Edwards, Jorge
Me piden que clausure un ciclo organizado por nuestra embajada en
Vicente Huidobro aspiró con pasión casi desesperada a ser el primer vanguardista
Lo esencial en Vicente Huidobro era una noción de la escritura que no imitaba la naturaleza, que no se limitaba a describirla, sino que inventaba una naturaleza diferente, propiedad exclusiva de su creador. El poeta no debía cantar la
Para el efecto del seminario de estos días en Madrid, para establecer la relación de vanguardia entre Vicente Huidobro y Roberto Bolaño, es interesante observar que en Chile, a partir de novelas como La Próxima, o Mío Cid Campeador, o las minúsculas y divertidas Tres inmensas novelas, escritas por Huidobro en colaboración con el artista plástico Hans Arp, hubo un intento continuado, ingenioso, que se mantuvo durante décadas, que todavía dura y que no ha sido bien observado por la crítica, de llevar la revolución vanguardista a la prosa narrativa. No es un intento único y exclusivo de Chile, puesto que hubo novelas y relatos de vanguardia en Francia, en España y en otros países de América Latina, pero su presencia entre nosotros fue constante y fuerte. Después de las novelas de Huidobro habría que poner atención en los relatos y en las sumas narrativas de Juan Emar, seudónimo inventado por Alvaro Yáñez y basado en la expresión francesa j’en ai marre (tengo lata, tengo fastidio). Y en los cuentos y novelas de los miembros de La Mandrágora, el grupo surrealista chileno. Teófilo Cid y Braulio Arenas, fundadores del grupo, escribieron cuentos y novelas. Eduardo Anguita, que no perteneció al grupo, que se declaraba poeta católico, también publicó relatos de vanguardia. En mi recuerdo más bien vago, había un éxodo continuo, y personajes que se llamaban David, y multitudes de hormigas. Salvo que la memoria me traicione. Pero me parece que las hormigas, en algunas páginas, invadían el espacio de la escritura.
En mi generación, la que después Lafourcade bautizó con algo de oportunismo periodístico como generación del cincuenta, no éramos en absoluto ajenos a la vanguardia en prosa y en verso. Mi primera novela llevaba un epígrafe de Nadja, de André Breton, una de las escasas novelas que produjo el surrealismo francés. Y era un párrafo sobre el uso libre de la memoria, sobre la idea de dejarse llevar por los sucesos del pasado, suprimiendo algunos y “dejando sobrenadar aquello que sobrenada”. En uno de sus manifiestos de la década del veinte, Breton analizaba la relación entre aquello que él definía como “memoria profunda” y los procesos de la escritura. Nuestras lecturas constantes —las de Alejandro Jodorowsky, Enrique Lihn, Claudio Giaconi, mías—, eran Franz Kafka, James Joyce, Jorge Luis Borges. Eran lecturas y a la vez eran programas. José Donoso, por su lado, leía a Henry James, a los rusos, a Marcel Proust. Habría que hacerse ahora, con la perspectiva de hoy, una pregunta interesante: ¿quién era más de vanguardia, más revolucionario de la prosa narrativa: André Breton, James Joyce, o Marcel Proust? Me limito a sugerir algo: la novela es un género nuevo, en evolución constante, y no sólo cada novelista válido, sino cada novela nueva, necesita proponer su propio narrador, su propia técnica narrativa, su estructura propia. La novela es una síntesis extraordinaria de tradición y renovación. En cambio, las formas de la poesía ya estaban más o menos fijas a comienzos del siglo XX y la vanguardia fue una ruptura total: de los metros, de las rimas y hasta de la lógica interna. Detrás de esa ruptura había unas figuras precursoras: Walt Whitman, Jean-Arthur Rimbaud, Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont. En la novela, por contraste, un Balzac, un Dostoievsky, un Gustave Flaubert, eran en forma simultánea clásicos y revolucionarios. En este aspecto, un gran revolucionario latinoamericano fue Machado de Assis, que pocos leen y conocen.
