Edwards, Jorge
Edwards, Jorge
Viernes 24 de Julio de 2009
La Guerra Fría reinventada
Con la caída del Muro de Berlín y el derrumbe del bloque soviético, la Guerra Fría terminó en casi todas partes, pero no en todas. Dejó algunas islas, algunas rémoras, algunos territorios sobrevivientes. Y ahora empiezo a creer que nosotros, en América Latina, en nuestra inveterada extravagancia política, estamos contribuyendo a reinventarla. Porque algo propio de esa época, de la división del mundo en dos bloques, era la lucha despiadada, legal cuando se podía, y en muchos casos subterránea, ilegal, conspirativa, incluso armada, para impedir que un país se pasara de un lado al otro. En la región nuestra, sin ir más lejos, la situación de Cuba encendió todas las alarmas. Una lucha democrática en sus orígenes, dirigida contra la dictadura de Fulgencio Batista, desembocó al cabo de pocos años en un proceso lleno de vuelcos sorprendentes, en una dictadura marxista-leninista. Las dictaduras militares que vinieron después fueron la reacción previsible, desgraciada, apoyada muchas veces por Washington, frente al desplazamiento ideológico que se había operado desde La Habana. El golpe de Estado en el Brasil, por ejemplo, a comienzos de 1964, se produjo después de algunas señales izquierdizantes, más bien menores, que había dado el gobierno de Joao Goulart, gobierno que el Che Guevara en persona, en un aparte de una reunión internacional en Suiza, se encargó de condenar como una “democracia mediocre”, que confundía y desvirtuaba la lucha real, de fondo, entre gorilas y revolucionarios. En otras palabras, la división existía y la extrema izquierda, en lugar de maquillarla, como hacían las democracias burguesas de la época, se encargaba de profundizar. Aquella famosa y pavorosa idea de crear dos o tres Vietnam en América Latina iba por ese camino. Era una época de confrontación, en que la palabra “consenso” estaba desprestigiada, y el único factor que impedía la tercera guerra era el miedo a la destrucción nuclear del planeta.
Ahora, desde la instalación y la extensión del ALBA, la alianza bolivariana encabezada por Hugo Chávez, y frente a los sucesos recientes de Honduras, comprobamos que una guerra fría en menor escala, con otras condiciones y hasta otros lenguajes, podría prosperar en nuestro mundo, para desgracia de todos o de casi todos. Desde luego, la alianza de los herederos del pensamiento de Simón Bolívar con la izquierda marxista es un primer disparate curioso. En un ensayo notable, El estante vacío, obra del historiador cubano del exilio Rafael Rojas, se evocan las opiniones de Carlos Marx sobre el libertador venezolano, publicadas en 1858 en una enciclopedia norteamericana. Según el autor de El Capital, Bolívar era un dictador criollo con ínfulas napoleónicas, defensor de presidencias vitalicias y senados hereditarios. Ya podemos imaginar qué le gusta de Bolívar a Hugo Chávez: lo vitalicio y hereditario para él, no para los demás. Junto a ese libertador, escribe Rafael Rojas, el Karl Marx que colaboraba con The New American Cyclopaedia quedaba casi como un demócrata liberal. El ideal bolivariano, claro está, no pasa de ser una fuerza movilizadora, de propaganda, que nadie se preocupa de estudiar en serio, pero la noción peligrosa y contagiosa de la presidencia perpetua, de por vida, está en esos orígenes. Es un invento venezolano antiguo, de los años fundacionales, y Hugo Chávez lo ha reflotado con gran astucia. Alvaro Uribe debería meditar sobre esto con seriedad, a sabiendas del precedente que podría establecer, antes de embarcarse en la misma vía.
A partir de aquí, el tema de Honduras se empieza a colocar en una perspectiva más clara. En nuestra guerra fría reinventada, la teoría del dominó, del ajedrez, de lo que sea, se aplica a la perfección. El caudillo caraqueño mueve sus peones y las piezas van cayendo: Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras. En una guerra en apariencia menor, los golpes sucesivos son mayores. De las elecciones democráticas se pasa a las presidencias vitalicias, lo cual no es poco, e implica, además, un camino sin regreso. Es por eso que los hondureños de los sectores más diversos —Ejecutivo, Parlamento, Poder Judicial, Iglesia, Ejército, empresariado— se defienden como gatos de espalda de la vuelta a la presidencia de Manuel Zelaya. Por mi parte, creo que la propuesta de Oscar Arias, el mediador, es buena: que asuma la presidencia Zelaya en un gobierno de coalición, con amnistía general y con el compromiso de no reformar la Constitución para ser reelegido en forma indefinida y “bolivariana”. Las últimas noticias, sin embargo, nos llevan a cruzar los dedos, a esperar sin muchas esperanzas.
