Vial, Gonzalo
Quizás debiéramos decir «desintegración» y no «decadencia», pero seamos moderados.
La moral pública tiene numerosos aspectos, pero de ellos reviste mucha importancia —quizás la mayor, pues indica cómo andan los demás— el manejo honesto y cuidadoso de los fondos del Estado.
Arturo Prat es nuestro ejemplo en esto, igual que en tantas otras cosas. Enviado a
Esta rigurosidad decayó sin duda durante el siglo XX, pero hace ya dos décadas que ha sido remplazada por la manga ancha, y aun —no pocas veces— por irregularidades a menudo francamente deshonestas.
La más notoria, por supuesto, fue el escándalo del MOP-Gate, corriendo la anterior Presidencia... las «majamamas» entre altos empleados de Obras Públicas y los concesionarios
Pero en el MOP-Gate todo lo incorrecto o delictual se hizo humo, fue legalizado por un salvavidas que le echó la Oposición al Gobierno. Colaboraría Impuestos Internos, dictaminando, sorprendentemente, que los sobres de billetes de origen «reservado» no pagaban tributo a la renta.
Es posible que esa actitud samaritana de la Oposición tuviera un motivo razonable desde el punto de vista político. Para la moral pública, sin embargo, fue un pésimo ejemplo y golpe casi irreversible. Ya que a posterioridad se multiplicaron asaltos y saqueos parecidos contra el fisco. Citaré solamente tres:
1 El caso Chiledeportes, cuyo enjuiciamiento penal llega a su término estos precisos días.
Ha dejado claro que funcionarios de aquel organismo, que a la verdad eran «operadores» de un determinado partido concertacionista —llegados allí en virtud de un «cuoteo» extremo, sólo comparable al de la Unidad Popular—, aprovecharon ilícitamente su facultad de asignar, de modo discrecional, subsidios de fines «deportivos». ¿Para qué? Para asignar estos subsidios: 1.1. a proyectos inexistentes, inventados... un simple hurto de dinero, y 1.2. a proyectos con recomendación de alguna colectividad o parlamentario concertacionista (en especial, por supuesto, del partido que controlaba Chiledeportes). Muchas de las iniciativas así subsidiadas eran de escasa o nula utilidad... salvo la política, obviamente.
2 La desviación de fondos, desde los planes de empleos de emergencia para cesantes al financiamiento de campañas electorales. Esta barbaridad —sacarles el pan de la boca a los desocupados— ha sido demostrada judicialmente, así como a qué específicos parlamentarios benefició. Salvo uno, la ignoraban, por lo cual no fueron condenados ellos, sino colaboradores suyos. Pero conocido y comprobado el delito, que aprovechó indiscutiblemente a los respectivos congresistas, era de delicadeza obvia y mínima que éstos restituyeran las sumas sustraídas en su particular provecho político. Que yo sepa, ninguno lo ha hecho.
3 Los «informes». Ha devenido práctica usual que los ex altos jefes concertacionistas que pierdan sus cargos, mientras se les asignan otros, no padezcan un minuto de cesantía. En el lapso entre el antiguo y el nuevo puesto, evacúan «informes» sobre las más variadas materias, que les solicitan y les pagan generosamente diversas entidades... todas del Estado, ¿necesito decirlo? A la verdad, el «informe» es recompensado más que generosamente, pues su tema y/o la calificación de quien lo firma suelen tornar el documento de discutible utilidad para quien lo ha pedido.
Sucedió en CODELCO. Un ex ministro y un ex funcionario de categoría, esperando sus nombramientos en sendas embajadas, fueron contratados por la empresa minera para «informar» materias que, es probable, o ésta conocía mejor que ellos, o le eran superfluas.
Una variante ha sido derivación de los «sobres de billetes» de MOP-Gate: complementar los sueldos de funcionarios caracterizados, y en plena actividad, pidiéndoles «informar» de esto y aquello... pagados, por supuesto. Así, Gendarmería, que nunca ha tenido dinero bastante para sus necesidades más elementales, recababa «informes» cuyo costo endulzaba la vida de empleados y ex empleados públicos que le eran ajenos.
Y ahora se acaba de revelar que un ex ministro de Defensa, y tres ex subsecretarios, constituyeron una corporación para «informar» a su antiguo ministerio, de un modo similar al de los casos anteriores... Uno de los «informes» constaba de 18 páginas y se pagaron por él $6 millones. En cada página era posible hallar, entonces, más de $300 mil de sabiduría militar.
Pudiéramos creer que este déficit de moral pública es un vicio de la Concertación y subsanable removiéndola
Los últimos días, la puesta en vigor de las nuevas disposiciones sobre «transparencia» de la información que deben difundir los diversos entes del Estado, ha hecho florecer la esperanza de que esas normas puedan mejorar la moral pública.
