La apuesta era que, tras la CEP, dejaría de ser tema. El comando de Eduardo Frei definió su estrategia de campaña bajo el supuesto de que, luego de ese sondeo, Marco Enríquez-Ominami había perdido la impronta de candidato competitivo. Correspondía ahora, por lo mismo, enfocarse en la disputa con Sebastián Piñera y dejar al díscolo en segundo plano, incluso evitando confrontarlo, para asegurar el apoyo de sus electores en segunda vuelta. Pero esta semana el diputado mostró que obviarlo no será fácil. No sólo porque, como se vio en el foro de Paz Ciudadana, no perderá ocasión para cuestionar al presidenciable oficialista, sino también por su decisión de apoyar candidaturas paralelas al Parlamento (partiendo por la de su padre, Carlos Ominami) y porque sus planteamientos identifican a una parte de las huestes concertacionistas. Así lo dejó claro el respaldo del senador y hombre fuerte PPD, Guido Girardi, a la reelección de Ominami.
No fue el único movimiento electoral de estos días. Sebastián Piñera, pagando el costo de ausentarse de ese debate sobre la seguridad ciudadana —principal preocupación de los chilenos—, se anotó sin embargo importantes puntos al protagonizar la más exitosa gira a Europa que haya realizado hasta ahora una figura de la Alianza. Y si a esos hechos se suman decisiones tan indicativas del ánimo oficialista como la de los diputados que rechazan el acuerdo del Senado para impedir que los ministros hagan proselitismo, o la del Gobierno, de lanzar una millonaria ofensiva propagandística de su red de protección social, el panorama es el de una campaña cada vez más desatada...
Paz Ciudadana. Fue curiosa la imagen del panel, con cinco presidenciables compitiendo entre sí y que, sin embargo, hace poco militaban en la misma coalición. Algo que, por cierto, los hace corresponsables de la debilidad tácitamente reconocida de los gobiernos concertacionistas en el tema. Aparte de alguna propuesta curiosa (como la de Jorge Arrate, de llamar a la «autorregulación» de los medios al informar de delitos), hubo coincidencias en la necesidad de nuevos énfasis en prevención y rehabilitación, y de reformas al sistema carcelario. Frei fue quien hizo un planteamiento más detallado y propuestas concretas, pero enfrentó el cuestionamiento de Enríquez-Ominami por su decisión de indultar a un condenado por narcotráfico mientras fue Presidente (episodio que también recordó Piñera en un video subido a YouTube), y el ataque a su asesor Eugenio Tironi por sus vínculos con la industria farmacéutica, a los que ahora renunció. En el panel, el ex Presidente eludió polemizar con el díscolo (tendrá encargados especiales para ello), pero al final ironizó, calificándolo como «vocero» del aliancista. En los contenidos, fue valioso que cinco presidenciables discutan un tema clave para los chilenos, aunque aún falta compromiso con metas evaluables en la materia.
El desafío Ominami-Girardi. No se reduce sólo a que el PPD, pese a respaldar a Frei, apoye la reelección de quien dejó las filas oficialistas. Ambos impulsan además una «agenda progresista», tienen visiones país coincidentes y presentaron un proyecto sobre aborto. En el fondo, parecen apostar a un nuevo ordenamiento político bajo la figura de una Concertación «reformulada» u otro esquema, a partir de una evaluación en que la DC ve severamente reducidos sus espacios. Por lo mismo, ese partido —que, aun con un militante suyo como abanderado, enfrenta una difícil elección parlamentaria— es el que ha reaccionado con más fuerza, pidiendo explicaciones y reforzando su plantilla, al postular al Senado a Ignacio Walker (que enfrentará a Ominami en la V Cordillera) y Ximena Rincón (en la VII Sur).
Piñera en gira. Fue recibido por el Presidente de Francia y el del gobierno español, este último socialista, y se entrevistó con los líderes opositores británico e hispano, ambos en expectante posición. Planificada sigilosamente, su gira a Europa evidenció una prolijidad que le había faltado en anteriores iniciativas. Además, le permitió mostrar que la posible llegada al poder de una figura de centroderecha, lejos de ser una excentricidad (como han planteado intelectuales progresistas), calza con vientos que hoy soplan en el mundo.
¿Llegarán? Con Frei, Piñera y Enríquez-Ominami embalados, abundan las dudas sobre los otros tres postulantes, empatados en 1% en la CEP. Los humanistas están a punto de sumarse al diputado díscolo, dejando a Arrate sustentado sólo por el PC y cuestionado a causa de su apretón de manos con Frei y la casi certeza de que terminará apoyándolo en segunda vuelta. Aunque Adolfo Zaldívar persiste, diputados que abandonaron junto a él la DC admiten preocupación por su bajo rendimiento, dicen que deberá tomar una decisión (Pedro Araya) y no descartan entenderse con el oficialismo. Navarro intenta potenciarse con iniciativas mediáticas (su apoyo a la «señora de los gatos») y actuación internacional (estuvo en Honduras durante el golpe contra Zelaya), pero insiste en que la izquierda unifique fuerzas.
Temas de campaña. Siendo un proyecto que, además de responder a hondas convicciones de la Presidenta, busca «sacar al pizarrón» a la Alianza, la iniciativa que intenta legalizar el acceso a la píldora crea conflictos en la UDI, dividida frente al tema. Está por verse su real efecto electoral, pues aunque las encuestas muestran respaldo mayoritario al fármaco, dicen que no afecta especialmente la intención de voto. Otra incógnita es la de si el desempleo, que alcanzó dos dígitos y seguiría subiendo, cambiará el alto apoyo que hasta ahora reciben la Presidenta y su ministro de Hacienda (74 y 68% de aprobación respectivamente, según la encuesta Adimark de hoy), quien ya empieza a ser cuestionado por varios economistas, que valoran su manejo fiscal, pero no los pobres resultados en crecimiento.