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Vial, Gonzalo


Vial, Gonzalo
Martes 07 de Julio de 2009
La píldora y la ira «progresista»

Una resolución de la Contraloría ha invalidado la distribución de la píldora del día después por intermedio de las municipalidades. La ira «progresista» ha sido enorme, alcanzando —a la verdad— extremos que sólo pueden explicarse por el apasionamiento extremo o la vulgar y silvestre zoncera.

Para apreciar que no exagero, consideremos la historia de este asunto desde un principio:

1. Su origen es la intención y decisión de la presidencia anterior y de la actual, en orden a establecer y facilitar el reparto masivo y gratuito de la píldora citada —por intermedio de los servicios de Salud— a las mujeres mayores de 14 años que la solicitaran, sin considerar los posibles efectos abortivos del fármaco. Ellos, de ser ciertos, prohibirían ese reparto, conforme a la Constitución y a la ley (Código Sanitario).

No obstante ser ésta una objeción conocida, los dos últimos gobiernos concertacionistas han insistido en imponer el reparto de marras a rompe y rasga, sin escuchar previamente sino a dos entidades que sabían de antemano favorables (APROFA e ICMER)... y a nadie más. Nadie: ni universidades, ni sociedades científicas, ni expertos, ni iglesias, ni partidos políticos, ni Congreso... ¡ni siquiera el gabinete presidencial! tuvo noticias de lo que se tramaba. Se quería que «el golpe avisara». Conducta por lo demás antigua y típica de la «pandilla» que busca controlar y hacer ingeniería social con los hábitos reproductivos del país, y que está enquistada en el ministerio del ramo hace ya muchísimos años.

2. Los opositores a la medida, así tratados —a la baqueta— no tuvieron sino la vía judicial. Y en agosto de 2001, la Corte Suprema les dio la razón por sentencia unánime y ejecutoriada.

3. La respuesta del Gobierno fue estupefaciente, un resquicio grosero: CAMBIARLE EL NOMBRE COMERCIAL A LA PILDORA, y continuar repartiéndola.

4. Ante ello, los opositores fueron al Tribunal Constitucional. Este, después de una larga y completa tramitación, acumulando múltiples antecedentes y oyendo a todo el mundo que quiso ser escuchado, declaró —por mayoría absoluta y en sentencia ejecutoriada— que la Constitución vedaba al Estado el discutido reparto (abril de 2004). ¿Por qué? Principalmente porque existía entre los expertos y estudios especializados una profunda radical y no resuelta diferencia científica, relativa a una circunstancia clave: si “el que está por nacer” de la Carta Fundamental, el ser humano constitucionalmente protegido, era: A. El óvulo tan pronto fecundado, o B. El óvulo ya anidado en el endometrio. En la primera alternativa, la píldora destruía un ser humano, y resultaba inadmisible. En la segunda, no, probablemente (pero sin certeza). Existía una «duda razonable» respecto de la respuesta y alternativa verdadera. Duda que, por su carácter técnico, el Tribunal, cualquier tribunal, no estaba en aptitud de resolver. Pero eso no lo eximía de su deber legal de fallar. Sino que lo llevaba —sin pronunciarse sobre la disputa científica— a acoger aquella tesis que de ninguna manera PODIA MATAR AL QUE ESTABA POR NACER Y VIOLAR LA CONSTITUCION.

Era la antigua regla de «en la duda abstente». Que no significa, como con sorpresa la escuché decir por televisión a un politólogo, días pasados: «En la duda, haz lo que quieras». Sino precisamente lo contrario: «Si dudas de la permisibilidad ética de un acto, no lo hagas».

5. ¿Cómo respondió el Gobierno? Con un nuevo resquicio... en vez de gastar un momento y analizar los traspiés incurridos. El reparto seguiría —dijo, desafiantemente—, pero ahora a cargo de las municipalidades, no de los servicios de Salud. ¡Se anunciaron sumarios y recortes de fondos para el alcalde que no aceptara distribuir la píldora! Era “poco confiable”, dijo el ministro del ramo (La Segunda, 5 de mayo de 2004).