En la generación que siguió a la mía hubo abundante e interesante escritura de vanguardia en prosa. Pienso en este momento en Mauricio Wacquez y en Juan Agustín Palazuelos. Dos notables novelas de vanguardia fueron Paréntesis y Frente a un hombre armado. Como escribo en un avión, a fin de cumplir con mi obligación de cronista semanal, no puedo citar el título de un texto de Palazuelos. Si los lectores tienen un poco de paciencia, podrán buscarlo y encontrarlo. No hay nada más estimulante, más pedagógico, que una lectura activa y creadora. A la siga de ellos, como un desarrollo natural y una culminación, viene la prosa narrativa, en el cuento, en la novela, en la novela río y hasta en el ensayo, de Roberto Bolaño. Puedo dar fe de que a Bolaño le interesaba y apasionaba este tipo de visión evolutiva de la obra literaria. Por eso devoraba libros y no se fijaba demasiado en clasificaciones estéticas o académicas. Cuando me encontré con él por última vez, acababa de leer Pena de muerte de Enrique Lafourcade. Y su Nocturno de Chile demuestra que sabía muy bien quién era Salvador Reyes. Sus seguidores, que se han reunido en un club sumamente exclusivo, bien apadrinado y no demasiado bien informado, deberían entender un poco mejor la curiosidad intelectual insaciable y la apertura de espíritu a toda prueba de su maestro.
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Posteado por: pedrolopezlei@yahoo.es 27/09/2008 18:00 [ N° 1 ] |
Don Jorge ha recibido premios internacionales en instancias que para los otorgantes les faltaba una muestra de cariño cultural.Fue cosa de suerte no de premiar el saber llegar a la gente osea a un autor muy decente, caballero,con caminos de roces, pero sin luz hacia la humanidad.Don E. Lafourcade es mas humano en sus lineas.Va a ir mas gente a su funeral. |
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Posteado por: Felicinda Bravo 20/06/2008 10:49 [ N° 2 ] |
Sr. Edwards, Ud dice o cita que el poeta no debe describir la lluvia, sino hacer llover, no describir la rosa sino que florezca.Sin embargo, Ud. presento su ultimo libro en uno de los hoteles mas feos del centro, un verdadero "no lugar", con feas moquetas cafesosas, mala iluminacion, aterrante lujo de cuarta categoria imitado de Miami...No logro comprender esa falta de sensibilidad al haber elegido - o permitido que su editorial eligiera- un lugar tan pavorosamente anti estetico para presentar un libro que, entre otras cosas, describe la placida atmosfera de Santiago en la decada de los 60, cuando Enrique Lihn y otras personas sensibles interactuaban a escala humana( que hemos perdido), en los parques como el Forestal y ese otrora amable Centro de nuestra capital, que hoy es pasto de la destruccion por parte de constructoras vampiras, que no trepidan en robarnos y destruir nuestra memoria historica y arquitectonica, para reemplazarla por horrendas torres, de pesima calidad, construidas en condiciones cuyas consecuencias vimos hace unos dias en Lyon esquina Nueva Providencia.... |
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Posteado por: viñuela de la vega 16/06/2008 13:21 [ N° 3 ] |
...voy en otro avion hacia otro lado, Juan Agustin Palazuelo, un genio muerto en California...su libro |
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Posteado por: Josefina Sílva 15/06/2008 10:31 [ N° 4 ] |
Me parece que esta columna aunque interesante en cuanto a la temática, carece de un esfuerzo minimo de quien la escribio. Se dejan espacios que son necesarios, totalmente en blanco. Creo que esperaba algo más..que un borrador de viaje. |
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Posteado por: patricio 14/06/2008 18:17 [ N° 5 ] |
Ud., se expresa del mundo literario con gran profusion, lo que lo hace un mundo de interes , de inquietud, el que cite a traves de los recuerdos a escritores de corte clasico ; es evocador, pues uno puede tener una gama de escritores que han pasado por nuestra vida y pueda traerlos de los recuerdos a la realidad,es una gran ganancia. De Huidobro, siempre tuve una gran inquietud, en Cagliostro hay un pasaje al final en que destruye el idioma es a mi juicio muy digna de etiqueta , donde el idioma es un dogma , la mayoria de las veces tedioso y lento. Este surrealismo es en si mismo una originalidad...La obra de Huidobro , creo que mencionarla,es sinonimo de años y misterio...Gracias |
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Posteado por: sixto lemus 14/06/2008 15:40 [ N° 6 ] |
Hágalo nomás Don Jorge, cláusure todo lo que sea arte que esa es su vena, mientras no nos nombre su nostágica trilogía escabrosa y al cuarto hombre ( Castro, Chávez, Evo y Correa), que de Arte poco o nada deben mentar aparte de las artes marciales, que ahí si son gestores. De la demás majamama de nombres de escribanos contemporáneos que nos nombra, para el mundo literario debe andar bien, ya que no creo para el usuario diario del transantiago donde hasta una estampilla en el sobaco es bulto. |
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Posteado por: DIEGO URRUTIA BELMAR 14/06/2008 10:41 [ N° 7 ] |
Don Jorge: |