Vial, Gonzalo
Este año se cumplirán cincuenta años desde que asumió
Hoy existe la posibilidad de que la derecha o centro/derecha política llegue a la Presidencia el año 2010, lo cual ha renovado el interés por el mandato Alessandri, los motivos
Los éxitos fueron muchos y de importancia: la masiva edificación de viviendas, especialmente para la clase media pero también populares, a través del actuar directo del Estado y de mecanismos como el DFL 2 y el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamos; las obras públicas, destacando la carretera longitudinal sur hasta Puerto Montt; la rápida y perfecta reconstrucción del territorio inimaginablemente destruido por los feroces terremotos de 1960; la paz social vivida sin recurrir a las facultades excepcionales de la Constitución, y alterada solamente por uno o dos episodios desgraciados e imprevisibles, etc. Que no quede en el anonimato de los «etc.» la habilidad de Alessandri para reunir un equipo de apoyo cuyas características fueron la capacidad, el desinterés, el sacrificio personal por el bien público y la devoción hacia el Presidente. Los nombres de Sótero del Río, Enrique Ortúzar, Julio Philippi, Eduardo Gomien, Ernesto Pinto, Carlos Martínez, vienen inmediatamente a la memoria.
Los fracasos de Alessandri asimismo fueron importantes. El primero, no haber podido dominar la inflación, la cual —de contrario— recrudeció en la segunda mitad de su período. Y el segundo, desde su punto de vista, no haber tenido continuador, debiendo entregar el mando a quienes políticamente más detestaba, considerándolos el non plus ultra de la charlatanería y la demagogia: Eduardo Frei y la Democracia Cristiana.
La eventualidad de un segundo triunfo y mandato presidencial de la derecha, o (más púdicamente) centro/derecha política, renueva el interés por la presidencia Jorge Alessandri. Así se ha visto en la «sección cartas» de El Mercurio los últimos días, y en otras publicaciones recientes. Conviene por eso recordar algunas circunstancias de tan lejano pero quizás pedagógico período.
1. ¿CUAL FUE EL SECRETO DEL TRIUNFO DE JORGE ALESSANDRI? La respuesta, a mi juicio, es triple: la crisis
La crisis del sistema consistía en su rotundo desprestigio ante la opinión pública, la cual —con o sin justicia— estaba harta de él, y especialmente de los partidos políticos, atribuyéndoles toda suerte de vicios: búsqueda desvergonzada del poder, por sí mismo y por las «pegas» anexas; falta de principios y de ofertas novedosas; corrupción; ineficiencia ante los grandes problemas del país, etc.
Este desprestigio se había manifestado en la elección presidencial anterior (1952), que dio el triunfo a Carlos Ibáñez, candidato sin partido y anti/partidos, con una suma de votos casi igual a la de todas las colectividades políticas juntas, de izquierda, centro y derecha.
El gobierno de Ibáñez no estuvo a la altura de las expectativas que había despertado, y el ibañismo murió en su mismo sexenio, pero no la crisis política ni el sentimiento antipartidista, el cual —aminorada, eso sí, su virulencia— siguió manifestándose en las elecciones presidenciales siguientes, hasta la última, la de 1970, inclusive.
La personalidad de Alessandri, a la cual nos referiremos en el Nº 2, calzó exactamente con la crisis política y el desprestigio partidario, y los aprovechó.
Por último, no debe olvidarse que la victoria electoral de don Jorge fue estrechísima, menos de 40.000 votos sobre Allende, y que no hubiera existido de no ser por la candidatura pintoresca y populista de Antonio Zamorano, ex cura párroco de Catapilco, que obtuvo un número parecido de sufragios. Se discute si estos votos, de no ser por Zamorano, hubiesen ido o no a Allende, pero parece la alternativa más probable. Sin la «casualidad» del ex párroco candidato, entonces, quizás Alessandri no habría sido presidente... «casualidad» que el alessandrismo, por supuesto, alentó y financió.
2.¿POR QUE ALESSANDRI NO TUVO "HEREDERO"? Por fallas propias, y por fallas de la derecha política que lo apoyó.
Alessandri conservó intacta, hasta el fin, una gran popularidad personal, estimable en más del 50% de la opinión pública. Ella lo vio siempre como un hombre sabio, laborioso, austero, incorruptible, por encima de intereses económicos y banderías políticas, y a quien éstas dificultaban gobernar. Es decir, la clásica imagen «ideal» del Mandatario para el chileno medio. Sus errores, aparentemente, no deslucieron demasiado dicha imagen.
Sin embargo, no tuvo la menor influencia en la propuesta de sus partidarios, respecto a quién había de sucederle.