Nada se obtuvo con advertirle al Gobierno que, si a los servicios de Salud les estaba prohibido repartir la píldora por ser órganos del Estado, el mismo carácter revestían los municipios, a los cuales, además, les era imposible ese reparto sin celebrar convenio con dichos servicios.

6. Y pasó lo que tenía que pasar. La Contraloría, estos días, vetó la distribución de la píldora por los municipios. El Estado no podía hacer con una mano lo que el Tribunal le prohibiera hacer con la otra.

Gran rabia «progresista», según anticipábamos.

¿Y de quién es la culpa de todos los fiascos vistos, si oímos a esos furiosos pro píldora? ¿De la Corte Suprema, del Tribunal Constitucional, de la Contraloría? NO, LA CULPA ES DE LA IGLESIA CATOLICA.

¡Cómo! —dirán Uds. ¿De la Iglesia, nunca consultada, ni siquiera oída sobre este tema, en los siete o más años de disparates que he narrado? ¿La Corte Suprema, el Tribunal Constitucional, la Contraloría... son órganos de la Iglesia? ¿Declaran el derecho según lo que la Iglesia les dice? ¿Ella los maneja, sin siquiera intervenir en ninguno de esos recursos?

Lo único que la Iglesia ha hecho es manifestar clara y públicamente su posición. ¿Se le negará ese derecho? ¿A quién coacciona con ello? ¿Qué armas tendría para coaccionar?

Las manifestaciones de la hirviente cólera «progresista» por el asunto de la píldora han sido muchas. Escojo como significativa la del rector/columnista de El Mercurio, el último domingo.

Contiene una extensa y confusa perorata general contra la Iglesia y su doctrina, que incluye lugares comunes muy manidos y bromas «gruesas», todo impropio en un escrito que se supone de pensamiento y dirigido a personas cultas. Ratifican la ignorancia enciclopédica del columnista sobre el catolicismo, al cual culpa de «sempiterna enemistad con el cuerpo», «condena de la homosexualidad (incluso si involuntaria)», y otros defectos que hoy no se leen sino en viejos almanaques anticlericales.

Pero todo lo anterior, sin duda lastimoso, es sólo envoltorio de lo sustancial de la columna que comento y que puede resumirse así:

—“No vale la pena engañarse, el debate sobre la píldora no es ni de índole legal ni de naturaleza estrictamente médica... (sino, sobre todo) de cuál debe ser la posición que tendrá la doctrina de la Iglesia Católica en el espacio público”. “Qué fuerza orientadora se le reconocerá a ese punto de vista: si se le conferirá fuerza coactiva mediante la ley o si, en cambio, se le dejará entregado a su mera capacidad persuasiva”.

Advirtamos que, en un “debate” cuyo fondo es médico, legal y ético, el columnista omite indicarnos cuál es la postura de la Iglesia en tales respectos. Así se libra de confirmarla o refutarla. Fácil, elegante, ingenioso... pero todos nos damos cuenta del vacío argumental.

Luego, la posición “en el espacio público” de la Iglesia y de sus puntos de vista no la determinará ella, ni menos el rector/columnista, sino la opinión de los chilenos, ejercitada en democracia, a los cuales convenza con sus argumentos. Y lo obtendrá mediante su “capacidad persuasiva”, como siempre ha sido y más que nunca hoy, que —reitero— no tiene ninguna otra arma. Si los puntos de vista doctrinarios de la Iglesia se traducen en leyes, será formal y sustancialmente conforme a la Constitución, y el rector/columnista tendrá que cumplirlas (aunque no le gusten), igual que los católicos debemos cumplir leyes, como la de divorcio, que estimamos profundamente dañinas.

—Aunque lo diga de modo vago y confuso, el artículo que comento parece temer que la Iglesia quiera quitar a los ciudadanos “la autonomía para decidir los casos límites EN LA ESFERA DE SU INTIMIDAD”, y su “libertad de conciencia”, otra vez “EN LA ESFERA DE SU INTIMIDAD”, y que “descree de la autonomía de los ciudadanos”.

Nuevamente, se trata de cargos y suposiciones que carecen de la menor base. La moral de la Iglesia le permite calificar los actos “de los ciudadanos” como buenos o malos, en abstracto, pero sin que ella propicie ni practique introducirse en la conciencia ni en la intimidad de nadie.