Me digo, de paso, que Simón Bolívar era una figura más brillante, más romántica, más atractiva que nuestros liberadores del sur. Estos eran más grises que él, menos mediáticos en términos actuales, pero, a la vez, mucho menos nefastos. Es difícil, por suerte para nosotros, que en estas tierras frías y legalistas salga de repente un Fidel Castro o un Hugo Chávez. Bernardo O’Higgins era hijo de irlandés y fue mandado por su padre, don Ambrosio, a educarse en Inglaterra, país de reformas graduales y desconfiado de las novedades revolucionarias. Andrés Bello, venezolano olvidado en su tierra, que no se había entendido bien, precisamente, con Simón Bolívar, llevaba años afincado en Londres, casado con una inglesa, cuando fue contratado por el gobierno de Chile. En resumidas cuentas, tuvimos en nuestros primeros años de vida independiente influencias moderadoras, gradualistas, no fanatizadas, que influyeron en nuestra organización política y legislativa y que explican, por lo menos en parte, la tan celebrada estabilidad de nuestro siglo XIX, el respeto del derecho y de lo que se llamaba el Estado en forma.
Lo que se ha visto en estos días es el atemorizado rechazo de los estamentos conservadores y liberales hondureños ante una nueva intentona de inspiración chavista. Los hondureños, por desgracia, se olvidaron de las formas y dieron la peor imagen internacional posible. Pensaron mal, e hicieron algo que ahora, en la América Latina de estos días, bajo una presidencia demócrata en los Estados Unidos, no se puede hacer. Uno se pregunta si ese país pequeño y empobrecido tenía fuerza interna para enjuiciar a un Presidente de la República y deponerlo por medios legales. Además, las escenas de la calle indican que Zelaya tenía apoyo popular. ¿Había, entonces, que entregarle la presidencia vitalicia en bandeja, convertirlo en cabeza de una dinastía hereditaria, al estilo de Corea del Norte, como le habría gustado al extravagante Simón Bolívar y a los bolivarianos que andan sueltos ahora? En esto me quedo con Carlos Marx, con su aguda nota biográfica en The New American Cyclopaedia de 1858, producto editorial que parece inventado en un cuento de Jorge Luis Borges.
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7 Comentarios publicados
Posteado por:
carlos kinast feliú
30/07/2009 09:40
[ N° 1 ]
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Ultima hora Se rumorea que el Comité Creativo de la Concertación compuesto por Frey, Tombolinni, Monika Madagariaga, Alaraco Narváez, Skalona y Halpernn, tendrían documentos desclasificados de la CIA, la KGB, el British Office y el MOSSAD, que demostrarían que el que asesinó a Kennedy fue PIÑERA con la complicidad de la DERESHA.
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Jorge Camposanto Camposanto
30/07/2009 08:58
[ N° 2 ]
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Para #3, Allende no fue asesinado... se suicidó con una metralleta regalada por Fidel Castro...
¿lo hará Zelaya en la frontera con Nicaragua ahora?
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Fernando Osvaldo Castillo Sandoval
27/07/2009 18:21
[ N° 3 ]
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Hola Edwards! El frio debe estar bravo en Chile! ojala
que la primavera regrese rápido y les haga ver las cosas de otro modo, porque con ese enfoque tan "simplorio" no se consigue otra cosa que confución
y la cosa no es facil, es necesario saber a fondo la realidad de nuestros pueblos "sudacas" porque si creen que los caudillos nacen en forma espontanea, ahí ya se está comenzando errado, yo se que para muchos intelectuales del continente se les hace dificil saber lo que las grandes camadas de la población anelan porque solo los observan de lejos y de ahí comienza toda la dificultad.
O talvez sea mas facil al contrario: analizar las actitudes de las minorias mas favorecidas y descubrir a fondo sus sufridos sueños de poder...
saludos y buen sexo... que buen vino ya tienen!
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Iván Chacón
27/07/2009 10:18
[ N° 4 ]
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La columna escrita por el señor Edwards demuestra una aguda percepción de la realidad, la cual no es presentada con talento y claridad. Estamos viviendo tiempos en que los principios y conceptos son cada día más ambiguos, la democracia como concepto se acaba cuando un candidato es elegido como gobernante. Luego si lo que realiza durante su mandato a pocos le importa, total un "progresista" quiere ser vitalicio. Triste que ciertas personas sigan pensando con contundencia, que solo es democrático lo que les sirve como instrumento.
I.CH.
