Fontaine, Juan Andrés
Fontaine, Juan Andrés
Viernes 04 de Julio de 2008
Contra el desconcierto
Por arreglos a su fachada, en estos días están tapiadas las ventanas del imponente gabinete del ministro de Hacienda. Pero ello no puede impedirle ver y sentir el desconcierto que reina afuera. El semestre ha terminado con raquíticas cifras de crecimiento económico y un verdadero Chaitén inflacionario parece haber entrado en erupción. Se derrumban las expectativas y los mercados. ¿Ha perdido Chile el rumbo? El timonel de la política económica puede y debe demostrar que no.
En ausencia de las reformas microeconómicas necesarias, el crecimiento económico ha sido pobre porque la capacidad productiva está copada. Ello se manifiesta especialmente en el sorprendente estancamiento de la producción minera y de buena parte de la industria. Esta última está también sufriendo las alzas de los costos de la energía. Puntualmente, además, la actividad económica del primer semestre estuvo influida por la falta de lluvias y la menor generación hidroeléctrica. El PIB se encamina a crecer 4% o algo menos este año, notoriamente por debajo de las expectativas y del incremento de la demanda.
Mirando hacia adelante, no hay por qué ser fatalistas respecto del crecimiento de la capacidad productiva. La inversión, aunque todavía muy insuficiente, está creciendo fuerte y se concentra mayoritariamente en cruciales proyectos mineros y energéticos. Además, la generación de empleos se mantiene sorprendentemente dinámica. Es la productividad la fuente más importante del crecimiento, la que sigue languideciendo. Como acaba de recordarnos el profesor Arnold Harberger, la productividad depende principalmente de los ahorros de costos introducidos por los empresarios en respuesta a las señales de precios. En esta materia, las recientes decisiones gubernamentales han provocado fundado desconcierto.
En una economía de mercado, los precios son libres para reflejar la verdadera escasez relativa de los productos. En Chile, hay unos pocos precios sujetos a controles o subsidios, pero en general los gobiernos habían procurado evitar que se administren con criterio político. Por ejemplo, desde 1990 el salario mínimo legal se fijaba según la evolución de la productividad laboral y la inflación esperada, aunque ello significara enemistarse con la reverenciada CUT. Tal práctica se ha quebrado con el reciente reajuste de 10,4%, que en nada responde a dicho criterio y sólo se explica por razones políticas. El alza del salario mínimo margina injustamente del mercado laboral a los jóvenes, limita la creación de empleos en la pequeña y la mediana empresa y, en las circunstancias actuales, echa carbón a la hoguera de los reajustes salariales y expectativas inflacionarias.
Otra señal desconcertante proviene de los subsidios a los combustibles. El fondo del petróleo, creado a comienzos del gobierno anterior, perseguía sólo estabilizar los precios de los derivados del petróleo sin alterar su tendencia, dictada por el mercado internacional. La última modificación legal hace caso omiso tanto de la racionalidad económica como del precepto constitucional contra la discriminación arbitraria y da lugar a un enjambre de impuestos y subsidios diferenciados que desfiguran por completo la estructura de precios relativos en el sector. Las rebajas de precios introducidas por esta vía desconocen la necesidad de que ellos reflejen los costos de contaminación y congestión asociados al consumo de combustibles y carecen de toda lógica distributiva, porque benefician mayoritariamente a los sectores de ingresos medios y altos. De nuevo, su justificación es puramente política.
Un precio clave de la economía es el tipo de cambio. En abril pasado, el Banco Central decidió aprovechar la ocasión que le brindaba un valor del dólar claramente inferior al de largo plazo para reforzar su posición de reservas internacionales. La magnitud del programa anunciado, la compra de US$ 8.000 millones durante el año, es muy contundente, y ha sido ejecutado metódicamente mediante la adquisición de US$ 50 millones diarios. Contrariamente a lo predicho por los escépticos, esta masiva intervención ha secado el mercado cambiario local y contribuido a una fuerte depreciación del peso. Es positivo que la acción del Banco Central haya ayudado a superar una excesiva apreciación del peso. Pero el dólar ya ha regresado a un rango de equilibrio e insistir en la aplicación del rígido calendario anunciado es inconveniente. Paradójicamente, el alza del dólar está anulando los efectos de los nuevos subsidios a los combustibles y alimentando la inflación. El Banco Central no debe temer que su credibilidad se vea perjudicada si debe revisar el programa anunciado.
