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Edwards, Jorge


Edwards, Jorge
Viernes 17 de Abril de 2009
Cumbre de las Américas

Vamos de cumbre en cumbre, y mientras más se reúnen los presidentes, más cunde el escepticismo, la distancia irónica, incluso el franco pesimismo, entre los mortales comunes. La Cumbre de las Américas, sin embargo, la que comienza ahora en Trinidad y Tobago, tiene algunas diferencias importantes con las de los últimos años. No sé si podemos hacernos grandes ilusiones, pero podemos vislumbrar, adivinar y, sobre todo, esperar un cambio de época. Barack Obama no puede cambiarlo todo en un día. Ni siquiera pretende hacerlo. En sus pocos meses de gobierno ha demostrado que es un jefe de Estado cauteloso, realista, que da cada paso después de haberlo meditado bien y de haberse asesorado lo mejor posible. De todos modos, la Norteamérica de Obama y los demócratas no es y está muy lejos de ser la de George Bush y su mayoría republicana. Y la Cumbre de este fin de semana, en primer lugar, es la del encuentro inédito, donde quizá no faltarán las sorpresas, entre esta Norteamérica de hoy y la América Latina nuestra, que está en plena ebullición, en pleno y diverso proceso de desarrollo y de modernización.

Desde los años treinta del siglo pasado, las administraciones demócratas más ilustradas, más abiertas a los aires del mundo, han elaborado una política especial para el resto de la región, desde la política del Buen Vecino de Franklin D. Roosevelt hasta la Alianza para el Progreso de John Kennedy. Fueron proyecciones limitadas, discutibles, marcadas, en el caso de Kennedy, por la Guerra Fría, pero fueron, a la vez, intentos de estructurar una visión global, una relación más rica con este mundo que reza en español, como decía Rubén Darío. En otras palabras, para nosotros, el gobierno de turno en los Estados Unidos no da lo mismo. No es lo mismo para nosotros la Casa Blanca de Barack Obama o Franklin Roosevelt que la de Reagan y los dos presidentes Bush. Hugo Chávez se llena la boca con la palabra Imperio, malsonante, confusa, retórica, pero decir Imperio es decir muy poco, o no decir exactamente nada. ¿O es lo mismo Roma, que antes de ser imperio fue república, que la Inglaterra victoriana o la Unión Soviética de José Stalin? El poeta cubano Nicolás Guillén tenía en su departamento de La Habana, encima del Hotel Nacional, frente al mar Caribe, un mapa de origen norteamericano, de comienzos del siglo veinte, que decía en grandes caracteres Our new colonies y que mostraba en tres recuadros a Cuba, Filipinas y Puerto Rico. El mapa insinuaba la idea de que Estados Unidos se había quedado con los últimos restos del viejo imperio español, pero no sé si esto definía muy bien la nueva situación. Habría sido más útil estudiar las sorprendentes diferencias entre el viejo imperio hispánico, decadente, polvoriento, oscuro, y este fenómeno político nuevo. Las visiones simplistas, declamatorias, conducen a pésimos resultados en términos reales. Fidel Castro, para escapar de las garras del imperio norteamericano, se alió en forma incondicional con la Unión Soviética. Nunca se había visto en la historia moderna que un pequeño país vecino de una gran potencia imperial se aliara con su principal potencia enemiga, colocada, para colmo, a enorme distancia geográfica. Es como si Pakistán se hubiera declarado capitalista químicamente puro, aliado incondicional de los Estados Unidos y enemigo acérrimo de China. ¿Se imaginan ustedes lo que habría hecho Mao-tse-tung, el Gran Timonel? Algo muy parecido, sin duda, a lo que hizo en Corea. En cuanto a la reacción del imperio norteamericano, ya que hablamos de imperios, frente al castrismo, fue, en términos históricos, bastante moderada: un bloqueo que ni siquiera se extendió a sus aliados canadienses y europeos.

Ahora es normal y lógico que los países latinoamericanos pidan el fin del bloqueo a Cuba. Entre otras razones, porque sólo ha servido para consolidar la dictadura y porque ha causado enorme sufrimiento al pueblo cubano. En este aspecto, las medidas anunciadas por Washington son muy modestas. No cambian en absoluto el fondo de la situación. Pero, en vísperas de la Cumbre actual, tienen sentido como gesto, como indicación de buena voluntad hacia los países del sur. No es mucho, dirán ustedes, pero no es poco, y no lo es, precisamente, porque el Ejecutivo de Washington no ejerce una dictadura. Cada iniciativa de Obama, sobre todo si se refiere a Cuba, será examinada con lupa, en el Parlamento, en la calle, en todos lados, y comentada en los medios de prensa sin la menor censura, sin pelos en la lengua. Y ya hemos visto que los comentarios internos no han sido unánimes. Pero queda el hecho de que Obama haya dado un primer paso y que haya demostrado voluntad por acercarse a los puntos de vista de lo que antes se llamaba el “patio trasero”. Parece, ahora, que ni Fidel Castro ni Hugo Chávez dan su brazo a torcer. Pero lo que hacen y dicen ellos son, a su vez, gestos, signos de irritación no demasiado convincentes.

