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Vial, Gonzalo


Vial, Gonzalo
Martes 21 de Abril de 2009
Decadencia de la moral pública

Quizás debiéramos decir «desintegración» y no «decadencia», pero seamos moderados.

La moral pública tiene numerosos aspectos, pero de ellos reviste mucha importancia —quizás la mayor, pues indica cómo andan los demás— el manejo honesto y cuidadoso de los fondos del Estado.

Arturo Prat es nuestro ejemplo en esto, igual que en tantas otras cosas. Enviado a Argentina como agente secreto de Chile, el año 1878, recibió para cumplir dicho cometido una gruesa cantidad de dinero. Rindió cuenta de su inversión con minuciosidad y severidad increíbles, resultando un sobrante a devolver, que restituyó simultáneamente. Los criterios de Prat para calificar los gastos fueron estrechísimos. V.gr., cobraba los almuerzos, pero no el vino que los acompañara. Los cortes de pelo no le eran reembolsables, decidió, pues hubiera debido hacérselos de cualquier modo.

Esta rigurosidad decayó sin duda durante el siglo XX, pero hace ya dos décadas que ha sido remplazada por la manga ancha, y aun —no pocas veces— por irregularidades a menudo francamente deshonestas.

La más notoria, por supuesto, fue el escándalo del MOP-Gate, corriendo la anterior Presidencia... las «majamamas» entre altos empleados de Obras Públicas y los concesionarios del citado ministerio a los cuales los primeros debían fiscalizar. ¿Objeto? Extraer dineros del Estado, utilizando pagos de inexistentes trabajos materiales o de servicios nunca cumplidos, y repartir esos recursos a los mismos funcionarios, mediante sobres de billetes que se hicieron famosos. A idéntico fin concurrieron los «fondos reservados», cuyo presunto mal uso sería luego perseguido con tanta dureza respecto de Pinochet y su familia.

Pero en el MOP-Gate todo lo incorrecto o delictual se hizo humo, fue legalizado por un salvavidas que le echó la Oposición al Gobierno. Colaboraría Impuestos Internos, dictaminando, sorprendentemente, que los sobres de billetes de origen «reservado» no pagaban tributo a la renta.

Es posible que esa actitud samaritana de la Oposición tuviera un motivo razonable desde el punto de vista político. Para la moral pública, sin embargo, fue un pésimo ejemplo y golpe casi irreversible. Ya que a posterioridad se multiplicaron asaltos y saqueos parecidos contra el fisco. Citaré solamente tres:

1 El caso Chiledeportes, cuyo enjuiciamiento penal llega a su término estos precisos días.

Ha dejado claro que funcionarios de aquel organismo, que a la verdad eran «operadores» de un determinado partido concertacionista —llegados allí en virtud de un «cuoteo» extremo, sólo comparable al de la Unidad Popular—, aprovecharon ilícitamente su facultad de asignar, de modo discrecional, subsidios de fines «deportivos». ¿Para qué? Para asignar estos subsidios: 1.1. a proyectos inexistentes, inventados... un simple hurto de dinero, y 1.2. a proyectos con recomendación de alguna colectividad o parlamentario concertacionista (en especial, por supuesto, del partido que controlaba Chiledeportes). Muchas de las iniciativas así subsidiadas eran de escasa o nula utilidad... salvo la política, obviamente.

2 La desviación de fondos, desde los planes de empleos de emergencia para cesantes al financiamiento de campañas electorales. Esta barbaridad —sacarles el pan de la boca a los desocupados— ha sido demostrada judicialmente, así como a qué específicos parlamentarios benefició. Salvo uno, la ignoraban, por lo cual no fueron condenados ellos, sino colaboradores suyos. Pero conocido y comprobado el delito, que aprovechó indiscutiblemente a los respectivos congresistas, era de delicadeza obvia y mínima que éstos restituyeran las sumas sustraídas en su particular provecho político. Que yo sepa, ninguno lo ha hecho.