La principal preocupación del momento es la inflación. Como es sabido, su estallido fue detonado por las alzas internacionales del petróleo y los alimentos. Pero la fuerte demanda interna ha permitido traspasar fácilmente esos costos al consumidor final. Hay múltiples indicaciones de que el virus inflacionario ha contagiado a casi toda la canasta del IPC y que las expectativas inflacionarias de corto y mediano plazo se han desanclado. El mes pasado, el Banco Central finalmente rectificó su posición y sorprendió con un alza de 50 puntos en la tasa de interés, pero no logró aquietar las turbulentas aguas financieras. Afortunadamente, las últimas declaraciones de su presidente revelan que ahora sí está consciente de la delicada situación que encara y preparado para tomar las medidas necesarias para doblegar las encabritadas expectativas de inflación.
El Banco Central cuenta con las atribuciones y los instrumentos para cumplir autónomamente su rol de centinela de la estabilidad. Pero la tarea será menos ardua, requerirá de un alza más moderada de los intereses y provocará una desaceleración menos intensa en la actividad económica si es acompañada de un giro restrictivo en la política fiscal. Desgraciadamente, el desempeño presupuestario del presente año ya presenta creciente incertidumbre. En los primeros cinco meses de año, el gasto público aumentó un 14% real, mientras los ingresos caen en un sorprendente 3%. Hay fuertes subsidios a los combustibles y al Transantiago no incluidos en esas cifras. La autoridad económica debe demostrar convincentemente que este año todo está en regla y preparar para el 2009 un presupuesto fiscal realista y austero. Específicamente, y más allá de las recomendaciones que obtenga de la respectiva comisión de expertos respecto al cobre de largo plazo, comprometerse a acotar el aumento del gasto público a un ritmo no superior al del PIB potencial, esto es, de 4,5 a 5% real anual. Es la hora de demostrar que en la conducción económica chilena todavía prima la racionalidad económica por sobre las consideraciones de la política contingente.
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7 Comentarios publicados
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Nahuel Neculman
07/07/2008 15:40
[ N° 1 ]
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La verdad en que es inaceptable la situación económica del país, y más aun cuando se jactan que lo están haciendo bien. Nunca antes Chile había sido tan afortunado con el precio del Cobre y lo están dejando guardado para que se lo repartan los políticos cuando la crisis sea de verdad y más grande.
No sé como no se dan cuenta por ejemplo que no se puede subir el sueldo mínimo ya que lo que se crea es inflación. Lo que se debe hacer y los trabajadores y el resto de los conciudadanos se merecen es AUMENTAR EL PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO MÍNIMO. Y como se hace. Bajando el IVA de un 19% a un 10%, y bajando el impuesto al combustible del actual valor a un máximo de un 9%. (en estos momentos por cada $10.000 de combustible se desglosan en: neto $6.480; IVA $1231; Impuesto especifico $2289 o sea un 35,3%.) de esta forma el gobierno esta abusando de los ciudadanos tal cual los señores feudales abusabas de los feudos y/o esclavos (en estos tiempos los explotados se llaman ciudadanos y ya veremos que dirán nuestros descendientes de aquí a unas diez o más generaciones que vienen.
Las autoridades no entienden que están ahogando al país, y que bajando los impuesto se logra el mayor equilibrio y por ende el mayor desarrollo. y Con esto el estado no pierde ya que el diferencial de recaudación será recompensada ampliamente por el mayor volumen de la actividad económica. Y esto que digo no es que se me ocurra, sino que esta en la conciencia de los grandes economistas mundiales, empezando por Carlos Massad en Chile, y para que decir otro de arista universal.
