Vial, Gonzalo


Vial, Gonzalo
Martes 23 de Septiembre de 2008
Memoria de Jaime Eyzaguirre

Un 18 de septiembre lluvioso como el recién pasado, pero hace cuarenta años, sus discípulos y amigos supimos que la noche anterior había muerto Jaime Eyzaguirre en un accidente de automóvil. Muchos rasgos suyos, inolvidables, son imposibles de describir de modo que los entiendan quienes no lo conocieron, y puedan asimilar nuestra congoja de entonces. ¿Cómo recrear, por ejemplo, su personalidad de profesor en acción... el tono de voz, los gestos, la elocuencia, el sesgo irónico, el perfecto y acabado desarrollo del tema, y la riqueza del conocimiento que respaldaba lo que decía? ¿Cómo olvidar la fascinación —de apoyo o rechazo, pero siempre fascinación— que despertaba en los alumnos, la manera que tenían de abordarlo y rodearlo al terminar la clase, de interrogarlo, de discutirle, de seguirlo —sin interrumpir la conversación— por los corredores de la universidad, y luego Alameda y Providencia arriba, hasta su misma austera casa de calle Seminario?

Todo eso se fue... “verdura de las eras”. También su maravillosa calidez humana, el afecto “personalizado” hacia los alumnos que se le acercaban, y la preocupación positiva ante los problemas innumerables —espirituales, la mayor parte— que los afligían. También el pozo de sabiduría que era su persona. Creemos en la vida eterna, cuando pensamos que una sabiduría así —como la de Mario Góngora, arrollado por una motocicleta al salir de la universidad— no pudo, no puede desaparecer repentina, violenta y totalmente... y para siempre. Pero en lo inmediato... sí, se fue.


¿Qué nos queda, entonces, de Jaime Eyzaguirre?


1. Primero, naturalmente, su obra histórica. Vivíamos a la sombra de los grandes historiógrafos del XIX —Barros Arana, el decisivo—, cuyo árido positivismo y odio generacional contra España y la Iglesia habían hecho de nuestro pasado algo tan minucioso y exacto en el detalle como incomprensible (por falso) en el conjunto. Alberto Edwards, Encina y Eyzaguirre escaparon de ese marco de hierro. Mas el primero no abordó la “Colonia”. Y el río majestuoso de la obra del segundo arrastraba aún algo del esterilizante positivismo decimonónico. Sólo Eyzaguirre creó una Historia de Chile global e inteligible, al reivindicar el papel jugado en ella por la Fe y la Madre Patria. ¿Exagerando un tanto sus bondades? Quizás, pero —también quizás— era necesario para reponer las cosas en su justo centro.


La misteriosa Providencia no quiso que don Jaime concluyera el segundo tomo de su historia general
del país, culminando y resumiendo su pensamiento sobre ella.


2. Luego, la belleza del estilo. Oscilaba entre la sequedad (no fomedad) vasca y castellana, y la exuberancia y elocuencia andaluzas. Las últimas nos parecían aquellos años, incluso a sus discípulos, un poco amaneradas, “cursis”. Pero hasta hoy mismo sorprende el eco que en los jóvenes hallan “Hispanoamérica del dolor” o “Fisonomía histórica de Chile”. Sólo los historiadores creen todavía que deben aburrir a sus lectores, y que es pecado grave entretenerlos como Vicuña Mackenna o Encina.


3
. Final pero principalmente, su religiosidad católica.


Este es un tema, por supuesto, que sólo los católicos podemos entender en plenitud. Pero sin considerarlo, es imposible acercarse a la personalidad de Jaime Eyzaguirre. No vivía para investigar, escribir ni enseñar (aunque todo esto lo hiciera tan brillantemente), vivía para salvarse y salvar a los demás. Era la causa de que arrastrara tan fenomenalmente a los jóvenes: entre los grandes laicos de su tiempo, sólo él (salvo error u omisión, según se suele decir) les tenía “palabras de vida eterna”. Impresionaba a muchachos creyentes y no creyentes que quisiera para ellos, con tal vehemencia, tan suprema felicidad.