3 Los «informes». Ha devenido práctica usual que los ex altos jefes concertacionistas que pierdan sus cargos, mientras se les asignan otros, no padezcan un minuto de cesantía. En el lapso entre el antiguo y el nuevo puesto, evacúan «informes» sobre las más variadas materias, que les solicitan y les pagan generosamente diversas entidades... todas del Estado, ¿necesito decirlo? A la verdad, el «informe» es recompensado más que generosamente, pues su tema y/o la calificación de quien lo firma suelen tornar el documento de discutible utilidad para quien lo ha pedido.

Sucedió en CODELCO. Un ex ministro y un ex funcionario de categoría, esperando sus nombramientos en sendas embajadas, fueron contratados por la empresa minera para «informar» materias que, es probable, o ésta conocía mejor que ellos, o le eran superfluas.

Una variante ha sido derivación de los «sobres de billetes» de MOP-Gate: complementar los sueldos de funcionarios caracterizados, y en plena actividad, pidiéndoles «informar» de esto y aquello... pagados, por supuesto. Así, Gendarmería, que nunca ha tenido dinero bastante para sus necesidades más elementales, recababa «informes» cuyo costo endulzaba la vida de empleados y ex empleados públicos que le eran ajenos.

Y ahora se acaba de revelar que un ex ministro de Defensa, y tres ex subsecretarios, constituyeron una corporación para «informar» a su antiguo ministerio, de un modo similar al de los casos anteriores... Uno de los «informes» constaba de 18 páginas y se pagaron por él $6 millones. En cada página era posible hallar, entonces, más de $300 mil de sabiduría militar.

Pudiéramos creer que este déficit de moral pública es un vicio de la Concertación y subsanable removiéndola del gobierno. Pero no es así. Las municipalidades (no todas, por supuesto, pero muchas) hierven de problemas semejantes, bajo alcaldes de los más diversos colores. Funcionarios que no hacen nada, ni siquiera concurren a la oficina, porque son sólo activistas políticos... o simplemente amigos. Contratos sobrepreciados, cuyo exceso va a distintos bolsillos. Concesiones y contratos que se otorgan a parientes y/o compadres políticos, para objetivos innecesarios o también sobrepreciados. Etc., etc.

Los últimos días, la puesta en vigor de las nuevas disposiciones sobre «transparencia» de la información que deben difundir los diversos entes del Estado, ha hecho florecer la esperanza de que esas normas puedan mejorar la moral pública.

Es efectivo, pero sólo en una modesta medida. Los particulares, analizando la información que se publicite, podrán inducir o sospechar las trapisondas fraguadas al interior de tal o cual servicio. Pero es un exceso pedirles que sean ELLOS, y no el propio Estado, quienes investiguen, prueben, denuncien, persigan, etc., las incorrecciones. Esto demanda mucho tiempo, dinero y persistencia, lujos que pocos pueden darse.

Hoy mismo, presentarse a Chilecompras postulando una venta o servicio, no significa ninguna garantía de que el ente público o municipio requirente resuelva «con transparencia». Puede imponerle a la operación los requisitos necesarios para preferir a quien de antemano haya decidido —por los motivos de presumir— que sea el ganador.

La verdad y la gravedad del asunto que tratamos reside en que la moral pública no es cuestión de leyes, reglamentos, consejos, Contraloría ni «transparencia», sin desconocer ni menospreciar la importancia relativa o auxiliar de estos elementos u organismos. La moral pública se halla inserta en un todo más amplio, la MORAL SOCIAL... un sistema ético que la sociedad acepte generalmente, y que incluya la corrección en el manejo de los fondos y negocios del Estado.

Ahora bien, ese sistema de moral social generalmente aceptado no existe hoy en Chile. Comenzó a perderse con el gran cambio ético ocurrido durante el paso del siglo XIX al XX, que nos dejó DOS morales paralelas: la católica y la «laica». Ambas, de comienzo, se asemejaban bastante por lo que concernía a las normas, aunque rechazando la segunda cualquier fundamento sobrenatural. Ambas eran rigurosas respecto de la honestidad pública: en ello, Prat —católico liberal— representaba las dos vertientes. Pero el «laicismo» ético no prendió, sobre todo respecto a la juventud que educaba el Estado a través de los liceos, fenómeno del cual existen innumerables testimonios. Gran parte de los chilenos quedó, pues, sujeta a múltiples y diferentes concepciones o sistemas de moral social... o sin ninguno.Y de todos modos ella, para los «laicos», era RELATIVA: variaba según las sociedades y los tiempos.