Es efectivo, pero sólo en una modesta medida. Los particulares, analizando la información que se publicite, podrán inducir o sospechar las trapisondas fraguadas al interior de tal o cual servicio. Pero es un exceso pedirles que sean ELLOS, y no el propio Estado, quienes investiguen, prueben, denuncien, persigan, etc., las incorrecciones. Esto demanda mucho tiempo, dinero y persistencia, lujos que pocos pueden darse.
Hoy mismo, presentarse a Chilecompras postulando una venta o servicio, no significa ninguna garantía de que el ente público o municipio requirente resuelva «con transparencia». Puede imponerle a la operación los requisitos necesarios para preferir a quien de antemano haya decidido —por los motivos de presumir— que sea el ganador.
La verdad y la gravedad del asunto que tratamos reside en que la moral pública no es cuestión de leyes, reglamentos, consejos, Contraloría ni «transparencia», sin desconocer ni menospreciar la importancia relativa o auxiliar de estos elementos u organismos. La moral pública se halla inserta en un todo más amplio, la MORAL SOCIAL... un sistema ético que la sociedad acepte generalmente, y que incluya la corrección en el manejo de los fondos y negocios del Estado.
Ahora bien, ese sistema de moral social generalmente aceptado no existe hoy en
El aprovechamiento ilícito del Estado perdió su antigua y hasta entonces inmutable connotación de moralmente inaceptable.
El fenómeno no pudo sino acentuarse cuando —concluyendo el siglo XX, y luego
Pero ella es incompatible con una moral social generalmente aceptada. Sin ésta, no hay moral pública de la misma índole, y por tanto no nos veremos libres de la grosera deshonestidad en materia de negocios y dineros del Estado, que hoy nos avergüenza.
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Posteado por: juan ignacio espinoza galvez 25/04/2009 15:51 [ N° 1 ] |
DON Gonzalo. |
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Posteado por: Jorge Arturo Araya Sotomayor 24/04/2009 21:10 [ N° 2 ] |
Sr. Vial. |
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Posteado por: Rodrigo Beckdorf Montesinos 22/04/2009 22:07 [ N° 3 ] |
Es evidente que el Nepotismo ha sido consagrado en los últimos años, especialmente en el Gobierno de Lagos. |
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Posteado por: Hernán Porma P. 22/04/2009 18:13 [ N° 4 ] |
Sr. Vial, su artículo es muy claro, una verdadera radiografía y síntesis de lo que diariamente vemos, leemos o escuchamos en los diversos medios de comunicación. Esto ha ido in crescendo a tal punto que la capacidad de asombro se ha ido perdiendo y las autoridades en vez de condenar o al menos decir que se investigará tal o cual situación, salen en bloque a defender lo indefendible y lo peor es que siguen empatando con potenciales actos de corrupción ocurridas durante el gobierno militar, de que las hubo, las hubo, pero hoy el discurso aburre y lo impotante es que "HOY" y sobretodo en el futuro esto cambie y la ética vuelva a su centro, no sólo en lo público sino en lo privado también. Desde mi punto de vista la consucta ética debe nacer en los hogares, pero también es obligación de la sociedad en su conjunto, educarnos en la práctica. Por ejemplo la sra. subsecretaria que vendia frambuesas en auto fiscal, hoy es contratada por la municipalidad de la florida para un cargo que tiene que ver con probidad y transparencia, parece un chiste de mal gusto, pero quien impide esto?, los electores cuando elijen a un candidato, lo hacen también pensando en que se pueden beneficiar en forma individual, más que pensando en el bien común. Agradezco la posibilidad de poder escribir en este blog, como un desahogo y nuevamente se agradece la claridad de la exposición. |
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Posteado por: Luis Pizarro Huircaleo 22/04/2009 17:02 [ N° 5 ] |
Sr. Gonzalo Vial. No puedo dejar de hacer notar, que dentro de las situaciones que usted señala y que dan cuenta de lo que llama decadencia de la moral pública, esta la traición a la constitución y las leyes que significo el mal llamado pronunciamiento militar, la delación generalizada del adversario politico, el mirar para el lado ante hechos de violaciones a los derechos humanos, el decir yo no sabia,el "yo no me involucro", no me importa, el extender un manto de olvido sobre aquello hechos que averguenzan a la humanidad. Escenario preciso para que los adeptos del "regimen militar" hicieran fortuna a traves de las privatizaciones "entre gallos y medianoche", sin fiscalizaciones, sin congreso electo, sin estado de derecho. Es decir, la impunidad, la falta de accountability, la ausencia de res-publica tiene son el origen de la llamada decadencia moral publica |
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Posteado por: Gonzalo Barros 22/04/2009 15:51 [ N° 6 ] |
Esta columna es tremendamente intersante. Sabemos que la corrupción en la administración pública es una pandemia y nos quejamos preguntándonos cunado vendrá un Arturo Prat, alguien diferente a gobernar, que ralmente dignifique la administración pública. La respuesta es esprirtual; el ser humano entregado a sus apetitos, sin orientación moral, se vuelve peligrosamente amoral. ¡Por Dios que nos cambia la vida cunado sabemos que al final de nuestra vida seremos juzgados! ¡y como nos cambia más cuando sabemos de un Dios misericordioso con nuestra debilidad! |