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Vladimir Neira Sierra
26/07/2009 08:20
[ N° 5 ]
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El burrito de Santiago esta perdiendo la memoria.Desde que los Yanquis conquistaron su patio trasero de nuestro continente,tuvimos que soportar las humillaciones mas vejatoria e indigna de nuestra America Latina.Bolivar murió y empezó la carnicería en nuestra America Latina. Los Yanquis intervinieron miles de veces cuando hubo gobiernos progresistas.Ningún país latinoamericano se salvo de las manos Yanqui.Todos fueron eliminados por las armas.Nosotros siempre democrático tuvimos que estar en las colas horas para poder dar nuestro voto y una vez elegido nuestro gobernantes,eramos aplastado por los tanques Yanquis con ayuda de la oligarquía nacional, como es el caso de su familia !!EDWARDS!!De eso de olvido Sr Jorge Edwads?.Ud y su familia mancharon nuestro continente de sangre y no estan tranquilo, quieren seguir manchandolo.Ud habla de que los gobernantes progresista quieren ser vitalicio y hereditario en esos paises.Ese es su pensamiento conservador,reaccionario,fundamentalista y corto de mente.Ellos renovaron la constitución por medio de elecciones libre y no impuesta como es el caso de Chile. Lo hicieron para que asi no haya mas sangre y el mercado se convierta en ayuda a los mas débiles y necesitados y no a las élites parásitaria que son las mas anti democratico de nuestro continente. El pueblo elije a sus nuevo gobernantes por medio de las urnas que son el medio mas democratico y universal,sin fraude.Lo curioso que Ud no habla de los dictadores vitalicio y hereditario impuesto por los Yanquis como los Somoza después del asesinato de Sandino en Nicaragua.Pinochet, después del asesinato de Salvador Allende y ahora en Honduras que lleva mas de mes esa dictadura fascista que Ud la alaba mitad y mitad. Triste que un viejo siga escribiendo sin contundencia
V. Neira
Holanda
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juan gonzalez feliu
25/07/2009 17:30
[ N° 6 ]
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Solamente señalar que : Cien por ciento de acuerdo con Ud. El Tema Que nos debe preocupar como ciudadano es como contrarestar a tanto lider mesianico que hoy quiere ser vitalicio. ¿ No será que algo de eso nos está ocurriendo en nuestra larga y angosta Faja.?
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Posteado por:
juan eleuterio díaz núñez
24/07/2009 20:51
[ N° 7 ]
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ARDIENTE PACIFISMO.
Como Erudito en Psicología, contrario a los academicismos, y teorias abstractas, llenas de términos sin referencialidad humana, el panorama que avisoro para el próximo cuarto de siglo es desesperanzador. Por cierto, preferiria equivocarme.
La bipolaridad del mundo ha existido siempre, incluso,
la llevamos dentro de nosotros, la izquierda, la derecha,
han sido siempre hemisferios cerebrales que, cuando hacen corto-circuito, lo que producen es Esquizofrenia.
Y es tan produnda la decadencia interior del mundo occidental, tan profunda la ANTINOMIA, que no veo ninguna "luz no-ilusoria al final del tunel".
Lo que veo es el retorno de las Dictaduras Militares (y me da lo mismo que se autodefinan de izquierda, de derecha, de centro, o "de fondo") son colectivismos que sacralizan la mediocridad burocrática, y el crimen policial en nombre del Estado.
Y esto, no por razones "políticas", no se trata de política, sino de SOBREVIVENCIA: el cambio climático no existe, lo que hay es CAOS CLIMATICO.
Y las masas populares pauperizadas serán absolutamente ingobernables, de seguir el actual Modelo depredador/capitalista/alienador.
El "orden sacrificial", puede recaer a niveles (de-sublimatorios, como vaticinó predictivamente E.Marcuse) sólo vistos en la Edad Media, con prácticas colectivas de incesto (toda pedofilia es incesto), filicidio, y perversidad, o psicopatía sexual colectiva. ¿No estamos ya en los prelegómenos?
Ante esta película de horror, ya vivida por la humanidad en la Vieja Biblia de Jerusalén y en la Modernidad por el satanismo mágico Nazi, me opongo terminantemente a lo que se denomina democracia o dictadura. Propongo un fundamentalismo ("esencialismo") que rescate desde el fondo mismo del alma humana la perdida humanidad. Si no, véase con cuidado cuál fué LA diferencia entre el esotérico Islamista René Guénon, y el intelectual fascista Julius Evola, o "acerca de las vias legítimas" para refundamentalizar, ("refundar") la cultura, y su praxis social. Para disolver la "decadencia terminal de occidente" y construir la ciencia y la paz. ¿Cómo?. El Sentido de lo Humano (H. Maturana) su fundamento olvidado, son "eros" y "ludus", el amor creador. Y la ética (en cierto sentido, logos) no puede ser enemiga de estos instintos básicos, en perenne lucha contra tanathos.
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