El aprovechamiento ilícito del Estado perdió su antigua y hasta entonces inmutable connotación de moralmente inaceptable.

El fenómeno no pudo sino acentuarse cuando —concluyendo el siglo XX, y luego del desprestigio y colapso de los «socialismos reales»— cundió como reacción una nueva moda ética, que hoy persiste, y que el viejo relativismo moral consolida. A saber, la del avance, provecho y bienestar propios, sin consideración al de los otros, ni al perjuicio que se les cause... el desencantado «ande yo caliente/y ríase la gente»; la sacralización del egoísmo. La ley suprema es el interés de cada individuo, y su pedestal, los rotos derechos, intereses y aspiraciones de los demás. La disolución del matrimonio por repudio unilateral que establece nuestra Ley de Divorcio es un adecuado exponente de esta concepción ética.

Pero ella es incompatible con una moral social generalmente aceptada. Sin ésta, no hay moral pública de la misma índole, y por tanto no nos veremos libres de la grosera deshonestidad en materia de negocios y dineros del Estado, que hoy nos avergüenza.


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13 Comentarios publicados
Posteado por:
juan ignacio espinoza galvez
25/04/2009 15:51
[ N° 1 ]

DON Gonzalo.
En la primera línea de su arumentación ud.olvidó mencionar dos reprsentates memorables de la actud austera y valiosa moralmewnte.Don Diego Portales y Palazuelo.Y Don Aníbal Pinto Garmendia.
EN LA SEGUNDA línea de los inmorales o inescrupulosos no está incorporado el que nunca justificó su enriquecimiento ilícito, usufructando del poder que nadie le otorgó.¿Porqué estas omisiones?Quiso evitar las incómodas comparaciones?Hasta cuando ud.pretende informar a sus lectores y cada vez menos comentaríastas laudatorios con su visión parcial,ideologizada y reetrógada de la historia de nuestro país?NUNCA HABÍA COMPROBADO UNA ACTITUD TAN MANIQUEA COMO LA SUYA,ILUSTRE HISTOREADOOR DE LA DERECHA AL SERVICIO DE LA FALACIA CONSERVADORA.

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Jorge Arturo Araya Sotomayor
24/04/2009 21:10
[ N° 2 ]

Sr. Vial.
Estoy en general, de acuerdo con usted. Lamentablemente vemos en nuestras autoridades ser incapaces...pero no solamente eso, sino que NO querer eliminar esta lacra llamada corrupción y es más, la protegen. Creo que cualquier partido político que se mantiene mucho tiempo en el poder se corromperá. Es lo que decían de Pinochet y ahora está sucediendo con la Concertación. Creo que para combatir en algo está situación tan vergonzosa, tiene que existir la alternancia, lamentablemente los ciudadanos que votamos (y los que no votan) somos los culpables por no castigar estas practicas con nuestros votos. Con respecto al Sr. Vidal, me averguenzo de tener esa autoridad, pues él, independientemente de reconocer el cuoteo, lo avaló y ahora trata de responsabilizar al sistema y olvida que el sistema lo crea-en éste caso- el gobierno de turno con sus partidos afines. Simplemente no cumplieron los fundamentos de la Concertación.

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Rodrigo Beckdorf Montesinos
22/04/2009 22:07
[ N° 3 ]

Es evidente que el Nepotismo ha sido consagrado en los últimos años, especialmente en el Gobierno de Lagos.
Algo descabellado pero que no deja de tener cierta logica:
Todos los cargos publicos deben ser ocupados por personas evaluadas; profesionalmente, "psicologicamente" al igual que candidatos a Presidente, Diputados o Senadores, ¿estupidez? ¿porque en el sector privado es algo natural y que nadie cuestiona?, examen Psicologico, claro si mal que mal son las personas que postulan a cargos de legisladores, a lo mejor eso evitaría que Pedofilos lleguen a esos cargos...Y Claramente la falta de ética desapareceria...o al menos disminuiria.