Ello, primero que nada, fue culpa suya. O si se quiere, no culpa sino consecuencia de algo que le era natural y sincero: su completo desprecio por los políticos y los partidos, a los cuales tachaba de ignorantes, frívolos, demagogos, volubles, etc. Ello lo hizo sintonizar con la opinión del momento y fue, anticipamos, una de las causas de su triunfo.
Sorprendentemente, extendió el antipartidismo a aquellas colectividades que lo habían apoyado como candidato y siguieron haciéndolo como mandatario. No los excluyó (sino con escasas y cortas palabras de buena crianza) de la acerba crítica que hacía a los políticos.
Más aún, accedió al poder con la idea firme de que el país no necesitaba de éstos, ni de reformas al régimen institucional, sino y sólo requería una «buena administración», como la suya en la Papelera. Es decir, la administración de una empresa por sus ejecutivos. Incluso se acuñó el término «gobierno de gerentes», para caracterizar el que haría Alessandri.
Después cambió de parecer, pero ya era demasiado tarde. No pudo traspasar la popularidad propia a la derecha política, pues su discurso la había incorporado a la «manada» partidista que denostaba. ¡Los éxitos del Presidente eran suyos, los tropiezos, culpa de los «políticos»... aquellos que lo apoyaban inclusive!
Así se explica que los partidos de derecha, que lo respaldaron hasta el fin, no lo tomaran en cuenta a la hora de buscarle «heredero» para 1964/1970. Peor todavía, una recomendación o sugerencia de don Jorge al respecto, era una lápida; así sucedió con las que hizo de Jorge Prat y Ernesto Pinto.
Estas circunstancias sólo tendrían valor histórico, de no ser porque iluminan una verdad paradojal, casi inexplicable, pero (me parece) indiscutible; que la opinión pública de Chile puede hablar pestes de los partidos, y castigarlos de diversas maneras, pero que forman parte de su «imaginario» político y democrático, y siempre vuelve a ellos.
Por supuesto, el régimen militar dio un ejemplo sin paralelo de esto. Durante diecisiete años, hizo todo lo que pudo —sin pararse en medios— para aniquilar a los partidos políticos, o reducirlos a expresiones mínimas y sin trascendencia. Sin embargo, inmediatamente de retornada la democracia, volvieron en gloria y majestad, más grandes, más chicos ¡pero los mismos de siempre! Derecha, radicales, socialistas, democratacristianos, comunistas. Las «novedades» añadidas a la lista suman... una, el PPD.
Los candidatos en campaña suelen airear su suprapartidismo, pero no deben olvidar que tendrán que gobernar con los partidos. Triste realidad, es posible, pero realidad inevitable.
La derecha política de los cincuenta, por su lado, no estuvo libre de culpa en que ella y don Jorge entregaran el poder, el ’64, a la DC y Frei. Lo que les sucedió a esos partidos —y les venía sucediendo progresivamente durante dos décadas— era carecer de «imagen», de principios (aunque fueran pocos) que los distinguieran de las demás colectividades políticas y los hiciesen preferibles a éstas. Habían practicado una guerra defensiva, de repliegue constante, pero lento, basado en sucesivas y continuas transacciones. Esto pudo ser útil y hasta beneficioso en la defensa de intereses (no todos los intereses son ilegítimos). Pero a la hora de mostrar una meta, un futuro, cuando menos alguna valla inclaudicable de doctrina... era cero. Ello no entusiasmaba a nadie. Y los votos lo fueron reflejand
También esto puede servir hoy como materia de reflexión. Los partidos son gobernados más y más por el marketing político, y su reina: la encuesta. Proponen lo que ésta indique como deseo mayoritario, no lo que racionalmente cada colectividad juzgue mejor. No hay vallas inclaudicables para los «acuerdos». El candidato mejor es el que no remueve el peligroso fondo de los principios, que puede dañar el «consenso», y se muestra en cambio «cosista», empático, alegre, acogedor. El valor político de nadar ¡alguna vez!, contra la corriente, de poder mostrarse antipático cuando corresponde (pregúntenle a Uribe), es desconocido. Y ello afecta principalmente a la hoy esperanzada derecha política.
