Edwards, Jorge
La elección y la posterior instalación en el cargo de presidente del Senado de Jovino Novoa pasó, por fin, sin pena, sin incidentes mayores y sin demasiada gloria. Mejor así. Algunos parlamentarios
Todo lo anterior no significa que hubiera votado por Novoa en caso de ser miembro del Senado. No me gustan las fotografías
No sé si esta cuestión se le pasó por la cabeza a alguno de los electores. Si tuvo un segundo de duda, digamos, en el momento de pronunciar su voto en voz alta. Pero la elección fue normal, la calidad de senador de Jovino es legítima, y tenemos que guardar un poco de compostura cívica. Alguien, a propósito de todo esto, mencionó el caso de Manuel Fraga en España. Nos quiso decir que Fraga, ex ministro de Francisco Franco, no habría podido ser elegido en su país, en estos tiempos de democracia, a un cargo de tan alta significación. Pues bien, el ejemplo no me convence en absoluto. Manuel Fraga, hasta hace muy poco, era nada menos que presidente de una de las autonomías regionales más importantes, la de Galicia. Tenía más poder efectivo que el que adquiere ahora Jovino con su campanilla y con su mazo para abrir y cerrar las sesiones. Lo que importa de verdad es otra cosa. Lo que importa es que Manuel Fraga, ex colaborador destacado de la dictadura franquista, respetó las reglas de la democracia que se instaló en su tierra después de la muerte de Franco. Lo serio consiste en aceptar esta conversión, en seguir una política de asimilación y de integración, no una de exclusión y de menosprecio.
Tener un sentimiento de superioridad moral porque formamos parte de tal bando y no de tal otro me parece un enfoque más bien simplista de la vida política. El problema central de las revoluciones del siglo XX fue una paradoja cruel, inexorable, muy bien analizada desde los más diversos ángulos, y sobre todo desde el ángulo interno, doloroso, de la disidencia. Muchas políticas aplicadas en nombre del progreso, de la igualdad, de la justicia, pero llevadas a la práctica en forma ideologizada, irreflexiva, fanatizada, produjeron, de hecho, terribles retrocesos sociales, culturales, humanos. La colectivización forzada de la tierra, por ejemplo, en los años más cruentos del estalinismo, llevó a formas indescriptibles de barbarie, a hambrunas donde se practicó una antropofagia masiva. Esto no son invenciones, no son productos de la propaganda. La apertura de los archivos de la KGB y del Kremlin de los años de Stalin revelan cada día datos mayores, más escalofriantes. Nuestro Pablo Neruda escribió sus tristemente famosas Odas a Stalin en marzo y abril de 1953, poco después de conocer la muerte del Padre de los Pueblos, en años de Guerra Fría encarnizada, mal comunicada, desorientadora. En octubre de 1970, en vísperas de la concesión del Premio Nobel de Literatura, fue entrevistado en la embajada en París, para la revista L’Express, por el gran periodista Edouard Bailby. Estuve presente en la sala del segundo piso de la embajada donde tuvo lugar la conversación; puedo dar mi testimonio personal. Por lo demás, es fácil encontrar el texto en los archivos de aquellos meses. Bailby preguntó con insistencia, con conocimientos precisos, sobre los crímenes de Stalin y sobre la actitud del poeta militante a ese respecto. En un momento determinado, el poeta y embajador respondió: je me suis trompé (me he equivocado). En el dichoso, democratizado Chile de ahora, nadie sería capaz de contestar como Neruda: ni en el PC, ni en la UDI, ni en el PS, ni en el Juntos Podemos o en el Libres Marchamos, en francés, inglés, castellano o cualquier idioma, je me suis trompé. Nadie se equivoca ni se ha equivocado nunca. Los equivocados siempre son los otros, los de la trinchera opuesta. Estamos rodeados de inquisidores severos, catones criollos, que nunca demostraron ni siquiera un comienzo de inquietud frente a los atropellos a los derechos humanos que se producían en los sectores de sus simpatías, en la Cuba de los Castro, por ejemplo, o en los muy recientes socialismos reales de la mitad del mundo. El clima de acusación, de recriminación, que se empezó a crear en estos días a propósito de la renovación de la presidencia del Senado me pareció penoso, y ahora me alegro de que haya sido una nube pasajera, una tempestad en un vaso de agua.