PERO NO ES ESTA LA POLEMICA (y por eso el rector/columnista la evade). La Iglesia, a la mujer que toma una píldora que puede ser abortiva, sólo le representa en general, o particularmente oyendo su confesión —para que juzgue y decida en su intimidad y conciencia— la inmoralidad objetiva del acto. Es al Estado que la Iglesia manifiesta que no puede, en moral ni en derecho, difundir esa píldora gratuita y masivamente. Y la Corte Suprema, el Tribunal Constitucional y la Contraloría le han dado la razón. Quisiéramos oír sobre esto al rector/columnista. Quisiéramos nos dijera si iría contra la “conciencia” e “intimidad” de las “ciudadanas” que el Estado no les repartiera gratis una píldora RECONOCIDAMENTE ABORTIVA. Mientras tanto, consideraremos sólo una cortina de humo —y una de dudoso gusto— que se solace recordando las «barrabasadas» de ciertos sacerdotes.


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14 Comentarios publicados
Posteado por:
Rodrigo Beckdorf Montesinos
18/07/2009 10:14
[ N° 1 ]

Sodoma y Gomorra, el paraiso de los Socialistas que no conocen ni ley ni orden, La familia para ellos es un estorbo, esto es casí un plan genocida patrocinado a viva voz por toda la comparsa de circo pobre que se autodenominan "honorables" no son más que unas tristes marionetas de sus partidos.

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jose luis cox perez
17/07/2009 11:21
[ N° 2 ]

Estimado Don Gonza: el tema de fondo de la pildora,relaciones homosexuales,abortos terapéuticos y demases son la eliminación de los pobres o su no nacimieto por parte de los gobiernos de la Concertación.
Esto se inicia con Kennedy en la época del terremoto de mayo del 60,cuando le solicita al presidente Alessandri,planes anticonceptivos y reforma agraria para apoyarnos con su famosa Alianza para el Progreso.
Alessandri solo aprueba la reforma agraria .
Frei Montalva aprueba planes anticonceptivos a sugerencia de Kennedy para recibir apoyo finaciero.
En la mente de Kennedy siempre estuvo que Latinoamérica no se multiplicara ,al igual que el Sr. Frei en Chile.
Esa era la mejor forma de derrotar la pobreza ,situación que aún persite y los gobiernos de la Consertación usan como bandera de lucha contra la pobreza.
Los Concertacionistas no estan preocupados de los aspectos valóricos o de justicia social , si no solo del gasto de recursos en palear la pobreza , de manera de tener mayores recursos para dar mas pega estatal y mejores prevendas económicas a miembros de la Concertación.

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JUAN SEGURA SIEMPRE
13/07/2009 19:48
[ N° 3 ]

Para don
Antonio Eduardo Quirós Ibieta
Leí su comentario y creo que tiene derecho a pensar y actuar como quiera, siempre que su conducta sea coherente y consistente con su discurso. Cierto es que
la iglesia está ejerciendo su "derecho democrático" de emitir su opinión sbre untema en que está en juego: la dación de la píldora
. La Iglesia 'sugiere y orienta' pero el ciudadano 'elige'. Olvidó decir que la "sugerencia y orientación" de la Iglesia tiene como condimento la fuerza incontrarrestable del Dogma de la Fé. Como no recomendar las "sugerencias y Orientaciones de la Iglesia" en materia de los anticonceptivos (años 60)o, más lejos aún, las relativas a la Santia Inquisición, cuya sangrienta huella quedó estampada en la historia humana.
El propio Padre Hurtado gozó de las "sugerencias y orientaciones"de la jerarquía eclesiástica (excepción hecha del cardenal Caro), así como monseñor Larraín, a causa de su audaz reforma agraria en Talca ("obispo rojo", al decir de El Mercurio y El Diario Ilustrado de la época) Su muerte fue un accidente, no investigado.
En cambio, el Estado SI nos quiere imponer por ley su concepción de la vida impulsado por 'la pandilla'. sta "pandilla" dictó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, "agobiando a los niños y sacándolos del regazo materno. La misma "pandilla" aprobó la creación de la Corfo. Ambas leyes furon dura y cruelmente combatidas por los "gangs" del poder oligárquico y financiero.Igual suerte corrió la nacionalización del Cobre, apollada por la "pandilla" y rechazada por los yanaconas de las transnacionales.
El Estado SI nos quiere garantizar la intimidad de la cama, promoviendo políticas reproductivas que alientan a los ciudadanos a tener autonomía y control sobre sus propias conductas y responsabilidades sexuales, de modo de facilitar el proceso de los ciudadanos para alcanzar la "mayoría de edad" y la autoresponsabilización como persona y como ciudadano.
Cuando tengo una opción, debo ser libre para tomarla o desecharla, guiado solamente por mis propios paradigmas éticos o morales, acordes al acuerdo social.

