Vial, Gonzalo
Pues bien, el CEP acaba de desmantelar el equipo referido, despidiendo a dos especialistas de óptima calidad. Una de ellas, por cierto, agrega a sus conocimientos teóricos el mérito complementario —muy sorprendente en nuestros «expertos educacionales»— de haber creado y dirigir un colegio gratuito de mucho éxito.
Espero que el desmantelamiento no sea total, pues este departamento
Pero, fuera de lamentar lo sucedido —por el CEP y el país, más que por las afectadas—, es interesante la explicación que le da el mismo centro, explicación que se transcribe en una carta de crítica y protesta que firman varias figuras de nuestra enseñanza (“El Mercurio”, 15 de marzo). Dice
“En un año de crisis, parece aconsejable redirigir recursos para robustecer el programa macroeconómico”.
La educación, preocupación de segunda... aun tratándose sólo de estudiarla. La educación y la crisis no se relacionan.
Vinculemos esta idea del CEP con un artículo que publica el prorrector de la Universidad Católica, también en “El Mercurio”, el 17 de marzo. Se refiere al Informe de la OCDE sobre el estado de la educación en los países desarrollados miembros de esa entidad, el año 2008. Y compara las cifras educacionales de dichos países con las chilenas.
Destaca el prorrector,
1. “Pobre desempeño” en la prueba
2. Ciencias:
Es decir, en
¿Y qué causa una inferioridad tan desoladora? También lo explican las cifras de la OCDE y
A. Gasto total de Chile, por alumno, a nivel de enseñanza básica y media: un tercio
B. Tiempo pagado a los profesores para planificar y preparar sus clases: OCDE, 40%;
C. Remuneración de los profesores chilenos, al ingresar a la profesión y/o quince años después: un tercio de lo que pagan los países de la OCDE.
D. Tiempo que “los alumnos de (nuestros) colegios públicos están físicamente (e inútilmente, agreguemos) en clases: casi 30% más que el promedio OCDE.
E. Número de alumnos por curso, en
Etc.,etc.
Llevamos veinte años concertacionistas (y, antes, el régimen militar no lo había hecho mucho mejor) dando palos de ciego y disparando fuegos artificiales... sin alcanzar un nivel mínimo en educación básica y media, fundamentales si no únicas para el grueso de los chilenos. ¡Cuántos «programas» e iniciativas varias del Estado! ¿Qué de bueno, qué resultados positivos produjeron, por ejemplo, el «P-900», las «escuelas críticas», los MECE, las jornadas LEM, los «liceos de anticipación» o Montegrande, las «pasantías en el extranjero», los perfeccionamientos contratados por el ministerio, la reforma de los currículos, los «maletines literarios», etc., etc.? Ningún buen resultado, es verdad, pero ahora regalamos computadores...
Mientras tanto, todos hablábamos, hablábamos, hablábamos (y escribíamos) de educación. Seguimos haciéndolo.
Y al cabo de dos décadas... nada.
Algo semejante a lo que sucede respecto de la pobreza. Chachareamos incesantemente, de palabra y por escrito, sobre ella. Cada cierto tiempo, nos felicitamos de su «disminución». Pero la verdad es que, aun aceptando las cifras oficiales —hoy bajo fuego—, las últimas de éstas (2006) nos dicen que el número de pobres es el mismo de 1970.
Y es sabido que educación y pobreza se hallan estrechamente relacionadas. No se sale de la segunda sin la primera, siempre que ésta sea mínimamente buena.
¿Por qué hablamos tanto de ambas, y no llegamos a puerto en ninguna? Simplemente porque no nos importan nada. Son temas de conversación; conferencias, paneles y simposios; de disputas audaces y brillantes sobre «exclusión», «municipalización», «focalización» y otras yerbas; de innumerables estudios y diagnósticos; de modas pedagógicas —«la novedad del año»— que vienen y se van, etc. Pero ni enseñanza ni pobreza, tan tristemente deficitarias, nos MUEVEN A LA ACCION. Nuestros hogares no ganan menos de $175.000 mensuales, línea límite de la pobreza «oficial». Nuestros hijos no van a escuelas gratuitas. La catástrofe futura que incuban la pobreza y la mala educación nos parece lejana o una profecía groseramente exagerada. De allí que si un think tank de primera categoría deba, según explica, centrar sus esfuerzos y recursos en lo relevante, la primera víctima sea la educación. ¡Mortal ceguera!
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Posteado por: Rodrigo Pérez Coto 03/04/2009 13:27 [ N° 1 ] |
Estimado Sr. Vial: No se nota que al país le interese la educación, ya que la usan solo para los discursos y los votos. |
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Posteado por: M. Muñoz 28/03/2009 01:15 [ N° 2 ] |
Sr.Vial, en nuestro paìs actualmente hay màs pobres que en el año 1990, los charlatanes que nos gobiernan aseguran que en ese año habìa un 40 por ciento de la poblaciòn que era pobre, es decir habìan 5.200.000 chilenos en esa condiciòn. |
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Posteado por: Matías Romero Donoso 25/03/2009 19:11 [ N° 3 ] |
.. será por que tampoco les interesa. |
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Posteado por: astemu m d 25/03/2009 16:25 [ N° 4 ] |
esto de igual manera lo he visto desde que tengo uso de razón, |
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Posteado por: Alfredo Patricio Núñez Núñez González 25/03/2009 16:05 [ N° 5 ] |
Buenas tardes sr. Vial: |
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Posteado por: John Pichulman Stegman 25/03/2009 13:24 [ N° 6 ] |
Qué bueno que modere el tono mister Vial. Antes, usted no lo hizo bien en materia de detenidos desaparecidos. "(y, antes, el régimen militar no lo había hecho mucho mejor)". Lo anterior debiera destacarlo como se merece. Se comprende su sesgo derechista, pero, objetivamente, el gobierno de su presidente con capa, botas y garra de oro se mandó groseros pastelazos en educación. |
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Posteado por: Raúl Perez Fitzner 24/03/2009 19:05 [ N° 7 ] |
Don Gonzalo, leyendo sus columnas siempre surge en mi la pregunta: ¿porqué la gente inteligente no está en cargos de gobierno? |