A veces me dicen, o me tratan de decir: y usted, ¿qué se mete? Me limito a sonreír, y a veces me encojo de hombros. Fui diplomático de carrera, y después de pelearme con Fidel Castro, no me habría costado mucho ser embajador del pinochetismo. Pero nunca soñé con aceptar esa alternativa. Escribí en Le Monde que después del golpe de 1973 la democracia desaparecería de la vida chilena durante largos años. A los pocos días, recibí un decreto supremo que declaraba que no pertenecía al servicio exterior chileno. Nadie me expulsaba, pero se constataba que “no pertenecía”. En la práctica, quedé exiliado de Chile y, a consecuencia de mi testimonio sobre Cuba, exiliado del grueso del exilio chileno. Fue, aunque no lo crean ustedes, una situación estupenda, porque me quedé solo, pero bien acompañado, y encontré un refugio perfecto en el mundo de la edición catalana. Ahora, entre muchos otros planes, tengo el de contar esta historia. Ya ven los lectores, y ya pueden tomar nota los criticones agazapados: me sobra tema, ¡tengo cuerda para un buen rato!
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Posteado por: fernando cavieres suazo 17/04/2009 16:40 [ N° 1 ] |
acá la solución es darle espacios a la gente joven que puedan hacer los cambios reales que la gente necesita y no esta tropa de políticos añejos que lo único que buscan es perpetuarse en el poder sacando provecho personal(cosa que han logrado);olvidando para que fueron elegidos,piñera y frei son el mas fiel ejemplo de lo que estoy diciendo,uno presidente hace años atrás y otro pre candidato y mas tarde candidato,añejos los dos cierto?.Es obligación de los políticos crear una nueva constitución,aprobada por la gente y no una impuesta por un dictador.Es reponsabilidad de estos señores políticos de acabar de una buena vez con el sistema binominal y dejar que la gente tenga una verdadera participación en la política.Es hora de hacer una limpieza en el congreso!todos políticos añejos de hace mas de treinta años por favor retírense!! |
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Posteado por: John Joseph Ten Rad 19/03/2009 19:33 [ N° 2 ] |
Estimado Jorge. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 16/03/2009 09:01 [ N° 3 ] |
Mal ejemplo pone don Jorge, o bueno para este caso,con Panblo Neruda. Cuuando este es elegido senador y le toca un discuros, toda la bancada, con la excepción de Cruz Coke abandona la sala del Senado. Me imagino que eso lo sabrá don Jorge. Y sobre nuestra "tradición republicna", le suguiero a don Jorge lea o se pegue una conversada con Gabriel Salazar para que le demuestre que esa nunca existio en Chile. Por ejemplo desde 1833 a 1891 solo un 10% de los chilenos elegia nuestros reprsentantes.Un buen té con Salazar sería bueno. Hasta hoy tengo la sensación de que los intelectuales se juntan a conversar. |
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Posteado por: juan eleuterio díaz núñez 15/03/2009 20:44 [ N° 4 ] |
Dice que "no le parece tan grave" que un colaborador directo de una Dictadura Militar, presida después un Senado Democrático, en el cual la Dictadura nunca creyó. |
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Posteado por: juan eleuterio díaz núñez 14/03/2009 19:46 [ N° 5 ] |
Seré breve: N O |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 14/03/2009 14:42 [ N° 6 ] |
Que bueno que sirve la clave de EM, Ahora pasando al tema solo le recomendaria a Don Jorge que antes de escribrir algo como esto, e´l como buen lector lea Historia Contemporanea de Chile, de Gabriel Salzar y Julio Pinto. Chile esta plagado de rivales que pasado el tiempo se mezclar´on, incluso en gabienets en el regienm parlamentario despues de 1891. Y ahi Sr Edwars usted se dará cuenta que lo nuestro, ese "respetado civilismo" que viene desde 1833 es una farsa, una burda farsa de legitimación del uso de la fuerza. Fue asi, tal como hoy, en 1833, 1846, 1850, 1891, 1925. le confieso que jams habia leido nuestra historia como la cuenta Salazar y Pinto. Simplemente por que nunca nos la habian contado, mas bien la habian ocultado. Y la elección de Jovino no es legitima por que mana de una Constitución que NO ES legitima, la del 80. Ojala que antes que muera, alcance a ver que en Chile por una vez en nuestra historia, tengamos una Constitcución legal y legitima. Pobre Chile, es es la sensación que queda despues de asomarse a un poco de verdad. |
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Posteado por: r rojas 13/03/2009 20:08 [ N° 7 ] |
La democracia, es asi, previo a una votacion se puede opinar, mostrar su desagrado por lo que uno concibe como una aberracion, pero al final el resultado de la votacion es lo que vale, y se debe respetar, ojala todos tuvieran espiritu democratico....... pero esos es solo utopia, ya que al sector que representa el señor Novoa le cuesta algo esta verdad. |