Mucha recogía él mismo de su fe: el gozo con la oración, la misa, los sacramentos, la liturgia, el arte cristiano,
la paz interior del monasterio benedictino de Las Condes. Pero también ponía en práctica aspectos no tan “simpáticos” de las creencias católicas. Por ejemplo:


-La pobreza cristiana. Vivió en ella y con ella la vida entera, sin ostentación pero deliberadamente. Lo inspiraba el comentario irónico de León Bloy, la profundidad de cuya obra —menos virulenta que su forma— inspiró la juventud de Eyzaguirre. Bloy había observado que la pobreza era “consejo” y no “precepto” evangélico, según los teólogos, pero que la diferencia entre ambos consistía en que el primero molestaba, y el segundo no tanto. Rechazó don Jaime embajadas y otros cargos honoríficos y de rentas considerables, pero que lo hubieran alejado de la juventud que discretamente evangelizaba.


-La humildad. Sus convicciones, tan fuertes en todo orden de cosas, solían arrastrarlo a la polémica, y ésta al abuso escrito o verbal contra alguien. Inmediatamente le sobrevenían el arrepentimiento y la necesidad de dar excusas al ofendido. Venciendo su orgullo, las daba. En las memorias de Monseñor Fidel Araneda, cuenta éste las disculpas que recibió de Eyzaguirre por un maltrato que le había hecho alrededor de la Academia de la Lengua, de la cual ambos formaban parte. Es un testimonio interesante porque don Fidel, sacerdote, no entendió lo que movía a Eyzaguirre.


-La obediencia a la jerarquía de la Iglesia. Nunca dijo una palabra pública contra ninguna autoridad de la Iglesia, ni contra sus decisiones ni declaraciones, aunque no compartiera éstas ni aquéllas.


El caso más doloroso para él ocurrió en 1940, cuando la Conferencia Episcopal prohibió se enseñara el “milenarismo”... la venida de Jesucristo en gloria y majestad, a gobernar la tierra en el final de los tiempos. Eyzaguirre era intensamente milenarista, y su revista
Estudios había publicado artículos favorables a esta doctrina. Jamás volvieron a hacerlo, ni la publicación ni su dueño. Don Jaime silenció de tal modo, aun en privado, lo que pensaba al respecto, que este columnista, por ejemplo —que le fue bastante próximo durante veinte años—, nunca supo si continuaba adhiriendo al milenarismo, que no se hallaba derechamente condenado.

Fue por eso que, cercano el fin de su vida, Jaime Eyzaguirre sufrió tan intensa y dolorosamente por la tempestad que algunos sectores católicos —eclesiásticos incluidos— levantaron contra la encíclica Humanae Vitae, de Pablo VI, sobre uso de anticonceptivos. Dijeron entonces esos sectores que el fiel podía desobedecer la encíclica invocando razones personales de gravedad, y decidiendo “en conciencia” atenerse a éstas y no al documento pontificio. No era nuevo para Eyzaguirre semejante argumento: lo había combatido en Estudios los años ’30 y ’40, cuando otros católicos lo usaban para rechazar aspectos de la doctrina social de la Iglesia derivados de la encíclica Quadragesimo Anno (más débilmente, se utilizaría después, también, en materia de derechos humanos).

El mismo año de su fallecimiento, y a pocas semanas de éste, se alzó Eyzaguirre contra la campaña indicada mediante un artículo —“¿A quién obedecer en la Iglesia?”—, que reafirmaba la sujeción del católico al magisterio de la Iglesia, y mostraba como ésta y aquél no podían subsistir entregados al veredicto de cada conciencia individual. Era una forma del libre examen protestante, respetable pero incompatible con la fe católica. En el fragor de la furiosa polémica que levantó su artículo, murió súbitamente el inolvidable maestro.


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14 Comentarios publicados
Posteado por:
Roberto Villaseca Najarian
25/09/2008 20:05
[ N° 1 ]

A usted no le falta coraje Don Gonzalo, a pesar de los individuos pequeños que dejan deslizar su odio permanentemente en sus "comentarios ".Son los izquierdistas intolerantes de siempre,aquellos que jamás reconocen sus errores , aquellos que simplemente no aceptan que existan católicos , aquellos que corrieron muertos de miedo a refugiarse en la Iglesia tras el golpe y que después , defendiendo los Derechos Humanos,defienden el aborto. Es que el aborto también es un derecho.... Mentes torcidas, eso es todo.Mentes que inducen las campañas políticas disfrazadas, como la que acabamos de presenciar , la del Gran Chileno. Menos mal que el candidato que perdió murió luchando por su patria,honrosamente , muerto por un peruano y no por su propia mano, por mucha honra que se le quiera conferir a ese tipo de muerte.