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JUAN SEGURA SIEMPRE
13/07/2009 19:19
[ N° 4 ]

Para variar el Sr. Vial se arroga la "certeza" del poder abortivo de la píldora. No dudo que el historiador en comento tenga su propia convicción moral acerca del sexo y la sexualidad - que duda cabe-, pero no tiene derecho a suponer que "su" convicción sea obligadamente la de los demás, así como no creo en su experticia acerca del tema (es historiador, no biólogo).
Cumple con llenarnos de sofismas falaces: primero dice que, "probablemente la píldora sea abortiva", para remachar el último clavo del ataúd con un "RECONOCIDAMENTE ABORTIVA".
No sé por qué, pero me suena parecido este Torquemada Vial biólogo y moralista al historiador que defiende a ultranza "la labor patriótica de saneamiento de la República" emprendida por el conocido ladrón de la plaza "DANIEL LOPEZ", (a) José P. Ugarte, (a)Augusto José Ramón...

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aurelio fernández rodríguez
10/07/2009 13:13
[ N° 5 ]

Las objeciones del Sr. Vial son estrictamente ideológicas, lo que invalida su argumentación (una lástima, porque suele ser un brillante y ameno argumentador; "nobody's perfect"). Días atrás, en el canal de la Cámara de Diputados, televisaron una sesión de la Comisión de Salud, durante la cual hablaron algunos expertos sobre el presunto caracter abortivo de la famosa píldora. Finalizada la sesión, una periodista entrevistó al presidente de la comisión, el diputado (UDI) y médico Juan Lobos Krause. Dijo sin titubear que, para él, el asunto estaba más que claro: cuando, en temas reproductivos, un fármaco hace mal, la demostración no suele demorar. Tal fue el caso -agregó el diputado- de la talidomida. En cambio, ha pasado mucho tiempo y el carácter abortivo de la píldora del día despues sigue sin demostrarse. Más claro, echarle agua.
Eso fue lo que dijo, en esencia, el diputado. No deja de ser significativo que pertenezca a la UDI. Es que el tipo, además, es médico, y los médicos son científicos, y no se iba a arriesgar a quedar en rídiculo frente a sus colegas médicos aferrándose a argumentos ideológicos y no científicos. Cortemos el escándalo y el oscurantismo.

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John Pichulman Stegman
10/07/2009 12:48
[ N° 6 ]

Como siempre, usted plantea y mueve recursos para el inmovilismo conservador, basado en verdades leguleyas y valoraciones dogmáticas sobre la vida y el devenir político. En la base, usted manifiesta una obsolescencia de paradigma.

Así como ud. señala estudios a su favor, se han presentado numerosos trabajos de connotados profesionales que avalan la postura del Gobierno en materia de prevención de la natalidad no deseada.

Campeón, usted plantea que la verdad de derecho es la que rige antes que todo. ¿Y a la supuesta existencia de dios, también le atribuye un estatuto legal? Mister, este ya es un país laico, aunque le pese.

En fin. Má allá de sus sesgos, usted patalea y manifiesta su cólera porque sabe que, al menos en esto, su galería electoral no lo apoya. Usted vive en un mundo y la gente en otro... Esto ni siquiera se trata de llevarle la contra a la Conbcerta... por eso quiere llevar la discusión a otro plano, al que le conviene.