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Hernán Porma P.
22/04/2009 18:13
[ N° 4 ]

Sr. Vial, su artículo es muy claro, una verdadera radiografía y síntesis de lo que diariamente vemos, leemos o escuchamos en los diversos medios de comunicación. Esto ha ido in crescendo a tal punto que la capacidad de asombro se ha ido perdiendo y las autoridades en vez de condenar o al menos decir que se investigará tal o cual situación, salen en bloque a defender lo indefendible y lo peor es que siguen empatando con potenciales actos de corrupción ocurridas durante el gobierno militar, de que las hubo, las hubo, pero hoy el discurso aburre y lo impotante es que "HOY" y sobretodo en el futuro esto cambie y la ética vuelva a su centro, no sólo en lo público sino en lo privado también. Desde mi punto de vista la consucta ética debe nacer en los hogares, pero también es obligación de la sociedad en su conjunto, educarnos en la práctica. Por ejemplo la sra. subsecretaria que vendia frambuesas en auto fiscal, hoy es contratada por la municipalidad de la florida para un cargo que tiene que ver con probidad y transparencia, parece un chiste de mal gusto, pero quien impide esto?, los electores cuando elijen a un candidato, lo hacen también pensando en que se pueden beneficiar en forma individual, más que pensando en el bien común. Agradezco la posibilidad de poder escribir en este blog, como un desahogo y nuevamente se agradece la claridad de la exposición.

Posteado por:
Luis Pizarro Huircaleo
22/04/2009 17:02
[ N° 5 ]

Sr. Gonzalo Vial.

No puedo dejar de hacer notar, que dentro de las situaciones que usted señala y que dan cuenta de lo que llama decadencia de la moral pública, esta la traición a la constitución y las leyes que significo el mal llamado pronunciamiento militar, la delación generalizada del adversario politico, el mirar para el lado ante hechos de violaciones a los derechos humanos, el decir yo no sabia,el "yo no me involucro", no me importa, el extender un manto de olvido sobre aquello hechos que averguenzan a la humanidad. Escenario preciso para que los adeptos del "regimen militar" hicieran fortuna a traves de las privatizaciones "entre gallos y medianoche", sin fiscalizaciones, sin congreso electo, sin estado de derecho. Es decir, la impunidad, la falta de accountability, la ausencia de res-publica tiene son el origen de la llamada decadencia moral publica

Posteado por:
Gonzalo Barros
22/04/2009 15:51
[ N° 6 ]

Esta columna es tremendamente intersante. Sabemos que la corrupción en la administración pública es una pandemia y nos quejamos preguntándonos cunado vendrá un Arturo Prat, alguien diferente a gobernar, que ralmente dignifique la administración pública. La respuesta es esprirtual; el ser humano entregado a sus apetitos, sin orientación moral, se vuelve peligrosamente amoral. ¡Por Dios que nos cambia la vida cunado sabemos que al final de nuestra vida seremos juzgados! ¡y como nos cambia más cuando sabemos de un Dios misericordioso con nuestra debilidad!
¿Que han hecho los dirigentes de este país en estos últimos años con el tesoro espiritual de nuesta cultura cristiana occidental? No vale la pena respoderlo; solo decir que cuando se presenta un Presidente de este país como agnóstico esperaríamos una muestra de un código ético en reemplazo de lo que ofrece la espiritualidad cristiana. No se encuentra nada, no se ve nada, solo un pragmatismo vacio de intenciones finales y más profundas.
A mi en verdad no me alarma la inmoralidad y la decadencia que campea en la ética pública; lo que me alarma es la forma como la población compra cualquier bobada, se comen unas pocas mentiras y sigen esclavos de grupos de poder y de ideologías que los llevan de la mano a su destrucción.
Mientras tanto recordamos el pasaje bíblico en que Dios pregunta Abraham ¿Cuantos justos habra en Sodoma y Gomorra?