El otro punto interesante, dentro de una perspectiva realista, sin querer hacerse ilusiones, consiste en que Barack Obama llega con una agenda amplia, libre en cierto modo: medidas para salir de la crisis económica, guerra contra la violencia en todas sus formas, enfoque frontal de los problemas de la energía, lucha común contra los efectos destructivos del cambio climático. Tenemos que preguntarnos si el gobierno anterior habría podido presentarse con una agenda igualmente abierta. Me parece que no, y esto es un estímulo adicional para negociar, conversar, pedir. El camino que viene, claro está, es largo y duro, además de estrecho. Pero no es una muralla. Me encontraba en Estados Unidos, en la legendaria Universidad de Princeton, cuando Fidel Castro, después de tres meses de gobierno, llegó a conversar con el Presidente Eisenhower y el Vicepresidente Richard Nixon. Ahí se encontró con una muralla de verdad, como se supo desde el primer momento. No podemos saber en qué medida este desencuentro inicial influyó en la evolución política de la isla. No pretendemos entrar en los terrenos inútiles de la historia conjetural. Pero ahora, sea como sea, por razones biológicas, el proceso del castrismo se acerca a su final, y no podemos excluir, porque sólo observamos el fenómeno desde fuera, un hecho curioso: que el post-castrismo ya haya comenzado, como ocurrió en España cuando el general Franco todavía estaba vivo.

En cualquier caso, se empieza a dibujar en el horizonte un sistema nuevo de alianzas y preferencias. Obama se refiere al Brasil de Lula, al Presidente mexicano Calderón en su lucha contra el crimen, mientras demuestra simpatía por el Chile de Michelle Bachelet. ¿Qué saldrá de las conversaciones de Trinidad y Tobago? Probablemente no mucho, pero algo más que nada, y valdría la pena seguir esto con la mayor atención.


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6 Comentarios publicados
Posteado por:
juan eleuterio díaz núñez
20/04/2009 18:33
[ N° 1 ]

DIPLOMACIA Y COMUNICACION
Creo que lo que mas "traba" las grandes cumbres comerciales, diplomáticas o económicas es: lo que se puede o no decir, a quien se lo dice y cómo se lo dice.
Se habla con personajes laterales, y en una "prosapia"
llena de eufemismos. Hasta el decir "Imperio" de Chavez es un eufemismo.
¿Por qué lo digo? Por lo de IRAN en la ONU. Habló claro, clarisimo, por los postergados del planeta sin eufemismo alguno.¿Y qué hizo la Elite de las naciones supuestamente mas cultas del Orbe? Eso, y la noticia del día: setenta nuevos pozos de petróleo en IRAK, que casi con seguridad estaban ya "escaneados" hace años, y antes del conflicto, y ahora simplemente, operan.
Entonces ¿qué se busca con la crisis economica global
pre-anunciada y pre-diseñada? y ¿qué se prepara con la parafernalia de la religiosidad New Age, traje a medida de un re-encantamiento utópico-social?
Dejo al lector de La Segunda, a quien caracterizo como brillante -- por sus comentarios -- las Conclusiones de lo que, por ser demasiado obvio, me reservo.-

Posteado por:
Mi guel Ángel Maregatti Gutiérrez
19/04/2009 14:25
[ N° 2 ]

Estimado amigo "Edwards Jorge":

Creo entender al Presidente Chávez, cuando menciona la palabra imperio y se refiere concretamente a Norteamérica, cuando Obama no cambie significativamente el modelo imperial que han mantenido los gobiernos de USA, que es decir lo mismo:Invasiones, no respetar los derechos humanos, expoliar las riquezas de países, no respetar la soberanía de los pueblos, no firmar el acuerdo de Kyoto, etc., seguirá siendo un IMPERIO, por lo mencionado, Chávez está en lo cierto, no es obsoleto ni descabellado el término que utiliza.-

Posteado por:
erico wulf betancourt
18/04/2009 20:10
[ N° 3 ]

Que duda cabe , antes de terminar La Cumbre de las Americas, se ha iniciado la era Post Fidel Castro.Una de las carateristicas de esta nueva fase, seguramente será el realismo.Latinoamerica es mas independiente,y puede ser un socio confiable de Estados Unidos.Todo proceso de este tipo es complejo,pues se deben superar desconfianzas históricas. Sin embargo,los tonos parecen ser distintos y renovados y ello es positivo.El embargo a Cuba ,probablemente se resolvera dentro de este nuevo escenario de realidades,pero a su propio ritmo.

Posteado por:
Jorge Iván Vergara Del Solar
18/04/2009 10:02
[ N° 4 ]

Estimado Don Jorge: como usted bien dice, el de Obama no es (o no todavía) un cambio de era pero sí un nuevo y esperanzador comienzo para la primera nación republicana del mundo y para América Latina. Sin embargo, creo que usted no ha considerado algunos antecedentes importantes respecto a la relación con Cuba: primero, Obama pidió de Cuba un gesto y Raúl Castro señaló estar dispuesto a un diálogo abierto sobre los temas de derechos humanos en la Isla y cualquier otro, a lo cual siguieron las tímidas medidas tomadas por Estados Unidos que usted mencionó. Lo que es muy importante también: hace poco R. Castro nombró como Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba a un muy buen conocedor de la política norteamericana. Y por último, Chávez, aliado cercano de Cuba, ha tenido un acercamiento muy amistoso con Obama, declarándose su "amigo". Son buenas señales. Como sea, ya en América Latina está claro que no podemos depender de la situacion cubana ni de su exclusión de la política continental para tratar con Estados Unidos.

Posteado por:
patricio werther bustos cuevas
17/04/2009 21:12
[ N° 5 ]

Solo felicitar de don Jorge Edwards por su pluma tan inteligente,clara,histórica,y mejor conducida. Que distinto a otros artículos que uno lee por ahí, que dejan al lector en una nebulosa difícil de digerir por ese interés casi absurdo de aparentar un alto intelecto en el uso rebuscado de las palabras.
Cordiales Saludos al Maestro.

Posteado por:
Eduardo Alberto Arancibia Díaz
17/04/2009 20:09
[ N° 6 ]

Me imagino que al final del penúltimo párrafo se quiso decir: "... que el post-castrismo ya haya comenzado, como ocurrió en España con el post-franquismo cuando el general Franco todavía estaba vivo."

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