Sara Larraín
La editorialización en el diario The New York Times de los conflictos ambientales asociados a la idea de represar ríos de la Patagonia y los impactos de las salmoneras han dado a pie a desmedidas reacciones de los ministros de Interior, Energía y del vocero del gobierno, quienes se han embarcado irracionalmente en una campaña de descalificación de la prensa internacional. Así, declaran que “Chile no necesita que vengan a enseñarnos cómo hacer las cosas”; designan enviado especial —«megarelacionador público»— para desmontar cualquier referencia que desluzca la estereotipada «imagen país», marketeada en función de la inserción comercial, e inician una caza de brujas, en búsqueda de chivos expiatorios que permitan sortear el bochorno internacional.
Así, los culpables dejan de ser los que provocan los problemas expuestos por la prensa internacional, y la responsabilidad recae en quienes advierten y apoyan al gobierno para un mejor desempeño. Para el subsecretario Harboe y el vocero Vidal, se trataría de un mero problema comunicacional y político: Douglas Tompkins y los demás ecologistas serían los culpables del impacto en la Patagonia, de la propagación del virus ISA, de la contaminación de mares y de generar problemas laborales. Entonces, a Tompkins le dan el recado por la prensa de que podría anularse su visa y a los locales los amenazan con “aumentar los niveles de control” sobre las ONGs, además de anunciar un dispositivo especial de control de su financiamiento. Pero el lector sabe que éstas son fiscalizadas por el Ministerio de Justicia, al cual deben informar anualmente sobre esos ítemes. En el caso de Tompkins, es la propia autoridad la que resuelve desde hace 18 años su situación legal, y sus finanzas son visadas por el Comité de Inversiones Extranjeras.
Es insólito que con actitudes chauvinistas se pretenda ignorar que la protección de regiones prístinas y biodiversas como el Amazonas o la Patagonia es, desde hace décadas, causa común de la humanidad, y que la alimentación, para la que se cultiva salmones, es asunto sensible para los consumidores de todo el orbe. La inserción global no sólo implica a la justicia y los DD.HH., sino también a las formas de producción y consumo. Los susodichos parecen ignorar este principio o citarlo sólo cuando les conviene.
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Posteado por: Escipion El Africano 24/05/2008 12:18 [ N° 1 ] |
Sra. ud. no tiene moral para criticar. |
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Posteado por: lorena farias 14/05/2008 15:02 [ N° 2 ] |
POr eso insistimos: Si la izquierda no estuviera gobernando Chile, estaríamos mucho mejor. |
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Posteado por: Felipe Fernández L. 05/05/2008 13:44 [ N° 3 ] |
Está claro que todo apunta a una sintonía entre las autoridades y los intereses económicos. La estrategia ha sido llevar al convencimiento a los chilenos, que la única opción de contar con energía, es la construcción de las centrales hidroeléctricas. Por otra parte en relación a la salmonicultura, ¿cómo es posible que aún no entiendan que la única manera de evitar crisis como el Isa , pasa por producir en forma sostenible, respetando el medio ambiente?, ¿no se dan cuenta que el daño que producen se les volverá, tarde o temprano, aumentado? |
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