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hector lane lane
22/04/2009 15:47
[ N° 7 ]

Don Gonzalo:
Magistral su columna.
Algunos matices: Ud. dice, "un «cuoteo» extremo, sólo comparable al de la Unidad Popular". Pienso que se le quedó en el tintero el cuoteo y el sectarismo de la aplanadora DC en tiempos de Frei Montalva, donde aparecen a borbotones los "asesores", obviamente de ese partido. Además, en ese entonces, le pusieron ruedas al país, y para qué decir de la repartija de platas y un "cuantohai" con la famosa "promoción popular".
Imagínese lo asombroso que resultaría sumar todo lo que ha fluido de las arcas fiscales sólo desde 1990 en adelante. Para qué sumar para atrás. Nos perderíamos en los cambios de pesos a escudos y después, nuevamente, de escudos a pesos´.
Lástima que la derecha haya blanqueado con el gobierno de Lagos lo de los sobres con sobresueldos. Si al menos se hubiera investigado y después perdonado, tendríamos una mayor claridad. Y ojo, señores de la derecha. Si llegan al gobierno, los aprovechadores de la concertación estarán con una tremenda lupa y su acostumbrado dedo para apuntarlos, obviamente que con su histórico y tremendo tejado de vidrio en materia de latrocinios. Pero también estará Chile entero, porque si los latrocinios continúan estando la derecha en el poder, ahí si que definitivamente habrá que concluir que nuestro país no tiene destino con los próceres que nos han gobernado y nos gobiernan, representan y juzgan.
Siga adelante don Gonzalo. Aunque sean poquísimos los que todavía siguen denunciando este estado de cosas.

Posteado por:
seborjas seborjas
22/04/2009 15:18
[ N° 8 ]

Vial,el intelectual de don Pino, antes de seguir pontificando en su "Moral Publica" y la decadencia social de nuestro pais no veo UNA PALABRA de su regimen favorito de 17 años no electo.Por favor lea y escuche las declaracion de piñera y perez ,de vuestra idelologia ,y ahora lea la carta de los medicos de PUC de Chile y las palabras del Ministro de Hacienda"eso no se hace" y punto.

Posteado por:
Joaquin Gonzalez E.
22/04/2009 13:13
[ N° 9 ]

Estimado don Gonzalo }
Su comentario da para meditar a lo que vamos llegando , es acertado , pero lo que mas me llama la atencion es que tenga solo 3 comentarios , o UD. es una voz que clama en el desierto o despues de los datos que estan saliendo a la luz en virtud de la ley de trasparencia Ud se quedo demasiado corto

Posteado por:
Rene Alvarez C
22/04/2009 13:00
[ N° 10 ]

Muy interesdate el comentario. Sin embargo, quisiera acotar que este problema no está circunscrito a lo público sino que trasciende a lo privado. En mi opinión es un mal "nacional" que costará generaciones erradicar (si es que realmente queremos erradicar).

Lamentablemente los chilenos somos "curruptos en el fondo" a pesar que aparentemos no serlo. A modo de ejemplo, describo algunas situaciones poco éticas que me tocó vivir en Chile (ahora vivo en Canadá):

En los 90, me desempeñé como ejecutivo medio en una gran compañía ligada a la energía. En una oportunidad me ordenaron coludirme con la competencia para presentar una oferta por energía a un cliente industrial. Como me negué a hacerlo, me "castigaron" y me dejaron sin bono de fin de año. Otra vez, me ordenaron falsear un acta de licitación para favorecer "a la mala" a una empresa ligada al grupo (dejando de paso a 30 trabajadores sin trabajo). Como me negué a hacerlo, nuevamente me quedé sin bono. Quienes me lo ordenaron hoy alardean se ser grandes señores, son directores de empresas, gerentes de grandes compañías y muchas veces dan opiniones en los medios de comunicación acerca de "ética empresarial" (claramente son seguidores de Maquiavelo quien postulaba decir publicamente lo que es ético y hacer privadamante exactamente lo contrario).

