Vial, Gonzalo
Cada cierto tiempo —con intervalo que era de semanas o meses... pero ahora es de días— nos sorprendemos y horrorizamos ante hechos de fuerza y aun sangre que protagonizan niños que apenas cuentan 15, 16 años... quizás el asalto de una casa, ejecutado con particular violencia y crueldad; quizás un homicidio sin sentido, como el reciente de un muchacho de 18 años a mano de otro de 15, suceso que todavía llena las páginas de los diarios... pero sin que nadie pueda insinuar, siquiera, una posible razón de lo sucedido.
Tan inquietantes signos (y más que signos) despiertan exasperadas reacciones ciudadanas, y propuestas inútiles, pues no van al fondo de las cosas. V. gr.:
1Rebajar la edad de la responsabilidad penal, como ya se hizo, obedeciendo a un doble supuesto, simultáneamente irreal y peregrino: a) que los niños de esa edad reciben hoy de los adultos elementos que les permiten juzgar, mejor que los de ayer, la moral y consecuencias de sus actos; y b) que si no lo hacen, su proceder puede ser corregido, y el menor «reinsertado» en la sociedad, por una acción combinada judicial/estatal.
Ninguna de semejantes presunciones se formula sustanciándola en hechos ni razonamientos.
2Derivado de los fantasiosos supuestos anteriores, crear una justicia de menores, y un monstruo burocrático a cargo de la «reinserción», el SENAME, y extenderlos y dotarlos más y más de personal y recursos monetarios que siempre (se reclama) “quedan cortos”.
Y efectivamente “quedan cortos”, porque el problema tampoco está ahí.
A la verdad, dichos centros de «reinserción», de nombres poéticos y realidades sórdidas, no son administrados por los funcionarios a cargo, sino por los propios menores internos. Quienes,
El personal del SENAME hace lo que puede, a menudo con gran sacrificio y excelentes intenciones. Pero —atendidos su escaso número y capacitación, los pocos centros que existen, la cantidad enorme y creciente de muchachos que sería necesario internar para rehabilitar y la insolucionable exigüidad de fondos— su esfuerzo es una gota en el mar. La tarea excede cualquier «judicialización» o «estatización», y cualquier monto de recursos imaginable. Es una tarea, por ese camino, imposible.
3Agravar, hacer casi automática, y hasta tasar previamente en sumas fijas, la responsabilidad civil de los padres por los hechos de sus hijos menores.
Que se pueda sugerir algo así, es muestra de la desesperación en que estamos cayendo ante el desafío que plantea la delincuencia infantil y juvenil. Esa responsabilidad ya existe legalmente, y tratar de hacerla «objetiva» —es decir, que dependa
4 Algunas autoridades relacionadas con el tema, por último, han hecho traspaso público del problema que estudiamos a la «familia» y a la «escuela», criticando la formación —o falta de formación— que reciben de ellas los niños chilenos. Sería factor fundamental de sus caídas delictuales. El Estado no puede, agregan, suplir ese vacío.
Tratándose de los sectores modestos de la sociedad, esta acusación es objetivamente un descaro, disculpable sólo por no pensar bien lo que se dice...
El Estado de Chile no tiene nada que exigir ni pedir a la familia ni a la escuela, en el caso de los pobres.
A) La familia legal, entre ellos, va camino de desaparecer. Cada vez son menos los matrimonios, y cada vez más las simples «parejas» y los hogares cuya cabeza es una mujer (generalmente una abandonada). Crece la cantidad de divorcios solicitados: su número equivale al 50% de los matrimonios habidos desde la vigencia de la ley que permite aquéllos. Los hijos que nacen anualmente fuera
Los hijos de padre o madre ausente, o cuya madre vive con un «padrastro» (al cual suelen odiar, y que no raramente los maltrata de distintas formas, algunas pavorosas)... ¿qué «formación» recibirán?
Sin duda la disolución de la familia, y de su autoridad formadora sobre los hijos, es un fenómeno profundo y de múltiples causas, pero el Estado «progresista» tiene en él parte importante de la culpa.
La más grave: no proteger ni promover la familia matrimonial. Al revés, la equipara con cualquier tipo de pareja. Hay —decía la ministra del SERNAM, Servicio Nacional de la Mujer, el año 2006 (El Mercurio, 1 de octubre)— “diversos tipos de familia”, y en eso, en esas “opciones”, “no puede entrometerse el Estado”. El cual reconocía
La definición copiada, se observará, es aplicable a todo vínculo sexual constituido al margen
Pero el Estado «progresista» va más allá. No sólo equipara «matrimonio» y «pareja» (cualquier pareja), sino que claramente perjudica al primero. Hay numerosos ejemplos. El matrimonio tiene una sola opción a subsidio de vivienda; la pareja, dos. El matrimonio puede verse obligado a sumar las rentas de ambos cónyuges, para los efectos
Si la familia matrimonial es lo mismo —y aun es menos— que cualquier «familia» de las que el Estado «progresista» define de modo tan amplio y vago, ¿con qué cara aquél le pedirá, ni menos le exigirá, que sin ninguna ayuda —peor aun, perjudicándola— eduque y forme a los hijos mejor que los otros «modelos de convivencia» más favorecidos y que carecen de todo compromiso de estabilidad? Y sin éste, ¿qué autoridad tendrán esas seudofamilias para educar y formar a los niños que vivan con ellas?