Jubile campeón.-

Posteado por:
Jorge Fontecilla
08/07/2009 21:08
[ N° 7 ]

Sr Vial,
Como de costumbre, cual paciente araña, ha usted hilvanado una tela impecable de razonamientos. Un acorazado formal. Salvo que...
Salvo que, tal cómo hacen los promotores de la píldora, elude usted el fondo del debate: el derecho de abortar. Elude usted pronunciarse sobre los fundamentos científicos de la prohibición del aborto, elude usted discutir de la legitimidad democrática de la cláusula constitucional que lo prohibe y finalmente elude usted discutir el fundamento último de la prohibición de abortar: cual es el estatuto ontlógico de la vida humana. Personalmente sospecho que la prohibición del aborto se fundamenta en la religiosa creencia que la vida humana es atributo divino, eterna e intangible. Es por ello que es legítimo apuntar a la IC para debatir este importante asunto.
Atte

Posteado por:
juan eleuterio díaz núñez
08/07/2009 17:51
[ N° 8 ]

VERDADES DE HECHO Y VERDADES DE DERECHO.
Como psicólogo, practico un punto de vista científico sobre la realidad social humana, aunque resulte un tanto presuntuoso decirlo, es lo que se intenta.
"Ante la duda abstente" es la parálisis del esepticismo, de la cual se sale verificando hipótesis.
Creo que los tribunales y las contralorias estan equivocados de hecho, aunque estoy obligado a reconocer su veracidad de derecho. Esto equivale a aceptar una teoría falsa, porque lo dice el libro o el profesor.
Un cigoto con ADN humano, es un cigoto humano, y hay una diferencia no sólo cuantitativa respecto de una persona real. Y sorprende que haya no-personas, como las sociedades anónimas capitalistas, que también ¡son sujetos de derecho!
¿Y la pobre niña adolecente, tipicamente violada, porque ha llegado a ser atrozmente cotidiano? ¿No es, ella también, y con mucha mayor propiedad que el cigoto, una PERSONA HUMANA?
Luego: conclusión silogística INDIGNA de la "tabla silogistica" medioeval: quien esto escribe es "abortista"
¡Por favor, la pildora actúa sobre un óvulo, no sobre un feto, en el cien por cien más ene de los casos evaluados científicamente!
Repito para Humbertito: no es el aborto un ideal de politicas publicas sobre control de la natalidad. El aborto terapeutico es, de hecho, una medida extrema para casos muy graves. La pildora en su inmensa mayoria de aplicaciones no es abortiva, al contrario, previene los abortos posteriores por orfandad social, económica y moral.-

Posteado por:
Gonzalo Oroz Valdivia
08/07/2009 17:50
[ N° 9 ]

Es atendible la queja de los sectores conservadores, representados fielmente en esta columna. El sector más conservador está en todo su derecho de tratar de imponer sus ideas ante la arremetida (no sólo del así llamdao rector/columnista) sino de una amplia porción de la población que no se siente apelada por un discurso que tal vez solo en Chile, tiene tan furibundos y anatemizantes seguidores.
El Senior Vial incurre en un error científico al destacar con mayúsculas que la PDD es Reconocidamente abortiba; si fuera efectivamente así no existiría ningún estudio que afirmara lo contrario (que son efectivamente los más serios y no los que sólo citan estudios de terceros). Pero ese error sólo es una muestra del miedo a que los tiempos cambién y de facto se produzca lo que ya instauraba la Constitución del 25, la separación del Estado y la Iglesia.

Posteado por:
luis Aaron Soto Cortez
08/07/2009 16:00
[ N° 10 ]

yo diría también, la ira progresista o del progreso si no que la furia del proceso. La ira del proceso para destruir a la familia, la dignidad de la mujer, que gracias a la diversión juvenil de la mayoria de los programas de televisión se concretiza cada dia. La ira del proceso para destruir toda entidad de la sociedad civil (familia, iglesia, comunidad)la cual se opone por naturaleza a toda tiranía idelógica. La ira de estos peregrinos de la cultura de la muerte que van en proceso o en procesión al templo de sus ideologías(relativismo etico, positivismo del derecho, positivismo científico, y su ingeniería social). Solo se llega a un progreso si en el curso de este es decir en el proceso, hay valores.
Si ellos tienen sus valores, los cuales atentan contra el mismo progreso. Gracias a esta columna nos damos cuenta que estos progresistas estan en su processus ad impossible; prueba por lo absurdo. Tratan de imponer y ni siquiera comprobar lo absurdo y macabro de su idelogía y su forma de actuar.
Gracias Sr Gonzalo Vial.

