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Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 03 de Julio de 2009
Aspirantes a caudillos

El mundo hispanoamericano, incluyendo el de Brasil y Portugal, ha sido a lo largo de la historia un mundo de caudillos. En el siglo XIX se hablaba de los caudillos bárbaros y los caudillos ilustrados: los del estilo de Melgarejo y Santa Ana, bárbaros, sanguinarios, en algunos casos francamente dementes, y no sé a cuáles era posible definir en aquel entonces como ilustrados. Pasan las épocas, cambian los estilos políticos, se dan pasos en dirección a la democracia, pero, por lo visto, la tendencia al caudillaje se mantiene. No sabemos si Hugo Chávez, para citar un ejemplo, pertenece a la categoría de los ilustrados o a la otra. En su discurso permanente, en sus interminables charlas radiales, demuestra ciertos niveles de cultura, pero en otras ocasiones uno tiene la impresión de que la barbarie anda bastante cerca.

A juzgar por algunos desarrollos recientes, podríamos pensar que hay un tipo inédito de dictadura que asoma la cabeza en América Latina. Son gobiernos que tienen orígenes legítimos, electorales, pero que tienden a perpetuarse en el poder a través de manejos, de astucias, de controles perfectamente ilegítimos. Los preceptos constitucionales que permiten la reelección indefinida de los jefes de Estado no son, en sí mismos, antidemocráticos. Existen hasta hoy en algunas de las democracias más avanzadas. Pero este sistema tiene una condición previa estricta. La democracia, en un régimen así, para no convertirse en la dictadura de una sola persona, tiene que funcionar en todo los terrenos de la sociedad: en la prensa, en el Parlamento, en los tribunales de justicia, en las mismas fuerzas armadas. Y cuando esto ocurre, los gobernantes nunca son reelegidos más de dos o tres veces. Los electores, por contentos que estén con una figura determinada, siempre sienten la necesidad del recambio, de la alternancia, y votan en esa forma. Sucedió con el general De Gaulle, que tuvo que permitir que hubiera un gaullismo sin él en la presidencia; con el canciller Konrad Adenauer, que se dedicó al final de su vida a cultivar las flores de su jardín; con Winston Churchill, con muchos otros.

En esta región del mundo, en cambio, en esta periferia, parece que la necesidad de continuar en el trono republicano es vertiginosa, enfermiza, muy difícil de resistir. Basta observar a Fidel Castro en su retiro forzado, mandando sus escritos a una prensa rigurosamente controlada y tratando de atajar todo, de impedir toda forma de cambio, de detener la máquina del tiempo. Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, han dado a entender sin la menor ambigüedad que aspiran a gobernar a sus sufridos pueblos hasta que las velas no ardan. Pretenden que ningún otro puede hacerlo mejor que ellos, con la misma pureza, con la misma fidelidad y sacrificio. Es un principio absurdo, que no resiste la menor crítica, pero ellos tienen una asombrosa capacidad para embaucar a mucha gente. En estos días, en Madrid, alguien ha sostenido que soy una persona conservadora, pero demócrata. Es curioso el adjetivo, y es aún más curiosa la conjunción adversativa, que sugiere que los conservadores, en su mayoría, son antidemócratas, gente aficionada a las dictaduras, a los regímenes de fuerza. Pues bien, cambiar de perspectiva a partir de la experiencia y de la reflexión propia, criticar al castrismo por sus aspectos represivos, reaccionarios, analizar los hechos políticos en función de su propia naturaleza, sin la esclavitud de la consigna, como decía Vicente Huidobro, ¿son formas de ser conservador, o más bien lo contrario? ¿O lo liberal, lo revolucionario, lo progresista, consiste en aferrarse al poder con dientes y uñas, como malo de la cabeza? La confusión es general, deliberada, insidiosa, y parece que la lucidez, o por lo menos el propósito de mantener una mente lúcida, merecen un castigo.

