Edwards, Jorge
Edwards, Jorge
Viernes 07 de Agosto de 2009
De Monroe a Lula
Lo que dijeron el Presidente Lula y Michelle Bachelet en Brasil, en rueda de prensa, no fue exactamente una crítica frontal a Colombia. Por lo menos, cuando leí las palabras de ambos presidentes, no se me ocurrió interpretarlas en esa forma. Sentí, eso sí, que el viejo nacionalismo continental había salido a relucir de nuevo, aunque con un discurso muy diferente, mucho menos agresivo, que el de Hugo Chávez o, si quieren ustedes, el de Fidel Castro. Lula dijo que no le agradaba la idea de otra base militar norteamericana en América del Sur, pero agregó que no quería tener un conflicto ni con Uribe, el presidente colombiano, ni con los Estados Unidos. Cuando habla Chávez, da la impresión de que anda buscando, precisamente, el conflicto. Es un representante anacrónico de la política confrontacional, llena de palabras incendiarias, de los años de la Guerra Fría. Lula, con sus palabras de hace dos o tres días, evoca un fenómeno muy diferente. Es el reverso del Presidente Monroe de los Estados Unidos, que proponía en el siglo XIX que América fuera para los americanos. No distinguía entre América del Norte y América del Sur, de manera que su famoso lema era esencialmente sospechoso para nosotros, los americanos de lengua española y portuguesa. Lula da Silva parece afirmar hoy, cerca de dos siglos más tarde, que América del Sur debe ser para los sudamericanos, de modo que no le gusta ni le podría gustar que se multipliquen en la región nuestra las bases del norte. A nosotros tampoco nos gusta, pero ocurre que las bases militares norteamericanas en Colombia parecen haberse convertido en una necesidad de la seguridad colombiana interna y externa, y esto es un problema de los colombianos, que ellos tienen que enfocar y resolver a su manera, en forma soberana.
La única posibilidad de entender al otro consiste en ponerse, como punto de partida, antes que nada, en el lugar del otro. Colombia tiene un enemigo interno extremadamente peligroso, responsable de una guerra civil que durante largo tiempo, año a año, ha causado más muertes anuales que las de todos los años iniciales del pinochetismo. Ahora bien, Venezuela y Ecuador, países vecinos de Colombia, han tenido actitudes ambiguas o de franca complicidad, para decir lo menos, con las fuerzas guerrilleras y narcotraficantes de las FARC. Hoy parece comprobado, por ejemplo, que material militar de alta tecnología comprado por Caracas a terceros países, en particular a Suecia, ha sido descubierto en manos de la guerrilla. No es poca cosa. Es un hecho importante, abrumador, que debería encender luces de alarma en todas las democracias de la región, incluyendo, desde luego, a Brasil, a Chile, al Perú, entre otros, y que no puede dejar de alarmar a Washington. La idea de admitir bases norteamericanas, dentro de reglas de juego bien delimitadas, en Colombia, es una reacción defensiva natural, plenamente comprensible, en el contexto de una guerra contra el terrorismo interno. Sabemos que el gobierno de Uribe no siempre usa guante blanco, que no es de una pureza democrática virginal, pero Chávez arrastra el poncho, se arma hasta los dientes y usa un lenguaje constante de provocación, de agresión, que se queda en los límites mismos de la palabra guerra, mientras usa todos los medios imaginables para amordazar a su oposición de puertas adentro. ¿Tenemos derecho, dentro de una situación tan extrema, a rasgarnos las vestiduras frente a los acuerdos de seguridad colombiano-norteamericanos, como verdaderas vestales de un nacionalismo regional? Nuestro gobierno acaba de declarar que respetará el principio de la no intervención, y me parece que es la reacción correcta, la única posible. Alan García reaccionó a favor de Colombia más rápido que nosotros, como suele ocurrir en los tiempos que corren. Lo hizo sin los prejuicios que a nosotros nos inhiben, sin algo que se podría definir como nuestra beatería ideológica. Pero no está mal, después de todo, que la diplomacia nuestra se mueva con mayor lentitud, sin el exceso de celo que denunciaban los clásicos en la materia. Seamos lentos, digo yo, y hagamos el mayor de los esfuerzos para ser seguros, cosa que no siempre conseguimos. Lula se colocó en la posición de un Monroe de América del Sur y del siglo XXI, papel que probablemente le corresponde al Brasil, o que el Brasil, por lo menos, puede representar con plena coherencia. Nosotros, en contraste, podemos asumir el liderazgo del equilibrio, de las actitudes razonables: ni mesiánicos, ni iluminados, ni bolivarianos. Al final, los brasileños terminan hablando con simpatía de la lucidez chilena. Lo digo por experiencia. Lo escuché muchas veces, en circunstancias muy diferentes.
