Errázuriz, Margarita María


Errázuriz, Margarita María
Lunes 22 de Septiembre de 2008
Celebración y compromiso

Después de varios días de celebración de las Fiestas Patrias, éste puede ser el momento para pensar en el aporte que en la actualidad estamos haciendo a la generación de una cultura nacional y a nuestra identidad como país. Cuesta explicarse la emoción y el sentimiento patriótico de estos días desvinculados de nuestro compromiso actual como chilenos.

Mis ganas de entender qué estamos aportando a nuestra unidad como país surgen luego de celebrar y gozar estas fiestas en medio del recuerdo de tradiciones y costumbres llenas de riqueza, las que tan bien expresa esa copla: “Mi abuela bailó sirilla, mi abuelo el fandango doble. Mi tía la pericona y mi padrino el redoble...”. Tanta historia me llama a reflexionar sobre qué nos anima ahora como sociedad, qué estamos agregando al carácter chileno. El alma de Chile se forja día a día, es un continuo que nos lleva del pasado al presente, y de nosotros quedará un legado; más de una frase se dirá de nuestra época.


La modernidad no le hace ningún favor al espíritu patrio. Por un lado, las tradiciones pierden significado con el pasar
del tiempo, lo que creemos moderno nos trae otras inquietudes, y, por otro, la política, que tiene la función de ordenar nuestra vida ciudadana y proyectarnos al futuro —por tanto, es el eje central en torno al cual se constituye país—, nos llena de conflictos.

Nuestras tradiciones se remontan a un mundo rural tan lejano a nuestro presente urbano, que, especialmente para los más jóvenes, es difícil reconocerse en ellas. Por algo en las fondas, luego de las primeras cuecas, la salsa y la cumbia están a la orden del día. Por mi parte, tengo la impresión de que en esas épocas nuestro ancho y largo territorio era vital en cuanto a amor patrio se refiere. Hemos conocido las costumbres de todos los rincones de Chile a través de tonadas y bailes que expresan con fuerza ese sentimiento.


Por otra parte, entre el individualismo y la globalización, el país
como referente para las personas es el jamón del sándwich. La mirada privilegia los intereses personales y se siente atraída por el acontecer mundial. Con frecuencia se oye decir “somos ciudadanos del mundo”. En esas condiciones, las personas se centran en lo privado y a tientas buscan sumarse a una visión global, que todavía les es ajena.


Tampoco fortalecen el alma de Chile nuestros conflictos con la política. Nuestras relaciones con esta actividad nos hacen perder de vista los intereses nacionales. Me atrevo a afirmar que hoy la pertenencia se define más por la identidad con las coaliciones políticas que con el país, en desmedro de una postura que privilegie un carácter unitario.
Para muchos, importa más el resultado obtenido por su coalición que el beneficio de Chile. Para otros tantos, no tiene sentido vincularse con su actividad debido a que estiman que la política no es capaz de resolverles sus problemas o porque sienten rechazo frente a la permanente confrontación de sus actores. Tanto la identidad con las coaliciones como el rechazo a la política no ayudan a fortalecer el espíritu patrio.


Teniendo presente aquello que debilita nuestra identificación con el país, un breve recuento de nuestros logros subraya valores que nos fortalecen. Son muchos los hechos singulares que podemos mostrar: la transición de la dictadura a la democracia, sin confrontación, y el haber sido capaces de seguir avanzando en lo económico a partir de lo logrado por el gobierno militar, lo que habla de una sabiduría que nos tiene que enorgullecer; la disminución de la pobreza en tiempos relativamente breves y los trabajos voluntarios de los jóvenes, que son modelos de solidaridad que se replican en la región. Estos avances destacan nuestra capacidad de acción y los valores que nos mueven.


Tal vez tenga que transcurrir más tiempo para expresar estos alcances en ideas fuerza que adquieran una particular connotación nacional y puedan ser parte de nuestras celebraciones. Pero ciertamente con ellos estamos expresando nuestro espíritu y enriqueciendo nuestra identidad nacional; nos llaman a un mayor compromiso patrio.


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6 Comentarios publicados
Posteado por:
carlos kinast feliú
29/09/2008 15:52
[ N° 1 ]

Margarita, a quién le importan las tonteras, propón algo útil, aqui te propongo algo.

Sin mayor drama y con los actuales recursos la Educación Superior podría ser garantizada, lo mismo la Salud y la Movilización colectiva podrá ser prácticamente gratuita. Partiré con la Educación garantizada y con un ejemplo que llamaré la parábola del estudiante, es solo una simulación.

Juan es un estudiante que califica académicamente, pero sin recursos, decide estudiar Derecho en una Universidad Privada, elige por ejemplo la Finis, le cuesta 15 millones la carrera, más una alimentación razonable 5 millones más, más un Notebook y otros elementos 3 millones más, raya para la suma 23 millones de pesos.

El Estado hace de aval a través del banco del Estado y la banca privada otorga el crédito con dos años de gracia a 20 o 30 años, el que se servirá cuando Juan egrese.
Dividendo estimado $131.000 mensuales

El Estado ofrece a Juan bonificarlo pagando un 30% de sus dividendos si Juan cumple.

