Vial, Gonzalo
El bicentenario
Los cambios apuntaban ya a la teoría de la evolución —
Nadie ignora el terremoto científico que significaron esta obra y teoría. Su aparente filo anticristiano (aunque el sabio sólo abordó el evolucionismo en el hombre algunos años después) hizo de ellas una bandera en la lucha que diversas escuelas de pensamiento —cientismo, positivismo, etc.— libraban a fines del XIX contra el pensamiento tradicional de la Iglesia Católica. Aquí, la lucha indicada adquirió un carácter extrema y amargamente político, ese siglo. Nuestros pensadores anticlericales, progresivamente, harían de
La
Darwin/oráculo fue uno de los motivos, si no el principal, que llevaron al generalizado menosprecio de la
Según he anticipado, esta
Pero don Diego era un admirador de la Patagonia al lado de Vicuña Mackenna, cuyo libro de igual título (1880) amplificaba al investigador inglés con toda la elocuencia desmesurada de don Benjamín. Era una “tierra maldita”, dijo; apenas servía para enviar a ella criminales que merecieran un destino peor que la muerte.
No debe creerse, sin embargo, que Darwin “inventara” la negativa visión chilena de la Patagonia. Lastarria la había anticipado en Lecciones de geografía moderna, el año 1838. Pero (según ha hecho notar sagazmente Manuel Ravest: Barros Arana y la pérdida de la Patagonia: mito y verdad) las ediciones POSTERIORES de ese libro enfatizan la inutilidad de aquel territorio, con tonos ultradarwinianos: “Ofrece el aspecto más horrible... no hay más árboles que algunos sauces a orillas de los ríos... ni... mineral alguno... (ni otros animales) que guanacos y zorrinos” (1857).
Ahora bien, en el Tratado de 1881 cedimos la Patagonia a Argentina, a cambio del Estrecho de Magallanes y de mantener al vecino fuera de la Guerra del Pacífico.
La clase gobernante e intelectual de Chile creyó que era un buen negocio, pues sobrevaloraba el Estrecho y hacía una nada de la Patagonia, basándose principalmente en Darwin. De todos modos, es probable, hubiésemos preferido el Estrecho —estábamos obsesionados con su importancia—, pero quizás sin ceder tan de barato la Patagonia. Un mal servicio que nos hizo el sabio.
Los fueguinos
Navegando el Estrecho, Darwin tuvo un conocimiento superficial de los indígenas fueguinos. Le bastó —conducta no muy científica— para referirse a éstos (excepto a los onas) de una manera sorprendente por lo despectiva. Hizo llover términos negativos sobre ellos. Tienen mayor diferencia con el hombre civilizado, dijo, que la existente entre el animal salvaje y el doméstico, siendo “las más abyectas y miserables creaturas que jamás haya visto”. Agregaba que su lengua había sido comparada con la de un hombre que carraspea, “pero por cierto ningún europeo nunca despejó su garganta con ruidos tan roncos, guturales y estridentes”. La completa desnudez de los indígenas pescadores, incluso de una mujer “totalmente desarrollada”, escandalizó al naturalista. Ha sido hecha la pregunta, añadía, de “qué placer pueden gozar en la vida algunos animales inferiores”, pero la interrogación es más pertinente respecto a estos “bárbaros”. Y así continuaba...
Su entendimiento, por otra parte, era según Darwin casi nulo, sus habilidades, puro instinto. “Apenas podemos colocarnos en la posición de estos salvajes, y comprender lo que hacen”.
A tan vil catadura de cuerpo e intelecto, unían los fueguinos —siempre conforme a Darwin— el más bajo nivel moral. No creían en la existencia después de la muerte, ni en ninguna forma de divinidad ni religión. Les eran ajenos los afectos familiares, tanto entre padres e hijos, como entre la mujer (“laboriosa esclava”) y el marido (“amo brutal”). Robaban cuanto veían. Sobreviniendo una hambruna, mataban a las viejas —antes que a los perros— para comérselas, persiguiéndolas implacablemente si intentaban huir. Cuadro tan pavoroso tuvo por comprobación única lo que Darwin escuchó a otros pasajeros del Beagle.
El prestigio universal del naturalista inglés abonó sus dichos respecto a los fueguinos, que dieron base al posterior «evolucionismo cultural»... la tesis de que al inferior nivel de civilización material e intelectual de los pueblos primeros y primitivos de la Humanidad, correspondía necesariamente una similar falta de desarrollo ético y religioso.
A comienzos del Siglo XX, la Escuela Antropológica de Viena, que dirigía el sacerdote del Verbo Divino Wilhelm Schmidt, y su revista Anthropos, refutaron el evolucionismo cultural a través de estudios directos de esos pueblos donde aún subsistían.
Quizás el más notable de tales estudios fue el de los fueguinos, encargado por Schmidt a un discípulo, Martín Gusinde (1886/1969), también del Verbo Divino, profesor de humanidades en el Liceo Alemán, el colegio santiaguino de la orden, desde 1912. A partir de 1918 Gusinde hizo media docena de viajes a la zona austral, para convivir largamente con onas, yámanas y alacalufes y analizar a fondo sus creencias y costumbres. Incluso fue admitido a las ceremonias de iniciación de los jóvenes indígenas, y reunió un rico material fotográfico (por el cual los onas lo llamaban Mankasen... “el cazador de sombras”), soslayando con habilidad y prudencia el habitual rechazo del hombre primitivo a ser retratado.
Los estudios de Gusinde le dieron fama mundial, y destruyeron por completo el cuadro horripilante de
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Posteado por: juan eleuterio díaz núñez 04/06/2009 19:36 [ N° 1 ] |
EXCEPCIONAL CRONICA HISTORICO CIENTIFICA QUE DEVELA UN MITO. |
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Posteado por: ulrico schmidt weidmer 03/06/2009 14:34 [ N° 2 ] |
el capitán Fitz Roy, en un primer viaje del Beagle, tomó a tres yamanás y los llevó a Inglaterra para civilizarlos. Su teoría era que vueltos a desembarcar propagarían las buenas costumbres y la amistad con el blanco. El joven Darwin venía a bordo en el viaje en que fueron devueltos a Tierra del Fuego, donde sólo uno de ellos - Jimmy Button - reapareció alguna vez. Darwin manifestó su descreimiento de que tal proceder sirviera para modificar a los indígenas y tuvo razón. Un intento de fundar una misión anglicana con ayuda de Jimmy terminó en una masacre de colonos años después, y los ingleses se quedaron desde entonces en Malvinas. |
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Posteado por: JUAN MANUEL DRAGUICEVIC PEREZ 03/06/2009 11:21 [ N° 3 ] |
Creo que Darwin actuó según el pensamiento Ingles de la época, y si bien es cierto realizó afirmaciones demasiado tajantes, tuvo la claridad en sus años posteriores de reflexionar sobre lo que vio y vivió en esta zona y elaborar su teoría de la evolución. |
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Posteado por: Arturo Millan Correa 02/06/2009 19:13 [ N° 4 ] |
Don Gonzalo: Hubiese dedicado algo más de espacio sobre la estadia y representación que realizo el Señor Barros Arana en Argentina para defender el interes de Chile respecto de la Patagonia. Ojala no deje nunca de escribir. |