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Altamirano, Juan Carlos


Altamirano, Juan Carlos
Jueves 30 de Julio de 2009
El mal menor

Los amantes de la naturaleza y los que pensamos que el cuidado medioambiental es una prioridad no podemos quedarnos indiferentes sobre el futuro de la central termoeléctrica Campiche. Como es de conocimiento público, la construcción de ésta debió ser paralizada luego de que la Corte de Apelaciones de Valparaíso declaró ilegal su emplazamiento en la localidad de Ventanas, en Puchuncaví. El caso es indudablemente insólito y penoso.

Por un lado, tenemos la negligencia de la Conama, por haber autorizado la construcción de dos centrales en una «Zona de restricción primaria de riesgo para el asentamiento humano». Esta zona, denominada ZR2, fue creada mediante un decreto supremo en 1987. El objetivo era impedir el asentamiento de nuevas “industrias peligrosas e insalubres”, en un lugar que ya estaba saturado de polución. Precisamente en ese espacio se levantó la central Campiche. Con justa razón, entonces, la Corte de Apelaciones de Valparaíso consideró que se estaba violando “la garantía constitucional de las personas a vivir en un medio ambiente libre de contaminación”.

La autorización de esta construcción y su posterior paralización tuvieron como consecuencia que más de 600 trabajadores perdieran su fuente laboral. A esta situación, lamentable, hay que agregar la pérdida millonaria que afecta a la empresa AES Gener. En definitiva, los costos de esta negligencia son enormes. Cabe preguntarse entonces quién se hace responsable. Imagino que debería ser el Estado.

No obstante lo anterior, si el proyecto continúa, el elevado impacto medioambiental y los efectos en la salud de la población serán mucho peores. Debemos recordar que se trata de una planta que emplea la combustión del carbón para generar energía eléctrica. A pesar de los filtros que utilizan, estas plantas emiten gran cantidad de partículas, dióxido de carbono, óxidos de azufre y hollines ácidos. En otras palabras, las centrales termoeléctricas son tremendamente contaminantes.

Hoy en día, a simple vista, por la polución que provoca la refinería de Ventanas se puede observar la bruma de esmog que se desplaza desde Quintero, pasando por Maitencillo, hasta más allá de Zapallar. Imaginemos entonces el nivel de contaminación que habrá con dos centrales nuevas. Sencillamente será inaceptable, y la responsabilidad estatal será aún mayor si el Gobierno interviene en el fallo de la Corte de Valparaíso.

Estamos hablando de una parte importante del litoral central, donde hay varios balnearios. Es una zona densamente poblada. Se han invertido millones de dólares en desarrollo inmobiliario para veraneantes. Con gran esfuerzo, estas familias han logrado adquirir una casa o departamento para ir a descansar y arrancar de la contaminación santiaguina. Además, este desarrollo es la fuente principal de trabajo en la región, como también del crecimiento comercial. Pues bien, si este proyecto continúa adelante, el futuro se ve bastante gris.

Tenemos claro que el país necesita más fuentes de energía para mantener e incrementar el desarrollo. Sin embargo, hay otras alternativas menos contaminantes que las centrales termoeléctricas. Me refiero al uso de la energía hidroeléctrica y eólica. Si bien es lamentable tener que intervenir los ríos del extremo sur para cubrir la demanda eléctrica, mucho peor es permitir que se sigan construyendo plantas altamente contaminantes bajo nuestras propias narices.

Por último, sería apropiado conocer los planteamientos que tienen al respecto los diferentes candidatos a la Presidencia, pues para muchos chilenos son estas decisiones las que marcan la diferencia al momento de votar. Así de simple.


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3 Comentarios publicados
Posteado por:
juan gonzalez feliu
16/08/2009 15:59
[ N° 1 ]

Totalmente de acuerdo.
Por experiencia propia se que la conama y los distintos organismos del estado No cumplen y solo realizan discursos. En Puerto Montt. Los grandes responsables del desastre del salmon son en primer lugar las instituciones del estado. Nada hacen nada controlan solo se hacen los tontos con oficios de respuesta estupidos por decir lo mensos. La contaminación de las plantas de proceso del salmon son aberrantes para personas con la minima lógica. El desastre de tener Termoelectricas que se levantan con precesncia de accionestas de los propios politicos gobernantes es aterrador. Empresas condenadas por los tribunales sigen trabajando y contaminando incluso fuera de la ley con la Complicidad del ESTADO. De que esperanza podemos hablar entonces Quienes amamos la naturaleza, y nos vemos agredidos por el estado omnipotente.

Posteado por:
Angel Gonzalez Quiñones
03/08/2009 22:23
[ N° 2 ]

Seria bueno Preguntar al Sñr. Ministro de Justicia que paso con los centros de Sename.ya que se le consulto antes de que la ley entrara en vigencia si estarian listo
para la fecha y el respondio que no abia ningun problema.
Bueno como siempre nadie responde ante las inoperancia y
inrresponzabilidad. y el resultado esta a la vista.
Referente a este "angelito" Cisarro es el producto de
de la famoza ley del derecho del niño. y nadie habla
del derecho de las victimas de estos breas hasta cuando
hay que soportar.

Posteado por:
jose manuel henriquez parada
31/07/2009 10:28
[ N° 3 ]

Los amantes de la naturaleza y los que pensamos que el cuidado medioambiental es una prioridad ....debemos informarnos mejor sobre algunas aristas del tema.
Como por ejemplo, que si Tenemos claro que el país necesita más fuentes de energía para mantener e incrementar el desarrollo, debemos saber que esa energía debe ser la más barata posible en el contexto presente, lo que hace inevitablemente interesante al carbón.
El carbón mineral, desgraciadamente suele venir acompañado de algunas trazas de impurezas, (azufre y/o nitrógeno), los que al oxidarse en la combustión producirán ácidos en la atmósfera que terminarán como lluvia ácida. Afortunadamente la tecnología para depurar los óxidos de azufre y nitrógeno de los humos del carbón está perfectamente desarrollada y disponible.
El otro contaminante siempre achacado al carbón es el hollín. El hollín no es más que polvillo de carbón sin quemar, que se lanza a la atmósfera nublando y afeando el entorno. La tecnología para reciclar y requemar el hollín está, por suerte, perfectamente desarrollada y disponible, y en Alemania se puede vivir junto a una planta moderna generadora a carbón sin inconveniente.
El monóxido de carbono, (muy tóxico), sólo se produce por combustión defectuosa.
Por lo tanto, los amantes de la naturaleza y del cuidado medioambiental, no deberíamos tener prejuicios contra las termoeléctricas, sino fijarnos en las tecnologías de combustión que se están usando. Tampoco es lógico caer en la simpleza de equiparar una termoeléctrica con una fundición-refinería de cobre, ya que son cosas distintas.

El otro “contaminante” mencionado, el dióxido de carbono, no podría evitarse sin caer en costos prohibitivos (y ahí está la trampita), pero para tranquilidad de los amantes de la naturaleza y del cuidado medioambiental, puedo informar que éste es un gas no tóxico, incoloro, inofensivo y en realidad imprescindible para toda forma de vida en el mundo.

El CO2 es el principal alimento de la biósfera, y su presencia en la atmósfera es altamente beneficiosa, además de inevitable (algo que está en todos los libros). Claro que dirán que produce “calentamiento”.

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