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Errázuriz, Margarita María


Errázuriz, Margarita María
Lunes 30 de Marzo de 2009
Debatir para avanzar

En año de elecciones es oportuno reflexionar sobre los debates públicos o informales entre candidatos, o sobre distintas causas. Hoy se realizará uno interno en la Concertación, se hace lobby para concertar otro sobre seguridad ciudadana y se discute sobre la forma que deberían tener los correspondientes a las presidenciales. El tema ya está en el tapete y la ocasión hay que aprovecharla.

Estos debates son una oportunidad privilegiada para acercar la ciudadanía a la política; constituyen un gran desafío para cambiar una tendencia creciente a desapegarse de ella. Al programarlos, hasta ahora no se ha tenido en consideración que, al escucharlos, el público no sólo hace juicios sobre los candidatos o los líderes de opinión en cuestión: sus intervenciones sirven también para evaluar al sistema político en su conjunto. El rol de los debates debiera ser el de abrir espacios para pensar en proyectos país, para motivarnos con un futuro promisorio, nuestro, construido en común.

Nada de esto se ve venir en el horizonte. Se tiende a discutir sobre temas puntuales, eligiendo cuidadosamente aquellos que le pondrán palitos al contrincante. Las argumentaciones se caracterizan por evadir las respuestas, ser simplistas, repetir lugares comunes, y por la agresión y la descalificación. No estamos en condiciones de seguir por esa senda, aunque ésta parece ser un mal nacional.

Necesitamos que los espacios de discusión se usen para reflexionar y construir juntos, apunten a los verdaderos problemas, se enfoquen a lo importante y nos abran a visiones de país que no somos capaces de visualizar. La sociedad civil también tiene que aportar a esta tarea y no debe dejar pasar las ocasiones que tiene para asumir esta responsabilidad. El debate en torno al reciente plebiscito en Vitacura es un buen ejemplo de su incapacidad para plantearse los verdaderos problemas. Pudo ser una ocasión única para reflexionar sobre el bien común, tema en el que bien vale detenerse.

Esa convocatoria permitía una reflexión necesaria y valiosa sobre cómo se aplica el concepto de bien común a la decisión de construir en altura y cómo se establece un equilibrio entre el bien común de los residentes de la comuna con el de muchos hipotéticos y futuros propietarios y arrendatarios que, expulsados de su lugar de origen o por gusto, podrían querer optar por vivir en esa comuna. En otras palabras, la discusión podría haberse centrado en cómo se concilia un legítimo bien común particular (de la comuna, en este caso) con el bien común general. Sólo dos personas plantearon que éste era el foco del problema: el alcalde y la ministra de la Vivienda, sin que ello prendiera en los votantes. Ambos lo hicieron sin usar la palabra bien común.

En cambio, oí muchas descalificaciones y un lema de campaña agresivo, que no se condice con todo el avance que se aprecia en la comuna. Creo que se puede reconocer lo valioso y disentir sin ofender con lo que se estima negativo. No me cabe la menor duda de que la comunidad debe valorar iniciativas pioneras, como Vitanet, Vitamayor, Vitaplaza, Vitavecino, Vitaexpress, entre tantas otras.

El debate sobre el bien común y cómo se aplicaría en este caso habría sido enriquecedor y formador de conciencia ciudadana. Es más, creo que debiera proseguir; no se ha zanjado con los resultados del plebiscito, éste sólo lo ha puesto de manifiesto. Hay aspectos de desarrollo urbano que es necesario enfrentar. Al menos a nivel de Región Metropolitana debiera seguirse analizando este tema

A mi modo de ver, éste es el momento indicado para que los políticos y la ciudadanía utilicen los debates para pensar entre todos en el destino de nuestro país; en esa tarea que como sociedad no sabemos abordar y que, por lo mismo, no somos capaces de compartir. En un tema en que no hay una voz convincente, necesitamos escucharnos, abrirnos, no imponernos verdades que no son tales. Los debates pueden ayudar en este camino. Ya es hora de que cambiemos nuestra forma de debatir y que ésta nos permita avanzar.


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2 Comentarios publicados
Posteado por:
rodrigo gonzález fernández
01/04/2009 17:26
[ N° 1 ]

Margarita María: Los debates son de la esencia de la democracia. Las elecciones deben ser debidamente informadas. Los debates sirven para aquello. El debate cobra su mayor rango cuando actúa, precisamente, como elemento básico de la democracia de los ciudadanos y sirve para alcanzar el discernimiento, para enriquecer el análisis y para educar a los ciudadanos en el civismo. El debate es liberador de la mente, animador de la conciencia cívica, forjador de libertades y garante de derechos. El debate democrático, además de ser un método para descubrir la verdad y un camino eficiente para tomar decisiones correctas, es también un ejercicio que refuerza la ciudadanía y crea comunidad al decir de Rubiales.
Pronto deberíamos tener debates televisivos entre Piñera y Frei. Es de esperar que tengamos al menos unos 10 debates antes de llegar a votar, Los ciudadanos debemos exigir a los candidatos debates universalmente informados.
www.el-observatorio-politico.blogspot.com

Posteado por:
Ruperto Barragan Lienlaf
31/03/2009 11:48
[ N° 2 ]

Resulta indispensable que tomemos conciencia que la humanidad se encuentra hoy frente a desafios que ponen en juego la existencia de nuestra especie en este planeta.El primer desafio el medio ambiente.
Y el segundo,quizas mas atingente al contenido del articulo de la Sra. Errazuriz,es el urbanismo y la tetrica situacion de nuestras ciudades, donde vive -hoy-la mayoria de la gente.
Las ciudades chilenas son un desastre en cuanto a urbanismo armonico,espacios publicos, escala humana, areas verdes, proteccion y puesta en valor del patrimonio historico, arquitectonico,medioambiental,preservacion de la memoria colectiva, estetica,extrema mediocridad y mezquindad de la señaletica y mobiliario urbano.
Estas deficiencias afectan grandemente la vida cotidiana de las personas,generando desesperanza,alienacion, agresividad, stress y ciertamente violencia.
Por ello el debate publico deberia asumir estos problemas como algo de primerisima prioridad, con la natural consecuencia de que al ser enfrentados constructiva y responsablemente,convocarian con creciente intensidad a aquellos que se sienten alejados de la participacion ciudadana.
Sin embargo,nuestra clase dirigente,entendida como aquellos que tienen poder politico, economico,empresarial, comunicacional, cultural, se caracterizan , en su mayoria,por un individualismo extremo que nos provoca problemas de honda repercusion.
Es muy doloroso comprobar que cosas tan basicas, como la existencia de suficientes tarros de basura en las calles de Santiago, no motivan la preocupacion de los ediles y otros responsables...Que se demuela sin compasion maravillosos edificios construidos por nuestros antepasados para reemplazarlos por mediocres masas de cemento que dan la espalda a nuestra geografia , negando la cordillera y el mar.Lobotomia y robo de la memoria.La invasion de gigantografias publicitarias, de gran agresividad visual castran tambien nuestra capacidad de relacionarnos con el horizonte,perspectivas, cielo y luz.En fin, la lista de aberraciones urbanas y de fealdades en nuestra urbes es demasiado grande ,solo esbozadas aqui para clarificar esta horrible situacion que nos hace perder escala humana, nos roba memoria y desnaturaliza nuestra esencia en una suerte de "progresivo suicidio colectivo".La participacion ciudadana es ESENCIAL para que logremos enfrentar estos y otros decisivos desafios, que solo pueden ser solucionados desde una perspectiva de muy amplia colectividad.En resumen, buscando una sociedad de ciudadanos, no de consumidores.

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