Dividendo a pagar $ 91.700, valor que para un abogado no sería ningún drama.

El título es la garantía equivalente a la hipotecaria.

La banca privada capta a un profesional al que puede otorgarle otros créditos, por ejemplo para u MBA o para su casa , o para un auto etc.

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manuel german echeverria guzman
23/09/2008 16:38
[ N° 2 ]

mis felicitaciones por magnifico y muy intereante articulo leido esta misma tarde.

ojala todos los habitantes de este gran santiago saquen
provecho de este articulo para el bien de todos los
habitantes de esta tan hermosa CIUDAD.

Posteado por:
Audito Saavedra M.
23/09/2008 14:05
[ N° 3 ]

Celebramos 198 años de vida independiente, no es poco, en cada celebración del cumpleaño de la patria, los chilenos de corazón, lo celebramos como Dios manda, sacamos a relucir toda nuestra gallardía de nuestros patriotas, no importa que exista modernidad, pero siempre nos uniremos en un sólo lenguaje, en estos gloriosos días de aniversario patrio, no comparto, que vamos perdiendo nuestra identidad, todos tenemos la misión de inculcarles a las nuevas generaciones estos sentimientos patrióticos, y en estos días hay que disfrutarlos para después continuar, el día a día construyendo con sabiduría e enriqueciendo nuestra identidad nacional. Que hubo día negros sobretodo en la dictadura, pero eso nuestros profesores en sus escuelas deben de darlo por superado, fueron negros, pero como negros que se esfumen, tenemos que como chilenos llamar a un mayor compromiso patrio. Que importa el individualismo y la globalización, cuando nos proponemos todos en no debilitar nuestra identidad como nación soberana, todas nuestras tradiciones deben seguir desarrollándose con espíritu y sentido de fortalecer siempre el patritismo que siempre debe previligiar un carácter unitario nacional.
Que siempre van a ver conflictos en política, porque no todos pensamos igual que el otro, pero cuando nuestra patria está en juego, no me cabe ninguna duda que la unidad no tendría partídos políticos, sino sólo abría una mirada alrededor de nuestra patria querida llamada Chile.

Posteado por:
Patricio larrain
23/09/2008 11:46
[ N° 4 ]

Bien complejo el tema. Algo ininteligible el desarrollo de la columna, pero entendemos de que tiene que ver con nuestro pais,su desarrollo ahora, hoy, y las espectativas hacia adelante.Tambien creo que el rebrote de Chilenidad por donde se le mire, es algo necesario. Que la gente crea o sienta de que pertenece a algun sitio, pais o territorio. Ahora el como se haga, en mi caso es discutible, se exacerban ánimos patrios, con exclusion total de la verdad. Creo que en algo promovidos por el gobierno-estado para atenuar en lo posible las presiones a que se ha sometido la poblacion en este último período. Las presiones tienen diferentes vias. Mismas que convergen en cada individuo, y estos a su vez reaccionan , por lo general con estos desborde de pasiones ,bailes o payasadas varias. No lo encuentro insano! Solo desmedido que es diferente.Si le preguntara a cualquier persona que pasa por la calle que celebró? Estoy seguro de que su respuesta dista del hecho historico que generó estos dias. Pero...ya pasó...ahora viene el famoso bicentenario.A ese le tengo mas respeto, si tuviera recursos, me pierdo un mes de mi pais. Me iria a Trieste y tomaria un cafe donde estuvo Joyce

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A. Schilling
23/09/2008 08:33
[ N° 5 ]

Ufff, cuesta leer a esta columnista; son tan extensos los párrafos y da tantos giros, que resulta difícil saber adónde quiere llegar.

Posteado por:
Barón Rojo
23/09/2008 00:17
[ N° 6 ]

Lo que nos separa es lo que tenemos en común...
Durante cuatro días hemos sido el país mas chileno del mundo. Nos atrevimos a bailar cueca con temor al ridículo y al pánico escénico, pero reencontramos nuestro ritmo, tono y frecuencia genética. Descubrimos que nuestra música puede sublimar lo mas sensible de nuestros huesos, los del oído y los del corazón?. Desatamos nuestros vocablos mas típicos y fáciles sin temor de parecer huachacas y mostrar la hilacha, esos que fluyen libremente en el trato ordinario y se nos escaparon de la boca hasta convertirse en nuestro aporte al idioma de la real academia. Fuimos victimas del consumismo mismo, aun cuando ello significó indigestión e intoxicación en algunos casos, desfinanciamiento en la mayoría, cuando el aguinaldo fue casi tan mezquino como quien lo otorgó. Nuestras neuronas mutaron en micro calculadoras que evaluaban instantáneamente los precios de empanadas, anticuchos, asados y hasta los kilómetros de viaje v/s el alza de la bencina que pasó piola. Descubrimos que los jarros también sirven para llenarlos de chicha que no derramamos sobre ningún opositor, por muy opuestas que fueran sus imposiciones.
También fuimos espectadores en primera fila de la cumbre por la paz y la democracia de un país hermano que merece mar, y aplaudimos a sus protagonistas cuando lograron sintonizar en acuerdos. Nos hicieron recordar días aciagos de nuestra historia que seguirán separándonos, pero que nos encuentra en un lugar y tiempo en común.

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