica de una sociedad integrada; el apertrechamiento de nuestros jóvenes para ser parte de una sociedad globalizada; educar a todo lo largo de la vida.

Pero también es lo cultural en un sentido más amplio. Es por un lado el emprendimiento —erróneamente circunscrito a lo económico—, cuyo impulso en las artes es clave en toda sociedad vital. Y es, asimismo, la brecha creciente entre la “cultura oficial”, esa considerada “correcta”, y aquella real de una sociedad más abierta, menos conservadora, menos monolítica en sus creencias y con crecientes motivos de diversidad.

Cualquiera que gobierne a partir de 2010 no podrá eludir estos desafíos. Para hacerlo deberá contar con apoyo de una ancha transversalidad, que va más allá de sus incondicionales (que cada vez son menos). Construir un clima nacional de diálogo es una necesidad de eficacia política. Si no se logra, lo sufrirán los gobernantes y todos los chilenos y chilenas. Habremos perdido cuatro años. Por eso este llamado encarecido a considerarlo.


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2 Comentarios publicados
Posteado por:
Rubèn Josè R. Maturana Maturana
18/08/2009 14:33
[ N° 1 ]

Gracias, gran gurù Oscar Alejandro, por colocar tu brillante mente al servicio del paìs.Còmo no agradecerte? si en tu llamado es evidentemente lo que sucederà en los pròximos años. Pero, si sòlo las mentes todavìa afiebradas pueden desear que nuestro paìs siga indefinidamente dividido. Por otra parte, tienes toda la razòn de que tenemos que innovar con fuentes de energìa alternativas en un futuro pròximo. No creeràs gran Gurù, que habièndo insistido varias veces el suscrito, en la imperiosa necesidad de fomentar la creaciòn de industrias manufactureras de artìculos de CU. para lograr exportar la mayor parte de nuestro mineral con valor agregado, te miran como si fueras un ET.Para que decirles que actualmente Chile tiene una buena oportunidad para hacer aquello, ahora que el mundo estarà obligado a usar como energìa la alternativa solar. Estàn solamente preocupados de sus asuntos personales y los àrboles no los dejan mirar el bosque.Asì nunca te comprenderàn, ni hablar de usar la energìa mareomotrìz de las olas de nuestro inmenso mar para tener nuevas plantas hidroelèctricas.Los chilenos deberàn esperar que se agote nuestro cobre, como sucediò con el salitre, para que nuestro sacrificados representantes puedan recapacitar de a poco. Saludos Oscar Guillermo.

Posteado por:
jose manuel henriquez parada
17/08/2009 22:39
[ N° 2 ]

Quisiera comentar sólo un fragmento de esta -por lo demás,- muy interesante columna.

"El calentamiento global, que será determinante en la economía del siglo XXI".

Un fenómeno físico-climático que no ha sido medido ni comprobado, no es sino conjetura. Que una conjetura pueda ser determinante en la economía del siglo XXI, está por verse. Bastará que algún niño se atreva a decir que el rey anda pilucho, y la carcajada será estentórea, y se olvidará la tontería ésta del "calentamiento global".

"La crisis energética, que agobia a hogares y empresas, exigiendo además una sensibilidad nueva hacia las emisiones de CO2".

Como la mayoría de los hogares basa su consumo energético en gas licuado, electricidad, leña y/o parafina, el agobio se presentará sólo si suben desmesurada y simultáneamente todos los precios de todos estos itemes, y aquello sólo podría ocurrir como consecuencia de políticas ambientalistas de un gobierno interventor. Al no "regular" los políticos el mercado energético, la anunciada "crisis" no existirá.
Obvio que a ninguna dueña de casa sentirá "sensibilidad nueva hacia las emisiones de CO2", si su asunto es calentar la casa en invierno, y cocinar el almuerzo diario.

"La crisis del agua, que ya afecta a varias regiones del país y que nos habla de nuevas visiones para abordarla".

Quizá la "crisis" a que se refiere Garretón afecte ya a la primera, la segunda y la tercera regiones, donde siempre ha faltado el agua, lo que no es raro, porque son un desierto. De todas formas, vale recordar que en Chile la cobertura de agua potable está muy cerca del ciento por ciento, y tenemos una agricultura de riego netamente exportadora. Y eso que tenemos "crisis" del agua.

Dá la impresión, a la vista de estas inconsistencias y memeces, que lo que realmente está en "crisis" podría ser el intelecto progre.

No está de más destacar que algunas "economías emergentes", como China, India o Australia ya se están rebelando contra esta estupidez del "cambio climático", asumiendo que para los pobres no hay más prioridad que el desarrollo.

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