A mí me gustaron las elecciones argentinas recién pasadas por una primera y poderosa razón: porque fueron regulares, normales, y porque los resultados fueron respetados casi de inmediato. Uno podía temer que la repartición del poder presidencial entre cónyuges fuera otro invento de la mente autoritaria, otra dictadura disfrazada de democracia, pero habló la mayoría electoral y la voz soberana fue respetada. Está muy bien por Argentina. Despejo mis dudas y recupero mi admiración afectuosa por el país del Martín Fierro y por el de Jorge Luis Borges. En los mismos días, en Honduras, se produjo una situación que a primera vista es clara, pero que quizá, en el fondo, no lo sea tanto. Hubo un golpe de Estado, se sacó a un Presidente, elegido en elecciones normales, a punta de pistola y se lo mandó a la fuerza al destierro. Frente a los hechos escuetos, que traen tan malos recuerdos, no había interpretaciones posibles. Las democracias occidentales, al lado de los Estados Unidos de Barack Obama, pronunciaron una condena rápida y unánime. Creo que no podía ser de otra manera, a pesar de que aquí actuaba, según sus propias declaraciones anteriores, un nuevo aspirante a caudillo, a miembro del club de Hugo Chávez y compañía, a gobernante perpetuo. Pero no se puede castigar ni expulsar del poder sobre la base de las meras declaraciones y las aspiraciones. Había que entablar un proceso interno, de acuerdo con las normas legales y constitucionales del país, e impedir que se efectuara una reforma arbitraria, intempestiva, de la Constitución.

Como se ve, la amenaza central contra las democracias actuales de América Latina son las maniobras de algunos jefes de Estado para seguir en el poder a toda costa. Puede que en Europa todo esto sea diferente, pero aquí, en nuestras culturas hispánicas e ibéricas, es así. Pertenecemos a las regiones de Tirano Banderas, de El Señor Presidente, de Yo el Supremo. Y esas malas costumbres, esas formas de barbarie política, no han terminado. Por esta razón, me parecería nefasto, un pésimo precedente, que Alvaro Uribe también quiera modificar la legislación para ser reelegido en Colombia. No es el único que puede asegurar la paz y la seguridad colombianas. No puede ser el único. Este concepto de único, precisamente, es el que tenemos que desterrar de una vez por todas. Para que la América nuestra entre en la madurez, en la modernidad. Sin caudillos bárbaros e, incluso, sin caudillos ilustrados.


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5 Comentarios publicados
Posteado por:
jorge gonzalez feliu
06/07/2009 09:42
[ N° 1 ]

Totalmente de acuerdo. La democracia No es repetirse el plato en el Poder.. Eso es Dictadura. asi de simple

Posteado por:
juan eleuterio díaz núñez
03/07/2009 20:02
[ N° 2 ]

CHE GAUCHOS, CHE CACIQUES, Y CHEPICA ALEMANA.
A lo mejor me censuran de entrada, me salió medio post-moderno el titulo de esta breve reflexion de-reflexiva.
Me rehuso, terminantemente, a ser racional en el sentido Aristotélico.
Porque no todos los "caudillos", jerarcas, imanes, profetas, líderes, comandantes, patriarcas, mesías, toquis, presidentes, etc, son, para nada, iguales u homologables:
Primero: cada palabra citada tiene sus matices propios, distintos a los demás. Segundo: los contextos en los cuales se aplica son culturalmente discímiles, si bien es posible agruparlos o situarlos hitórica y antropológicamente. Tercero: el metaproblema del género, es decir, ¿y las caudillas? Como Juana de Arco, y la inolvidable Cleopatra. ¡Como La Pasionaria! ¿verdad?.
Un tema algo distinto es si el líder es formal (institucional) o informal (rebelde, subversivo, hijo de sí mismo). No son semejantes vias, ni parecidas personalidades.
No es lo mismo Ernesto Che Guevara que Evo Morales, sus caminos se cortan en cruz, para que el sentido o propósito sea el mismo, pero los contextos procesuales son... ¡heterogéneos!
Sobre los juicios de valor moral, a priori, es decir, preconceptuales, emocionales o pre-juicios, vertidos por el eximio y emérito columnista sobre los supuestamente
anti-democráticos líderes que menciona, no me pronuncio sino desde mi biografía, porque la de ellos, de inmensa raigambre popular, incluso populista, es basicamente disfuncional al Sistema, y no sin causa grave, cosa que se puede sentir, pre-sentir y compartir.
. . .
Y lo que si es incluso más de fondo, es que, aunque fueran totalitarios, feos y malos, sus Pueblos los AMAN... es que nos parecemos... entre cristianos (nacidos de mujer) hay una complicidad secreta en beneficio de la Vida, una complicidad, harto "fascista" en realidad, ya que está "mas allá del bien y del mal" (de toda moral posible o imaginable) para que la VIDA triunfe una vez y otra. Y otra más: Vidaceremos, perdón nerudiano, VENCEREMOS.