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Posteado por:
Ernesto
07/07/2008 13:51
[ N° 2 ]
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Todos nuestros progresos anteriores se están yendo a la basura debido a la tosudez de MB y Velasco. Especialistas, académicos,parlamentarios y gente de todas partes ha hecho recomendaciones de bajar impuesto especifico, mantener o reducir gasto, etc. sin embargo, en este país el único que parece saber es el señor Velasco. Sus resultados han sido paupérrimos, ha profundizado la crisis de la concertación buscando acuerdos solo con la alianza y está estirando el elástico al máximo sin medir las consecuencias. El personaje es un snob que nunca ha vivido en Chile (se fue a los 15 a USA) ni ha ocupado puestos en la vida real ni asesorado siquiera a organismo reales, por eso su desapego de la realidad chilena.
Nuestro problema actual tiene nombre y apellido, se llama Michele Velasco
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Posteado por:
david
07/07/2008 11:49
[ N° 3 ]
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AL VER AL MINISTRO DE HACIENDA, QUIEN LLEGO PRECEDIDO DE UNA FAMA ANUNCIADA A TODOS LOS VIENTOS POR SUS "CONOCIMIENTOS ECONOMICOS A OTRO NIVEL".....se me viene a la mente el políglota que apareció en un programa de televisión presentado con bombos y platillos y que hablaba como cuarenta idiomas...ja ja ja ja. Apenas lo empezaron a someter a pruebas, dejó en evidencia que sólo entendía bien su lengua materna. La explicación que da este caballero cuando es preguntado sobre el mal estado de la economía es: "bueno, a nadie le gusta estos números"..........
Lo terrible del caso es que, si el empleado ha demostrado no tener dedos para el piano, su jefa menos los tiene, y esta, al no tener ideas propias sobre la materia, no le queda más que confiar en su experto subalterno. Círculo vicioso total perverso para el país. Tengo un familiar que apenas estudió algunos cursos de la básica, pero en negocio que se metía, en el rubro de su interés, lo hacía prosperar. Absolutamente de nada sirven los pergaminos si no se validan donde las papas queman.
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Escipion El Africano
06/07/2008 15:10
[ N° 4 ]
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Eso esta bien...siempre y cuando, los estudios que la "Gordi" mando a hacer a sus amigos Españoles; no le digan lo contario. No ve que ellos (y otros procesaron a Pinochet) tienen derecho a decir lo que se tiene y no se tiene que hacer en este pais, mientras se lo siguen llevando pedazo a pedazo.
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Posteado por:
Eric Samuelle
04/07/2008 17:40
[ N° 5 ]
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Muy buen comentario. ¿Quien entiende este enredo de políticas económicas insostenibles?
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Posteado por:
Alejandro Parada
04/07/2008 17:07
[ N° 6 ]
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Supongo que al articulista se le hace cuesta arriba tomar nota de un hecho que se perfila con claridad: el capitalismo se volvió un sistema senil, devorador, despilfarrador, sobre productor, sobre consumidor, sobre endeudador, incapaz de dar satisfacción a las necesidades vitales de cada vez mas gente. (900 millones de hambrientos físicos crónicos, 1500 millones de indigentes. Se esperan 100 millones de nuevos hambrientos crónicos)
El despilfarro está consumiendo a la humanidad entera.
Es un sistema loco.
Es un sistema cruel.
Superarlo vuelve a estar de actualidad.
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Posteado por:
Roberto Finat Díaz
04/07/2008 16:16
[ N° 7 ]
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Este señor debe ser adivino. ¡mire que descubrir que la Constarnación perdió el rumbo!. Un olfato increible, ¡si no hace nada más que 20 años que se les escaparon los pavos y se les fueron las cabras!.
Hay esperanza de arreglo, no ve que ya hay chilenos que andan maliciando que nos han columpiado al mismo tiempo que nos robaban hasta el modo de andar y hasta la sombra. uen dare la generación pillá 'e la bala.... Y tan "caballeritos" para contar que ya pillaron que los estaban montando como si fueran caballo.
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