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Posteado por: hector lane lane 22/04/2009 15:47 [ N° 7 ] |
Don Gonzalo: |
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Posteado por: seborjas seborjas 22/04/2009 15:18 [ N° 8 ] |
Vial,el intelectual de don Pino, antes de seguir pontificando en su "Moral Publica" y la decadencia social de nuestro pais no veo UNA PALABRA de su regimen favorito de 17 años no electo.Por favor lea y escuche las declaracion de piñera y perez ,de vuestra idelologia ,y ahora lea la carta de los medicos de PUC de Chile y las palabras del Ministro de Hacienda"eso no se hace" y punto. |
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Posteado por: Joaquin Gonzalez E. 22/04/2009 13:13 [ N° 9 ] |
Estimado don Gonzalo } |
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Posteado por: Rene Alvarez C 22/04/2009 13:00 [ N° 10 ] |
Muy interesdate el comentario. Sin embargo, quisiera acotar que este problema no está circunscrito a lo público sino que trasciende a lo privado. En mi opinión es un mal "nacional" que costará generaciones erradicar (si es que realmente queremos erradicar). Lamentablemente los chilenos somos "curruptos en el fondo" a pesar que aparentemos no serlo. A modo de ejemplo, describo algunas situaciones poco éticas que me tocó vivir en Chile (ahora vivo en Canadá): En los 90, me desempeñé como ejecutivo medio en una gran compañía ligada a la energía. En una oportunidad me ordenaron coludirme con la competencia para presentar una oferta por energía a un cliente industrial. Como me negué a hacerlo, me "castigaron" y me dejaron sin bono de fin de año. Otra vez, me ordenaron falsear un acta de licitación para favorecer "a la mala" a una empresa ligada al grupo (dejando de paso a 30 trabajadores sin trabajo). Como me negué a hacerlo, nuevamente me quedé sin bono. Quienes me lo ordenaron hoy alardean se ser grandes señores, son directores de empresas, gerentes de grandes compañías y muchas veces dan opiniones en los medios de comunicación acerca de "ética empresarial" (claramente son seguidores de Maquiavelo quien postulaba decir publicamente lo que es ético y hacer privadamante exactamente lo contrario). En otra oportunidad postulé al cargo de Gerente Comercial de una compañía cementera. Me entrevistó el más importante Head Hunter de Chile, con una lujosa oficina en el barrio El Golf. Cuando terminó la entrevista me dijo: "Te voy a dar un consejo . . . nunca menciones en una entrevista de trabajo que eres católico . . . tu sabes . . . los negocios hoy se manejan con valores diferentes a los católicos y al decirlo, coartas tus posibilidades de encontrar trabajo". Claramente su comentario apuntaba a la "honestidad". Por eso ahora vivo y trabajo en Canadá un país donde la ética y la moral (pública y privada) son hechos y no palabras. |
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Posteado por: Alfredo Patricio Núñez Núñez González 22/04/2009 10:53 [ N° 11 ] |
Buenos Días sr. Vial: |
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Posteado por: Héctor Correa Gutiérrez 21/04/2009 22:20 [ N° 12 ] |
Don Gonzalo, antes que nada mis saludos. Su columna lleva un título muy similar al discruso que pronunció Enrique Mac Iver hacia 1900 y que tendrá eco en la llamada "Literatura de crisis" de principios del siglo XX. Hoy reflexionaba eso con mis alumnos, como a principios del siglo pasado la decadencia de la Moral Pública era algo patente; el mismo comentario lo hacía el Dr. Julio Valdés Cange en su "Chile íntimo" (Alejandro Venegas) denunciando la autosatisfacción de la elite gobernante para el centenario. Hoy ad-portas del bicentenario, no dista mucho la actitud de nuestra elite política de aquella. Para Mac Iver la decadencia Moral era "utilizar el poder, el gobierno y la política no para el altruista servicio del bien común y la República, sino utilizar esa posición dominante para intereses de grupo o particulares". Me parece que en muchos de nuestra clase política existe esta última actitud, y eso es facil demostrarlo, como decía Mac Iver, no señalo culpables pero hago la denuncia. Creo que voces tan autorizadas como la suya, son en cierta manera una nueva aunque cíclica denuncia de nuestros males sociales. Que tenga un buen día. HECTOR CORREA G. Profesor Universitario. Historia de Chile Contemporáneo. |
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 21/04/2009 17:56 [ N° 13 ] |
El Pais necesita urgentemente la alternancia en el poder. Los actos de corrupción ya van a extremos insospechados. Cada dia surge otro escándalo y nadie se inmuta.Si es DC , como Rojas, se lo defiende a morir por el colega Ministro correligionario . Por el contrario...mientras más escándalo más sube la popularidad de la Presidenta de la República. ¿Quien entiende esto?
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