Posteado por:
Anibal Maturana Araya
03/07/2009 19:47
[ N° 3 ]

El chavismo se ha apropiado de Cuba,Venezuela,Bolivia,Ecuador,Nicaragua y tenía en la mira a Honduras. El sistema siempre el mismo. Llegan al poder y cambian la constitución para ser reelegidos eternamente. Se apropian de los recursos públicos , cierran los canales de TV opositores, controlan el poder judicial ,persiguen a los opositores hasta que estos escapan al exilio. Castro y Chávez amenazan con derrocar a los gobernantes que no les gustan. Ojalá que Honduras se libre de Chavez.

El problema en América latina es el chavismo. Se trata de un movimiento de gorilas de izquierda que cuando llegan al poder no lo sueltan mas. Otra cosa es la izquierda democrática , que existe en Chile , pero que es blanda frente a los gorilas de izquierda. Castro lleva 50 años haciendo "elecciones". Castro instaló un paredón asesinó a miles de opositores y sigue en la impunidad. Ojala que Honduras se libre de Chávez. Si Chávez sigue acumulando trofeos será una amenaza para Chile, Brasil, Argentina, Colombia , Uruguay y otras democracias latinoamericanas. NO a Chávez.

Posteado por:
Claudio Ugarte Azócar
03/07/2009 18:41
[ N° 4 ]

segunda parte:
A pesar de que la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía y el Congreso declararon ilegal el procedimiento, Zelaya se empeñó en seguir adelante, con apoyo de Venezuela, que le aportó todo el material para el proceso, incluidas las ampolletas de bajo consumo donadas por el señor Chávez, que sirvieron de cohecho. En medio de un creciente rechazo popular, el choque de poderes alcanzó niveles inusitados, pero el ex Presidente, persistió en un curso de confrontación total, cerró todos los espacios posibles a la institucionalidad y el diálogo, y creó las condiciones para el golpe. Pareciera que su designio era precipitar la peor crisis posible, en lugar de evitarla.
El desenlace del día domingo 28 pudo evitarse con algún asomo de sensatez por parte de Zelaya, o con una actitud más paciente y respetuosa de la institucionalidad de los sectores que se le enfrentaban. Desgraciadamente, ninguna de las dos cosas ocurrió, y hoy estamos ante una situación que no tiene vuelta atrás y que cuenta con un gran respaldo de la ciudsdanía e instituciones del país.
Saludos.

Posteado por:
Claudio Ugarte Azócar
03/07/2009 18:40
[ N° 5 ]

Muy interesante y acertado su comentario. Sin embargo, me gustaría referirme al caso de Honduras por estar viviendo en este país. Aunque parezca paradójico el principal responsable de esta sustitución del presidente Zelaya, es el mismo ex presidente Zelaya. Los militares, los congresistas (incluidos los de su propio partido, el Liberal) y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, fueron sus ejecutores, pero su instigador y culpable original fue el mandatario destituido. La víctima fue también el victimario, propio y, peor aún, de su país.
Zelaya estaba empeñado en forzar una ilegítima reforma constitucional para, eventualmente, perpetuarse en el poder. Como su iniciativa no tenía asidero institucional alguno, inventó una “encuesta”, sin supervisión ni base legal alguna, que se realizaría el 28 de Junio. En ella, los ciudadanos opinarían si estaban a favor de que, en las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, se instalara una “cuarta urna” para manifestarse sobre la eventual convocatoria a una asamblea constituyente. Nosotros los chilenos conocemos de referéndum, consultas sin registros electorales, años 1978 y 1982, con resultados altamente previsibles.

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