|
Posteado por: mark 27/11/2008 13:09 [ N° 1 ] |
era alessandri populista |
|
Posteado por: R. Herrera O. 23/07/2008 19:27 [ N° 2 ] |
Esponda: Vial habla de medidas adoptadas por un gobierno de hace 50 años atrás, donde el estado "interventor" como usted le llama era el común denominador en el mundo entero, por lo que no corresponde intentar denotar una "contradicción" en el columnista si defiende lo que en su momento hizo Alessandri. La crítica sería plenamente procedente si Vial defendiera HOY una medida como la señalada, ADOPTADA HOY cuando todo el mundo (menos el gobierno) comparte la idea de un estado pequeño. Lo demás es intentar hacernos comulgar con ruedas de carreta. |
|
Posteado por: jorge covarrubias ramírez 23/07/2008 17:42 [ N° 3 ] |
Don Antonio (nº3)Estamos hablando del "Paleta" y no del "Chicho" |
|
Posteado por: Jaime Esponda Fernández 23/07/2008 16:51 [ N° 4 ] |
Entre los éxitos del Gobierno de alessandri, don gonzalo menciona la "edificación de viviendas, especialmente para la clase media pero también populares, a través del actuar directo del Estado". Es decir, éxitos propios de un estado interventor...., que por lo demás se manfiestó en regulcioens económicas y otras mnifestaciones "socialistas".... |
|
Posteado por: Josè Luis Cox Pèrez 23/07/2008 15:55 [ N° 5 ] |
Estimado Don Gonza: dentro de las grandes dificultades del presidente Alessandri fue el terremoto del 60(Mayo 1960 intensidad 9,6 grados Richter)lo que lo obligò a mendigar a la "Alianza para el progreso" administrada por un señor Kennedy(Hermano del de la enmienda 1973),quien exigiò "Planes anticonceptivos para toda la Salud pùblica chilena" y "Reforma Agraria" a la cual nuestro presidente accediò. |
|
Posteado por: Antonio 23/07/2008 15:46 [ N° 6 ] |
Las lecciones del pasado son que nada positivo existe de la política del pasado, hasta la hora presente. Señor Covarrubias, el señor Salvador Allende y su de correligionarios gobernaban para los seguidores de su ideología. Y sabe lo que preconizaban y realizaban, derribar el ordenamiento constitucional para implantar una dictadura, ese era el fin último, estaba escrito, secundaban cualquier acción subversiva y utilizaban toda causa de ruina y medios violentos.
|
|
Posteado por: Gabriel 23/07/2008 13:12 [ N° 7 ] |
Las lecciones del pasado son repetir absolutamente nada de lo que hicieron los grupos de poder que gobernaron en el pasado. Nada positivo se puede obtener de esos gobiernos hoy. La derecha del pasado era un grupo de adinerados que sólo querían asegurar sus patrimonios personales. Esos otros grupos de izquierda que sólo les interesa implantar su ideología inhumana, la del Estado totalitario o estatista, ideología que era y es un negocio que consiste en apropiarse del Estado y de medios de producción para asegurarse el futuro económicamente y estar a expensas del Estado sin trabajar un sólo día. Los más adinerados en el país no son sólo los señores dueños de las cadenas de supermercados, o de los grandes grupos económicos, los otros que hoy están millonarios son todos los que han permanecido desde el 1990 en los poderes políticos, en el ejecutivo y el legislativo, y que han favorecido con sus políticas a los grupos económicos. La libertad en un Estado liberal requiere de principios y reglas que aseguren la legalidad y la responsabilidad, principios que grupos de izquierda pretenden destruír para implantar el Estado totalitario, que consiste en convertir a la población en la servidumbre del Estado, que todos seamos los empleados de las cúpulas de poder de sus partidos politicos. |
|
Posteado por: Sergio Núñez Ramírez 23/07/2008 12:32 [ N° 8 ] |
Alessandri fue un buen y honesto admninistrador del estatismo existente en el país. La sumatoria de su Gobierno es claramente positiva. Los aspectos de su caracter son más mito que realidad. |
|
Posteado por: jorge covarrubias ramírez. 22/07/2008 18:53 [ N° 9 ] |
Don Gonzalo: Alessandri tenía un profundo desprecio no sólo por la clase política,sino que también por las personas comunes y corrientes que él consideraba "como a los trabajadores de la Papelera"; él tenía mentalidad de patrón, y gobernó como patrón,por eso el pueblo no lo quiso ni lo comprendió; es más gobernó solo, no tuvo plataforma política ni un partido que alentara sus propuestas.Era huraño, ascético,gruñón,todo el mundo le temía,y su gobierno pasó "sin pena ni gloria", pero su jugada más desastrosa fué el apoyo que le dio al Golpe Militar, aunque algunos dicen que al final de sus días hizo "algunas recomendaciones" que a Pinochet nada le gustaron.Ud. Don Gonzalo como historiador, tal vez algún día,sobre este tópico nos podría ilustrar. |