Llegan a la Plaza Bulnes, al final del encuentro de Uribe con Bachelet, unos cuantos exaltados, y se transforman, sin proponérselo, en una demostración adicional a favor de las posiciones nuestras. Los detiene una barrera policial tranquila, civilizada, y ellos no pretenden romper las filas. Gritan sus consignas en la mañana gris; el Presidente Uribe, que acaba de despedirse de la Presidenta Bachelet, se detiene, escucha sus gritos, comprueba que no ocurre nada grave, esboza una sonrisa y se mete a su automóvil oficial. Debe quedarse pensando que Chile es un país extravagante, no siempre fácil de interpretar, y todos pasamos a otros temas.
Pensaba escribir sobre el Cisarro, sobre nuestra barbarie criminal, sobre las reacciones primarias, instintivas, que vuelven a pedir el único castigo que no permite reparar errores judiciales: la pena de muerte. Lo de Colombia y Chile estaba destinado a ser un paréntesis de mi crónica, un inciso, pero se comió todo el espacio. Doblo, entonces, la página, pero me quedo pensativo. La delincuencia de niños de diez años, su drogadicción, su reincidencia, nos recuerda que todavía seguimos en la miseria, en la rampante estupidez, en la ignorancia. Es otro aspecto de nuestro problema general de educación, de cultura. Refleja realidades terribles, y demuestra que todavía estamos muy lejos de cantar victoria. Por mucho que nos aplaudan en Wall Street, en el Banco Mundial, en el FMI, en cualquier otra parte.
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3 Comentarios publicados
Posteado por:
octavio garaycochea ubarreta
25/08/2009 02:19
[ N° 1 ]
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Tiene usted razón en tipificar la actitud de Lula como la del Monrroe sureño.
Sin embargo se detuvo en el aspecto reinvindicatorio.No fué hacia los derivados de ésa doctrina : el garrote.Estoy seguro que no se le paso , que fué una omisión cómplice con la politica exterior de su país.
Espero que no tenga que escribir sobre la consecuencia de tamaña definición brasilera y sus naturales derivados.
Los americasureños deberíamos sospechar de ésto también
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Posteado por:
claudio alfonso lopez campos
10/08/2009 20:48
[ N° 2 ]
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la mesura, la calma y la razon, siempre son las mejores consejeras. me parece atinada la columna de don jorge, pero creo que brasil, chile, peru y argentina deberian de igual modo, pero con energico argumento diplomatico oponerse o por lo menos poner mala cara, ser tan condesendientes solo nos mantendra siendo el patio trasero de EEUU, tal como dijo monroe, aludido en la columna pero un tanto asolapado. por otra parte y aun mas preocupante, tratar de mantener a raya al belicoso y añoso chavez y sus falderos, adjuntos solo por conveniencia, como? dandole la importancia que tiene, ninguna, pero mirarlo a los ojos y asentir, como se hace con la suegra cuando irrumpe en nuestras casas, como siempre, sin que nadie la llame, al igual que chavez, nadie lo llamo y se ira solo, sin que nadie lo eche.
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Posteado por:
cristian andres costamaillere vera
07/08/2009 17:11
[ N° 3 ]
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la verdad esto pareciera ser mas conplicado de lo que se ve o lo que nos quieren hacer ver.chavez es la cabeza de todo esto que esta pasando,hace uso y abuso de los titeres que tiene(morales,correa,los fernandez,celaya,lugo y ortega),este dictador de venezuela,se queja e insulta a EEUU que se meten en todo...y que hace el?financiando a las FARC,los maletines con dollares a la argentina,diciendo publicamente que esta dispuesto a reivindicar a celaya en honduras con el ejercito venezolano y muchas cosas mas.esto hay que pararlo desde la raiz,porque este senor esta aliado con paises del medio oriente,las farc y se esta armando fuertemente y lo peor del caso esque ecuador,argentina,paraguay y bolivia estan con el,mas venezuela hacen 5 paises en contra de 4 ....osea son mayoria en la region.
el otro punto que quiero tocar y que me parace muy grave,que es la poca educacion de la gente en nuestros paises,que se quejan de sus presidentes cuando estos fueron electos por el mismo pueblo.por ejemplo,que espera bolivia de morales si su campana presidencial era tener un sistema precolombino...que espera la gente en venezuela sacando a una persona sin educacion alguna,sin modales y sin ningun tipo de preparacion...
por otra parte,la gente que apoya a estos personajes son comunistas escondidos de socialistas,esta misma gente que condena las dictaduras en la argentina y chile es la misma gente que se desvive por el sistema cubano y venezolano y no quieren ver que esas son las dictaduras mas terribles que hay, porque destruyen sus pueblos y le quitan la dignidad a la gente.entonces porque los socialistas no dicen nada en contra de chavez y los castro?sera que hay intereses creados?o que?...
para terminar queria decir que a mis 25 anos de edad me da verguenza esta situacion...porque creo que con todos estos personajes ,hoy en dia sudamerica es un circo,un circo que nos da muy mala fama....y despues nos quejamos que nos tratan de tercermundistas afuera...
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