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Ferreiro, Alejandro


Ferreiro, Alejandro
Lunes 25 de Mayo de 2009
¿Cárcel para los carteles?

Seamos claros desde el principio: los carteles colusorios son inaceptables y deben ser combatidos con decisión y eficacia. En nombre de la radicalidad del combate a los carteles, y con el viento a favor de una opinión pública enardecida por el caso farmacias, hoy parece imponerse la propuesta de penar con cárcel los carteles. Coinciden en ello los senadores de la Alianza que presentaron una moción parlamentaria en tal sentido, el discurso presidencial del 21 de Mayo y un conjunto de reputados economistas que respaldan su postura citando la aplicación de penas de cárcel en varios países, incluido Estados Unidos. Es posible que todos ellos estén en lo cierto; que la cárcel sea necesaria para aumentar la capacidad disuasiva y punitiva del Estado frente a una conducta que afecta gravemente el derecho de los consumidores de acceder a los mejores precios y calidades que prometen, en teoría, los mercados competitivos. Pero también es posible que, contra la intuición mayoritaria —y ciertamente la intención de sus impulsores—, la cárcel para los coludidos no ayude a hacer más eficaz la represión de las colusiones e, incluso, resulte contraproducente a ese fin .

Veamos. Desde luego, no siempre la cárcel disuade. Si la probabilidad de ser descubierto y condenado es baja, de poco sirve amenazar con penas que quedarán sin aplicación. Tampoco disuade mucho tener penas de cárcel que nunca se aplican, tal como ocurrió entre 1973 y 2003 en nuestra legislación de libre competencia.

No importa, se dirá. Lo que abunda no daña. Agregar penas de cárcel a las multas existentes podrá ayudar poco, pero nunca perjudicará el combate a los carteles. Y si no hay daño, tampoco habría razones para inhibirse de criminalizar esas conductas.

El problema, me parece, es que la criminalización sí puede dañar la capacidad de desbaratar carteles. Un primer problema de fondo es la compleja combinación entre la dificultad de probar los carteles —casi nunca la prueba es del todo concluyente e inequívoca— y las exigencias que el código procesal penal establece para condenar. Para dictar sentencia condenatoria un tribunal debe adquirir la convicción, “más allá de toda duda razonable”, de la existencia del delito y de la participación culpable del imputado. Un estándar de convicción tan exigente reserva la condena para cuando no queden dudas... y dudas casi siempre quedan en casos como éstos. No son pocos los casos recientes en que la Corte Suprema ha revocado las sanciones aplicadas por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia precisamente por considerar insuficientes las pruebas tenidas a la vista para la aplicación de sanciones. Por tanto, no debiera extrañar un aumento de las exigencias de prueba y convicción por parte de la Suprema cuando se trate de una condena por colusión que suponga cárcel para los responsables. Por ello, podría darse el caso de que sea más probable condenar a carteles “sin cárcel”, que hacerlo si ello supone privar de libertad a los condenados.

Un segundo aspecto a considerar se refiere al efecto que el posible encarcelamiento pueda tener en la disposición a denunciar de quienes puedan utilizar la figura de la delación compensada. Es cierto que mientras mayores sean las penas, mayor es el incentivo a denunciar una conducta a cambio de rebajar o eliminar la sanción. Pero, por otro lado, no es claro que un delator esté dispuesto a denunciar a sus ex cómplices si ello conlleva cárcel para ellos. Estudiar y predecir el efecto que la pena de cárcel tenga en la disposición del delator a denunciar es esencial para evitar que, contra lo que se busca, la cárcel inhiba la delación. Y ya bien lo sabemos: más importante que subir penas que no se aplican, importa mejorar la capacidad de detectar, procesar y condenar.

Confieso que no tengo una idea concluyente sobre este dilema, pero me temo que existen, al menos suficientes razones para estudiar y meditar el asunto con la calma y profundidad que no sobran cuando el veredicto de lo “políticamente correcto” ya parece sancionado.

Pero como lo que verdaderamente importa es mejorar la capacidad efectiva —y no tanto la aparente— de desbaratar carteles, bien valdría la pena darle una oportunidad a la legislación recientemente aprobada que fortalece las facultades de allanamiento e investigación de la fiscalía y crea la figura de la delación compensada. No caben dudas, a mi juicio, que estas medidas sí son indudablemente eficaces para combatir carteles... y poco sentido tiene declararlas insuficientes antes de su debut. Después de todo, ¿qué ha cambiado con el caso de las farmacias? ¿Acaso sólo ahora nos damos cuenta que los carteles son malos? Mucho tiempo durmió en el Parlamento el proyecto del Ejecutivo que proponía la delación compensada para desbaratar carteles. Entonces muchos senadores de oposición —algunos de los cuales hoy exigen cárcel— planteaban sus dudas frente a esa iniciativa.

Sugiero que dejemos al fiscal nacional económico hacer su trabajo con las normas que pidió y defendió en el Parlamento y cuya vigencia sólo tiene semanas. La criminalización de los carteles podrá justificarse, pero sólo luego de un análisis riguroso que no parece posible si se actúa bajo el apuro de concretar lo que parece políticamente correcto.