Posteado por:
remigio valencia
25/09/2008 14:06
[ N° 2 ]

Eysaguirre enseño la historia momia de Chile y ninguneo a los verdaderos protagonistas de ella.

Posteado por:
James Hamilton D.
24/09/2008 16:33
[ N° 3 ]

Estimado don Gonzalo:
Tuve el privilegio, no sólo de haber sido alumno de don Jaime en la Escuela de derecho de la UC (como lo fui de Ud.) sino que tuve el privilegio de caminar tardes veraniegas por las calles de San Francisco de Las Condes donde a don Jaime le prestaban una casa-iglesia.
Como alumno, terminaba aplaudiendo sus clases como todos mis compañeros. Me tenía especial amistad por familia y por ser mi padre también profesor en la Escuela de derecho y por ser vecinos y yo alumno en veranos, pero siempre, amistosamente y en el fondo fondo demasiado español, me sacaba en claro mis ancestros celtas o anglos. Así me preguntó en el exámen, pero estaba preparado.
¡Fue el mejor profesor que tuve en la Universidad!
Se echa de menos a alguien de su altura. ¡ Qué en paz descanse junto a Quien el creía!

Posteado por:
Gran Chileno
24/09/2008 15:23
[ N° 4 ]

Jaime Eyzaguirre: auténtico GRAN CHILENO.

Posteado por:
Alberto Cabo
24/09/2008 14:08
[ N° 5 ]

Ahora sí, Bien Vial, este tema si que lo dominas.
Saludos cordiales

Posteado por:
Gastón
24/09/2008 13:29
[ N° 6 ]

Don Gonzalo,
Muchas veces me he preguntado si acaso el ser o no ser católico es algo importante en la vida, especialmente para aquellos que nos dedicamos con ahínco a esto de las ciencias sociales. Le podrán parecer herejes, pero si hay algo a lo cual le resto importancia es el ser o no ser religioso (especialmente católico...que es como creerse salvador del mundo y otras yerbas afines). Ud., a quien respeto por ser un excelente profesional, no lo admiro por ser católico, sino por su intelecto, así sin más ni más. Que un científico social sea lo que es, no lo es por ser de una u otra religión. Bien sabe Ud. que el académico debe ser capaz de alejarse de sus personales convicciones para así lograr un trabajo realmente bueno; esto último Ud. no lo ha hecho, especialmente tratándose del régimen militar, ahí vemos que ser católico no le ha servido de nada. Aún así admiro su trabajo, no por coincidir - más o menos - con él, sino por el esfuerzo intelectual aplicado a ello. Si el tema es salvaguardar la memoria de don Jaime, no era necesario saber si él era católico. Jamás me he preguntado si los profesores Mellafe, Góngora, Medina y Castedo, tan sólo por citar a los más conspicuos, eran católicos, protestantes o de cualquier otra cosa que oliera a religión. Eran buenos y punto. Los valores - don Gonzalo - nada tienen que ver con la religión (aunque esta se esfuerce en ello), menos con una que se cree perfecta y llamada a entregarnos valores de vida (???). Don Gonzalo, gracias por recordarnos al maestro Eyzaguirre, pueda ser que a posteriori nos recuerde a los otros...aquellos que no eran católicos y fueron tan buenos como el honrado por Ud.

Posteado por:
Ignacio
24/09/2008 13:08
[ N° 7 ]

Su -obsesion- es una sola, la cuestion de la reproduc-cion desenfrenada de la especie humana y los dogmas de la iglesia catlica en torno al control de la na-ta-li-dad donde ud, a todas luces je je je, se opone a todo plan regulador .. en esta materia. Menos mal que del mundo anglo-saxon han habido -grandes promotores- del control de la natalidad y que con fuerza surgen, con sus procedimientos, como -idoneos- para ir resolviendo algunos males tales como la sobrepoblacion y la escasez
de recursos, donde quizas una de la figuras mas nota-bles en este sentido en lo que se refiere a visiones futuristas, antidotos y curas, sigue siendo de manera indiscutible Thomas Malthus.

