Foco político
Viernes 14 de Noviembre de 2008
«Blufeando»

Cuando el «fenómeno Obama» impacta al mundo y la clase política chilena abunda en discursos destacando su ejemplo, la cruda realidad muestra en nuestro país un cuadro muy distinto a aquella explosión participativa que caracterizó la última campaña estadounidense. Más allá de arengas en pro de la renovación y el recambio, se ve a figuras de larguísima trayectoria —los ex presidentes Lagos y Frei, y el ex ministro y actual secretario general de la OEA José Miguel Insulza, y sus respectivos asesores y partidarios— en una pugna de estrategias, señales y acomodos. Más que con las multitudes de jóvenes emocionados que mostró la televisión hace un par de semanas, la discusión presidencial concertacionista se aviene a la escena cerrada de un póquer donde ningún jugador muestra todas sus cartas (ver reportaje en página 26).

Imágenes e intenciones. En ese juego, resulta difícil saber qué buscan en realidad los distintos actores, justamente porque ellos no lo revelan (el ejemplo más evidente es la comentada indefinición de Lagos en cuanto a si está dispuesto o no a disputar una candidatura) y porque sus respectivos entornos siembran dudas sobre las intenciones del resto, acusándose mutuamente de eludir la competencia, de traicionarse o de no estar de verdad «jugados». De hecho, aunque los partidos anuncian a toda voz su acuerdo en realizar primarias, la concreción de éstas no es algo asegurado, tanto por la reticencia de parte del laguismo como por otra razón de la que poco se habla en público: sus costos prácticos y financieros. Como sea, la insistencia de los partidos en el tema tampoco obedece sólo a una genuina inspiración participativa, sino también al deseo de la dirigencia de imponer sus condiciones y poder a los candidatos.

El «bluff» suele incluir elementos programáticos, en una suerte de empeño por hacerle guiños a la izquierda más rebelde, al punto que figuras habitualmente insertas en el establishment concertacionista (e incluso con currículo empresarial), posan ante las cámaras acogiendo con sorpresivo interés las propuestas de quienes hasta hace poco eran descalificados como díscolos. ¿Cuándo llegará el momento de la verdad? Imposible predecirlo, aunque —como hacíamos notar ayer— la encuesta CEP de fin de año puede terminar siendo decisiva para ordenar las cartas.

Insulza resiste. Si a principios de semana él se veía fatalmente debilitado tras la proclamación de Lagos por el PPD y la división de los apoyos en el PS, la ambigua carta del ex presidente generó tal irritación entre los partidarios del secretario de la OEA que se ve a éstos recobrando bríos. Así lo resumió el principal soporte de su opción, Camilo Escalona, al señalar que ahora “soy más insulcista que cuando me levanté”. No obstante ello, sus más cercanos —como el periodista y asesor Marcelo Contreras— y aun él mismo admiten que la mantención prolongada de su candidatura y de la opción de Lagos son incompatibles, pues dividen de modo irremediable al «progresismo». Por eso, el pánzer debe —tal como lo acordó con la mesa de su partido— tomar una definición sobre su futuro. Lo haría mediante carta al comité central del PS de mañana; no es claro, sin embargo, que allí lo zanje todo: podría limitarse a decir que por ahora continuará en carrera u (otro camino) aceptar que, ante el confuso panorama, se postergue la convención presidencial socialista. Lo que sí se hace evidente es su molestia con un Lagos que evita darle señales claras, en contraste con un obvio acercamiento a Frei, su otro antiguo jefe y hoy rival.

Frei no termina de ordenar la casa. Aunque tuvo un breve diálogo en el Senado con Soledad Alvear, la ex timonel se resiste todavía a un encuentro formal con él, advirtiendo que es necesaria la “aclaración de unas cuantas cosas”. Sigue así existiendo un mar de fondo entre ambos, con el alvearismo resentido por las actitudes del senador durante la campaña municipal, preocupado del futuro parlamentario de sus figuras y no dispuesto a cuadrarse sin más con la opción del único candidato viable que le va quedando a la DC. Reticencias similares tienen los más duros de ese sector frente a la idea de que Jorge Burgos continúe al frente de la colectividad: aunque integró la mesa de Alvear, nunca lo han visto como uno de los suyos. Pese a ello, es quien tiene más posibilidad de encabezar el partido por el próximo tiempo.

¿Otros Obamas blancos? La UDI dio señales claves en el tema presidencial: fijó para el 12 de diciembre el Consejo Directivo Ampliado que debiera definir su estrategia; su secretario general, Víctor Pérez, se pronunció en favor de una candidatura única de la Alianza; el timonel, Juan Antonio Coloma, a su vez, planteó objeciones a la idea de una primaria, y se anuncia para los próximos días una cita entre la mesa y Sebastián Piñera. No obstante todo eso, el senador Jovino Novoa insiste aún en la conveniencia de levantar una carta propia, y el diputado José Antonio Kast señaló su disponibilidad, buscando perfilarse —al igual que ocurre con los alcaldes jóvenes que quieren hacer valer su peso en la DC, y hasta, aunque de más edad, con el ahora precandidato radical José Antonio Gómez— como una carta de renovación política. Con todo, su opción muestra escasa viabilidad y parece más bien una apuesta dirigida al interior de la UDI.

Y un debate que se endurece. Mientras los partidos se concentraban en el tema presidencial, el debate del Presupuesto tuvo estos días un bajo perfil, pero el retiro de la Alianza de la comisión mixta augura una discusión áspera para la próxima semana, cuando el proyecto sea visto por la sala.


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