Por otra parte, el Estado «progresista» ha impulsado oficialmente, de distintas maneras, la precocidad sexual de los adolescentes, sustrayéndola de la autoridad y hasta
Resumiendo, muestra un tupé inmarcesible que las autoridades estatales reprochen la delincuencia infantil y juvenil a las familias, después de facilitar el propio Estado su menosprecio y destrucción.
B) Y exactamente lo mismo cabe decir de la responsabilidad achacada a las escuelas.
El 90% de nuestra enseñanza es gratuita, vive de la subvención que recibe del Estado, y no puede cobrar otra suma. Esa subvención (mis lectores están hartos de oírmelo) es la mitad de la mínima indispensable. Por eso, los establecimientos escolares apenas sobreviven, carecen de los elementos y mantenciones más imprescindibles, tienen cursos sobrepoblados y sus maestros están en el aula seis de las ocho horas diarias de trabajo.
Además, la enseñanza municipal, 50% de la gratuita, se halla sujeta al Estatuto Docente, que hace por completo imposible al municipio, al director o a la comunidad escolar, librarse —con la rapidez necesaria— del profesor ignorante, fallero, violento, alcohólico, grosero, etc... una inamovilidad total, que no tiene ningún otro gremio
¿Y así sería culpa de la escuela no «formar» a los alumnos para apartarlos
¡Si ni siquiera puede —sin «reubicarlo» previamente en otro liceo o escuela— expulsar al muchacho cuya carrera antisocial ha debutado en el mismo establecimiento!
Sin embargo, estas disculpas —tan poco válidas— esconden una verdad real. A saber, que sin reconstituir y promover la familia matrimonial en el mundo popular, y sin darle a la enseñanza gratuita los recursos y las facultades de que hoy carece, no habrá leyes, ni castigos, ni SENAMES que valgan, ni que solucionen, ni de lejos, el problema de nuestra delincuencia infantil y juvenil.
|
Posteado por: Nelson Benjamín Campaña Pizarro 31/07/2009 18:34 [ N° 1 ] |
Totalmente de acuerdo con Don Gonzalo Vial, una problemática in crescendo, con el "modernismo" y "progresismo" de los que se ufanan en seguir justificando estos lamentables y nefastos cambios en nuestra sociedad, inspirados en un relativismo, que agrava los problemas, en vez de llegar a reales soluciones. |
|
Posteado por: Rodrigo Beckdorf Montesinos 30/07/2009 21:34 [ N° 2 ] |
Lo prioritario para evitar que sigamos viendo a la juventud llenando carceles, es erradicar la delincuencia de los que se supone son los "modelos" y me refiero a los "honorables" coimas, fraudes, malversación de fondos, triangulaciones raras...etc, etc, etc. |
|
Posteado por: M. Muñoz 29/07/2009 22:50 [ N° 3 ] |
Sr. Vial, buen artículo pero tiene algunos errores, como que el delincuente de 15 años que asesinó a una persona es un NIÑO, se trata de un delincuente ADULTO MENOR DE EDAD, ya que según el Artículo Nro. 26 del Código Civil de la República de Chile, son niños las personas que aún no han cumplido 07 años de edad. |
|
Posteado por: Juan Acuña Lopetegui 29/07/2009 17:27 [ N° 4 ] |
El flagelo de la delincuencia nos azota. Las penas por delitos cometidos estan subdimensionadas,los delincuentes están en su salsa ,actuan impunenmente con conocimiento de la vulnerabilidad de las leyes,enviando a hacer los actos delictuales a menores de edad, sabiendo que nada les sucedera y que la puerta giratoria les saldra al encuentro. Diariamente casas asaltadas con moradores en su interior , y que hace el Ejecutivo en Chile? envía nuevas leyes al respecto para proteger al pueblo? presiona al poder Judicial para buscar una solucion?, nosotros vemos que la delincuencia aumenta dia a dia y es incontrolable. Robos a mano armada, asaltos en plena via publica ( por ejemplo en calle puente y hay muchas más ,vió Ud. la TV? allí se puede ver como actuan y le roban a la gente sencilla que trabaja) |
|
Posteado por: Juan Acuña Lopetegui 29/07/2009 17:23 [ N° 5 ] |
El flagelo de la delincuencia azota al pueblo y a la gente que trabaja honestamente . Las penas por delitos cometidos estan subdimensionadas,los delincuentes están en su salsa ,actuan impunenmente con conocimiento de la vulnerabilidad de las leyes,enviando a menores de edad a hacer los delitos sabiendo que nada les sucedera y que la puerta giratoria les saldra al encuentro. Diariamente hay casas asaltadas con moradores en su interior , y que hace el Ejecutivo en Chile? envía nuevas leyes al respecto para proteger al pueblo? presiona al poder Judicial para buscar una solucion?, nosotros vemos que la delincuencia aumenta dia a dia y es incontrolable. Robos a mano armada, asaltos en plena via publica ( por ejemplo en calle puente y hay muchas másasaltan a la gente sencilla que trabaja) |
|
Posteado por: juan eleuterio díaz núñez 28/07/2009 17:27 [ N° 6 ] |
LA ARGUMENTACION ES INCONTROVERTIBLE, SI ADOPTAMOS UN MODELO SISTEMICO-FAMILIAR. |