Del personaje en cuestion al cual de paso este senor Vial menciona para resaltar los dogmas de la iglesia
.. que es su -verdadero objetivo- con estas lineas .. io non me pronuncio.

Es el Opus Dei en accion, el liberalismo economicista, el militarismo a ultranza, el pinochetismo recalcitran-te, las historias e invencioness del sr Vial, la exal-tacion del poder conservador y reaccionario, las gestas
y violencias con un manto de "religiosidad" .. para eso la iglesia les sirve muuucho, les sirvió ayer, les sirve hoy de manera descarada y les seguirá sirviendo maaaagnaaaana.

/Ignacio Zamudio

Posteado por:
santiago plant
24/09/2008 12:25
[ N° 8 ]

Este gran chileno, hoy como tantos grandes de segunda categoría, nos enseñó a Pedro de Valdivia y su ventur, a ver que somos "hijos de España y nietos de Roma", pero sobre todo a reconocer esta herencia vital de las organizaciones, del idioma y la fe . Sin extranjerizaciones, reconocindo lo propio y valioso, todos los jóvenes debeerían leer " Hispanoamérica del Dolor". Quiza entenderían lo que significa profundamente ser chilenos

Posteado por:
Jorge Drago M.
24/09/2008 10:00
[ N° 9 ]

Don Gonzalo :
Tuve la oportunidad de ser alumno de Don Jaime en Historia del Derecho y realmente era un gran profesor, más que por el detalle "histórico", por el amor que transmitía por Chile, por su historia, su conquista, su fundación como Nación, por la entrega de sus grandes hombres como Pedro de Valdivia, el principal, O!Higgins, Portales, Manuel Montt, entre otros, y por el gran cariño y admiración que sentía por el chileno forjado en la adversidad, con gran sacrificio, que sabía salir triunfante, transmitiendo el legado de los conquitadores españoles, que no vinieron y se quedaron por codicia sino por honor y gloria de su rey y su Dios. Sus clases eran muy formativas en estos valores y se quejaba del relajo que en esos años ya se vislumbraba en el país, de desorden, relativismo, injerencia de ideologías extranjerizantes, apatía , olvido de la tradición chilena. Le agradezco su recuerdo público de Don Jaime, y Ud. es un muy buen discípulo de él y también fue mi profesor.

Posteado por:
Roberto Sandoval S.
24/09/2008 08:58
[ N° 10 ]

Muy bueno, extraordinariamente bueno. Aquellos que hemos podido leer algo de Don Jaime nos hemos maravillado de Chile y de la herencia recibida.
Dejamos sentado que discrepamosen una linea y probablemente en dos de este artículo, pero es un homenaje que a la vez es una enseñanza para los chilenos de hoy especialmente los más jóvenes.

Posteado por:
David Hernán Yuseff Ferrat
23/09/2008 23:07
[ N° 11 ]

Don Jaime Eyzaguirre es uno de los historiadores más brillantes que ha tenido Chile. Conceptos profundos, serios y precisos caracterizaron su magna obra, digna de su personalidad intachable. Como fiel hijo de la Iglesia Católica, el ejemplo de don Jaime nunca perderá vigencia para Chile y el resto de la América española.

Posteado por:
Ana Maria Lira Eyzaguirre
23/09/2008 23:05
[ N° 12 ]

Gracias Gonzalo por el articulo. Gracias por recordar siempre a un abuelo que no conocí pesonalmente, ya que la Providencia se lo quiso llevar antes de que yo naciera, pero que siempre he tenido tan presente a traves de la menoria de mi familia y de sus amigos. Esto me permite conocerlo un poquito mas, y sentirme orgullosa de llevar su sangre y su apellido.

Gracias.

Ana Maria Lira Eyzaguirre

Posteado por:
astrid nilssen subercaseaux
23/09/2008 21:08
[ N° 13 ]

pobre ?

Posteado por:
Ándrés Holmgren Lanz.
23/09/2008 18:58
[ N° 14 ]

Inolvidable profesor,
Dios lo tenga en Su Gloria.

Andrés Holmgren Lanz.
Exalumno Liceo Aleman Santiago.

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