Posteado por:
Raul Godoy Coloma
08/07/2009 15:04
[ N° 11 ]

¿Por que es ilegal repartir la píldora en forma gratuita, pero si es legal que pueda comprarse en la farmacia?. Esto se parece al tema del divorcio y la nulidad. Cuando no existía el divorcio, si se disponía del dinero suficiente para los abogados, entonces se podía obtener la "nulidad". Me parece que hay un problema de fondo que es la falta de equidad.

Posteado por:
Gonzalo José Doña Vial
08/07/2009 10:17
[ N° 12 ]

buenísima columna, muy entretenida también.

Posteado por:
Antonio Eduardo Quirós Ibieta
07/07/2009 20:14
[ N° 13 ]

Leí la columna del rector/columnista y estoy de acuerdo con Usted, es una cortina de humo, nada más.
La iglesia está ejerciendo su derecho democrático de emitir su opinión sbre untema en que está en juego la vida de un ser humano. La Iglesia 'sugiere y orienta' pero el cuidadano 'elige'. En cambio, el Estado SI nos quiere imponer por ley su concepción de la vida impulsado por 'la pandilla'. El Estado SI se nos quiere meter en la intimidad de la cama promoviendo políticas reproductivas que alientan a los ciudadanos a no tener ningún tipo de control sobre sus conductas y responsabilidades sexuales, y si en el proceso éstos cometen errores, bueno, ahí está el Estado para solucionarle los problemas. Asi éste provee pastillas para el aborto,obesidad morbida, depresión,dolor de muelas, penas de amor, etc. El Estado, solucionador de todo y máximo guía en la vida de sus humildes cuidadanos a los cuales 'se debe'... Totalitarismo puro....

Posteado por:
Gonzalo Barros
07/07/2009 18:22
[ N° 14 ]


Gran y valiente columna.
Un antídoto al narcisismo intelectual. Los no tan inteligentes van buscando frasesillas y ciertos lugares comunes para atacar lo que consideran débil y así, tras la moda intelectual aparecen como inteligentes, virtud concedida por los menos documentados en la misma sarta de lugares comunes mal elaborados.
Pasa esto en el caso del citado rector columnista: exeso de diarrea intelectual, producto de un odio casi incluido en alguna profesía contra la Igesia Católica, una buena dosis de paranoia y tenemos como resultado unos cuantos tipos "sientiendose buenos", liberadores y liberados del veneno de algún espantoso influjo.
No se dan cuenta que tras su "liberación" se llenan de iniquidad; se figuran gaurdianes de los seres humanos de una espantosa pandemia y, entonces, se transforman en ángeles de la muerte.
No hay caso, de nada vale recurrir a lo que naturalmente y en la recta conciencia resulta abrasable, adquirible, objeto o meta de nuestros mejores deseos. La liberación implica una especie de igualación donde todo es posible y ya no hay ningún Padre o Madre explicando algún camino a seguir; eso es ahora lo malvado lo perverso. Lo mejor es la no conciencia, la liberación total de discernir el bien del mal. Una retórica ampulosa y vacía precede la puerta a este yermo que es el antejardín de Sodoma y Gomorra.
Retórica irresponsable además pues los costos de la decadencia social, de la destrucción del tejido social y los valores que dan sentido al induviduo, no los paga (al menos inicialmente) el académico pedante y retórico; los paga la masa confundida y seducida con los "cantos de libertad"; los paga con su muerte óntica, con la perdida más absoluta del sentido y valor de si mismos y de la vida... Para mientras, el tejedor de las palabras del odio y la "liberación" sigue impertubable su trama y, tras su máscara de ilustrado, esconde el odio y resentimiento más puro a aquellas operaciones de valor que lo situan como un humanao más, queriendo evolucionar a duras penas en esa ecala que nos conduce del homo sapiens a la Historia de la Redención.

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