En otra oportunidad postulé al cargo de Gerente Comercial de una compañía cementera. Me entrevistó el más importante Head Hunter de Chile, con una lujosa oficina en el barrio El Golf. Cuando terminó la entrevista me dijo: "Te voy a dar un consejo . . . nunca menciones en una entrevista de trabajo que eres católico . . . tu sabes . . . los negocios hoy se manejan con valores diferentes a los católicos y al decirlo, coartas tus posibilidades de encontrar trabajo". Claramente su comentario apuntaba a la "honestidad".

Por eso ahora vivo y trabajo en Canadá un país donde la ética y la moral (pública y privada) son hechos y no palabras.

Posteado por:
Alfredo Patricio Núñez Núñez González
22/04/2009 10:53
[ N° 11 ]

Buenos Días sr. Vial:
Lamentablemente, vemos a partir de los años '70, la sucesiva y permanete deterioración de la "Moral Pública",
hasta llegar a los días de hoy, donde prácticamente "no existe", un concepto ético Profesional de actuación en ninguna repartición Pública.
Razones hay muchas, todas ellas discutibles y controversas entre sí,pero lo medular es lo más grave:"No hay sanción", para aquellos que infringen las reglas morales de actuación.
A su ausencia (de sanciones), se ha sumado la actitud permisiva y negligente del Estado chileno, sobre todo durante la actuación de la: "Desconcertación por la Anti-democrácia",grupo Político que ha llegado a desconocer y no aplicar las leyes vigentes del Estado, cayendo en actitudes Inscontitucionales, como es le caso de la Ley Anti-Terrorista, por citar un ejemplo.
Pero, "en la Cópia feliz del Edén", aún esperamos "El futuro Esplendor", que nunca llega...ó en su defecto:"los soldados que han sido de Chile el Sostén"...

Posteado por:
Héctor Correa Gutiérrez
21/04/2009 22:20
[ N° 12 ]

Don Gonzalo, antes que nada mis saludos. Su columna lleva un título muy similar al discruso que pronunció Enrique Mac Iver hacia 1900 y que tendrá eco en la llamada "Literatura de crisis" de principios del siglo XX. Hoy reflexionaba eso con mis alumnos, como a principios del siglo pasado la decadencia de la Moral Pública era algo patente; el mismo comentario lo hacía el Dr. Julio Valdés Cange en su "Chile íntimo" (Alejandro Venegas) denunciando la autosatisfacción de la elite gobernante para el centenario. Hoy ad-portas del bicentenario, no dista mucho la actitud de nuestra elite política de aquella. Para Mac Iver la decadencia Moral era "utilizar el poder, el gobierno y la política no para el altruista servicio del bien común y la República, sino utilizar esa posición dominante para intereses de grupo o particulares". Me parece que en muchos de nuestra clase política existe esta última actitud, y eso es facil demostrarlo, como decía Mac Iver, no señalo culpables pero hago la denuncia. Creo que voces tan autorizadas como la suya, son en cierta manera una nueva aunque cíclica denuncia de nuestros males sociales. Que tenga un buen día. HECTOR CORREA G. Profesor Universitario. Historia de Chile Contemporáneo.

Posteado por:
rodrigo gonzález fernández
21/04/2009 17:56
[ N° 13 ]

El Pais necesita urgentemente la alternancia en el poder. Los actos de corrupción ya van a extremos insospechados. Cada dia surge otro escándalo y nadie se inmuta.Si es DC , como Rojas, se lo defiende a morir por el colega Ministro correligionario . Por el contrario...mientras más escándalo más sube la popularidad de la Presidenta de la República. ¿Quien entiende esto?
Ahora con la ley de transparencia ya se saben los cargos de jerarcas concertacionistas y politicos DC, Socialistas , PPD y algunos Radicales,importantes "apitutados" , pero son de lo más normal del mundo.


La pregunta es : ¿si llegase a cambiar el gobierno, seguiran en el Estado todos los apitutados , por cuoteo politico?
www.el-observatorio-politico.blogspot.com

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