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4 Comentarios publicados
Posteado por:
Domingo Octavio Soto Vidal
30/12/2009 01:58
[ N° 1 ]

¿Existe el delito es ''ASOCIACIÓN ILÍCITA,DENTRO DE FUNCIONARIOS DEL ESTADO''.SR,ESE ,''SI'' ES UN CARTEL,PIENSE;UD. ESTÁ TRABAJANDO PARA EL ESTADO DE CHILE,Y,ADEMÁS SE COLUDE CON OTROS COLEGAS PARA COMETER TODA CLASA DE TROPELIAS,COMO LAS DEL LEJANO OESTE,PERO CON EL HANDICAP,QUE UD. ES EL QUE DICTA LAS NORMAS,DISTRIBUYE EL DINERO,LO TRASPASA,DE ALLÁ PARA ACÁ Y VICEVERSA.
MANIOBRAS,FAMOSAS,DESDE HACE ALGÚN TIENPO DENTRO DEL APARATO ESTATAL¡¡¡CARTEL SIN LUGAR A DUDAS¡¡¡.
ESE ES EL MOTIVO DE QUERER AGRANDAR EL APARATO ESTATAL,MIENTRAS MÁS TRABAJO(PITUTOS), DENTRO DE MI FEUDO,MÁS VOTOS CAUTIVOS TENGO.¿EFICIENCIA,PARA QUÉ SI EL COBRE SIGUE ALTO,CON ESA PLATA NOS ARREGLAMOS?.
UN EJEMPLO:SALUD,¿CUÁNTO DINERO,EN TÉRMINOS PROPORCIONALES,SE LE HA INYECTADO ,AL SISTEMA DE SALUD ESTATAL(DIEZ VECES,EN PRPORCIÓN),CÓMO ESTÁ EL ENFERMO.MÁS GRAVE,LO DEMÁS SON PALABRAS,QUE NO SE AJUSTAN A LA VERDAD.DECIA ASÍ ,LAGOS CUANDO FUÉ MIN. DE SALUD(AHÍ EMPEZÓ LA ''''GRAN CORRUPCIÓN'''),LUEGO FUÉ MIN. DEL MOP,CREO QUE DE VIVIENDA,PERO ''PEGA''NO LE HA FALTADO,DESDE HACE 20 AÑOS,HOY SE DÁ EL LUJO,DE TENER ''PEGA AFUERA''.BUENO EL NEGOCIO,GRAN GURÚ,SR
''FIERREIRO''.

Posteado por:
John Pichulman Stegman
26/05/2009 10:50
[ N° 2 ]

Mientras las sanciones sigan cayendo en las empresas y no en los responsables civiles, seguirán operando los delincuentes de cuello y corbata. En Chile abundan estos tipos, la mayoría es gente de derecha que abogan por la libertad del mercado y toda la vaina.


Posteado por:
Emilio Artero Procaz
26/05/2009 10:21
[ N° 3 ]

Me parece que la óptica del análisis está centrado en la cárcel como herramienta subyacente para desbaratar conductas anómalas e indeseables, cuando el asunto es más profundo y debe haber una análisis basado en convicciones y principios, más allá de la conveniencia.
Yo creo que hay una pregunta más general y es si la sociedad puede permitir que no hayan sanciones civiles, más allá de los pecuniario, para castigar conductas como estas. Si no es la cárcel, entonces qué pena se puede aplicar una vez configurado el delito?
Al día de hoy, las sanciones tienden a ser aplicadas a las empresas y no a las personas que han incurrido en el delito, quedando impune desde el punto de vista individual estas conductas, lo que me parece inaceptable. Máxime cuando el último caso probable, fue "castigado" con una multa que la propia culpable señaló como suficiente para sí y que fue refrendada como tal por el TLC. Hay algo que está funcionando mal.

Posteado por:
Morango Laranja
25/05/2009 17:48
[ N° 4 ]

Sr Ferreiro,

Mucho me temo se esta ahogando en un vaso de agua. Creo que va por buen camino pero le falta determinacion (los "second thoughts" no siempre son buenos...).

Concuerdo que para que una justicia sobre el tema sea eficaz ha de incluir:
1) privacion de libertad efectiva para los coludidos
2) delacion compensada
3) penas drasticas al perjurio

Con las tres herramientas citadas y el verdadero deseo de hacer justicia, usted se sorprendera de sus propios comentarios y dudas, especificamente:
a) "Si la probabilidad de ser descubierto y condenado es baja, de poco sirve amenazar con penas que quedarán sin aplicación." (sic). En Chile, pais de la letra muerta, lo anterior es una verdad del tamaño de una catedral. Usted tiene la oportunidad de hacer algo nuevo desde cero. Simplemente depende de la venalidad del aparato judicial, el trafico de influencias de los poderosos y los reales deseos de hacer merecida justicia. El resto es musica y corrupcion.

b) Tampoco disuade mucho tener penas de cárcel que nunca se aplican..." (sic) La privacion de libertad aterra al punto de comprar influencias a todo precio.

c)"...no es claro que un delator esté dispuesto a denunciar a sus ex cómplices si ello conlleva cárcel para ellos..." (sic). Quiere poner algo sobre la mesa para confirmar su teoria?

Raya para la suma, aplique la teoria Nike ("Just do it") y perfeccione el proyecto de ley y la ley en rigor cada dia mas en la direccion correcta. El Servicio de Impuestos Internos podria ayudar con informacion privilegiada y con asesorias especializadas en atemorizar a la poblacion por el no cabal cumplimiento de sus deberes.


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